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2 de julio de 2019

  • 2.7.19
Los parlamentos en las democracias modernas representan la caja de resonancia de la ciudadanía: es el voto en lo local que transforma a un candidato en parlamentario. Sean parlamentarios locales, provinciales, autonómicos, nacionales o comunitarios, responden a la misma lógica: los ciudadanos que eligen estos representantes son los vecinos, en los barrios, en las ciudades.



Las ciudades son las células vivas de la humanidad en términos de hábitat y sociabilidad, que precisan incorporar en sus políticas públicas soluciones innovadoras para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Y este papel es reconocido de forma expresa en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 11, que cuida específicamente de ciudades, sean grandes urbes o pequeñas y medias ciudades, o bien pueblos o asentamientos.

Asociaciones internacionales como Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (UCLG) trabajan de forma activa en todos los continentes para preservar los intereses de las ciudades en las negociaciones internacionales, pero ya con la convicción que es la voz de las ciudades que hará los cambios que sean necesarios para poder cambiar los paradigmas e implementar la Agenda 2030 en lo local.

Para poder localizar los ODS es necesario que todos los poderes, en el marco de sus competencias, incorporen los mismos en sus políticas y programas y, en especial, que proporcionen los recursos financieros necesarios para el cumplimiento de programas en armonía con la Agenda 2030. También la fiscalización sobre la aplicación de los recursos presupuestarios es fundamental para el proceso de monitorización del cumplimiento de las metas y la transparencia.

Por desgracia, pocos parlamentarios tienen el convencimiento de que la consecución de los ODS depende, más que nunca, de la capacidad de los gobiernos locales y regionales de fomentar un desarrollo territorial integrado, integrador y sostenible y es fundamental que pasen a considerar que todos los niveles de gobierno deben trabajar para alcanzar un consenso nacional que sitúe los ODS como elemento fundamental del desarrollo nacional, regional y local y monitorizar que su aplicación responda a las necesidades y prioridades locales y regionales y debe ser coherente con las estrategias nacionales y complementarlas.

Considero que los ODS y sus metas nos proporcionan una nueva oportunidad para reforzar los programas de descentralización de muchos países y promover nuevas formas innovadoras de gobernanza cooperativa (multinivel y multilateral) para poder empoderar a las autoridades locales para mejorar la gobernanza e incrementar el impacto en el desarrollo y aprovechar esta oportunidad para alentar a que la asociación estratégica birregional UE-CELAC que promueve el desarrollo de marcos legales e institucionales adecuados que garanticen una gobernanza multinivel eficaz y eficiente.

Los gobiernos locales, regionales y sus asociaciones deben aprovechar el compromiso internacional para localizar la Agenda 2030 y reclamar reformas que los doten de competencias claras y creen entornos propicios para garantizar un desarrollo local y regional eficaz.

Para ello es necesario que los parlamentarios apoyen firmemente la promoción de la apropiación local de las estrategias nacionales con el fin de reforzar el sentido de propiedad de los gobiernos locales y regionales sobre los ODS y, de este modo, fomentar su participación en el procedimiento de aplicación.

Por otro lado es importante destacar la creación de asociaciones multilaterales sólidas e integradoras, tanto formales como informales, que garanticen la participación de las organizaciones de la sociedad civil, los autónomos, el sector privado, el mundo académico y considerar que estos mecanismos deben ser accesibles para todos los sectores de la sociedad, equilibrados, de forma que ningún grupo predomine sobre los demás y sean transparentes.

Es importante señalar que los gobiernos locales y regionales deben ser capaces de establecer asociaciones directas con las agencias internacionales y nacionales, y también con otros socios, como organizaciones filantrópicas, organizaciones no gubernamentales y el sector privado y hacer un esfuerzo especial para adaptar los planes locales y regionales a los principios de eficacia de la cooperación para el desarrollo con la advertencia de que esto implica trascender el planteamiento de "ayuda" y crear nuevas asociaciones para el desarrollo, considerando que la cooperación oficial para el desarrollo debe basarse en la cooperación descentralizada, a través de una amplia gama de esquemas de intervención, por ejemplo, cooperación norte-sur, sur-sur y triangular.

