2 de noviembre de 2012

Los padres y el Consejo Escolar

He querido compartir con todos ustedes un avance de mi próximo libro, en el que trato de analizar la situación actual por la que atraviesa el Sistema Educativo Español. El 13 de noviembre se celebran las elecciones en las que profesores, padres y alumnos optan a un puesto en los consejos escolares de los institutos andaluces y, en esta ocasión, he centrado mi atención en el papel de los padres dentro del mismo.

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El ejercicio de la labor docente tiene dos características que lo hacen diferente del resto de profesiones. Una de ellas es el grupo al que va dirigido tu trabajo: los jóvenes (entendamos, por tanto, Secundaria y Universidad). Otra es la delgada línea que separa los conceptos "enseñanza" y "educación". ¿Se puede enseñar sin educar? Son conceptos, hoy día, tan próximos entre sí, que más que estar separados por una línea casi imperceptible, podría decirse que forman una simbiosis indisoluble.

Estas dos peculiaridades hacen que todo lo relacionado con la docencia tenga una estrecha relación con el colectivo más numeroso de la población española (y me atrevería a decir mundial): los padres.

Los padres son el cuarto pilar sobre el que descansa el peso del sistema educativo (padres, alumnos, políticos y profesores). En los Consejos Escolares, órganos consultivos y decisorios de los centros de enseñanza, los padres cuentan con su representación correspondiente y tienen el derecho a decidir sobre las acciones docentes, metodológicas, disciplinarias y de cualquier índole que se desarrollen en el centro. Sin ser docentes.

¿Se imagina usted tener derecho a asistir al comité de dirección del Hospital Universitario Reina Sofía o del Hospital Comarcal de Montilla sólo porque su hijo (o su marido, o su padre) haya sido operado de apendicitis?

El hecho de ser destinatario de la labor determinada que desarrolla un colectivo laboral no es motivo suficiente para tener derecho propio (o delegado en un familiar) para participar en las decisiones que tome esa institución. Dicho de otra manera: que me hayan operado de cataratas o que lo hayan hecho con mi padre, mi hijo o mi hermano no me da pie a participar como miembro de pleno derecho en los órganos consultivos y decisorios de los hospitales. Y por una sencilla razón: porque no tengo ni idea ni de cómo funciona un Hospital ni de Medicina.

Poner una tirita no te convierte en enfermero, y darle un paracetamol a tu hijo cuando le duele la cabeza no te hace neurólogo. ¿Por qué, entonces, padres que no son docentes tienen derecho a participar de las decisiones de un instituto?

Ayudar a tu hijo a hacer los deberes no te convierte en profesor, y para entender el funcionamiento de un instituto no basta con pasarse el día de la recogida de notas o el de reunión del Consejo Escolar. Hay que trabajar allí, comprender el día a día, conocer a los alumnos y al resto de profesores.

Sin embargo, personas que nunca se han dedicado a la docencia, que no tienen conocimientos de didáctica de ninguna materia y que no saben cómo funciona un instituto (porque nunca han trabajado en uno) cuentan con el derecho a tumbar una decisión que el claustro de profesores haya tomado.

Por esa misma regla de tres, exijo mi derecho a participar de las decisiones del Consejo Ejecutivo del Reina Sofía, porque me quedó una cicatriz muy fea. Y es que el tema de los límites entre enseñanza y educación es muy escabroso, ya que es muy difícil enseñar a un joven sin introducir pequeñas dosis de educación.

Una cosa que muchos padres no entienden es que sus hijos se comportan de manera diferente en el instituto que en casa. La razón es bien sencilla: en clase se ven rodeados por su grupo de amigos, en el que desempeñan un papel y tienen un estatus que mantener; en casa, con los padres delante, es otro cantar.

Aunque insistimos en que esta premisa es válida para la mayoría de casos, no debemos olvidar el régimen tiránico al que muchos hijos someten a sus padres y que se ve también reflejado en las aulas.

