Dicen las crónicas, me confirman sus señorías, que ovacionaron al representante del Vaticano con un largo aplauso de más de seis minutos de duración. Y dicen, es un decir, que tal unanimidad, puso en evidencia la necesidad de revisar las formas de la violencia que enrarece el ambiente en el Congreso. Y ciertamente, más allá de los comentarios ocasionales de tertulianos y analistas, convengamos que ello es urgente y necesario.
La Proposición de reforma del Reglamento trata de dar respuesta a esta situación. Las herramientas actuales no sirven para "restablecer el orden" en el hemiciclo, por lo que se requiere un régimen disciplinario que garantice proteger la integridad institucional. Máxime cuando los de prioridad nacional socavan la democracia y no respetan las mínimas normas de decoro y cortesía parlamentaria. No saben qué es el patriotismo constitucional.
Señorías de las derechas extremas, la casa de la palabra, el Congreso no es una taberna, ni un plató de televisión al servicio del espectáculo esperpéntico del insulto y la impostura. El último pleno tuve a bien llamar la atención a la portavoz del PP y al señor Bendodo a propósito del señor Tellado mientras este vociferaba insultando a la bancada del Partido Socialista.
No sé si son conscientes que la ciudadanía se avergüenza y censura tales comportamientos. Sufren hasta el hastío la deriva destituyente por la creciente violencia verbal y de señalamiento que ustedes vienen desplegando a diario. Pero ustedes a lo suyo.
No me respondieron, mudos, ciegos y sordos a todo razonamiento. Eso sí, ahora tendremos que escuchar a los escuadristas de la moral confusa que la propuesta de reforma vulnera los principios constitucionales de la libertad de expresión. Señorías, la libertad parlamentaria es sagrada para defender ideas, no para amparar la violencia verbal o la intimidación. Esta Cámara —el Congreso de los Diputados— y sus representantes han de cumplir con el principio republicano de ejemplaridad.
Quien no sepa comportarse a la altura del honor que significa ser diputado, que asuma las consecuencias, pague la multa y deje trabajar a quienes sí venimos a proponer soluciones. Quizás de este modo podamos contribuir a una cultura parlamentaria más responsable, porque no hay libertad sin responsabilidad. Y hoy señorías la dialéctica del decir, oír y hacer se ha cortocircuitado. Se dice de forma faltona y altisonante, con ofensas, sin coherencia, ni escuchar.
El ruido es la máxima de los diputados ultramontanos que no paran de incumplir el Reglamento, a diario. Señor Carazo, se lo dije en privado y se lo recuerdo ahora en tribuna: son faltones, maleducados, no respetan los turnos y no dejan de agredir verbalmente.
Esto es la pura negación del parlamentarismo. Se han empeñado en una estrategia de restauración contra la democracia y aquí sí, señorías del PP, aquí sí es apropiado hablar de una clara dialéctica de la colonización, de nuestras instituciones y de nuestra comunicación política por el trumpismo.
Discurso del miedo para cercar e inmovilizar a los diputados en la lógica de la sonada quieto todo el mundo y el trampismo de los trampantojos, haciendo parecer que ustedes defienden la libertad cuando son unos acreditados liberticidas. Enemigos del Derecho y la Democracia, señorías ultras las siglas los separan y la vindicación del austericidio o el implícito principio de Manuel Fraga de que la calle, el hemiciclo, en este caso, les pertenece les hermana. Es normal, forma parte de su teología política.
En defensa de la democracia y la dignidad de la Cámara contra su bárbara arbitrariedad zafia y fascista de la guerra jurídica y el derecho al revés, del acoso, el linchamiento y la picota medieval, contra la deslegitimación del señalamiento y el abuso que mina la confianza del pueblo en nuestras instituciones, nuestro grupo va apoyar la reforma del Reglamento.
Mientras sigan en su impostada polarización ultraderechista realimentada con los medios que pagan con el dinero de todos y criminalizan con la máquina del fango las fuerzas de progreso no a base de argumentos sino por medio de ataques ad hominem, con insultos, nuestra fuerza política seguirá reformando la ley.
