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21 de julio de 2019

  • 21.7.19
A pesar del rechazo de cierto sector de la población, lo cierto es que vivimos en sociedades multiculturales y, aunque se piense que esto es un fenómeno reciente, basta echar un vistazo a la historia para entender que los pueblos se han cruzado y mezclado entre ellos, por lo que encontrar una población pura y homogénea se convierte en una tarea casi imposible.



Esto lo sabemos de primera mano aquellos que trabajamos en el campo educativo, dado que resulta muy difícil localizar un centro público en el que no haya niños o niñas provenientes de otros países, que, en su mayoría, hablan otras lenguas y portan otras culturas, en algunos casos, muy distintas a la nuestra.

Y esas diferencias se convierten en dificultades o barreras que los escolares de familias provenientes de otros países tienen que solventar. Quizás, el idioma sea el que más pronto resuelven, dado que la adquisición del bilingüismo en las primeras edades se obtiene con relativa facilidad; no así, en edades mayores en las que la lengua materna se ha afianzado con fuerza, por lo que el aprendizaje de otro idioma se convierte en una tarea que hay que afrontarla con empeño.

Los aspectos más complicados para una buena integración, como veremos, son los religiosos, los culturales y los raciales, especialmente para aquellos niños o niñas que llegan con edades en las que esos factores los tienen muy afianzados a través de sus propias familias.

Y cuando digo religiosos me refiero a que, con frecuencia, las familias inmigrantes pertenecen a otras creencias religiosas, con unos hábitos, unas costumbres y una moral en ocasiones diferenciadas de las que existen en nuestro país.

También hay que contar con las diferencias raciales, pues, aunque en los centros se eviten las discriminaciones, son elementos que de un modo u otro pesan en los escolares, ya que los escolares inmigrantes acaban considerándose distintos a sus compañeros o compañeras de aula.

Para que veamos cómo algunos de ellos se perciben dentro de sus grupos familiares, he acudido a una selección de sus dibujos, puesto que, básicamente, nos informan de sus relaciones dentro de la familia, así como de sus ideas y emociones. Son los sentimientos que expresan en las escenas que han realizado en el aula cuando acudimos a sus colegios a plantearles que realizaran el dibujo de “una familia”, aunque, como ya sabemos, acuden a la propia, dado que no tienen un concepto genérico de familia.

Este breve del estudio de las familias inmigrantes lo comienzo con el dibujo que me sirve de ilustración del artículo, que es el que realizó una niña árabe de familia musulmana (para evitar el error bastante frecuente al confundir árabe con musulmán, debemos considerar que hay árabes que son cristianos, que pertenecen a otras confesiones religiosas o, sencillamente, son laicos).

Como podemos apreciar, el dibujo lo presenta enmarcado en un rectángulo a modo de fotografía y con cuatro pequeños corazones en los vértices. En el centro del grupo representa a sus padres, para, a continuación, y en el lado izquierdo, dibujarse a ella misma con trenzas y, en el derecho, a su hermana pequeña con coletas.

Lo más llamativo es que su madre tiene el pelo negro y lo lleva siempre cubierto por un velo; sin embargo, la niña se lo dibuja con mechas rubias y descubierto. Parece que esta tradición musulmana la incomoda, puesto que ve a las madres de sus compañeras de clase que no llevan el pelo tapado, por lo que acaba sintiéndose distinta a ellas.



Pudiera pensarse que el rechazo al velo que manifiesta la niña anterior es un caso aislado; sin embargo, tengo en el archivo más ejemplos de esta especie de desaprobación no consciente al ver a la madre con su pelo cubierto. Es lo que le acontece a este niño marroquí de 8 años que, a través del trazado de figuras muy ingenuas, representa a su madre con un pelo negro y muy largo, pero sin el velo, puesto que percibe que todas las mujeres de nuestro país no se cubren, por lo que, través del dibujo, manifiesta su rechazo al ver a su madre de manera distinta a las demás mujeres del país de acogida.



Otra de las manifestaciones que niños de familias inmigrantes expresan en sus dibujos se produce con el recuerdo que mantienen de su vida anterior y que, habitualmente, lo hacen a través del trazado de la casa que dejaron en su país de origen. Esto es lo que expresa un niño egipcio de 9 años y que lleva seis viviendo en España. Cuando en su clase se les pidió que dibujaran la familia, acudió a la representación de la suya, de modo que, al fondo de la lámina, aparecen dos casas en la lejanía: la que conoció en Egipto y la otra que es la que corresponde a España. Es el recuerdo de sus años de la primera niñez y que, posiblemente, añore.



Algo similar es lo que expresa este niño de 8 años de origen cubano que vive con su familia en nuestro país. En su caso, no ha tenido problemas a la hora de oscurecer el color de la piel de su padre, de su hermano mayor y de él. He de apuntar que su padre, tras el divorcio, se casó una mujer de piel blanca, por lo que a ella y a su hermano pequeño les aplica tonalidad clara en sus rostros. Lo más llamativo es que traza un espacio rectangular en la parte superior, como si fuera el campo, y a lo lejos una pequeña casa. Al preguntarle al autor sobre este hecho, me indicó que era la que tenía en Cuba y que se acordaba mucho de ella.



El autor del dibujo precedente, de 11 años, y que acabamos de ver, es marroquí que vive en España con su padre y su hermano mayor. Su madre permanece en Marruecos con su hermana. A la hora de representar a la familia, comienza por él mismo, continúa con su hermano mayor y acaba con su padre. Los tres forman una unidad separada de la de su madre y su hermana. La separación se debe a que ellos llegaron en barco atravesando el mar a través del estrecho de Gibraltar, que el autor lo representa como un río que divide a una ciudad en dos partes: una española y la otra marroquí



Hay casos en los que niños o niñas de otras razas se sienten distintos, sea porque simplemente comprueban su diferencia de piel con los compañeros de la clase o porque estos se lo hacen notar de diferentes modos. Es lo que le acontece al autor del anterior dibujo, perteneciente a una familia africana de raza negra. El color oscuro de su piel le hace sentir que es especial dentro de la clase. Esto lo manifiesta en la singular escena construida, dado que se ha dibujado con su hermano mellizo, ambos de 8 años, junto con sus padres y su hermana pequeña, sin que haya coloreado a las figuras. De este modo, evita sentirse distinto a sus compañeros de raza blanca.



En las aulas también nos podemos encontrar niños y niñas que pertenecen a familias mixtas, de modo que el padre o la madre son españoles al tiempo que la otra figura paterna o materna es originaria de un país extranjero. Es lo que le sucede a la autora del dibujo precedente, que se dibuja al lado de su padre, de origen senegalés, siendo su madre española. A ella no le molesta el color oscuro de su piel, pues también lo emplea en sus hermanos más pequeños; el que su madre tenga la tez más clara no le supone ningún problema.



Quiero cerrar este trabajo con el dibujo de un niño árabe de 11 años, quien nos entregó este trabajo de la familia. Al preguntarle por su dibujo, nos indicó que lo hacía recordando cuando él y su hermana fueron de vacaciones con sus padres a Egipto, donde vieron las pirámides y una momia. Tengo que aclarar que su padre portaba en el viaje una vestimenta claramente occidental y veraniega, mientras que su madre tuvo que llevar puesta la ropa tradicional de la mujer musulmana, incluso en el desierto, para no incomodar a los familiares que tenían en ese país.

AURELIANO SÁINZ

20 de julio de 2019

  • 20.7.19
A los políticos les preocupan las pensiones. Eso dicen. Seguramente las suyas. Nacen pocos niños, ¿pero qué ayudas hay para procrear? Ser madre o padre es un paso de gran responsabilidad: esa personita que va a venir al mundo tiene que tener las necesidades básicas cubiertas y, para ello, sus padres tienen que trabajar y ganar dinero.



Pero si hay paro, si hay sueldos míseros con los que un trabajador es pobre, ¿quién que tenga dos dedos de frente se va a embarcar en la aventura de ser padre? Si para sobrevivir tienes dos trabajos, ¿cuánto tiempo dedicas a tus hijos? Los niños no son macetas que se crían solas a las que apenas hay que regar de vez en cuando. Una criatura necesita amor, caricias, protección y una educación que le permita no ser un desgraciado el día de mañana.

Comprarles una tele y una videoconsola no es educar: es quitárselos de encima. Hay gente que está tan cansada que no tiene fuerzas para jugar con sus hijos y les compran cosas para tenerlos callados, haciéndoles creer que, en la vida, lo importante es lo material y que se puede conseguir todo sin esfuerzo.

Las normas son fundamentales: no vivimos en la selva. Veo a adultos sin capacidad de resiliencia, sin aceptar la frustración y creyendo que aún son infantes que tienen derecho a todo. Desgraciados que no ven que su vida depende de ellos. De nadie más.

Ahora que veo a mi amiga con noches sin dormir, con dedicación absoluta a amamantar a su pequeña, con su pareja llevando todo lo de la casa, me pregunto: ¿Cómo vamos a traer más españolitos si solo contamos con cuatro meses de baja? Y mucha gente, cuando vuelve, lo hace a jornada partida. Eso que llaman “conciliación familiar” es una fantasía solo al alcance de las altas rentas y de los bajos cariños.

¿Una persona que gana 600 euros puede pagar una guardería o a una persona que cuide de su prole? No. Si queremos apostar por la natalidad habrá que ayudar especialmente a las rentas bajas para que sigan trabajando y cotizando y no tengan que elegir entre tener hijos o abandonar el trabajo.

