Nuestra Señora de Belén regresó ayer a su ermita desde la Parroquia de Santiago Apóstol y puso fin a sus cultos anuales en Montilla, que sumaron diecisiete días consecutivos de celebraciones. El traslado comenzó a las 7.00 de la mañana y culminó con una misa de acción de gracias en el exterior del templo, situado en el Cerro de Belén.
La imagen recorrió las calles Iglesia, Gran Capitán, Felipe IV, Santa Brígida y Julio César antes de continuar por el Camino de Belén. Los cánticos del rezo del rosario acompañaron el itinerario, que llevó a la Virgen por el campo bajo las primeras luces del día.
A las 9.00 horas, el repique de la campana de Belén anunció la llegada del trono al cerro que lleva el nombre de esta advocación. La Virgen volvió así a la ermita donde permanecerá durante los próximos meses, dando continuidad a una vinculación que se prolonga desde hace cinco siglos.
A su llegada, Nuestra Señora de Belén presidió la misa de acción de gracias celebrada al aire libre. La eucaristía congregó a centenares de devotos de Montilla y de localidades cercanas para cerrar uno de los calendarios de cultos más intensos del ámbito cofrade montillano.
El regreso devolvió también la imagen al espacio históricamente ligado a su culto. De autor desconocido y fechada en el último tercio del siglo XVI, la Virgen de Belén constituye una de las representaciones marianas más antiguas que se conservan en Montilla. Su fisonomía actual recoge las distintas intervenciones realizadas a lo largo del tiempo. Entre ellas figuran la acometida por José Luis Varo a mediados del siglo XX y la restauración que llevó a cabo Miguel Arjona Navarro en 1992.
Con el traslado y la celebración eucarística concluyó esta edición de los cultos de septiembre en honor a Nuestra Señora de Belén, una advocación tradicionalmente vinculada a la protección de los campos y al encuentro anual de los montillanos en torno a su imagen.
La imagen recorrió las calles Iglesia, Gran Capitán, Felipe IV, Santa Brígida y Julio César antes de continuar por el Camino de Belén. Los cánticos del rezo del rosario acompañaron el itinerario, que llevó a la Virgen por el campo bajo las primeras luces del día.
A las 9.00 horas, el repique de la campana de Belén anunció la llegada del trono al cerro que lleva el nombre de esta advocación. La Virgen volvió así a la ermita donde permanecerá durante los próximos meses, dando continuidad a una vinculación que se prolonga desde hace cinco siglos.
A su llegada, Nuestra Señora de Belén presidió la misa de acción de gracias celebrada al aire libre. La eucaristía congregó a centenares de devotos de Montilla y de localidades cercanas para cerrar uno de los calendarios de cultos más intensos del ámbito cofrade montillano.
El regreso devolvió también la imagen al espacio históricamente ligado a su culto. De autor desconocido y fechada en el último tercio del siglo XVI, la Virgen de Belén constituye una de las representaciones marianas más antiguas que se conservan en Montilla. Su fisonomía actual recoge las distintas intervenciones realizadas a lo largo del tiempo. Entre ellas figuran la acometida por José Luis Varo a mediados del siglo XX y la restauración que llevó a cabo Miguel Arjona Navarro en 1992.
Con el traslado y la celebración eucarística concluyó esta edición de los cultos de septiembre en honor a Nuestra Señora de Belén, una advocación tradicionalmente vinculada a la protección de los campos y al encuentro anual de los montillanos en torno a su imagen.
ÁLVARO CARRASCO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO
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