Llevamos por cierto tres años aguantando a la bancada de VOX lanzar todo tipo de improperios e insultos que vulneran el Reglamento sin consecuencia alguna. Ya hemos tomado medidas y expulsado de esta Cámara a los escuadristas mediáticos del fascismo y seguiremos tomando todas las medidas democráticas necesarias en defensa de la soberanía popular.
Lo digo porque si van a seguir militando en la indigencia moral e intelectual quizás debamos reformar una vez más el Reglamento y obligar a ciertos diputados a tomar un curso de urbanidad y buenas costumbres, leer El Florido Pensil, cultivar la sensibilidad poética, o aprender a dialogar y reconocer al otro recogiendo fresas en los cultivos de frutos rojos en Huelva con los migrantes o arrancando garbanzos en mi tierra, Granada, a ver si ablandan, mano y cerebro, y entran en razón.
La violencia verbal, el comportamiento impropio, la agresión sin medida o la descortesía no caben en democracia ni en esta Cámara. Así que ustedes sigan con el golpismo que nosotros avanzaremos con el imperio de la ley, con la cortesía parlamentaria, el diálogo y la escucha activa, mientras se regodean con la estulticia como arte de la avaricia. Sabemos que la teología política de la imbecilidad no se sostiene en el tiempo. Podrán engañar a todos algún tiempo y a algunos todo el tiempo, pero no pueden engañar a todos todo el tiempo".
Y señor Feijóo, ayer el diputado de VOX bromeaba con el tic tac, tic tac del segundero. Pues va por usted, se le acaba su tiempo y lo de ser presidente cuando usted quiera, va a ser que no. El país no le está esperando para que asuma la presidencia, vía lawfare, por la puerta de atrás.
En todo caso, esperan despedirle y cerrar esta dialéctica destituyente en la que se han instalado accionando, con la oligarquía económica el acoso y derribo del gobierno y una mayoría parlamentaria democrática. Ya no esperamos que rectifiquen, ni se comporten con decoro y dignidad. Tampoco esperamos que aprenda a escuchar antes de hablar. Menos aún leer, que no saben.
Ahora, no son pendejos asintomáticos ni pelotudos de postín, pero sí ilustres vilipendiadores de la razón cínica contraria al común y les da igual el eco de estas actitudes en la Cámara que tengan lugar en la calle. Al fin y al cabo no son ustedes los señalados sino los que señalan y agreden.
Si dicen defender la libertad, pero están abonados al insulto y la algarabía, padecen un síntoma de difícil cura tras cuarenta años de persistir en el error: el franquismo sociológico. Hoy aquí, en cada ley y propuesta, la alternativa es clara: democracia o fascismo. O defienden la soberanía y reglas del juego parlamentario o emulan a Trump y Milei. Nosotros hemos tomado ya partido, por eso queremos reformar el Reglamento.
Fuera y dentro de la casa de la palabra, de esta Cámara, cultivamos el diálogo y la escucha activa y confiamos, radicalmente, en la potencia de la pedagogía, en la capacidad transformadora del parlamentarismo como garantía del sistema democrático, aunque a veces nos invada el desánimo cuando algunos líderes presumen de leer solo el diario deportivo y algunos portavoces ni siquiera eso.
En fin, paradoja de las paradojas, de los herederos del carnicero de Sevilla, que vienen aquí a vindicar la libertad y no cesan de conspirar contra el gobierno y la mayoría parlamentaria en la lógica destituyente más propia de formaciones fascistas.
Hace unos días sostuvimos un debate con la Fundación Hay Derecho, muy cercanos a ustedes, señorías del PP, y hablaban de esclerosis parlamentaria. Pasaron de Kelsen a Carl Schmitt sin pensarlo. Esta Cámara está acometiendo reformas institucionales como nunca antes en toda la democracia. Pero se está haciendo con el ruido y violencia verbal de una oposición ultra.
Nosotros vamos a legislar construyendo porvenir y convivencia, garantizando la mesura, el respeto y la tolerancia, vamos a seguir por la vía reformista. Este y no otro es el lenguaje y la forma expresiva de la democracia. Una exigencia básica por el bien común y la salud pública. Confiamos que algún día lo entiendan y pasen página de ese señor de cuyo nombre no quiero acordarme pero que trabajó para Fox News.