Si creamos más guarderías públicas, se contrataría personal, con lo que habría menos paro y más personas que cotizarían a la Seguridad Social, permitiendo así que la gente que tiene menos ingresos pueda tener hijos. No se puede juzgar a nadie por su elección de ser padre o no, pero se le puede dar la posibilidad de elegir. Para eso pagamos impuestos: para que la sociedad mejore y no para despilfarrar el dinero público en corruptelas.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ

19 de julio de 2019

  • 19.7.19
Los sueños, las esperanzas, la familia, la educación, la cultura... son parte indivisible de un territorio. Los municipios son la parte político-administrativa de un territorio e, institucionalmente, son responsables de la aplicación de las normas y políticas que se aprueban a nivel nacional e regional, aunque es cierto que tienen cierta autonomía para aplicar y aprobar políticas públicas a nivel local. Por tanto, es en el municipio donde realmente se pueden erradicar las desigualdades y donde se puede llegar a una igualdad plena y efectiva.



Los municipios son el espacio más cercano a los ciudadanos, ya que es aquí donde viven y se desarrollan las personas. También en estos microespacios territoriales es donde  aprenden, se forman y se culturizan nuestros jóvenes.

Las limitaciones, los paradigmas, los efectos del micro y del macromachismo se dan en la vida cotidiana de los municipios, siendo más acuaciantes en los territorios más pequeños, pues este concepto se simplifica más conforme más pequeño es el municipio, dado que resulta más fácil de controlar lo que hacen y no hacen los vecinos.

Ello implica que las tradiciones, las formas obsoletas de ver las cosas, se multiplican por diez, siendo la crítica destructiva la que refiere el quehacer social de las pequeñas urbes. Sin embargo, el potencial de producir cambios es muy fuerte –e incluso sostenible–, ya que este acontecer urbano puede producir cambios sostenibles en el tiempo, desintegrando los estereotipos desde el aprendizaje por imitación.

La promoción del asociacionismo, sentar las bases de la igualdad de género, trabajar desde la cercanía, hacer que las Administraciones se conviertan en los inductores de la igualdad, son el punto de inflexión necesario para que comencemos a erradicar las desigualdades y a trabajar en las potencialidades de las personas, sin distinciones ni desigualdades.

Hasta ahora son las ciudades de medio y gran porte las que han generado y han sido protagonistas de los distintos movimientos y acciones dirigidas a concienciar en la necesidad imperativa de trabajar por la igualdad. Sin embargo, se hace necesario promover desde lo urbano y lo rural acciones que permitan perforar todas las fases inductoras de las desigualdades, concienciando a la ciudadanía de la necesidad de erradicar viejos conceptos desde el núcleo de la familia.

Son los rincones más recónditos de los municipios donde hay que trabajar para que las mujeres y las niñas puedan sentir una igualdad plena. Son muchos los municipios andaluces que, en pleno siglo XXI, sientan sus bases y creencias en estereotipos erróneos que fueron marcados a fuego.

De hecho, aún podemos apreciar muchas familias en las que ellas renuncian a todo para estar al cuidado de los hijos, teniendo el hombre el roll de traer el dinero a casa y visitar los bares populares de hombres después del trabajo, evitando participar de la educación ni de la vida de los hijos.

La cultura es una parte importante de nuestros pueblos y medios rurales, pero es cierto que en muchas ocasiones confundimos cultura con estereotipos y creencias erróneas que tienen su origen muchos siglos atrás. Ello limita a personas y familias, que sufren en silencio para no hacer público su sentir y, de esta forma, ser criticados y puestos en evidencia.

Trabajar con estos municipios, crear conceptos nuevos, construir una nueva mirada construida por todos y todas permitirá crear una mirada conjunta e territorial que identifique a cada espacio municipal como único y especial, donde se trabaje la igualdad de género, la integración, la transversalidad del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 5 y su capilaridad en todas las acciones del acontecer urbano de una forma más personalizada y adecuada a las necesidades y exigencias del territorio.

El ODS 5, que es la Igualdad de Género y la Agenda 2030, son herramientas que deben estar en la base del ordenamiento territorial y de la erradicación de las desigualdades, poniendo en la mirada de los territorios la necesidad de que se conciencie y actúe desde una perspectiva más igualitaria, incluyendo el género como un vértice fundamental y transversal de las políticas públicas y de los proyectos que se desarrollen en el territorio. Por lo tanto, son los municipios el ángulo y vértice indiscutible y necesario para el desarrollo y la aplicación de políticas y acciones firmes y contundentes en género e igualdad.

Estando en Brasil como asesora del movimiento municipalista latinoamericano, tuve la gran suerte de poder participar como consultora de un grupo humano para la construcción y la fundación del Movimiento de Mujeres Municipalitas de Brasil, que tiene entre sus objetivos promover la participación de las mujeres en la vida pública y política de sus municipios.

Este movimiento, con base en la Confederación Nacional de los Municipios de Brasil, es hoy día un modelo de buenas prácticas que ya tiene estadísticas municipales, en las que la participación de las mujeres en el acontecer municipal y rural ha crecido considerablemente, lo que pone de manifiesto la importancia de empoderar y trabajar con los municipios en la implementación de acciones que tengan como objetivo final las personas, sin dejar a nadie atrás.

En definitiva, si fortalecemos a las mujeres y a las niñas con programas, proyectos y políticas locales, estaremos trabajando para una Andalucía más justa y más equitativa para las personas.

MERCEDES C. BELLOSO

18 de julio de 2019

  • 18.7.19
¿Cuándo arranca el movimiento feminista? Señalar su origen no es tarea fácil. Desde luego, no es de hace unos días. El tema, en general, contiene amplitud de información y, sobre todo, ofrece variados puntos de anclaje sobre sus inicios que no son coincidentes. Incógnita difícil de precisar. Según fuentes recientes, el feminismo se gestó en el seno del socialismo (¿¡?) y tiene la exclusiva.



Unas pinceladas históricas. Vuelvo a remontarme en el tiempo a la búsqueda de señales que hayan aparecido en defensa de la mujer y en la toma de conciencia de sus derechos e igualdad con el hombre. Algo aparece, aunque se pueda suponer poco importante.

En el artículo anterior citaba a Francisca de Pedraza “…mujer que consiguió divorciarse por malos tratos en 1624”. A caballo entre el siglo XIV y el XV aflora Cristina de Pizán (1364-1430). Nace en Venecia y vive en París. El personaje no es español, razón por la que posiblemente sea aun más desconocido para muchos de nosotros.

Al enviudar con 25 años y con cargas familiares le impulsa a escribir para mantenerse ella y la familia a su cargo. Será una de las primeras mujeres que se gane la vida como escritora (que sepamos). Estamos ante otro caso aislado de los muchos que, conforme se investiga en el tema, van apareciendo.

En su obra La ciudad de las damas (1405) “defiende la imagen positiva del cuerpo femenino y asegura que otra hubiera sido la historia de las mujeres si no hubiesen sido educadas por el hombre”. Hace una clara defensa de los derechos de la mujer a la par que ataca la misoginia (aversión a las mujeres) existente en esos momentos. Para quien le pique la curiosidad por el tema y por la etapa histórica, el libro Mujeres silenciadas en la Edad Media, obra de Sandra Ferrer, brinda un amplio panorama sobre la cuestión.

Demos un salto en el tiempo hacia los siglos XIX y XX. Rosa Chacel (1898-1994) nace en Valladolid donde vivirá hasta la edad de nueve años que se traslada a Madrid con su abuela. Mujer de una inteligencia brillante (donde las haya), con tres años leía de corrido y recitaba versos de memoria. Su delicada salud le impide ir a la escuela y su madre, que es maestra, le enseña desde muy temprana edad.

Le apasiona dibujar e ingresa en la Escuela de Artes y Oficios, posteriormente pasará a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando para estudiar escultura. Ambas materias se complementan y su capacidad intelectual da para más. En 1933 muere su madre, dato que supone un fuerte golpe emotivo y creativo.

Se marcha sola a Berlín donde permanecerá seis meses. En dicho periodo publica un libro de sonetos titulado A la orilla de un pozo, prologado por Juan Ramón Jiménez. Se relaciona con Valle-Inclán, con Unamuno, con Ortega y Gasset, entre otros. En dichos momentos eran habituales las tertulias literarias en Madrid, donde se reunían algunos de los mejores intelectuales del momento.

La Guerra (in)Civil trastoca su vida como la de tantas otras personas, sean importantes o anodinas. Firma el Manifiesto de los intelectuales antifascistas. Como mujer inquieta y comprometida trabajará de enfermera y escribirá en la prensa republicana. Terminada la contienda civil y abolida la República, consigue reunir a su familia y emigran a Brasil.

En 1960 se publica en Buenos Aires (Argentina) La sinrazón, posiblemente su mejor novela, obra que fue muy elogiada por Julián Marías. Para otros entendidos, la categoría literaria de esta mujer queda demostrada en 1946 cuando se edita Memorias de Leticia Valle.

Su ilusión es volver a España, deseo que cumplirá en distintos intentos. Su economía no es muy boyante. Una beca Guggenheim le da un respiro y vuelve por algún tiempo, entre 1959 y 1961. El segundo intento será en 1970, por una promoción literaria. Vuelve en 1973 y en 1977 se instala definitivamente, gracias a una beca de la Fundación March.

Durante la Transición política logra recuperar parte del tiempo perdido. Poco a poco va publicando y dando a conocer parte de sus escritos. En honor a la verdad hay que decir que sus obras son bien recibidas por la crítica e ignoradas por el gran público. La losa del silencio político pesa lo suficiente para que dicho público, que no ha terminado de salir del callejón del analfabetismo, tampoco sienta curiosidad por sus obras.

Las puertas del reconocimiento oficial se abrirán lentamente y con cierta reticencia. En 1987 le otorgan el Premio Nacional de las Letras. En 1989, la Universidad de Valladolid le concede el Doctorado Honoris Causa y será nombrada hija ilustre a la par que le fijan una pensión. En 1990 recibe el Premio Castilla y León de las Letras; en 1993, la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes.

