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10 de julio de 2017

  • 10.7.17
Recaló en Montilla el pasado 7 de junio y, en apenas un mes, se ha convertido en una de las vecinas más populares y reconocidas de la localidad. La artista argentina Gisel Rosso está a punto de culminar sobre la antigua parada de autobuses del Triángulo su quinto mural pictórico en Montilla, una alegoría del mestizaje cultural que propició el Inca Garcilaso de la Vega y que permitió unir el Viejo y el Nuevo Mundo.



Desde hace menos de una semana, cientos de curiosos se arremolinan en la confluencia de la Avenida de Andalucía con las calles José Ortiz Sánchez y Conde de la Cortina, donde Inti, la deidad más significativa en la mitología inca, tiende un puente de luz celestial entre un soldado que bien podría ser Gonzalo Fernández de Córdoba y una deidad inca escoltada por un jaguar, el mítico felino al que los antepasados de Gómez Suárez de Figueroa adoraban bajo la advocación de Chinchay.

Una gigantesca obra de arte que viene a completar el extraordinario legado que Gisel Rosso ha dejado en Montilla en apenas un mes y que ha llevado al equipo de gobierno a plantear una nueva ruta turística por los barrios de la ciudad con el arte muralista como pretexto.

La buena acogida de los dos primeros murales elaborados en Montilla bajo la dirección de José Manuel Carrasco –el primero de ellos, a la entrada del Centro Cultural "Alcalde Antonio Carpio" y, el más reciente, a lo largo de la escalinata de la Cuesta de Pinillos– ha llevado al Ayuntamiento a plantear una nueva ruta turística que conducirá a los visitantes por los distintos enclaves en los que se localizarán estas obras de arte.

"El interés que despertaron los murales del Centro Cultural y de la Cuesta de Pinillos nos ha animado a apostar por este segmento turístico en la ciudad, que vendrá a sumarse a nuestra oferta enoturística, monumental y patrimonial, como una ventana más", reconoció el concejal de Turismo, Manuel Carmona, quien desveló que la nueva ruta englobará los siete barrios de la ciudad con murales que se realizarán "de forma participativa", de manera que "los vecinos colaboren en la dinamización de sus calles y en el desarrollo de esta actividad".

Tras los primeros murales de la Ronda de Curtidores y de la Cuesta de Pinillos, el Ayuntamiento de Montilla confió en la propuesta altruista de Gisel Rosso, que propuso transformar las paredes del recién remodelado espacio multiusos de Envidarte con dos gigantescas pinturas dedicadas a la música y al arte –por el carácter que tendrá este enclave como espacio para acoger exposiciones y eventos– y al mundo del vino.

A su vez, junto al mural de temática vitivinícola que culminó hace unos días en la antigua parada de taxis de la calle Ballén, la pintora argentina ha finalizado también en el acceso a la Plaza Solera desde la calle Palomar un trabajo dedicado a la Fiesta de la Vendimia que el propio Ayuntamiento ha barajado como posible cartel anunciador para la próxima edición de esta efeméride declarada De Interés Turístico.



La teniente de alcalde del Área Sociocultural, Conchi Espejo, resaltó el papel de esta iniciativa para "impulsar la apuesta cultural y artística en el municipio" pues, a su juicio, "permitirá a la ciudadanía disfrutar de estas obras de arte de grandes dimensiones en los diferentes barrios".

"Nuestra intención es reivindicar el arte callejero en espacios públicos", destacó, por su parte, el alcalde, Rafael Llamas, quien anunció que, tras la buena acogida del trabajo desarrollado por José Manuel Carrasco y Gisel Rosso, el Ayuntamiento de Montilla trabaja en un "proyecto de futuro" que contará con la participación de una veintena de artistas de todo el mundo, de la mano del colectivo IMA (Internacional Meeting of Art), una asociación que ofrece su trabajo a modo de trueque en distintos puntos del planeta. 

Pasión por el muralismo

Nacida hace 31 años en Salta –que con su más de medio millón de habitantes es la séptima ciudad más poblada de Argentina–, Gisel Rosso sintió desde muy joven la llamada del arte. Por eso, con apenas 14 años ingresó en el Instituto Superior de Formación Docente “Manuel Belgrano” para estudiar Bellas Artes, disciplina que completaría en 2004 con un curso de Diseño de Modas y, posteriormente, con la carrera de Administración Bancaria, Perito Clasificador de Granos y Guardavidas.

No había cumplido los veinte años cuando firmó su primer trabajo: la ilustración del libro Los Zorritos Traviesos, de Hugo Gutiérrez. Pero no sería hasta 2007 cuando Gisel Rosso elaboraría su primer mural para decorar las instalaciones deportivas del Club Atlético Colón de Santa Fe en el barrio Centenario. La buena acogida de esta obra le abriría las puertas para realizar otros proyectos similares en enclaves emblemáticos de Argentina, Bolivia y Chile, países que ha recorrido en los últimos años.

"Mi objetivo es rescatar la identidad del pueblo a través del muralismo", aseguró Gisel Rosso que, en declaraciones a Montilla Digital adelantó que su intención es poder regresar a Montilla en el mes de noviembre para continuar con nuevos trabajos en otros puntos de la localidad.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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