La Proposición de reforma del Reglamento trata de dar respuesta a esta situación. Las herramientas actuales no sirven para "restablecer el orden" en el hemiciclo, por lo que se requiere un régimen disciplinario que garantice proteger la integridad institucional. Máxime cuando los de prioridad nacional socavan la democracia y no respetan las mínimas normas de decoro y cortesía parlamentaria. No saben qué es el patriotismo constitucional.
Señorías de las derechas extremas, la casa de la palabra, el Congreso no es una taberna, ni un plató de televisión al servicio del espectáculo esperpéntico del insulto y la impostura. El último pleno tuve a bien llamar la atención a la portavoz del PP y al señor Bendodo a propósito del señor Tellado mientras este vociferaba insultando a la bancada del Partido Socialista.
No sé si son conscientes que la ciudadanía se avergüenza y censura tales comportamientos. Sufren hasta el hastío la deriva destituyente por la creciente violencia verbal y de señalamiento que ustedes vienen desplegando a diario. Pero ustedes a lo suyo.
No me respondieron, mudos, ciegos y sordos a todo razonamiento. Eso sí, ahora tendremos que escuchar a los escuadristas de la moral confusa que la propuesta de reforma vulnera los principios constitucionales de la libertad de expresión. Señorías, la libertad parlamentaria es sagrada para defender ideas, no para amparar la violencia verbal o la intimidación. Esta Cámara —el Congreso de los Diputados— y sus representantes han de cumplir con el principio republicano de ejemplaridad.
Quien no sepa comportarse a la altura del honor que significa ser diputado, que asuma las consecuencias, pague la multa y deje trabajar a quienes sí venimos a proponer soluciones. Quizás de este modo podamos contribuir a una cultura parlamentaria más responsable, porque no hay libertad sin responsabilidad. Y hoy señorías la dialéctica del decir, oír y hacer se ha cortocircuitado. Se dice de forma faltona y altisonante, con ofensas, sin coherencia, ni escuchar.
El ruido es la máxima de los diputados ultramontanos que no paran de incumplir el Reglamento, a diario. Señor Carazo, se lo dije en privado y se lo recuerdo ahora en tribuna: son faltones, maleducados, no respetan los turnos y no dejan de agredir verbalmente.
Esto es la pura negación del parlamentarismo. Se han empeñado en una estrategia de restauración contra la democracia y aquí sí, señorías del PP, aquí sí es apropiado hablar de una clara dialéctica de la colonización, de nuestras instituciones y de nuestra comunicación política por el trumpismo.
Discurso del miedo para cercar e inmovilizar a los diputados en la lógica de la sonada quieto todo el mundo y el trampismo de los trampantojos, haciendo parecer que ustedes defienden la libertad cuando son unos acreditados liberticidas. Enemigos del Derecho y la Democracia, señorías ultras las siglas los separan y la vindicación del austericidio o el implícito principio de Manuel Fraga de que la calle, el hemiciclo, en este caso, les pertenece les hermana. Es normal, forma parte de su teología política.
En defensa de la democracia y la dignidad de la Cámara contra su bárbara arbitrariedad zafia y fascista de la guerra jurídica y el derecho al revés, del acoso, el linchamiento y la picota medieval, contra la deslegitimación del señalamiento y el abuso que mina la confianza del pueblo en nuestras instituciones, nuestro grupo va apoyar la reforma del Reglamento.
Mientras sigan en su impostada polarización ultraderechista realimentada con los medios que pagan con el dinero de todos y criminalizan con la máquina del fango las fuerzas de progreso no a base de argumentos sino por medio de ataques ad hominem, con insultos, nuestra fuerza política seguirá reformando la ley.
Llevamos por cierto tres años aguantando a la bancada de VOX lanzar todo tipo de improperios e insultos que vulneran el Reglamento sin consecuencia alguna. Ya hemos tomado medidas y expulsado de esta Cámara a los escuadristas mediáticos del fascismo y seguiremos tomando todas las medidas democráticas necesarias en defensa de la soberanía popular.
