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19 de agosto de 2016

  • 19.8.16
Técnicos de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía cursarán una visita a Montilla para valorar los dos silos de trigo hallados a primera hora de ayer durante el transcurso de las obras de la última fase de remodelación de la calle Corredera, que se están desarrollando entre el callejón de El Peso y la Plazuela de la Inmaculada.



Tal y como confirmó a Montilla Digital el alcalde de la localidad, Rafael Llamas, el hallazgo se produjo a primera hora de la mañana de ayer por operarios de la empresa General de Estudios y Proyectos, que se está encargando de la ejecución de las obras desde el pasado 1 de agosto.

Mientras los albañiles procedían a picar la solería de la calle, localizaron un primer depósito de piedra frente a la oficina de La Caixa para, a continuación, descubrir otro similar a las puertas de Foto Ruquel. Con todo, tanto los técnicos municipales como los de la empresa constructora apuntaron a la posibilidad de que aparezca alguna estructura parecida en los próximos días.

“El Ayuntamiento va a encargar un primer estudio arqueológico que nos permita contextualizar y valorar estos dos silos”, anunció el alcalde de Montilla, quien se mostró confiado en que el hallazgo –que ayer mismo fue comunicado a la Junta de Andalucía– no provoque ningún retraso en el desarrollo de las obras, que cuentan con un plazo de ejecución de cuatro meses.

El arquitecto municipal Manuel Llamas, director de ejecución de las obras, se personó ayer en el lugar donde han sido localizados los silos junto con el cronista oficial de Montilla, José Rey, para valorar la importancia del descubrimiento y plantear las posibilidades de conservación.

“Están excavados en la propia piedra arenisca que hay en el subsuelo de la Corredera y, aunque su traza es buena, el acabado es rudimentario, ya que seguramente se trataba de silos de tránsito, en los que el grano se depositaba mientras era pesado”, detalló el primer edil, quien también cursó una visita a las obras junto al teniente de alcalde de Bienestar Social, Francisco Lucena.

En similares términos se manifestó José Rey, quien se mostró convencido de que estos silos debieron estar asociados al Peso de la Harina que, tras la expansión urbana de Montilla a partir de la segunda mitad del siglo XVI, quedó localizado en la actual Plazuela de la Inmaculada, un enclave estratégico del casco urbano que permitía al Concejo de la Villa recaudar tributos en función de las entradas y salidas de trigo que registraban los agricultores.



“Por su configuración, y teniendo en cuenta que su interior no está estucado, se puede deducir que se trata de silos de tránsito, que se utilizaban mientras los encargados del Peso de la Harina hacían su trabajo”, añadió José Rey que, en una primera valoración, situó la construcción de estas estructuras entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII.

Pese al revuelo inicial que generó ayer entre los vecinos y comerciantes de la zona centro el descubrimiento de estos dos silos, la noticia no representó "ninguna sorpresa" para el Ayuntamiento. “Cuando analizamos el trazado de las conducciones subterráneas de agua y electricidad para replantear la obra en la Plazuela, apreciamos una desviación de las canalizaciones que, en principio, no parecía tener lógica a menos que se estuviera tratando de sortear alguna estructura como la que ahora ha aparecido”, explicó Rafael Llamas.

Una "buena obra de ingeniería"

“La traza de la bóveda es perfecta y se aprecian muy bien los golpes de la piqueta que se emplearon durante su construcción”, apuntó ayer el cronista oficial de Montilla, José Rey, para quien los dos silos encontrados en la Corredera suponen “una buena obra de ingeniería para la época”, aunque su acabado no está hecho de mampostería o de adobe, como ocurre con otras estructuras similares.

“Por el momento no se ha descubierto ninguna estructura que justifique una excavación de mayor calado en esa zona”, aseguró el cronista de Montilla quien, en declaraciones a este periódico, sugirió que una forma de conservar los dos silos sería rellenándolos de zahorra para consolidar su traza ante posibles movimientos del terreno, cubriéndolos posteriormente con una placa de hormigón que soporte el propio peso de la calzada.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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