En un instituto te encuentras con que muchos alumnos no saben que en las papeleras no se escupe; que no son, realmente, el sitio para depositar sus excreciones mucosalivosas, sino los envoltorios de plástico y papeles de plata de sus desayunos que pueblan el suelo de patios y pasillos.

Los hay, también, que no saben que los pies no se ponen encima de la mesa, no porque vayan a pisar los libros, que no los han sacado, sino porque es una falta de respeto y educación hacia los demás.

Otros, sin embargo, no saben que no se debe humillar, menospreciar o insultar a un compañero o a un profesor... En definitiva, podríamos decir que es prácticamente imposible deslindar la tarea docente de la inculcación de unas mínimas nociones de educación a los alumnos, de ahí que, como decimos, la frontera entre educación y enseñanza prácticamente no exista y que se produzcan injerencias entre la labor de los padres y de los profesores.

¿Pero esto justifica, realmente, el peso de los padres en el Consejo Escolar? No desde nuestro punto de vista. Deberían formar un colectivo con derecho a voz, pero sin voto, por las razones que hemos argumentado.

Partamos de la base de que un alumno debería venir educado desde casa. El que se tengan que suplir ciertas carencias educacionales no hace del instituto un lugar dedicado a la educación del personal, sino a su enseñanza aunque, como hemos visto, son conceptos muy difíciles de diferenciar.

PABLO POÓ

9 comentarios:

Los padres junto con los profesores son piezas básicas dentro del organigrama de cualquier colegio yo diría las mas importantes.Todo el bien que hagan recaerá sobre el niño.
Los padres tienen todo el derecho de participación en la decisiones que se toman en los colegios cursan estudios sus hijos en la parte que le corresponde.

Totalmente de acuerdo con el artículo. A mí me gustaría estar en el Consejo de Dirección de alguna empresa fuerte para manifestar algunas ideas que tengo sobre cómo hacer mejor las cosas, pero no sé por qué, no puedo. Entonces, ¿por qué los padres sí pueden estar en un centro educativo?

coment 01:31

Las decisiones que se toman en dicho centro afectan a sus hijos,te parece poco.
Si no hay niños para que sirven los maestros.

Pablo Poó, tu opinión en este artículo es como el de comparar el tocino con la velocidad.
Como madre representante de padres y madres, elegida en elecciones, componente de un consejo escolar, quiero hacerte algunas preguntas, en principio ¿tienes hijos? en caso afirmativo ¿has sido miembro del Consejo Escolar en alguna ocasión? Veo que no tienes ni idea de lo que se habla y decide en un Consejo Escolar.
Deberías informarte antes de exponer una información.
Nuestros hijos, al asistir al colegio, instituto.. forman parte de una "gran familia" donde pasan gran parte de su tiempo, donde viven y conviven con una serie de normas, derechos y deberes, es lógico que los padres, madres formemos parte de ese Consejo, donde se toman decisiones relevantes para el buen funcionamiento y para la convivencia de esa "gran familia"
Las decisiones que se toman, se votan de forma coherente, por el bien de nuestros hijos y de los profesores, maestros..
Te puedo decir por experiencia propia, que en los dos años que he sido miembro de un Consejo Escolar, todos los participantes en él, hemos tenido un fin común, mejorar la calidad y luchar por una escuela donde se cumplan todos los derechos y deberes de esa "gran familia"
La asistencia a un hospital, por suerte es puntual,¿como puedes comparar una convivencia de horas, días, o en el peor de los casos, con unos meses? con la convivencia en un colegio, instituto....
En el hospital, si algo no ha ido bien, te puedes dirigir a Dirección y pedir una hoja de reclamaciones y quejarte.

Querida y agraviada madre anónima:

La verdad es que a estas alturas ya empieza a cansar tanto comentarista sin identificar que, a las primeras de cambio, te acusa de "no tener ni idea" de lo que escribes. No estaría de más, como usted misma recomienda, informarse antes de escribir dado que, casualmente, de lo único que tengo un poquito de idea es de Educación, porque soy profesor de Lengua y Literatura en Secundaria.

