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3 de febrero de 2020

  • 3.2.20
Iniciadas las obras de consolidación estructural de la Capilla-Oratorio del antiguo Asilo de Los Dolores de Montilla, ubicada dentro de la histórica Casa de las Aguas, gracias a una subvención cercana a los 63.000 euros de la Diputación de Córdoba a través del Programa de Ayudas para la Protección y Conservación de Bienes Histórico Artísticos, el equipo de gobierno aspira a continuar en la puesta en valor de este espacio patrimonial con el apoyo de la institución provincial.



El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, mostró su interés en continuar con el proyecto de recuperación de este espacio una vez se finalice la actual intervención que permitirá poner punto y final al peligro de derrumbe que presentaba el inmueble, apuntalado desde hace años con el objetivo de evitar desprendimientos a las instalaciones de Cáritas y, concretamente, en su comedor social.

"Estamos ante un edificio del siglo XIX promovido por Dolores Moreno, la esposa de Sánchez Moreno, que es un lugar patrimonial muy importante para Montilla porque, además, está decorada por unos frescos de José Garnelo y Alda, que realizó junto a su hermana Eloisa. Por tanto, uno de los objetivos del equipo de gobierno es su puesta en valor a través de una segunda fase que se desarrollará con recursos propios y siguiendo la línea de subvenciones que plantea Diputación", explicó el primer edil.

De esta forma, la recuperación de la antigua Capilla-Oratorio de los Dolores supondrá para el Ayuntamiento, según señaló Llamas, un recurso más para afianzar el atractivo de la Casa-Museo dedicada al pintor montillano, a la vez que se incrementarán los espacios culturales y la oferta turística de la ciudad.



Hasta entonces, la empresa Mitronar trabaja en el proyecto de consolidación estructural del inmueble que, como señaló la arquitecta jefe de la intervención, Mara Portero, permitirá eliminar el riesgo de derrumbe que presentaba el edificio tras el derrumbe de algunos elementos y el desplazamiento de parte de uno de los muros laterales que soporta la cubierta del presbiterio.

"El estado de este inmueble era realmente peligroso, estaba en ruinas. La esquina que da a la casa de Cáritas se estaba desprendiendo y había provocado el desplazamiento del muro y de la cubierta, produciendo todas las grietas", indicó la arquitecta sobre los objetivos de una actuación que, además, ha centrado parte de sus esfuerzos en la protección y conservación de los frescos de Garnelo –algunas perdidas como consecuencia de las humedades que registra el inmueble– con el fin de facilitar su recuperación posterior.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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