Las intensas lluvias registradas durante las últimas semanas en Montilla han propiciado la recuperación de la Laguna de Jarata, permitiendo que este enclave natural vuelva a presentar una imagen plenamente inundada y acorde a su configuración histórica, tras un periodo prolongado de sequía y gracias también a las actuaciones de restauración ambiental desarrolladas en los últimos años.
Según los datos de meteomontilla, una herramienta web impulsada por el bombero montillano Juan Antonio Arias Arroyo que ofrece información meteorológica en tiempo real sobre variables como la temperatura, la presión atmosférica o la velocidad e intensidad del viento, la localidad ha registrado 73,4 litros por metro cuadrado, mientras que el acumulado en lo que va de año asciende ya a 211,9 litros por metro cuadrado.
Estas precipitaciones, concentradas especialmente en las últimas semanas, han resultado determinantes para que la Laguna de Jarata recupere todo su esplendor, llenando de nuevo la cubeta de inundación y favoreciendo la reactivación de los procesos naturales propios de este humedal estacional del sur de la provincia de Córdoba.
En ese sentido, la respuesta del espacio natural a las lluvias recientes está estrechamente vinculada al proyecto de restauración hidrológica y ambiental acometido por la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía. Una actuación que, como avanzó Montilla Digital, contó con una inversión próxima a los 270.000 euros, cofinanciados por el Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural (FEADER).
El proyecto de rehabilitación hidrológica y ambiental de la Laguna de Jarata contempló la retirada de sedimentos acumulados, así como la restauración de la cubeta de inundación, con capacidad para albergar hasta 29.146 metros cúbicos de agua. Además, se llevó a cabo una reforestación perimetral con un total de 1.766 ejemplares pertenecientes a 15 especies vegetales, con el objetivo de recuperar la vegetación autóctona y mejorar la funcionalidad ecológica del entorno.
Las obras, que se inauguraron oficialmente el 2 de febrero de 2024, incluyeron también la instalación de señales interpretativas, junto a la construcción de una zona de recepción de visitantes, un sendero perimetral y un observatorio de aves, elementos concebidos para facilitar el uso público del espacio sin comprometer su conservación.
Por otro lado, la propia naturaleza del terreno sobre el que se asienta la laguna favorece la acumulación de agua tras episodios de lluvias intensas. Con una extensión aproximada de 13,4 hectáreas, el enclave está formado por materiales impermeables pertenecientes al Triásico, muy similares a los de otras lagunas del sur de la provincia de Córdoba, lo que explica su comportamiento como zona de encharcamiento natural.
Además, la presencia de sal en el suelo y su tendencia a inundarse durante los periodos lluviosos propician la proliferación de tarajes, un arbusto de la familia Tamaricaceae característico del Mediterráneo occidental, junto a carrizos y otras especies adaptadas a suelos salinos y húmedos. No obstante, la vegetación más extendida en el entorno de la laguna es de carácter nitrófilo y halófilo.
Este mosaico vegetal ha servido tradicionalmente como refugio y zona de cría para numerosas especies de aves. Entre ellas, destacan cigüeñas, ánades, avefrías, fochas, pollas de agua y distintas especies de limícolas o zancudas. Asimismo, la existencia de agua favorece la presencia de anfibios como sapos y ranas, cuya actividad se incrementa notablemente tras episodios de lluvias continuadas.
Las primeras referencias históricas documentadas sobre la Laguna de Jarata se remontan a 1528, según recogen las Actas Capitulares del Ayuntamiento de Montilla, donde se menciona la costumbre de repartir entre los propietarios de ganado lanar los aguaderos del término municipal para que los rebaños pudieran abrevar en ellos.
De igual modo, diversos documentos conservados en el Archivo Histórico Local constatan que, durante la segunda mitad del siglo XX, el paraje de Jarata se transformaba en una laguna de forma recurrente, especialmente durante los inviernos más lluviosos.
Sin embargo, las captaciones de agua destinadas a usos agrícolas acabaron provocando la desecación progresiva de la zona, un proceso que ahora comienza a revertirse gracias a las lluvias recientes y a las actuaciones de recuperación ambiental.