Es por esto por lo que, probablemente, tenga la misma o más experiencia que usted en esto de los Consejos Escolares, motivo por el cual veo inapropiado (como argumento en el artículo) que el colectivo de los padres tenga derecho a voto en los mismos.

Considero apropiado que se cuente con su opinión, por supuesto, que tengan representación en los mismos y que su voz sea escuchada y tenida en cuenta, dado que, como ya he afirmado en esta y otras ocasiones, los padres son un pilar fundamental sobre el que se cimenta la educación como tal.

Pero hasta ahí, ni un paso más.

Usted me hacía una sería de preguntas, algunas de las cuales ya he respondido (por ejemplo esta: "¿has sido miembro del Consejo Escolar en alguna ocasión? Veo que no tienes ni idea de lo que se habla y decide en un Consejo Escolar."), a la otra no tengo ningún reparo en contestarle: no, no tengo hijos (ni ganas, de momento); y siguiendo con esta tónica podría contra responder del siguiente modo:

¿Sabría usted programar un, pongamos por caso, curso completo de 3º de ESO para la asignatura Lengua castellana y Literatura? ¿Sabría qué habría que tener en cuenta, qué apartados debe llevar una programación, cómo atender a la diversidad, cómo formular las preguntas de un examen de refuerzo, cómo tratar las Competencias Básicas, etc, etc, etc?

Hay padres que sí saben hacerlo, porque son docentes, (¡genial!), pero la inmensa mayoría NO saben. Entonces... ¿con qué autoridad me tumba usted algo que yo haya votado en claustro y que, por el motivo que sea, no sale aprobado en Consejo Escolar?

¿En qué se basan sus decisiones sobre aspectos de mi trabajo? En mil cosas, ya lo sé, he estado en muchos Consejos Escolares, pero en criterios pedagógicos..no.

¿Y sabe por qué? Porque no son docentes. Lo mismo que yo no podría opinar de medicina con criterio porque no soy médico, podría aportar mi punto de vista, pero no ir más allá sin formación.

Por último me compara usted el número de horas que se pasa en un hospital con las que lo hacea en el instituto, y ya de paso aprovecho ¿es que va todos los días al centro de su hijo y sabe de su funcionamiento interno? Porque la mayoría de padres van a recoger las notas y a algunas horas de consulta furtivas.

En definitiva, sigo defendiendo mi tesis a no ser que alguien me argumente sólidamente lo contrario. ¿Padres en los Consejos Escolares? Sí, pero con derecho a voz, no voto.

Yo soy profesora y he sido miembro de consejos escolares varias veces a lo largo de 33 años de docencia. He visto de todo: padres con criterio, con muy buen criterio y con nada o con muy mal criterio. Algunos ejercían muy bien su papel y otros,... lo dejo ahí, mejor.
Pero no es ese el tema. La cuestión es por qué tiene que opinar un padre sobre qué actividades son más convenientes para mi asignatura. Si yo planteo una salida al teatro para ver Tres sombreros de copa, por ejemplo, porque en clase trabajamos esta obra, ¿qué tiene que añadir a eso un padre? (cuando digo padre puedo decir también madre, pero no voy a utilizar los dos géneros a la vez ni la dichosa arrobita: quienes no estén de acuerdo que sepan que la RAE ha mostrado su disconformidad con esta pamplina, precisamente por eso, por ser una pamplina). En un consejo escolar a un grupo de profesores que dábamos una determinada enseñanza internacional, se nos llegó a decir que debíamos dar los mismos contenidos al resto de los estudiantes de Bachillerato: ¿sabía esa madre (en este caso era madre) lo que estaba diciendo? ¿Conocen los padres todas las materias que dan sus hijos tan a fondo como para no errar en cuanto a criterios de evaluación, instrumentos de evaluación, convocatorias de exámenes, reclamaciones, atención a la diversidad, adaptaciones curriculares, y un largo etcétera?