Escribe para RTVE los guiones de una serie basada en su novela Teresa. La suerte no está de su parte y la serie, aunque aprobada, no llega a filmarse. Por desgracia, este tipo de “accidentes” son muy habituales, tanto antes como en tiempos presentes. Obra no firmada aunque esté aprobada para exponer o publicar, se queda en el cajón con el cambio de partido en el poder. No invento. Tengo datos fehacientes de algunos casos.

Las líneas precedentes sobre Rosa Chacel salen de la biografía que ofrece la Fundación Jorge Guillén, depositaria del fondo documental donado por la autora en 1994. Hay una completa descripción de su obra: novela, cuentos, poesía, biografía, traducciones, correspondencia...

Ahora pondremos nuestra atención en María de Maeztu Whitney (1881-1948), humanista convencida, maestra, pedagoga y directora de escuela. Su principal objetivo será potenciar el valor y el papel de la mujer. Al enviudar su madre, toda la familia se traslada a Bilbao donde monta una academia que influirá en la pasión docente de la hija.

Licenciada en Magisterio, dará clases en Santander. Para estudiar Filosofía y Letras pasa por la Universidad de Salamanca donde fue alumna de Unamuno y termina en Madrid donde obtendrá el doctorado en 1936. Amplió su formación en diversas universidades europeas. Con posterioridad recibirá distintos títulos honoríficos y será nombrada profesora extraordinaria o Doctora Honoris Causa de universidades tanto hispanoamericanas como europeas.

Figura importante dentro del panorama educativo del siglo XX, lucha abiertamente por la igualdad de la mujer. Su objetivo será lograr que pueda acceder a los estudios superiores y universitarios pese a los impedimentos sociales, políticos y religiosos. En esta línea tenía las ideas muy claras hasta el punto de implicar a toda aquella persona con cultura, influencia o poder para que se pudieran abrir las puertas de una educación integral tanto para mujeres como para hombres.

Dicha meta aparece bien definida en la correspondencia de María de Maeztu donde perfila su ilusión y valentía, teniendo claro que es una lucha y una reivindicación de derechos. Trabajo arduo al que se enfrentan ella y otras mujeres de la época.

Dirigió e impulsó la Residencia de Señoritas entre 1915 y 1936. Su objetivo era dotarlas del máximo de oportunidades para potenciar conocimientos y acceder a la universidad. Por la Residencia pasará la intelectualidad del momento a dar conferencias, incluido Alcalá-Zamora, presidente de la República.

Formó parte de la Junta Directiva del Instituto-Escuela y presidió el Lyceum Club Femenino. Murió exiliada en Argentina a los 66 años de edad. Fue olvidada y borrada del mapa, lo que contribuyó a que fuera desplazada del lugar que le correspondía en los difíciles momentos de aquellos años.

Resumiendo. Su principal objetivo será luchar por la igualdad y la independencia de la mujer para lo que se hace imprescindible tener un alto nivel de educación. Hablamos de una educación integral y extensible a todos los rincones del país.

Apostó por una educación laica con principios pedagógicos basados en su famosa frase: “Es verdad el dicho antiguo de que la letra con sangre entra, pero no ha de ser con la del niño, sino con la del maestro”. Como docente comparto plenamente esta postura. Solo matizo que la política debe salir de la escuela. Que el adoctrinamiento que se vende en estos momentos costará caro a las generaciones siguientes.

De su artículo Lo único que pedimos cito: “Soy feminista, me avergonzaría de no serlo, porque creo que toda mujer que piensa debe sentir el deseo de colaborar, como persona, en la obra total de la cultura humana. Y esto es lo que para mí significa, en primer término, el feminismo (…) Justo es proclamar muy alto lo que ya repetidas veces se ha dicho: los mayores enemigos del feminismo no son los hombres, sino las mujeres: unas por temor, otras por egoísmo”.

María de Maeztu, pionera en la educación universitaria femenina española, es una gran desconocida. Ninguna mujer ha hecho tanto por la cultura femenina en España y por los centros por los que pasó como ella. Es una mujer de banderas, difícil de superar.

PEPE CANTILLO

16 de julio de 2019

  • 16.7.19
La Agenda 2030 ofrece importantes oportunidades de negocio para los empresarios, los autónomos y las empresas, que son la base del tejido productivo de los territorios. Para ello, es necesario comprender los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): lo que significan en términos prácticos para las acciones que la empresa realiza día a día y de sus políticas de relaciones. Es necesario, pues, que el tejido productivo asuma esta iniciativa y esto solo será posible con la formación de los gestores y ejecutivos y mediante la difusión de informaciones y conocimientos útiles para el sector empresarial.



Los ODS son una hoja de ruta para las acciones de las personas por las personas, para fomentar la paz, la prosperidad y las alianzas. Por ello, la participación del tejido empresarial de un territorio es fundamental para poder implementar la Agenda 2030, considerando que muchos de los ODS –el 5, el 8, el 11 y el 17– se relacionan de forma directa con actividades económicas y empresariales.

En términos prácticos, hay una serie de acciones que pueden ser realizadas por los miembros del tejido productivo de los territorios en el marco de la Agenda 2030. Con todo, cada país debe adaptar la manera de alcanzar los ODS a su realidad, incluso dentro del propio país, es decir, adaptar la Agenda 2030 a las necesidades de los territorios donde se ejecuta la localización de los ODS, para poder considerar la realidad local de cada territorio.

Contribuir a alcanzar los ODS permite a los autónomos y a empresas de todos los tamaños que puedan acceder a nuevos segmentos de mercado que serán claves en la economía del futuro, como las nuevas tecnologías, la economía circular, los negocios inclusivos, las energías renovables o la economía ecológica.

En los próximos años se producirá un aumento de estrategias y normativas en materia de sostenibilidad, lo que se traducirá en mercados que consideren cada vez más las actuaciones ambientales o sociales de los autónomos y las empresas.

En este sentido, la futura Estrategia de Desarrollo Sostenible, la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el Plan Nacional de Empresas y Derechos Humanos o el nuevo Plan de Acción de la Unión Europea sobre Finanzas Sostenibles son solo algunos ejemplos de nuevas políticas que marcarán el camino que se debe seguir en el caso de España.

Según una investigación reciente, las grandes empresas españolas y extranjeras en España invierten cada vez más en sostenibilidad y evalúan y exigen estas cuestiones a sus empresas proveedoras. Según un análisis de la Red Española del Pacto Mundial, el 66 por ciento de las empresas del IBEX 35 ya evalúan a sus proveedores bajo criterios sociales, un 71 por ciento en criterios ambientales y el 80 por ciento de las empresas del IBEX 35 ya realizan acciones para contribuir a los ODS.

Los autónomos y las pymes que contribuyan a la Agenda 2030 verán, por tanto, posibilidades de incrementar sus oportunidades para cerrar acuerdos con otras empresas y, también,  mantener los negocios que ya tienen con ellas. Y es que surgirán y surgen a cada día nuevos modelos de negocio basados en la sostenibilidad, la innovación y la tecnología.

Por otro lado, el consumo responsable es una tendencia al alza. El 64 por ciento de los consumidores españoles ya tiene en cuenta en sus compras, casi siempre o a veces, la sostenibilidad, es decir, los posibles impactos sociales o ambientales negativos de los productos y servicios que compra. Una pyme o un empresario autónomo, con productos y servicios dirigidos directamente al consumidor puede, a través de la Agenda 2030, incrementar la confianza en su marca y aumentar las ventas.

La Agenda 2030 ofrece al tejido empresarial de los territorios la posibilidad de aumentar la base de clientes, innovando en sus productos y servicios para que sean ambiental y socialmente responsables y con la creación de nuevos servicios orientados a nuevos segmentos, como las generaciones más jóvenes, para los que la sostenibilidad va ligada a la reputación de la marca.

En el caso de las comunidades autónomas, sea para la obtención de subvenciones de la Unión Europea (como los fondos Feder) como recursos nacionales, el acceso a un mayor número de subvenciones o contratos con la Administración pública es otro de los beneficios que pueden encontrar los autónomos o las pymes en la Agenda 2030.

La Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público incluye aspectos medioambientales o sociales como criterios para la adjudicación de contratos a las empresas con la Administración pública. Algunos de estos aspectos son: medidas para reducir el nivel de emisión de gases de efecto invernadero; medidas de ahorro y eficiencia energética; la implantación de un plan de igualdad de género o la aplicación de criterios éticos y de responsabilidad social a la prestación contractual.

La tendencia es que la Administración pública adopte criterios para la obtención de subvenciones que aumenten las exigencias relacionadas a los principios y metas de los ODS; de la misma forma que lo hará seguramente el sector bancario para la obtención de créditos para autónomos y empresas.



En el caso de la salud de empleados, es necesario implementar medidas que incidan en la salud y en el bienestar de los empleados, lo que puede suponer aumentar su motivación y su compromiso con la organización y, por tanto, también su productividad. Medidas de conciliación y flexibilidad del trabajo, los programas de nutrición o de actividad física o disminuir los riesgos de accidentes laborales son solo algunas de las medidas que se pueden llevar a cabo.

Tratándose de las energías renovables, la Unión Europea pretende que en 2030, el 32 por ciento de la energía consumida en todo el continente, sea de origen renovable. Los autónomos o las pymes pueden empezar a consumir un mayor porcentaje de energías renovables en sus actividades, generando una imagen de marca sostenible o innovar con nuevos productos y servicios que utilicen o ayuden a impulsar el uso de energías renovables, para adaptarse así al futuro del mercado.

Por otro lado, la digitalización es fundamental para la localización de los ODS y, por ello, Internet y las redes sociales son claves para el futuro de los mercados. El 63 por ciento de los españoles han realizado compras online desde el móvil en 2018 y, además, en la era digital, los consumidores se dejan guiar por las opiniones de otros usuarios.