Según los datos de meteomontilla, una herramienta web impulsada por el bombero montillano Juan Antonio Arias Arroyo que ofrece información meteorológica en tiempo real sobre variables como la temperatura, la presión atmosférica o la velocidad e intensidad del viento, la localidad ha registrado 73,4 litros por metro cuadrado, mientras que el acumulado en lo que va de año asciende ya a 211,9 litros por metro cuadrado.
Estas precipitaciones, concentradas especialmente en las últimas semanas, han resultado determinantes para que la Laguna de Jarata recupere todo su esplendor, llenando de nuevo la cubeta de inundación y favoreciendo la reactivación de los procesos naturales propios de este humedal estacional del sur de la provincia de Córdoba.
En ese sentido, la respuesta del espacio natural a las lluvias recientes está estrechamente vinculada al proyecto de restauración hidrológica y ambiental acometido por la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía. Una actuación que, como avanzó Montilla Digital, contó con una inversión próxima a los 270.000 euros, cofinanciados por el Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural (FEADER).
El proyecto de rehabilitación hidrológica y ambiental de la Laguna de Jarata contempló la retirada de sedimentos acumulados, así como la restauración de la cubeta de inundación, con capacidad para albergar hasta 29.146 metros cúbicos de agua. Además, se llevó a cabo una reforestación perimetral con un total de 1.766 ejemplares pertenecientes a 15 especies vegetales, con el objetivo de recuperar la vegetación autóctona y mejorar la funcionalidad ecológica del entorno.
Las obras, que se inauguraron oficialmente el 2 de febrero de 2024, incluyeron también la instalación de señales interpretativas, junto a la construcción de una zona de recepción de visitantes, un sendero perimetral y un observatorio de aves, elementos concebidos para facilitar el uso público del espacio sin comprometer su conservación.
Por otro lado, la propia naturaleza del terreno sobre el que se asienta la laguna favorece la acumulación de agua tras episodios de lluvias intensas. Con una extensión aproximada de 13,4 hectáreas, el enclave está formado por materiales impermeables pertenecientes al Triásico, muy similares a los de otras lagunas del sur de la provincia de Córdoba, lo que explica su comportamiento como zona de encharcamiento natural.
Además, la presencia de sal en el suelo y su tendencia a inundarse durante los periodos lluviosos propician la proliferación de tarajes, un arbusto de la familia Tamaricaceae característico del Mediterráneo occidental, junto a carrizos y otras especies adaptadas a suelos salinos y húmedos. No obstante, la vegetación más extendida en el entorno de la laguna es de carácter nitrófilo y halófilo.
Este mosaico vegetal ha servido tradicionalmente como refugio y zona de cría para numerosas especies de aves. Entre ellas, destacan cigüeñas, ánades, avefrías, fochas, pollas de agua y distintas especies de limícolas o zancudas. Asimismo, la existencia de agua favorece la presencia de anfibios como sapos y ranas, cuya actividad se incrementa notablemente tras episodios de lluvias continuadas.
Las primeras referencias históricas documentadas sobre la Laguna de Jarata se remontan a 1528, según recogen las Actas Capitulares del Ayuntamiento de Montilla, donde se menciona la costumbre de repartir entre los propietarios de ganado lanar los aguaderos del término municipal para que los rebaños pudieran abrevar en ellos.
De igual modo, diversos documentos conservados en el Archivo Histórico Local constatan que, durante la segunda mitad del siglo XX, el paraje de Jarata se transformaba en una laguna de forma recurrente, especialmente durante los inviernos más lluviosos.
Sin embargo, las captaciones de agua destinadas a usos agrícolas acabaron provocando la desecación progresiva de la zona, un proceso que ahora comienza a revertirse gracias a las lluvias recientes y a las actuaciones de recuperación ambiental.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JUNTA DE ANDALUCÍA (ARCHIVO)
FOTOGRAFÍA: JUNTA DE ANDALUCÍA (ARCHIVO)


















