Lo digo porque si van a seguir militando en la indigencia moral e intelectual quizás debamos reformar una vez más el Reglamento y obligar a ciertos diputados a tomar un curso de urbanidad y buenas costumbres, leer El Florido Pensil, cultivar la sensibilidad poética, o aprender a dialogar y reconocer al otro recogiendo fresas en los cultivos de frutos rojos en Huelva con los migrantes o arrancando garbanzos en mi tierra, Granada, a ver si ablandan, mano y cerebro, y entran en razón.
La violencia verbal, el comportamiento impropio, la agresión sin medida o la descortesía no caben en democracia ni en esta Cámara. Así que ustedes sigan con el golpismo que nosotros avanzaremos con el imperio de la ley, con la cortesía parlamentaria, el diálogo y la escucha activa, mientras se regodean con la estulticia como arte de la avaricia. Sabemos que la teología política de la imbecilidad no se sostiene en el tiempo. Podrán engañar a todos algún tiempo y a algunos todo el tiempo, pero no pueden engañar a todos todo el tiempo".
Y señor Feijóo, ayer el diputado de VOX bromeaba con el tic tac, tic tac del segundero. Pues va por usted, se le acaba su tiempo y lo de ser presidente cuando usted quiera, va a ser que no. El país no le está esperando para que asuma la presidencia, vía lawfare, por la puerta de atrás.
En todo caso, esperan despedirle y cerrar esta dialéctica destituyente en la que se han instalado accionando, con la oligarquía económica el acoso y derribo del gobierno y una mayoría parlamentaria democrática. Ya no esperamos que rectifiquen, ni se comporten con decoro y dignidad. Tampoco esperamos que aprenda a escuchar antes de hablar. Menos aún leer, que no saben.
Ahora, no son pendejos asintomáticos ni pelotudos de postín, pero sí ilustres vilipendiadores de la razón cínica contraria al común y les da igual el eco de estas actitudes en la Cámara que tengan lugar en la calle. Al fin y al cabo no son ustedes los señalados sino los que señalan y agreden.
Si dicen defender la libertad, pero están abonados al insulto y la algarabía, padecen un síntoma de difícil cura tras cuarenta años de persistir en el error: el franquismo sociológico. Hoy aquí, en cada ley y propuesta, la alternativa es clara: democracia o fascismo. O defienden la soberanía y reglas del juego parlamentario o emulan a Trump y Milei. Nosotros hemos tomado ya partido, por eso queremos reformar el Reglamento.
Fuera y dentro de la casa de la palabra, de esta Cámara, cultivamos el diálogo y la escucha activa y confiamos, radicalmente, en la potencia de la pedagogía, en la capacidad transformadora del parlamentarismo como garantía del sistema democrático, aunque a veces nos invada el desánimo cuando algunos líderes presumen de leer solo el diario deportivo y algunos portavoces ni siquiera eso.
En fin, paradoja de las paradojas, de los herederos del carnicero de Sevilla, que vienen aquí a vindicar la libertad y no cesan de conspirar contra el gobierno y la mayoría parlamentaria en la lógica destituyente más propia de formaciones fascistas.
Hace unos días sostuvimos un debate con la Fundación Hay Derecho, muy cercanos a ustedes, señorías del PP, y hablaban de esclerosis parlamentaria. Pasaron de Kelsen a Carl Schmitt sin pensarlo. Esta Cámara está acometiendo reformas institucionales como nunca antes en toda la democracia. Pero se está haciendo con el ruido y violencia verbal de una oposición ultra.
Nosotros vamos a legislar construyendo porvenir y convivencia, garantizando la mesura, el respeto y la tolerancia, vamos a seguir por la vía reformista. Este y no otro es el lenguaje y la forma expresiva de la democracia. Una exigencia básica por el bien común y la salud pública. Confiamos que algún día lo entiendan y pasen página de ese señor de cuyo nombre no quiero acordarme pero que trabajó para Fox News.
FRANCISCO SIERRA CABALLERO
FOTOGRAFÍA: CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
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