Así, el 67 por ciento de los consumidores españoles se basa en las recomendaciones en redes sociales de otros usuarios en Internet a la hora de comprar. Cualquier autónomo o las pymes han de aprovechar esta tendencia para lanzarse al mundo digital y aprovechar al máximo esta nueva forma de hacer negocios.

Por último, no hay que olvidar que la Agenda 2030 pretende crear un planeta que sea sostenible a largo plazo para las generaciones futuras y, por tanto, que garantice el cuidado del medio ambiente, la economía y las personas.

Si no se actúa de forma urgente, problemas como el cambio climático, el respeto a los derechos humanos o el agotamiento de los recursos naturales pueden deteriorar de forma seria el crecimiento económico y, por tanto, también el buen funcionamiento de los mercados y las empresas. Sin un planeta sostenible no habrá progreso y, sin progreso, tampoco habrá mercados estables en los cuales puedan operar los autónomos y las pymes de forma segura.

SANTIAGO MARTÍN GALLO

14 de julio de 2019

  • 14.7.19
Uno de los hechos más curiosos para mis alumnos cuando abordamos la psicología infantil a través del dibujo de los escolares se produce en el momento en el que se tropiezan con escenas en las que aparecen elementos de la naturaleza con rostro, como si tuvieran la capacidad de ver, de hablar y de pensar, tal como lo hacemos los seres humanos.



La primera respuesta que habitualmente me dan cuando les interrogo por este fenómeno suele ser que lo han visto en los cuentos o en las películas de dibujos animados. Inicialmente, están tan convencidos de ello que no recuerdan las formas de pensar que tenían en sus primeros años. Es como si se hubieran olvidado que ellos también fueron una vez niños o niñas y que imaginaban de manera animista, es decir, creyendo que los elementos de la naturaleza ‘sienten’ y ‘piensan’ tal como lo hacemos las personas.

Sobre esta cuestión, y antes de mostrar el animismo a través de una selección de dibujos de los escolares, quisiera explicar brevemente en qué consiste este fenómeno que llega a ser algo natural en todos los niños del mundo, desde los que pertenecen a las culturas más desarrolladas hasta los que se encuentran en las formas más primitivas. Hay que reconocer que, en el primero de los casos, pronto se reduce y en, los segundos, permanece, pues sus miembros carecen de los medios de formación que les acerque al pensamiento racional y científico.

Previamente, quisiera apuntar que la palabra animismo nace dentro de la Antropología, cuando los investigadores de esta disciplina al estudiar las culturas primitivas comprueban que sus miembros no distinguen entre materia y espíritu, o materia y pensamiento, creyendo que todas las cosas que rodean al ser humano, al tiempo que se encuentran dotadas de ciertas cualidades físicas, tienen voluntad o intencionalidad como las personas. De manera sencilla, podríamos decir que el animismo es la tendencia a considerar a los objetos del mundo real como seres vivos con pensamientos, deseos e intenciones.

Pues bien, lo mismo que los hombres de culturas primitivas, en el niño se da ese pensamiento animista que le sirve para dar coherencia a sus primeros razonamientos, puesto que no se encuentra con capacidad de argumentar como hacemos los adultos.

En el ámbito gráfico, lo expresa fundamentalmente a través de la representación elementos de la naturaleza, especialmente en el sol, la luna, las nubes, los animales e, incluso, en objetos inanimados como es la casa. He de indicar que los dibujos animistas, que nacen a los 4 años, edad en la que comienza a trazar personas, perviven hasta los diez u once, dándose casos en que continúan incluso más allá de esas edades.

Dentro de la Psicología evolutiva, fue el investigador suizo Jean Piaget (1896-1980) el que estudió las concepciones animistas infantiles. Según sus propias palabras: “El niño no distingue el mundo psíquico del físico; si, aún en los comienzos de su evolución, no observa límites precisos entre su yo y el mundo exterior, hay que esperar que considere como vivos y conscientes un gran número de cuerpos que, para nosotros, son inertes”.

Sería este gran psicólogo el que llegó a plantear el proceso evolutivo del animismo infantil en cuatro etapas, que paso a explicar.

En la primera de ellas, la del niño más pequeño, todo lo que existe posee vida aunque sea un algo inmóvil. De este modo, cuando se tropieza con un objeto y cae el suelo, su madre para consolarlo le apunta: “¡Dile tonto!”, y el pequeño repite lo que le han dicho sin que tenga ninguna duda de que es lo correcto para algo que le ha hecho daño.

Un poco más adelante, le atribuye conciencia a los cuerpos en movimiento. Por ejemplo, sin un coche choca contra un árbol, cree que al coche le ha dolido el impacto recibido. O también, si se le pregunta si un barco siente que se moja por debajo cuando va navegando por el agua, responde afirmativamente sin dudar.

El tercer estadio supone un avance importante, pues diferencia entre los elementos que poseen movimiento propio de aquellos otros cuyo movimiento tiene un origen externo. De este modo, ya sabe que si se cae de la bici a esta no le duele el choque con el suelo, puesto que es él quien la hace rodar; sin embargo, la caída de un avión la interpretarán como un momento doloroso para este medio de vuelo.

En la cuarta fase, el animismo le queda reservado para la idea que tiene de los animales. Esto da lugar a que se realicen tantas películas de dibujos animados, caso de La patrulla canina, cuyos protagonistas actúan como si fueran personas.

Una vez que he aportado las ideas básicas del animismo, y con el fin de que lo veamos a través de los dibujos de los escolares, he realizado una selección de ocho de ellos para comentarlos.

Comenzamos por el de la portada del artículo. Pertenece a una niña de 7 años, que se dibujó con su hermana y sus padres, al tiempo que por encima de ellos aparecía un gran sol animista, sonriente y con un rostro similar al de las personas. Como detalle, quisiera apuntar que el hecho de que la pequeña se trazara, al igual que a su hermana delante de su padre y de su madre, era expresión del sentimiento de protección que manifestaba con sus padres detrás de ellas. Por otro lado, el sol se muestra también protector con todos los personajes que tiene debajo, puesto que la autora, inconscientemente, le atribuye emociones.



Tempranamente aparece el animismo del sol dentro de los dibujos de los escolares. Es lo que manifiesta esta niña de 5 años que se representa en un día que ha salido al campo con sus padres. La pequeña nos muestra una escena alegre al verse rodeada de elementos que la hacen feliz. Por otro lado, y respondiendo a ese estado de ánimo, no tiene problemas de dibujarle gafas al sol, tal como se las ve a algunas personas.



Hay casos muy curiosos de animismo como es el que realiza este niño de 6 años, quien, al pedirles en la clase en la que se encontraba que dibujaran los animales en el campo, acudió a hacerlo de un burrito (de tres patas), un sonriente sol en la esquina y una casa cuya fachada se asemeja al rostro de una persona, puesto que la puerta es la boca, las ventanas los ojos y el círculo la nariz. De igual modo, llama la atención la forma de realizar los pájaros con las alas invertidas y un punto en el cuerpo como si fuera el ojo.



Rafael tiene 7 años y, al terminar la clase de Plástica, nos entregó esta escena de su familia, en la que aparece muy dichoso en el campo con sus padres y su hermana mayor. Lo más sorprendente es que no solo nos presenta un sol animista, es decir, con ojos, boca y nariz, sino que también se los traza al árbol y a la nube que ha elaborado. Esto nos indica que estamos ante un niño con un alto nivel de animismo y, en consecuencia, de una imaginación desbordante.



Aunque es menos frecuente el trazado del animismo en la luna, lo cierto es que también puede aparecer en los dibujos de los escolares, incluso en edades algo más avanzadas. Es lo que sucede en la escena que realizó esta niña de 9 años, en la que nos muestra a su madre, que era viuda, y que les había llevado el fin de semana a la casa que tiene en el campo. Así, ella misma se traza al lado de una barbacoa, al tiempo que su hermano pequeño se encuentra jugando con una pelota en el otro lado de la casa. Y todo ello bajo la atenta mirada de perfil de la luna.



El animismo no solo se manifiesta en los dibujos de los escolares a través de rostros similares a los humanos en los elementos de la naturaleza, sino que también a esos elementos les atribuyen emociones parecidas a las nuestras. Es lo que sucede en el dibujo de esta niña de 8 años, donde se aprecia el ambiente feliz en el que se desenvuelve, pues ha representado a todos los miembros de su familia bailando. En consonancia, al sol también lo representa alegre, al igual que la casa, cuya fachada se asemeja a un rostro humano.



El animismo, tal como he apuntado, pervive hasta la edad de 10 u 11 años. Esto es lo que vemos en el dibujo de esta chica de sexto de Primaria, ya que nos muestra la escena de un campesino que lleva una azada en la mano, al tiempo que dice “Viva el sol”. El caballo que va detrás de él también lo expresa, al igual que los pájaros que se encuentran en los árboles. Podemos entender que la autora sabe que el caballo y los pájaros no hablan, pero para ella no es óbice para mostrarlos como si pudieran hacerlo de modo similar a las personas.



Quiero cerrar este pequeño recorrido por algo tan apasionante como es el animismo en el pensamiento de los niños y niñas con un dibujo sorprendente. En este caso, el autor de 9 años, padecía el Síndrome de Asperger, que es una modalidad de autismo algo moderado. Lo cierto es que nos dibuja a su familia como si sus miembros fueran jugadores de fútbol, cada uno de ellos con un balón (no comprende que en este deporte hay un balón para todos) y vestidos con la camiseta del Barcelona (a su padre se la coloreó de portero de este equipo).

Lo más curioso de todo ello es que trazó un enorme sol con cuatro ojos: tres de ellos horizontalmente unidos y un cuarto, más pequeño, por encima de los otros tres.

