Montilla se ha sumado al proyecto Clima Rural Lab, una iniciativa impulsada por la Fundación Somos Naturaleza (FSN) en el marco del programa europeo No Planet B que convierte al municipio en un laboratorio vivo donde jóvenes, representantes del sector agrario y vecinos a título individual colaboran en la búsqueda de soluciones frente al cambio climático.
La propuesta sitúa a la localidad como "un espacio de experimentación social y ambiental orientado a dar respuesta a uno de los principales desafíos actuales", en palabras de la teniente de alcalde de Infraestructuras y Medio Ambiente, Raquel Casado, quien defendió la necesidad de “luchar contra el cambio climático en todas sus vertientes y, principalmente, en los tiempos que corren, en los que la concienciación es fundamental”.
La responsable municipal de Medio Ambiente incidió en la necesidad de “contrarrestar ese negacionismo climático que nos está invadiendo y que al final nos lleva a la inacción”. Asimismo, subrayó que, aunque las administraciones desarrollen medidas, “si no empezamos a creernos que esto es un problema real y que entre todos tenemos que aportar lo que podamos para intentar combatirlo, no conseguiremos dejar un planeta en condiciones dignas de habitabilidad para las generaciones futuras”.
El proyecto forma parte de No Planet B, un programa desarrollado en España por el Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (Famsi) junto a trece socios europeos. Rocío Villén, técnica de esta entidad, afirmó que “tenemos que cuidar nuestro planeta porque no existe un planeta B. Generar alianzas y remar todos en el mismo sentido es clave para avanzar hacia un desarrollo sostenible y no dejar a nadie atrás”.
Por otro lado, el proyecto pone el foco en la juventud, uno de los colectivos clave. Mercedes García de Vinuesa, directora de la Fundación Somos Naturaleza, explicó que “hemos detectado una falta de movilización en los jóvenes, no porque no crean que existe el cambio climático, sino por la desesperanza que genera un problema tan complejo”. Por ello, la iniciativa busca “restablecer la confianza en la ciencia, visibilizar soluciones rurales basadas en la naturaleza y activar una cultura de corresponsabilidad climática”.
De igual modo, Clima Rural Lab plantea objetivos concretos como capacitar a jóvenes en medidas de mitigación, fomentar el pensamiento crítico frente a la desinformación, reforzar la conexión entre ciencia y territorio y generar vocaciones vinculadas al empleo verde y al relevo generacional en la agricultura.
"También pretende transformar la narrativa predominante sobre la crisis climática, pasando de una visión percibida como paralizante a otra centrada en la innovación desde el medio rural", añadió la directora de la FNS, una entidad aspira a ser motor de cambio e inspiración de hábitos de vida saludables y respetuosos con el medioambiente, y para ello ser agente acelerador y dinamizador de emprendimientos sociales sostenibles..
Para lograrlo, se desarrollarán talleres de verificación de bulos climáticos en centros educativos, un cinefórum en el Teatro Garnelo con la proyección de la serie HOPE! Estamos a tiempo, jornadas prácticas de construcción de cajas nido, rutas ambientales con recogida de residuos y un hackathon climático.
Esta última actividad constituirá el núcleo del proyecto, con fases de lanzamiento de retos, diseño colaborativo con mentorías y prototipos, así como una presentación pública de propuestas, que posteriormente podrán convertirse en microproyectos con validación técnica y científica.
Asimismo, entre los resultados previstos se contempla un aumento de la sensibilización ambiental, una mayor confianza en la ciencia y una mayor predisposición a adoptar medidas frente al cambio climático. La iniciativa aspira también a consolidar la figura del joven divulgador climático rural, con especial protagonismo de mujeres, con el objetivo de demostrar la eficacia de soluciones sostenibles adaptadas a la realidad de la Campiña Sur Cordobesa.
La propuesta sitúa a la localidad como "un espacio de experimentación social y ambiental orientado a dar respuesta a uno de los principales desafíos actuales", en palabras de la teniente de alcalde de Infraestructuras y Medio Ambiente, Raquel Casado, quien defendió la necesidad de “luchar contra el cambio climático en todas sus vertientes y, principalmente, en los tiempos que corren, en los que la concienciación es fundamental”.
La responsable municipal de Medio Ambiente incidió en la necesidad de “contrarrestar ese negacionismo climático que nos está invadiendo y que al final nos lleva a la inacción”. Asimismo, subrayó que, aunque las administraciones desarrollen medidas, “si no empezamos a creernos que esto es un problema real y que entre todos tenemos que aportar lo que podamos para intentar combatirlo, no conseguiremos dejar un planeta en condiciones dignas de habitabilidad para las generaciones futuras”.
El proyecto forma parte de No Planet B, un programa desarrollado en España por el Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (Famsi) junto a trece socios europeos. Rocío Villén, técnica de esta entidad, afirmó que “tenemos que cuidar nuestro planeta porque no existe un planeta B. Generar alianzas y remar todos en el mismo sentido es clave para avanzar hacia un desarrollo sostenible y no dejar a nadie atrás”.
Por otro lado, el proyecto pone el foco en la juventud, uno de los colectivos clave. Mercedes García de Vinuesa, directora de la Fundación Somos Naturaleza, explicó que “hemos detectado una falta de movilización en los jóvenes, no porque no crean que existe el cambio climático, sino por la desesperanza que genera un problema tan complejo”. Por ello, la iniciativa busca “restablecer la confianza en la ciencia, visibilizar soluciones rurales basadas en la naturaleza y activar una cultura de corresponsabilidad climática”.
De igual modo, Clima Rural Lab plantea objetivos concretos como capacitar a jóvenes en medidas de mitigación, fomentar el pensamiento crítico frente a la desinformación, reforzar la conexión entre ciencia y territorio y generar vocaciones vinculadas al empleo verde y al relevo generacional en la agricultura.
"También pretende transformar la narrativa predominante sobre la crisis climática, pasando de una visión percibida como paralizante a otra centrada en la innovación desde el medio rural", añadió la directora de la FNS, una entidad aspira a ser motor de cambio e inspiración de hábitos de vida saludables y respetuosos con el medioambiente, y para ello ser agente acelerador y dinamizador de emprendimientos sociales sostenibles..
Para lograrlo, se desarrollarán talleres de verificación de bulos climáticos en centros educativos, un cinefórum en el Teatro Garnelo con la proyección de la serie HOPE! Estamos a tiempo, jornadas prácticas de construcción de cajas nido, rutas ambientales con recogida de residuos y un hackathon climático.
Esta última actividad constituirá el núcleo del proyecto, con fases de lanzamiento de retos, diseño colaborativo con mentorías y prototipos, así como una presentación pública de propuestas, que posteriormente podrán convertirse en microproyectos con validación técnica y científica.
Asimismo, entre los resultados previstos se contempla un aumento de la sensibilización ambiental, una mayor confianza en la ciencia y una mayor predisposición a adoptar medidas frente al cambio climático. La iniciativa aspira también a consolidar la figura del joven divulgador climático rural, con especial protagonismo de mujeres, con el objetivo de demostrar la eficacia de soluciones sostenibles adaptadas a la realidad de la Campiña Sur Cordobesa.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: AYUNTAMIENTO DE MONTILLA
FOTOGRAFÍA: AYUNTAMIENTO DE MONTILLA


















