Siento decirlo, pero muchos padres no conocen ni la letra del grupo en el que están sus hijos.

Estoy de acuerdo punto por punto con el autor del artículo.

Hamaltea si hay padres que no conocen las letras de los grupos de sus hijos otros si la conocemos.Los profes tenéis un problema no queréis ver a los padres por los coles e institutos ni en pintura.
Entiendo perfectamente a esta madre y la apoyo y la segunda entrada de Pablo la encuentro mas acertada.

Cuando he sido tutora he llamado a padres vía telegrama porque no se presentaban de ninguna manera y solo poniendo que era "para tratar un problema tremendamente grave de su hijo" se personaban. A los profesores lo que nos gusta es hablar bien de nuestros alumnos con sus padres y decirles que se esfuerzan, trabajan y alcanzan las metas. Lo que usted dice es como si pensáramos que a los médicos no les gusta que sanen los enfermos.
Cuando un alumno no va bien, detrás de él hay muchos que no lo hacen bien: profesores (fíjese que pongo mi colectivo el primero, aunque no es el primer responsable), sociedad, política y padres. Los padres deben ir muy a menudo por los centros para interesarse por sus hijos y no solo académicamente. Los profesores detectamos problemas en nuestros alumnos que exceden el ámbito académico y entran de lleno en el familiar. Mire, después de todos los años que llevo en la profesión, si volviera a empezar, volvería a ser profesora. No sabe hasta qué punto este trabajo me ha dado satisfacciones y con orgullo le digo que mantengo contacto con mis alumnos de los primeros años a cuyos hijos he conocido y a alguno le he dado clase como a sus padres. No nos miren como a enemigos de sus hijos, la mayor parte de las veces somos sus mejores aliados. Y ya lo dejo aquí, porque me espera todo un curso para corregir.

Señor Poó,ni querida ni agraviada por usted:
He asistido durante dos años, a los Consejos Escolares, del Centro, donde asisten mis hijos a dar clase, en ningún momento, se ha decidido, votado o cambiado el criterio, planteamiento o metodología de estudio, de ninguna asignatura propuesta y aprobada con anterioridad en el claustro, de ningún profesor-a.
Tengo la grandísima suerte de haber conocido de primera mano, el funcionamiento interno del Centro. Me he sentido escuchada, respetada e informada de la evolución del mismo.Tanto Director, como profesores han agradecido la colaboración realizada tanto por mí como por las otras representaciones de padres, así como lo positivo que es para el Centro, la participación de los padres- madres en los Consejos Escolares, animándonos a volver a participar en las nuevas elecciones.
Con respecto al tiempo que convivimos, lea bien, NO ME REFIERO A LOS PADRES-MADRES,me refiero a nuestros HIJOS-AS, pasan mucho tiempo en el centro,entre 5 en el caso de colegios y 6 ,30 horas en los institutos,diarias de lunes a viernes.
En cuanto a la poca Educación de nuestros hijos-as, me parece de pena, que compare a una minoría, cuando hay una GRAN MAYORÍA de niños-as educadísimosss, sería más positivo para todos reflejar la cantidad de niños buenos y educados.
Ya que habrá estudiado Pedagogía, tendría que ser un poco más empatico ¿se ha preguntado usted, si el niño en cuestión, ha tenido o tiene problemas en casa, si sus padres han tenido ocasión de estudiar, para poder educar..? Los padres no hemos estudiado como hay que educar a nuestros hijos-as, lo hacemos lo mejor que podemos, en unos casos, tenemos más suerte que en otros, algunos tenemos más herramientas a nuestra disposición, pero los profesores Si estudias, métodos, formas de reconocer un problema... en fin que le voy a contar que no sepa un profesor de Lengua Castellana y Literatura .
Es un tema de gran debate este de la Educación.
Suerte con su libro. Un cordial saludo.

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