¿Qué nos quería decir este chico con su dibujo? ¿Qué significaba para el autor que el sol apareciera con cuatro ojos? Esto nos resulta muy difícil entender, pues una característica de los niños autistas es que tienen un mundo interior muy cerrado sobre sí mismos, por lo que resulta tremendamente complicado penetrar en él. Pero, al menos, los dibujos nos ayudan a acercarnos a su mundo tan especial y tener cierta comprensión de lo que nos quieren transmitir.

AURELIANO SÁINZ

13 de julio de 2019

  • 13.7.19
Vivo rodeada de gente, de edificios, de ruido... Solo veo las flores en algún jardín. Nos hemos metido en una de esas bolas de cristal que tienen algo dentro rodeado de agua y que, si las mueves, cae purpurina. Todo es cerrado, cuadriculado y previsible. Vemos todo como normal, sin hacer preguntas. Vivimos como borregos siguiendo tendencias y cambios de moda. Pero, de pronto, un día algo cambia y te conecta con el milagro de la vida.



Virginia, una de mis mejores amigas, está embarazada. Vivo con asombro el crecimiento de su barriguita y, aunque parece algo normal, cotidiano, no deja de admirarme Cómo una célula se puede convertir en miles y cada una de estas miles sabe lo que tiene que hacer, cuál es su función.

Forman orejitas, labios, deditos, un corazoncito que galopa, unos pulmones que pasan de estar inundados de líquido a poder recibir aire. Y entonces empiezo a preguntarme: ¿Cómo ocurre esto? ¿De dónde venimos? Veo las secuencias de las fotografías de las ecografías y, en cada una de ellas, el desarrollo, el cuerpo de mi amiga sabe solo qué tiene qué hacer, cómo alimentar a la criatura. Las aureolas de sus pechos se vuelven oscuras para que el bebé los pueda encontrar y, nada más nacer, tenga el reflejo de poder mamar.

Y si todo esto lo miras como algo habitual, te pierdes la belleza de la gestación. Es como cuando eres de una ciudad con una bonita catedral y ya la has visto tantas veces que no eres capaz de ver su enorme belleza. Hasta que un día levantas la vista y ves el trabajo y los sueños de gente que nos ha precedido en este continuo cambio de estaciones que es la vida.

Somos animales llenos de instintos, desde el de protección hasta el sexual. Las personas nacen, mueren; los árboles dejan caer sus hojas y el suelo hace buen provecho de ellas: sirven de comida a pequeños seres que habitan en la tierra.

Últimamente solamente veo documentales de La 2 y es maravilloso ver el bonito planeta que tenemos lleno de miles de especies con distintos comportamientos y colores. Me encantó un mamífero de Australia, cuyo nombre no recuerdo, que cuando hay sequía, las hembras no ovulan para no traer descendencia que no pueda sobrevivir.

Todo es un bonito misterio que obviamos por habernos acostumbrado a ver como algo sabido y haber perdido nuestra capacidad de asombrarnos ante lo cotidiano.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ

12 de julio de 2019

  • 12.7.19
“El Estado centralista ha sido la causa principal del fracaso de todos los gobiernos españoles en lo que va de siglo”. Esta era una de las frases más celebres de Blas Infante que hablaban de descentralización y, en cierta medida, de municipalismo, una temática que aún cuesta entender. Y es que se ha considerado el municipio como el espacio más cercano a las necesidades y demandas de los ciudadanos, el lugar de fortalecimiento político para ganar las elecciones autonómicas y nacionales y no tanto como el espacio donde verdaderamente se pueden desarrollar políticas públicas por y para las personas.



El municipio es algo más que una palabra que representa una división territorial administrativa que forma parte de la organización de un Estado. El municipio es el lugar más cercano a los ciudadanos y a las personas. Es donde el acontecer de la vida cotidiana se desarrolla, donde las personas comparten y aprenden a ser a través de los otros; el municipio es donde la cultura se eleva a su mayor exponencial; es donde las personas sueñan, planifican y crean su familia. Es por ello que hoy queremos hablar de municipios y municipalismo.

El municipio se puede definir de muy diversas maneras pero yo me voy a centrar en lo humano del municipio y en cómo podrían trabajar las Administraciones bajo el paraguas de la Agenda 2030 para buscar soluciones que permitan que los municipios se conviertan en el centro del desarrollo y de la creación de empleo y de oportunidades de vida digna.

En ese caso, se aplicaría una de las partes esenciales de la Constitución Española de 1978, su Título I, que trata de los derechos y deberes fundamentales y que en su capítulo tercero establece los principios rectores de la política social y económica. Así, su Artículo 47 recoge que todos los españoles tenemos derecho a una vivienda y a trabajar desde los municipios para que la Norma Fundamental de la nación española sea aplicada de forma efectiva.

El movimiento municipalista pretende la descentralización no solo de la esfera económica, sino de la convivencia. De hecho, los municipios de España tienen mucha descentralización y autonomía, pero cabe decir que no la suficiente, ya que en muchas ocasiones se ven necesitados de las políticas regionales y nacionales, lo que les impide poder desarrollar todo su potencial.

Por supuesto, podemos hablar de lo económico desde el punto de vista de acciones y proyectos, que se ven abocados al reparto de recursos desde lo provincial y, en cierta medida, a las simpatías que genere el municipio y sus gobernantes.

Podemos definir que existen distintos municipios, dependiendo del volumen de habitantes. No tienen la misma fuerza los municipios pequeños que los grandes, lo que, en sentido estricto, no debería generar desigualdades. Éstas llegan, sin embargo, a la hora de pensar desde lo nacional en la representación de Administraciones públicas como puedan ser las oficinas de Empleo que, normalmente, se instalan en los municipios mayores.

Ejemplos como el anterior conllevan a que las personas que viven en municipios menores tengan que desplazarse para realizar ciertos trámites, a pesar de que cada día estamos más informatizados. Pero las máquinas fallan y eso hace que, irremediablemente, tengan que desplazarse.

Aparte, ¿están todos los ciudadanos lo suficientemente preparados para utilizar las nuevas tecnologías? Desde mi punto de vista, no y, por si fuera poco, ni las Administraciones ni los municipios disponen de personal que pueda orientar ni enseñar a manejar estos sistemas, lo que conduce a cierta discriminación hacia los denominados "analfabetos digitales".

Por otro lado, me gusta mucho hablar de la cercanía, de la importancia de los municipios, del territorio, como el lugar de convivencia, de diálogo y de búsqueda de soluciones; el espacio sociocultural donde las personas invierten su capital, tiempo y vida, esto es, el lugar donde las personas verdaderamente pueden crecer y cambiar.

Sin embargo, los municipios no están cumpliendo con esta misión política, ya que son muchas las acciones que se podrían desarrollar y no se hacen. El ejemplo más claro lo podemos tener en esas plazas, parques y espacios públicos en general que, cada cuatro años, se ven abocadas a nuevas obras porque son lugares de paso de los ciudadanos y cada partido que entra nuevo quiere dejar su huella y borrar la de las Administraciones anteriores, reformando plazas y lugares con el único objetivo de que los ciudadanos atribuyan dichas obras a tal o cual partido. A cambio de esta dinámica, se quedan muchas otras acciones necesarias sin realizar.

El municipio es el espacio donde verdaderamente se puede trabajar con el gran potencial de las personas. Para ello se hace necesario hacer partícipes a los ciudadanos de la toma de decisiones de las acciones que se van a realizar, pasando a ser el municipio, su Administración, un lugar abierto, transparente y donde todos y todas participen en sus decisiones y en su crecimiento.

La Agenda 2030 defiende la necesidad de “no dejar a nadie atrás”. Esto significa, en el amplio contexto de la palabra, que hay muchas cosas que cambiar en los municipios, que ya no basta con tener plazas bonitas, con tener festejos para que las personas se diviertan, con tener policía local cualificada que proteja a las personas...

Significa que precisamos cambiar e innovar. Traigamos a los ciudadanos a la gestión municipal, escuchemos lo que tienen que decirnos, gestionemos desde la diversidad, que es el mayor de los potenciales de nuestros pueblos de Andalucía, así como la multiculturalidad de esta sociedad. No tengamos en cuenta solo las macroeconomías que puedan venir a generar empleo: tengamos en cuenta las pequeñas economías de nuestros municipios, las que generan los autónomos, y trabajemos con todo el conjunto de ciudadanos por construir y crear el municipio, el territorio que queremos para nosotros y para ellos.

Traigamos a nuestros municipios, sedes académicas y cursos que atiendan la demanda del perfil económico-social de nuestros municipios; hagamos estudios y análisis de cuáles son los grandes potenciales de nuestro territorio junto con el sector empresarial y hagámoslo único y habitable, desde lo humano.

Es necesaria la creación de bolsas de emprendimiento, de espacios de diálogo público-privados, aceleradores sociales para sectores como las personas mayores, un gran desafío de los pueblos de España. Y, cómo no, generemos políticas de cercanía.

Está claro que las últimas elecciones, al igual que las anteriores, vienen proporcionando un mensaje muy claro: no queremos mayorías, queremos cercanía y queremos políticos que, junto con nosotros, nos ayuden a generar oportunidades para poder ofrecer calidad de vida a nuestras familias.

Llevamos mucho tiempo debatiendo sobre el despoblamiento, pues muchas personas abandonan las zonas rurales en España en busca de oportunidades. ¿Por qué no nos planteamos si hemos creado las suficientes oportunidades y, quizás, no hemos dialogado lo suficiente con los ciudadanos como para que juntos podamos crear nuevas formas de mantener nuestros pueblos llenos de vida?

Decía un escritor que conocía la realidad de España que “los poderes públicos y políticos de este país tienen la mala costumbre de ver siempre el lado que les interesa económicamente de una situación sin parar a ver el lado que podría ser pero que necesita de tiempo, dinero, confianza en los ciudadanos y esfuerzo”.

