Montilla vivió ayer tarde una de esas jornadas que quedan grabadas en la memoria del aficionado. En un duelo lleno de intensidad, emoción y drama, el combinado Sénior del Club Deportivo Apedem logró una victoria agónica frente al líder, el Ciudad de Lucena, rompiendo así una racha de seis jornadas sin conocer el triunfo. Y lo hizo como los grandes, en el último suspiro, desatando el delirio en el Municipal montillano.
El partido comenzó con un Apedem lleno de energía y determinación. Desde el pitido inicial, el equipo auriverde dejó claro que no sería una presa fácil para el sólido líder. Con una presión asfixiante y una actitud encomiable, los locales dominaron el tramo inicial, aunque las ocasiones claras brillaban por su ausencia.
Fue en el minuto 16 cuando llegó el primer gran momento de la noche. Un robo en el centro del campo permitió a Dito conectar con Álex de la Cruz, quien lanzó un balón largo a la banda. Dito, veloz y decidido, llegó hasta la línea de fondo para centrar raso y encontrar a Pablo Llamas. El mediocampista, llegando desde segunda línea, colocó el balón lejos del alcance del portero visitante, firmando el 1-0 que encendió a la grada.
El gol espoleó al Apedem, que siguió mandando en el partido hasta que el Ciudad de Lucena comenzó a reaccionar alrededor del minuto 25. Los visitantes, líderes por méritos propios, demostraron su capacidad ofensiva. La primera gran oportunidad llegó con un balón que ya parecía gol, pero Albornoz lo sacó bajo palos en una intervención milagrosa.
La igualdad se rompió finalmente en el minuto 30, cuando un pase filtrado entre líneas dejó al delantero lucentino mano a mano con Rambla. Aunque el poste salvó inicialmente al Apedem, el rechace cayó a pies visitantes, quienes no perdonaron para firmar el 1-1 con el que se llegó al descanso.
La segunda mitad fue un combate sin cuartel, con ambos equipos manteniendo una intensidad altísima pero sin demasiadas ocasiones claras. El Apedem, más necesitado, creyó más en la victoria y estuvo cerca de adelantarse en el minuto 56, cuando Aarón, tras una gran jugada individual, no pudo definir tras superar al portero visitante. Los minutos transcurrían con las defensas imponiéndose a los ataques, y el empate parecía inevitable.
Pero el fútbol siempre guarda espacio para la épica. En el minuto 95, cuando todo apuntaba al reparto de puntos, apareció Aarón para protagonizar una jugada llena de fe y determinación. Tras sortear rivales y ganar una serie de rechaces, el balón quedó a los pies de Álex de la Cruz, quien no falló y empujó al fondo de la red. El estallido de júbilo en la grada y el banquillo local fue indescriptible. El 2-1 sellaba una victoria tan trabajada como merecida.
Este triunfo no solo supone tres puntos vitales para el Apedem, sino también un golpe de moral antes del partido de ida de la Copa de Andalucía, que se disputará el próximo viernes en Montilla. Con la confianza renovada y el optimismo en alza, el equipo auriverde afronta el futuro con la esperanza de seguir siendo protagonista. Anoche, Montilla fue testigo de una victoria que tuvo todo lo que hace grande al fútbol: emoción, entrega y épica.
El partido comenzó con un Apedem lleno de energía y determinación. Desde el pitido inicial, el equipo auriverde dejó claro que no sería una presa fácil para el sólido líder. Con una presión asfixiante y una actitud encomiable, los locales dominaron el tramo inicial, aunque las ocasiones claras brillaban por su ausencia.
Fue en el minuto 16 cuando llegó el primer gran momento de la noche. Un robo en el centro del campo permitió a Dito conectar con Álex de la Cruz, quien lanzó un balón largo a la banda. Dito, veloz y decidido, llegó hasta la línea de fondo para centrar raso y encontrar a Pablo Llamas. El mediocampista, llegando desde segunda línea, colocó el balón lejos del alcance del portero visitante, firmando el 1-0 que encendió a la grada.

El gol espoleó al Apedem, que siguió mandando en el partido hasta que el Ciudad de Lucena comenzó a reaccionar alrededor del minuto 25. Los visitantes, líderes por méritos propios, demostraron su capacidad ofensiva. La primera gran oportunidad llegó con un balón que ya parecía gol, pero Albornoz lo sacó bajo palos en una intervención milagrosa.
La igualdad se rompió finalmente en el minuto 30, cuando un pase filtrado entre líneas dejó al delantero lucentino mano a mano con Rambla. Aunque el poste salvó inicialmente al Apedem, el rechace cayó a pies visitantes, quienes no perdonaron para firmar el 1-1 con el que se llegó al descanso.
La segunda mitad fue un combate sin cuartel, con ambos equipos manteniendo una intensidad altísima pero sin demasiadas ocasiones claras. El Apedem, más necesitado, creyó más en la victoria y estuvo cerca de adelantarse en el minuto 56, cuando Aarón, tras una gran jugada individual, no pudo definir tras superar al portero visitante. Los minutos transcurrían con las defensas imponiéndose a los ataques, y el empate parecía inevitable.

Pero el fútbol siempre guarda espacio para la épica. En el minuto 95, cuando todo apuntaba al reparto de puntos, apareció Aarón para protagonizar una jugada llena de fe y determinación. Tras sortear rivales y ganar una serie de rechaces, el balón quedó a los pies de Álex de la Cruz, quien no falló y empujó al fondo de la red. El estallido de júbilo en la grada y el banquillo local fue indescriptible. El 2-1 sellaba una victoria tan trabajada como merecida.
Este triunfo no solo supone tres puntos vitales para el Apedem, sino también un golpe de moral antes del partido de ida de la Copa de Andalucía, que se disputará el próximo viernes en Montilla. Con la confianza renovada y el optimismo en alza, el equipo auriverde afronta el futuro con la esperanza de seguir siendo protagonista. Anoche, Montilla fue testigo de una victoria que tuvo todo lo que hace grande al fútbol: emoción, entrega y épica.
REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: C.D. APEDEM
FOTOGRAFÍA: C.D. APEDEM

