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22 de abril de 2020

  • 22.4.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta de agradecimiento dirigida por un vecino de la localidad a todo el personal que desempeña su labor en el Centro de Salud y en el Hospital Comarcal de Montilla. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



En los periódicos antiguos, cuando se anunciaban las pensiones, hoteles u hostales, incluían que el trato era "familiar". Si hoy el Hospital Comarcal de Montilla o el Centro de Salud se tuvieran que anunciar podrían, con todo derecho, incluir que dispensan un trato muy familiar a pacientes y acompañantes.

En primer lugar quiero manifestar que ni yo ni mi familia hemos tenido conocimiento ni relación alguna fuera del ámbito médico con los profesionales que nos han atendido, por lo que lo normal es que se nos haya tratado como al resto de usuarios.

Hace tres años me realizaron una operación dificilísima en condiciones durísimas por parte del equipo del doctor Conde. El tratamiento posterior fue un éxito entre el grupo del Ambulatorio (Lourdes, Marisa, Rafa...) y la joven y eminente oncóloga doctora Ortiz y su inteligente, eficaz y atentísima colaboradora Mari Paz –estas dos últimas, en el Hospital Provincial–.

El Domingo de Ramos me encontré mal y, a las 9.30 del Lunes Santo, me dirigí a las Urgencias del Hospital de Montilla, donde me recibieron dos jóvenes doctoras que me exploraron, me sacaron sangre, me hicieron una radiografía, me pusieron un sonda nasogástrica, me pusieron un suero y, para las 12.00, ya estaba ingresado.

Posteriormente me visitó un doctor que me explicó todo perfectamente y me indicó que lo más conveniente –por mi edad, por mi sobrepeso y por mis antecedentes clínicos– era tomar una postura conservadora. De este modo, durante los siete días posteriores, me sometieron a análisis diarios, radiografías diarias y a visitas médicas por la mañana y por la tarde, con explicaciones claras por parte de los facultativos. Y cuando no aprecié dolor alguno llegó el momento de darme de alta.

Le correspondió este trámite al doctor Alia, que me explicó todo lo que había pasado y lo que podría venir. Sus palabras estuvieron cargadas de un cariño y de una claridad fuera de lo normal. Y, al final, cuando me dijo “si usted se siente mal, véngase enseguida, que nosotros estamos aquí”, sintetizó perfectamente la atención y el seguimiento que prestan a sus pacientes. Además, al llegar a casa ya me había llamado la doctora Lourdes Rivas para ofrecerse a cualquier cosa que pudiera necesitar.

Por todo ello, me gustaría agradecer a médicos, enfermeros, celadores, limpiadores y resto de personal el cariño y la educación con la que me han tratado. Lo único que siento es no haber podido probar el lomo con tomate que incluyeron en el menú de los acompañantes y que mi hijo me dijo que estaba de escándalo.

Después de conocer a todas estas personas y la forma en la que me han tratado, me pregunto: ¿Por qué Andalucía no es una región puntera en Europa con la calidad humana tan grande que atesora?

RAFAEL ESPUNY MOYANO
FOTOGRAFÍA: ARCHIVO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


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