Los socios de la cooperación para el desarrollo, como existen en Andalucía y España en general pueden contribuir a la aplicación de los ODS, respaldando las reformas nacionales dirigidas a la descentralización política y presupuestaria, y proporcionando recursos, conocimientos, experiencia, tecnología e innovación para reforzar las capacidades institucionales y operativas de los gobiernos locales y regionales, en especial de África y de América Latina.

El aprendizaje entre iguales, el intercambio de mejores prácticas y el trabajo en equipo pueden ser medios eficaces para mejorar la prestación de servicios, modificar los métodos de trabajo y fomentar el aprendizaje basado en la resolución de problemas, considerando que, para los gobiernos locales y regionales que presenten un perfil similar, el aprendizaje entre iguales constituye un mecanismo de estímulo mutuo y de mejora del proceso de toma y de ejecución de decisiones políticas y técnicas.

También es primordial que en la definición de planes locales o regionales sobre ODS, o de planes alineados con ellos, se incluya un conjunto de indicadores vinculados a los de la Agenda 2030 y adaptados a las necesidades y al contexto de cada territorio y considerar de forma inminente, que los gobiernos locales y regionales definan estos indicadores según su capacidad de recogida de datos, incluidos sus recursos humanos y medios tecnológicos, fomentando, mediante la cooperación y la asistencia técnica, la eliminación de las diferencias en la disponibilidad de datos y la ampliación de la capacidad de recogida y tratamientos de datos, estimando que las metas que se definan deben hacerse operativas con plazos claros.

Es fundamental que los parlamentos regionales de América Latina y Europa asuman un papel destacado a la hora de impulsar la transformación del marco mundial en programas específicos a nivel regional y local, adoptando legislación y presupuestos, garantizando la rendición de cuentas respecto del cumplimiento efectivo de los compromisos de la Agenda 2030 y fomentando el desarrollo de vínculos entre los Parlamentos nacionales, regionales (como nivel intermedio de gobierno) y locales, poniendo de relieve el importante papel que han de desempeñar en el establecimiento de marcos normativos que contribuyan a la localización de los ODS.

Para ello ya propusimos en 2015, en el ámbito del parlamento del Mercosur, durante la Presidencia del senador del Brasil, Roberto Requiao y volvemos en los finales del segundo decenio del siglo XXI, la necesidad de la creación de una red interparlamentaria para la aplicación multinivel de los ODS desde donde se puedan elaborar propuestas de armonización normativa e iniciativas parlamentarias de políticas, planes, programas y proyectos interinstitucionales y de cooperación más efectivos y coherentes.

Incluso en el ámbito de la cooperación, cuando el asesor de la Presidencia, con la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con Sudamérica, México y Chile, propone el senador Requiao la fundación, en el contexto de la cooperación birregional y con el apoyo de organizaciones multilaterales, de un laboratorio de ideas (Centro de Estudios Parlamentarios del Desarrollo Sostenible y la Gobernanza Global) que se especialice en asuntos parlamentarios y preste asistencia técnica y académica para la gestión legislativa o el seguimiento y evaluación de las políticas nacionales o internacionales adoptadas en el contexto de la aplicación de los ODS y propone en el ámbito de la reunión interparlamentaria, idea que hoy está siendo de nuevo dialogada en el marco de Eurolat, que es el establecimiento de alianzas entre los parlamentos nacionales y regionales y que sea el PNUD, organismo de las Naciones Unidas encargado de cooperar con los órganos legislativos y apoyarlos, considerando que estas alianzas serían beneficiosas para la concreción y aplicación de los ODS a nivel local.

Finalmente es importante que los parlamentos de los Estados miembros de la Unión Europea y de todos los países de América Latina y el Caribe, el Parlamento Latinoamericano, el Parlamento Centroamericano, el Parlamento Andino, el Parlamento del Mercosur, junto con el Parlamento Europeo, puedan trabajar para la incorporación de los ODS en la Agenda Parlamentaria, local, regional, nacional y multilateral.

SANTIAGO MARTÍN GALLO


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