Creo que es necesario trabajar desde los municipios por la localización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Y es preciso hacerlo con valentía, con firmeza y teniendo claro que son necesarios cambios y reformas para incluir a las personas y sus necesidades en la planificación y en las políticas públicas territoriales, dejando de lado la ya obsoleta forma de pensar en la búsqueda de votos, para comenzar a pensar en el buen vivir y en la necesidad de crear municipios y sociedades fuertes, sostenibles y de oportunidades para las personas, que son quienes viven y disfrutan de todos los avances que se realizan en el municipio –en especial los jóvenes y las mujeres en los territorios rurales–.

Hablar, militar y trabajar el municipalismo significa trabajar por y para las personas. Aquí y ahora.

MERCEDES C. BELLOSO

11 de julio de 2019

  • 11.7.19
Hace unos días, la Asamblea Nacional Andaluza (ANA) lanzó un comunicado en el que promovía la unidad de los andalucistas y la asistencia a los actos del 10-11 de agosto por la memoria de Blas Infante. Buenas palabras para quien no conozca la ideología que hay detrás de los grupos que conforman la ANA.



En ocasiones, Blas Infante nos recuerda a una suerte de Jesucristo. Es la fuente de autoridad preferida de los popes del andalucismo, pero nadie le hace ni puñetero caso. Jesucristo es ignorado por su propia Iglesia, e Infantes es ignorado por el andalucismo que fundamentó. Si alguien se molestara en leer el Ideal Andaluz o alguna otra obra suya, no se defenderían las necedades que algunos insensatos ladran desde su camarilla.

Hemos escrito mucho ya sobre ello. El andalucismo de Infante es universalista, humanista y filantrópico. Un nacionalismo antinacionalista. La autonomía y/o el federalismo son para él una herramienta, no un fin. Es absolutamente incompatible con los nacionalismos vasco y catalán.

Que la ANA defienda el derecho de autodeterminación no nos es extraño. Su líder, Pedro Ignacio Altamirano, ya ha demostrado de todas las maneras posibles su falta de ingenio, así como su absoluta desconexión con la realidad. Ni los supremacistas catalanes se lo tomaron en serio en la TV3. Ya es decir.



En cambio, mucho más duro nos resulta esta defensa por parte de Andalucía Por Sí (AxSí). Siempre se definió como nacionalista pero, al menos, siempre ha sido razonable y ha mantenido los pies en la tierra. El propio Infante podría considerarse una suerte de nacionalista no excluyente, si es que eso es posible —queremos pensar que sí.

Sin embargo, el reciente Reglamento de Militancia de esta organización señala en su primer artículo: “No se aceptará la afiliación en AxSí de aquellas personas que mantuvieran posiciones públicas contrarias al derecho de autodeterminación de los pueblos y la Soberanía Andaluza […]”. Esta decisión aleja a AxSí de la ciudadanía y echa a perder el magnífico trabajo que Joaquín Bellido y su equipo han llevado a cabo durante los últimos años a pie de calle.

Es cierto que AxSí sigue siendo más razonable que la ANA, así como que sigue siendo la gran esperanza del andalucismo. Está más cerca de la realidad andaluza y tiene en sus filas a personas más sensatas. Sin embargo, esta defensa de la autodeterminación se aleja de las auténticas aspiraciones de la Nación y la acerca a posiciones más difíciles de justificar.

Lo dijimos en la pasada columna y lo repetiremos cuantas veces haga falta: los andaluces quieren la simetría competencial, el bienestar dentro de la Unión Europea y España y, sobre todo, abanderar un nuevo modelo de país que ponga a Andalucía en su sitio. Las ideas de Infante sobre el pugilato de las regiones para ser cabeza de España por su progreso y del andalucismo universal siguen vigentes en la población. Nuestra gente no quiere la autodeterminación. Al revés, se opone a ella con vehemencia.

Por nuestra parte, vemos estupendo que la ANA abogue por la unidad del andalucismo. Y no estaría mal que los actos del 10-11 de agosto sirvieran para unir a los que creemos que Andalucía debe superar el autonomismo, tal y como se concibe hoy. Sin embargo, mientras que las diferentes familias andalucistas sigan actuando como las viejas camarillas ilustradas –todo por el pueblo, pero sin el pueblo–, mal futuro le vemos al andalucismo.

Haereticus dixit.

RAFAEL SOTO

9 de julio de 2019

  • 9.7.19
El consumo y la producción sostenible consisten en fomentar el uso eficiente de los recursos y la energía, la construcción de infraestructuras que no dañen el medio ambiente, la mejora del acceso a los servicios básicos y la creación de empleos ecológicos con buenas condiciones laborales Y justamente remunerados.



Todo ello se traduce en una mejor calidad de vida para todos, y además, ayuda a lograr que se rebajen costes económicos, ambientales y sociales que aumenten la competitividad y que reduzcan la pobreza. El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12 es uno de los más transversales de la Agenda 2030 y, también, uno de los más importantes para los países más desarrollados, ya que persigue una transición de los modelos económicos, productivos y de consumo hacia la sostenibilidad.

El objetivo del consumo y de la producción sostenible es hacer más y mejores cosas con menos recursos. Se trata de generar ganancias netas de las actividades económicas mediante la reducción de la utilización de los recursos, la degradación y la contaminación, logrando al mismo tiempo una mejor calidad de vida.

Este ODS promueve la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales, busca reducir la generación de residuos y el desperdicio de alimentos, y fomentar la gestión ecológicamente racional de los productos químicos. Asimismo, aspira a estimular la implementación de prácticas sostenibles en empresas y el acceso universal a información sobre estilos de vida en armonía con la naturaleza.

Se necesita, además, adoptar un enfoque sistémico y lograr la cooperación entre los participantes, desde el productor hasta el consumidor final para poder alcanzar el Objetivo. Consiste, pues, en sensibilizar a los consumidores mediante la educación sobre los modos de vida sostenibles, facilitándole información adecuada.

Algunos datos nos muestran la necesidad de tomar actitudes de cambio de hábitos de vida para poder preservar el planeta. Estos cambios deben ser parte de un programa permanente de sensibilización para la implementación de los ODS en cada uno de los barrios, de los pueblos, de las ciudades o megaciudades, y de herramientas, tanto físicas como financieras, por parte de las autoridades nacionales, autonómicas y locales para que los ciudadanos puedan avanzar en la implementación de la Agenda 2030.

Por ejemplo, el uso excesivo de agua contribuye a su escasez a nivel mundial, a pesar de que el agua nos la regala la propia naturaleza, aunque no es infinita. Por otro lado, la infraestructura necesaria para gestionarla es cara.

Los agricultores saben que los impactos ambientales más graves en los alimentos se producen en la fase de producción (cultivo y procesamiento de los alimentos) y, por otro lado, sabemos que los hogares influyen en estos impactos a través de sus hábitos y elecciones dietéticas. Esto, en consecuencia, afecta al medio ambiente a través del consumo de energía relacionada con los alimentos y residuos. Así de simple, pero pocos ciudadanos se paran a pensar en este hábito.

Una cifra preocupante para el sector agrícola y para la reducción de la pobreza es que cada año se calcula que un tercio de todos los alimentos producidos, equivalentes a 1.300 millones de toneladas por valor de 1.000 millones de dólares,termina pudriéndose en los contenedores de los consumidores y minoristas, o se estropea debido a las malas prácticas de transporte o de cosecha.

Y más grave es que, de continuar con los mismos hábitos de producción y consumo, la degradación de la tierra, la disminución de la fertilidad del suelo, el uso insosntenible del agua, la sobrepesca y la degradación del medio marino estarán disminuyendo la capacidad de la base de los recursos naturales para suministrar alimentos.

Los agricultores han ido tomando conciencia, a lo largo de los últimos años, de que deben ser protagonistas del cambio hacia la sostenibilidad y que esta senda dirigida ahora por la Agenda 2030 lleva implícitas nuevas oportunidades que deben ser aprovechadas para el desarrollo de actividad económica y de generación de empleo en el sector rural, en toda la cadena productiva.

Otro de los actores fundamentales en la consecución del ODS 12 son los consumidores, los ciudadanos, sin dejar a nadie atrás. Los datos del Panel de Cuantificación del Desperdicio Alimentario en los hogares españoles indican que en los hogares se desperdician 1.229, 5 millones de kilos al año, lo cual supone una media de 23,6 millones de kilos a la semana: el 4,3 por ciento de lo comprado.

De estos alimentos desperdiciados, un 87,5 por ciento fueron productos sin elaborar que se arrojaron al cubo de la basura tal como se compraron, y el 12,5 por ciento se corresponde con recetas cocinadas por el propio hogar, sobras desechadas directamente desde el plato o después de un tiempo guardadas en la nevera.

Estas cifras indican una reducción del 4 por ciento del volumen de desperdicio en relación con los primeros datos recogidos en 2015, lo cual es prometedor, pero hay que seguir trabajando para alcanzar los objetivos del ODS 12. Además, estos datos hacen fundamental proporcionar información al consumidor para que, con sus decisiones, favorezca los cambios en los sectores productivos.

Supone un reto importante introducir en los currículos educativos todos los aspectos relacionados con la sostenibilidad y las formas de producción y consumo sostenible. En este campo es importante introducir estos aspectos también en la formación profesional y en la formación continua de los trabajadores y de los autónomos en España, que son la base del capital social de la economía de este país.

En el ámbito municipal, el reto es también avanzar y mejorar la gestión de estos residuos, integrando estas políticas y medidas en las estrategias de economía circular, lo que obliga a los nuevos alcaldes y presidentes de Comunidades a actualizar e innovar en la gestión de las ciudades, teniendo como hoja de ruta la Agenda 2030 y el Desarrollo Sostenible.

