La trombosis venosa profunda (TVP) es una patología frecuente y con un importante impacto clínico que, sin embargo, continúa siendo una gran desconocida para la población general. Se trata de la formación de un coágulo de sangre en el interior de una vena profunda, habitualmente en las piernas, que puede desencadenar complicaciones graves si no se detecta a tiempo.
El doctor Francisco Sánchez, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Córdoba, ha explicado que “el principal riesgo de esta enfermedad es que el trombo se desprenda y se desplace hasta los pulmones, provocando una embolia pulmonar, una situación potencialmente mortal”.
Aunque puede aparecer a cualquier edad, su incidencia aumenta a partir de los 60 años. Entre los factores de riesgo más relevantes destacan la inmovilización prolongada —como ocurre en hospitalizaciones largas o viajes largos—, las cirugías recientes, especialmente las traumatológicas y oncológicas, el cáncer activo, el embarazo y el postparto, así como el uso de anticonceptivos hormonales, la obesidad o los antecedentes personales o familiares de trombosis.
Por su parte, el doctor José Luis Jiménez, especialista del servicio de Medicina Interna del centro, ha señalado que “la trombosis venosa profunda se produce por la combinación de tres factores conocidos como la tríada de Virchow: la disminución del flujo sanguíneo, el daño en la pared del vaso y una mayor tendencia de la sangre a coagular”.
La trombosis venosa profunda y el tromboembolismo venoso afectan aproximadamente a entre una y dos personas por cada mil habitantes al año y constituyen una de las principales causas prevenibles de muerte en pacientes hospitalizados.
Uno de los principales desafíos es su detección precoz, ya que en muchos casos puede presentar síntomas poco específicos o incluso pasar desapercibida en sus fases iniciales. Cuando se manifiesta, suele hacerlo con dolor, hinchazón o enrojecimiento en una de las extremidades inferiores.
El diagnóstico se realiza habitualmente en Urgencias, donde la valoración clínica, junto con herramientas como las escalas de probabilidad y una analítica de sangre para conocer el dímero D (parámetro que en valores altos indica la posibilidad de trombosis), permiten identificar a los pacientes que requieren pruebas de imagen.
La eco doppler es la técnica de referencia para confirmar el diagnóstico. “El papel de Urgencias es clave, ya que una valoración ágil y protocolizada permite iniciar el tratamiento de forma inmediata y reducir significativamente el riesgo de complicaciones”, ha añadido el doctor Sánchez. El tratamiento se basa en la anticoagulación, cuyo objetivo es evitar el crecimiento del trombo y prevenir su desplazamiento y, en algunas situaciones, pueden considerarse terapias más invasivas.
Los especialistas insisten en la importancia de la prevención, medidas como la movilización precoz, el uso de dispositivos mecánicos o la anticoagulación en pacientes de riesgo pueden reducir de forma significativa su aparición. “La trombosis venosa profunda es una enfermedad tratable y, en muchos casos, prevenible. La clave está en la detección precoz y en la aplicación de medidas adecuadas en los pacientes con mayor riesgo”, han concluido.
El doctor Francisco Sánchez, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Córdoba, ha explicado que “el principal riesgo de esta enfermedad es que el trombo se desprenda y se desplace hasta los pulmones, provocando una embolia pulmonar, una situación potencialmente mortal”.
Aunque puede aparecer a cualquier edad, su incidencia aumenta a partir de los 60 años. Entre los factores de riesgo más relevantes destacan la inmovilización prolongada —como ocurre en hospitalizaciones largas o viajes largos—, las cirugías recientes, especialmente las traumatológicas y oncológicas, el cáncer activo, el embarazo y el postparto, así como el uso de anticonceptivos hormonales, la obesidad o los antecedentes personales o familiares de trombosis.
Por su parte, el doctor José Luis Jiménez, especialista del servicio de Medicina Interna del centro, ha señalado que “la trombosis venosa profunda se produce por la combinación de tres factores conocidos como la tríada de Virchow: la disminución del flujo sanguíneo, el daño en la pared del vaso y una mayor tendencia de la sangre a coagular”.
La trombosis venosa profunda y el tromboembolismo venoso afectan aproximadamente a entre una y dos personas por cada mil habitantes al año y constituyen una de las principales causas prevenibles de muerte en pacientes hospitalizados.
Uno de los principales desafíos es su detección precoz, ya que en muchos casos puede presentar síntomas poco específicos o incluso pasar desapercibida en sus fases iniciales. Cuando se manifiesta, suele hacerlo con dolor, hinchazón o enrojecimiento en una de las extremidades inferiores.
El diagnóstico se realiza habitualmente en Urgencias, donde la valoración clínica, junto con herramientas como las escalas de probabilidad y una analítica de sangre para conocer el dímero D (parámetro que en valores altos indica la posibilidad de trombosis), permiten identificar a los pacientes que requieren pruebas de imagen.
La eco doppler es la técnica de referencia para confirmar el diagnóstico. “El papel de Urgencias es clave, ya que una valoración ágil y protocolizada permite iniciar el tratamiento de forma inmediata y reducir significativamente el riesgo de complicaciones”, ha añadido el doctor Sánchez. El tratamiento se basa en la anticoagulación, cuyo objetivo es evitar el crecimiento del trombo y prevenir su desplazamiento y, en algunas situaciones, pueden considerarse terapias más invasivas.
Los especialistas insisten en la importancia de la prevención, medidas como la movilización precoz, el uso de dispositivos mecánicos o la anticoagulación en pacientes de riesgo pueden reducir de forma significativa su aparición. “La trombosis venosa profunda es una enfermedad tratable y, en muchos casos, prevenible. La clave está en la detección precoz y en la aplicación de medidas adecuadas en los pacientes con mayor riesgo”, han concluido.
REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: DEPOSITPHOTOS.COM / HOSPITAL QUIRÓNSALUD CÓRDOBA
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