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14 de septiembre de 2019

  • 14.9.19
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por un vecino de Montilla sobre el encuentro celebrado este verano en la calle Cantareros entre varias generaciones de vecinos de esta vía que conecta las calles Feria y Melgar, y que discurre paralela a la avenida del Marqués de la Vega de Armijo. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



El pasado día 31 de agosto los vecinos de la calle Cantareros volvimos a disfrutar de una gran jornada de convivencia. Todo comenzó hace cuatro años cuando, por iniciativa de algunos hijos de vecinos de esta calle, surgió la idea de juntarse de nuevo allí donde pasaron su niñez y recordar juntos a sus mayores, parejas e hijos, las vivencias del lugar que los vio crecer.

Cantareros es una calle llena de recuerdos de antaño: noches calurosas de veranos eternos que se salían a tomar el fresco con sus sillas bajas de mimbre, mientras compartían tertulias infinitas; anécdotas del día a día; e incluso, por qué no decirlo, críticas entre vecinas mientras los niños jugaban juntos –en pandillas de distinta edad– a esconder, a las muñecas o a la pelota, o simplemente se sentaban en rebates llenos de ilusión.

Cantareros era una calle de vecinas que se ayudaban entre sí a pasar esos duros años en los que no siempre había de todo: luz, agua o aquel teléfono que solo existía en una casa y a ella acudían a recibir las llamadas de los familiares que tuvieron que emigrar de Montilla.

Podría nombrar a muchas familias de este rinconcito de Montilla pero, para no dejarme a nadie atrás, los resumo a todos con unas palabraS: buenos vecinos que con el paso de los años mantienen viva una amistad que les convierte casi en familia.

Aquel primer encuentro tuvo lugar hace cuatro años y, desde entonces, se ha convertido en una jornada de convivencia para más de setenta personas que, en torno a esas vivencias, pasan un rato compartiendo tapas, bebidas, postres y, sobre todo, contando y escuchando las vivencias de todo un año, convirtiendo este encuentro en una cita entrañable e ineludible del final del verano.

Cabe destacar el homenaje que cada año se da al vecino de más edad con la entrega de una placa conmemorativa que seguro pondrán en un lugar destacado de su casa. Un encuentro muy emotivo que reúne a vecinos que ya no viven en la calle, vecinos que siguen residiendo en ella y vecinos nuevos que encontraron en este lugar tan especial su hogar.

Ojala estos encuentros consigan que al menos a nuestros hijos, sean conscientes de que la convivencia entre vecinos es fundamental para saber respetar y cuidar nuestras relaciones sociales entre personas, y que por un momento aparquen las redes sociales.

Agradezco la oportunidad que este medio me brinda para expresar nuestra vivencia, la cual hemos querido compartir para dar a conocer este pequeño homenaje hacia los vecinos de la calle Cantareros.

MANUEL PONFERRADA

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.








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