Entre las metas del ODS 12 que afectan de forma directa al trabajo en las zonas rurales de Andalucía, España y de todo el mundo, podemos considerar muy importantes y fundamentales para trabajar por ellos los que abordan temas o propuestas de metas con una fecha concreta para ser cumplidos. Por eso se llaman "metas":

De aquí a 2030, lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales y reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha.

De aquí a 2020, lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, de conformidad con los marcos internacionales convenidos, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente.

De aquí a 2030, reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización y asegurar que las personas de todo el mundo tengan la información y los conocimientos pertinentes para el desarrollo sostenible y los estilos de vida en armonía con la naturaleza.

Elaborar y aplicar instrumentos para vigilar los efectos en el desarrollo sostenible, a fin de lograr un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales.

Esta meta deja de manifiesto de forma clara la relación entre los productos locales, que son la base del desarrollo local de los municipios rurales y la agricultura, con la consecuente creación de empleos, sean autónomos o contratados por empresas del sector rural, que es el motor de la economía de muchas regiones en España, como Andalucía y Extremadura, por citar solo dos ejemplos.

Por ello es fundamental la divulgación para lograr un turismo sostenible que promueva los productos locales para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y fortalecer la política de poblamiento y transición ecológica para una economía sostenible y circular.

El sector rural de Andalucía y de España es la base del sistema productivo y de la mayoría de los municipios de este país. Es necesario que la Agenda 2030 llegue de la mano de los actores territoriales para mejorar la sostenibilidad de los productos y de los servicios, además de mantener y generar nuevos empleos dignos y de calidad, a la par que sostenibles, que incorporen a los jóvenes y a las mujeres en las actividades económicas locales

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sus metas y los indicadores, son una hoja de ruta y un camino en el que podemos trabajar, de forma transparente y participativa, las necesidades de las personas, de los ciudadanos y luchar para la implementación de políticas públicas, subvenciones y ayudas para la Localización de la Agenda 2030.

Los ODS representan una agenda positiva y activa en muchos países en el mundo y, en el caso de España, lo son cada día más en todos los niveles de gobierno y en diferentes sectores de la gobernanza. Además, en Europa lo será en los próximos dos años de forma más acentuada, gracias a la designación del nuevo Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, un profundo defensor de la Agenda 2030.

SANTIAGO MARTÍN GALLO

7 de julio de 2019

  • 7.7.19
La historia del diseño gráfico, en general, y del cartelismo, en particular, es bastante desconocida en nuestro país, a pesar de contar con magníficos creadores. Así, los nombres de Josep Renau, Alberto Corazón, José María Cruz Novillo, Enric Satué, Javier Mariscal, etcétera, son escasamente conocidos, si exceptuamos por aquellos que trabajan en esta disciplina o tienen un interés especial por ella.



En parte se debe a lo que decía el gran cartelista francés Cassandre (19001-1968) en el sentido de que “el cartel no es pintura ni arte decorativo. La pintura es un fin en sí misma, mientras que el cartel es un medio para un fin: un medio entre el anunciante y el público, de modo que únicamente se exige de él que establezca una clara, poderosa y precisa comunicación”.

Tiene razón este magnífico cartelista de quien han bebido las generaciones que le siguieron; no obstante, Cassandre no llegó a conocer el valor decorativo que posteriormente adquirirían aquellos carteles que se convirtieron en imágenes icónicas. No supo que a partir precisamente del año en el que falleció (1968), los jóvenes comenzaron a utilizarlos para decorar las paredes de sus habitaciones.

En esta línea, el Ayuntamiento de Madrid ha difundido los carteles de la “era Carmena” para que puedan ser impresos y que, con un sencillo enmarcado, puedan contemplarse en los espacios de las viviendas en las que el nuevo diseño se aprecie. Así pues, los carteles servirán para adornar las paredes, cubriéndose con magníficas y económicas imágenes plasmadas en papel al alcance de cualquier bolsillo.

No hablamos, pues, de pinturas o lienzos que pueden estar fuera del alcance de la mayor parte de la población. De todos modos, y tras haber sido autor de numerosos carteles, me ha parecido oportuno incluir los nombres de sus autores en este repaso por las campañas que comento, pues, en ocasiones, son verdaderas obras creativas, cargadas de imaginación que en nada desmerecen a los nombres consagrados dentro de las tradicionales artes plásticas.

De modo similar al primer artículo, en este segundo realizaré un recorrido por 20 carteles, seleccionando aquellos que me han parecido los más interesantes del amplio conjunto patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid.



Las ciudades grandes, como pueden ser Madrid o Barcelona, hay que entenderlas como el resultado de la articulación de sus numerosos distritos. Cada distrito, a su vez, tiene diversos barrios, lo que acaba configurándose una extensa red urbana de agrupaciones ciudadanas que en cada una de ellas encuentran su identidad. Esta es la razón por la que desde el propio Ayuntamiento de Madrid se promocionan a través de carteles las fiestas de cada distrito. Es lo que sucede, por ejemplo, con Moratalaz, que cuenta con 95.000 personas en sus seis barrios (Pavones, Vinateros, Horcajo, Marroquina, Media Legua y Fontarrón).

Como ejemplo de esta línea, de las fiestas de Moratalaz presento los carteles correspondientes a las de los años 2018 y 2019.

El cartel de 2018 fue diseñado por Aníbal Hernández, quien acude a la fragmentación de las cuatro sílabas que componen el nombre para construir una imagen vertical con ciertos aires juveniles, a partir de la transformación de las letras en bloques de viviendas que se encuentran en fiestas con personajes de trazado infantil. Sin embargo, el de 2019, realizado por Yinsen Studio, también se acude a la fragmentación del nombre de Moratalaz en sus sílabas, pero, en este segundo caso, es una especie de cinta blanca la que, curvándose, va uniendo las letras que componen el nombre.



Uno de los proyectos del equipo de Manuela Carmena fue crear una zona de bajas emisiones en el distrito Centro de Madrid. Así con el nombre de Madrid Central comenzó a funcionar a partir del 30 de noviembre de 2018. Esta medida favorecía al peatón, la bicicleta y el transporte público, especialmente con la reforma de calles como Gran Vía o Atocha. Por cierto, como todos sabemos, el cambio de Alcaldía ha dado lugar a que Madrid Central se abra de nuevo a todo el tráfico rodado, una decisión que, no obstante, ha sido paralizada por un juez en el momento de escribir estas líneas.

Desde el punto de vista de la imagen, se hizo muy popular el logotipo de Madrid Central. Por otro lado, el cartel diseñado por La Despensa y Stracto Studio nos muestra un corazón pétreo y multicolor sobre un fondo blanco, en el que aparece la Puerta de Alcalá junto con golondrinas que vuelan y pequeñas nubes que flotan sobre el corazón.

Tal como he apuntado, Madrid se compone de 21 distritos, que son las unidades administrativas de la gran ciudad. Puesto que se pretendía que la gente fuera consciente de que los trámites y la gestión de los centros culturales, el equipamiento deportivo, la limpieza de colegios, etc., se realizan en la Junta Municipal de cada distrito, se planificó una campaña diseñada por September con el título de “No te vayas a otro barrio”. En el cartel, con aires de cómic, se muestra a un chico que sobre una peonza gira de manera vertiginosa, llevándose el aire su gorra.



El Ayuntamiento de Madrid, en la “era Carmena”, patrocinó el ‘I Encuentro Feminismo, Medios e Igualdad’ que se celebraría en el Palacio de Cibeles. La finalidad de este encuentro se expresaba del siguiente modo: “La desigualdad de género en los medios y en el periodismo es un grave problema con consecuencias tanto para los derechos de las mujeres como para el derecho de información de la ciudadanía…”. En el cartel de Aperitif Studio aparece un rostro femenino realizado con colores planos con solo tres tonalidades -negro, azul y rojo-, enmarcado en un formato rectangular, en cuyo derredor aparece la convocatoria del encuentro.

Madrid ha sido una de las grandes ciudades europeas que acogió de manera temprana la Fiesta del Orgullo Gay (en la actualidad, simplemente Fiesta del Orgullo). De este modo, cada año se realizaba un cartel con características diferenciadas. Este que vemos, correspondiente al año 2018, fue realizado conjuntamente por Aperitif Studio con Ana Galvañ, Bnomio y Del Hambre. La imagen formada por dos rostros femeninos de perfil, de distinto color y en posición simétrica, se ven reforzados por el lema “Ames a quien ames, Madrid te quiere”.



Todas las ciudades celebran la Navidad. Lógicamente, por estas fechas, una urbe como Madrid se convierte en un inmenso escaparate, pues las calles y las tiendas se encuentran a rebosar de gente. El cartel del año 2018, con el lema “Siempre vuelve” y diseñado por Bakea, nos muestra un fragmento de un carrusel, es decir, un pequeño reno adornado de una multitud de regalos, teniendo como fondo una noche estrellada. Ciertamente, también son las fechas de los niños y de los regalos que esperan en esos días.

Las ciudades también cuentan con radios públicas. En el caso de Madrid, se creó M21 con el fin de abordar programas de cultura, educación, música, deportes o expresiones plásticas, temas que no suelen formar parte de las emisoras privadas. El cartel que la anunciaba se debe al estudio de diseño Aperitif. Como puede apreciarse, tras la duplicación de M21 con letras mayúsculas vacías en su interior, en el centro de la superficie aparece de perfil el rostro de una chica, envuelto en formas multicolores que giran a su alrededor.



Madrid, como sucede en las grandes ciudades europeas, acoge comunidades de distintos países. Algunas de ellas, caso de la comunidad china, son bastante numerosas. Es por ello que resulta natural que celebren el día nacional de sus países, o, como la citada comunidad china, el año nuevo, en fecha que no coincide con la nuestra, al tiempo que está dedicado a algún animal.

