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31 de agosto de 2020

  • 31.8.20
La recolección de uva en el marco Montilla-Moriles roza ya el 25 por ciento del aforo total previsto por el sector. Así se desprende de los últimos datos facilitados por el Consejo Regulador que, a fecha 27 de agosto, situaba en 9.038.091 los kilos de uva que han recibido ya las bodegas, lagares y cooperativas de la zona, desde que arrancara la cosecha el pasado 23 de julio. De esa cantidad de fruto, casi el 71 por ciento procede de viñedos situados en Zona de Producción y, el 29 por ciento restante, de vides situadas en Zona de Calidad Superior.



Tras la vendimia de las variedades sauvignon blanc, verdejo, moscatel y chardonnay, ideales para la elaboración de vinos blancos jóvenes sin crianza, el marco Montilla-Moriles se afana desde el pasado 12 de agosto en la recolección de la uva Pedro Ximénez, la variedad autóctona de la zona vitivinícola cordobesa.

Una vez se han recolectado las primeras variedades, que comenzaron a recogerse de manera mecánica el pasado 23 de julio, los viticultores se centraron en las uvas tintas, cuya vendimia se ralentizó debido a la ola de calor que registró la Campiña Sur cordobesa entre finales de julio y primeros de agosto.

Tal y como avanzó Juan Manuel Centella, presidente de la Sectorial de la Viña de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja-Córdoba), la producción que se espera en este 2020 "será similar o algo superior a la del año pasado", que cerró con casi 38,9 millones de kilos de uva blanca.

En los últimos tiempos, la campaña más productiva fue la del 2003, con 86,1 millones de kilos de uva, una cosecha que permitió elaborar 14,5 millones de litros de vino, de los que 1,5 millones correspondieron a la variedad Pedro Ximénez y 507.000 litros a vinos jóvenes. Desde entonces, el aforo hecho público por el Consejo Regulador sitúa en 2012 la peor cosecha de la última década, cuando cooperativas y bodegas apenas molturaron 27,6 millones de kilos.

La Tarjeta del Viticultor cumple cinco años

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles ha emitido por quinto año consecutivo la Tarjeta del Viticultor, un dispositivo electrónico que registra los datos esenciales sobre la cosecha y que persigue controlar el origen de la uva que se recolecta durante la vendimia y, de este modo, certificar la calidad de los vinos.

Desde la implantación de esta tarjeta, que permite cumplir con los requisitos establecidos en el procedimiento de certificación aplicable según la norma de calidad UNE-EN ISO/IEC 17.065:2012 y en el pliego de condiciones técnicas de la DOP Montilla-Moriles, los técnicos del Consejo Regulador puede comprobar tanto la procedencia del fruto, como la cantidad de uva entregada por cada uno de los viticultores del marco vitivinícola cordobés.

Una medida que convirtió a la zona Montilla-Moriles en un referente en el control de sus lagares y bodegas, despertando el interés del resto de las denominaciones de Origen vitivinícolas que forman parte de la Fundación para el Control de la Calidad de Andalucía: Málaga y Condado de Huelva.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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