Durante la etapa de Manuela Carmena, el Ayuntamiento de Madrid editó todos los años un cartel que conmemoraba el Año Nuevo Chino. Se le encargo al estudio Bakea, lo que supuso continuidad estética en el diseño. Así, en el 2016, que era el Año del Dragón, vemos que, con diseño por ordenador que cromáticamente evocaba tiempos pasados, se ha construido un dragón como tema central, de modo que asoma su gran cabeza en la Plaza Callao de la capital. En este 2019 se celebraba el Año del Cerdo.

De este modo, con la misma estética de cartel antiguo, aparece una “mamá” cerda con alas y que vuela sobre la Puerta de Alcalá, al tiempo que un pequeño cerdo lo hace por encima de ella. Ambos carteles responden a una estética que acerca Madrid a una cultura tan alejada de la nuestra como es la milenaria cultura china.

AURELIANO SÁINZ

6 de julio de 2019

  • 6.7.19
El machismo ha hecho mucho daño a los hombres. Y no me refiero a aquellos que no han podido vivir su amor o su tendencia sexual, que claramente se han visto perjudicados. Hablo de aquellos que siendo heterosexuales han tenido que ocultar su ternura y su amor, tanto hacia sus hijos, como hacia su pareja.



Ser sensible era causa de que te señalaran con el dedo. “Los hombres no lloran”; “los hombres deben llevar los pantalones”; “los hombres tienen que beber y hacer lo que quieran”... Y, muchas veces, ese “quieran” no era nada más que seguir las normas de una sociedad cerrada, asfixiante, que vivía más pendiente de las vidas ajenas que de las propias.

Este hecho era especialmente duro en los pueblos del interior y en los barrios pequeños, donde las persianas tenían ojos y donde la falta de inquietudes hacían del cotilleo el gran pasatiempo social. Mi abuela me contaba que un hombre no podía coger a un bebé en brazos, ya que se le podía tildar de “poco macho”.

Y estos hombres solo podían empezar a mostrar cierto cariño cuando eran mayores y se volvían libres. Los nietos sabían mejor que los hijos que aquel hombre de campo los quería con locura. José Luis Sampedro lo refleja perfectamente en su libro La sonrisa etrusca.

“Calzonazos” era aquel que quería a su mujer y tenía en cuenta lo que ella decía y era capaz de dejarla decidir. No hay que olvidar que la mujer estaba constantemente bajo la potestad de un hombre, ya fuera su padre o marido. Y éste decidía si podía salir a la calle, si podía estudiar o trabajar.

Tampoco podía un componente del sexo masculino limpiar porque se le podía “caer el pito”, ni cuidar a sus padres. Y más de uno se guardaba su cariño en un cofre en su interior, cerrado a cal y canto, para que nadie dudara de su hombría.

Pero el peor daño que se les hizo a los machos fue condenarlos a la dependencia. Hacerles creer que no podían vivir sin una mujer que les haga todo. El resultado de eso se ha visto siempre en los hombres que se quedaban solteros o viudos y creían que se les había caído el cielo encima porque no eran capaces de cuidar de sí mismos.

No solo no sabían cocinar o limpiar, es que además estaban convencidos de que no podían hacerlo. En su mente eran hombres y, como tal, no hacían esas labores, que se suponían femeninas, y si se les ocurría hacerlas serían el hazmerreír de todos. Bajo el látigo de la hombría se ha perdido mucho amor, ternura, empatía e independencia. Tanto hombres como mujeres deben ser libres para poder elegir su vida y, para eso, la independencia es fundamental.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ


5 de julio de 2019

  • 5.7.19
El ser humano nació sin alas, por lo que la posibilidad de surcar los cielos no es posible por sí solo, no como hacen las aves más grandes y hermosas de la tierra o los pajaritos más pequeñitos y entrañables como el gorrión que, al ver su hábitat natural invadido por la llamada civilización, increíblemente se ha adaptado a vivir en las urbes e, incluso, ya existen muchas fotografías en Internet donde podemos verlo visitando las migas de comida de lujosos restaurantes.



Si bien es cierto que no tenemos alas, sí tenemos una mente privilegiada que nos permite volar con la imaginación, crear y, aunque sea duro decirlo, destruir con la misma fuerza con la que imaginamos y volamos. La vida cotidiana en la que vivimos inmersos es absorbente: nos inunda con su implacable contundencia, sumergiéndonos en la vorágine de la búsqueda, de seguir hacia delante sin dejar el ayer, sin nuestro consentimiento, lo que implica que nos deja poco espacio para otras cosas.

La implicación en temáticas más profundas es algo difícil, ya que nos abruman las miles de preocupaciones que se nos plantean desde nuestra posición en el mundo. Esta vida cotidiana, que bebe de las necesidades que nos han impuesto como son las de consumo, las de poseer bienes materiales sin que nunca sea suficiente lo que tenemos, nos sumerge en la tristeza.

Todo esto está unido a una incertidumbre que cada vez es más acuciante, lo que nos empuja hacia las dudas, el miedo y la casi obsesión por lo material y por el consumo desmedido. Todo este hastío y cansancio mental y físico nos lleva a buscar espacios de escape, para no pensar; espacios de inmovilidad, que nos permiten dejar temáticas más profundas para quienes cobran por ello.

Esto es preocupante porque lo que es de todos tenemos que cuidarlo juntos. Sin embargo, este círculo vicioso en el que nos encontramos nos lleva a que otros decidan nuestro futuro, por ello, estamos abocados a que esos otros u otras tomen decisiones por nosotros, lo que no siempre es positivo.

¿Se han preguntado alguna vez cómo se está especulando con lindos deportes que hablan de grupo, de unidad, de lucha compartida...?  Estamos en época estival de venta y compra de jugadores y podemos escuchar en las noticias que están vendiendo a tal o cual jugador por 15 millones para el club y 5 millones de euros al año para el jugador por un contrato de cuatro años. ¿De verdad una persona necesita tanto dinero? ¿Cuántos proyectos de reducción de la pobreza, de generación de empleo, de emprendimiento sostenible, de cambios productivos por otros más sostenibles, de formación y preparación de los medios rurales para hacerlos más atractivos y creando empleo para los jóvenes, para los jóvenes, se pueden ejecutar con 5 millones por año?

No creo que se pueda presumir de incentivar el deporte sano y la buena salud física y mental cuando se especula con tantos millones que podrían paliar parte del hambre en el mundo y mitigar los problemas de miles de familias en el mundo y cientos en España que viven con lo mínimo y que se ven todos los días invadidos de esa vida cotidiana que les dice "si no compras, no eres; si no tienes, no eres nada"; "lo mejor es tener y tener y tener". ¿O acaso no es eso lo que nos venden las televisiones con sus anuncios versados y estudiados al milímetro para atacar los sentimientos y sentidos de todos y todas?

Pero si algo tenemos los humanos es imaginación, ganas de superarnos y de buscar oportunidades y, como decíamos al principio, estamos dotados de una mente incomparable, que nos permite tener creatividad, soñar y volar y, sobre todo, buscar nuevas formas y modelos de vida que no sean tan invasivos con La Tierra y con la vida que hay en ella.

Ban Ki-moon,  ex secretario general de Naciones Unidas, decía que “lo rural puede vivir sin la ciudad, pero la ciudad y las grandes urbes necesitan de lo rural para seguir viviendo”. Por ello creemos que donde verdaderamente se pueden encontrar oportunidades es en el ámbito rural, en donde la simpleza se vuelve música, siendo necesario cohesionar lo rural con las nuevas tecnologías, con la innovación y con la calidad de vida.

Es necesario trabajar con los municipios y desde lo municipal, dotándolos de las herramientas necesarias para trabajar con los ciudadanos en la creación de oportunidades desde la transparencia, la cercanía y gobiernos municipales abiertos e participativos, dejando de lado las siglas partidistas, para trabajar desde lo cercano, con el pensamiento en que las mejoras que se hagan son para favorecer a tu vecino, pero también para favorecer la calidad de vida de todos los que habitan cada municipio.

La innovación social y la tecnología tienen que ir de la mano para crear oportunidades específicas para los sectores más desfavorecidos, por ello creemos que hay que trabajar con instrumentos y metodologías que permitan conocer y actuar de forma efectiva y eficiente en la erradicación de las brechas que han permitido llegar a situaciones insostenibles para una vida digna.

La lectura de la crisis económica y sus persistentes efectos nos deja importantes lecciones. Es necesario cambiar nuestro modelo productivo, hacer una profunda transformación ecológica de nuestra economía, asegurar que los beneficios del crecimiento económico redunden en menor pobreza y en mayor igualdad y asegurar los derechos humanos y nuestro Estado Social y de Derecho.

Por ello creemos que se hace necesario trabajar con la Agenda 2030 y con los objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) aprobados por Naciones Unidas y por los 193 países miembros en 2015. El logro de los ODS depende, más que nunca, de la habilidad de los actores locales, tanto públicos como privados y regionales, para promover un desarrollo territorial integrado, inclusivo y sostenible.

Como se subraya en el Informe de Síntesis del secretario general de la ONU, "muchas de las inversiones para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible tendrán lugar a nivel subnacionales y estarán dirigidas por las autoridades y líderes locales". Tratándose del nivel de gobierno más cercano a la población, los actores territoriales locales se encuentran bien posicionados para crear conciencia sobre la importancia de los ODS y su relevancia para las comunidades locales.

Los ODS son relevantes para la gente común de todo el mundo, en este caso de España y de Andalucía. Los ODS tocan temas que se encuentran directamente relacionados con la vida cotidiana de las personas, de los negocios rurales, incluso los retos vitales, como son la pobreza, la desigualdad de género, el cambio climático y la inseguridad, así como los bienes públicos como la educación, la salud, el agua, la energía, la calidad del aire, de la vivienda, y la conservación de los recursos naturales.

MERCEDES C. BELLOSO


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