Más de 170 personas participaron ayer en una peregrinación nocturna desde la iglesia de San Agustín de Montilla hasta la Ermita de Jesús del Calvario de Montalbán de Córdoba para renovar, en vísperas de la Fiesta de la Transfiguración del Señor, el antiguo vínculo de fe que une a ambas localidades en torno al conocido como Señor de la Campiña.
La marcha comenzó poco después de las 20.30 de la tarde, cuando la luz del día todavía alcanzaba la fachada del templo de la calle Ancha. Desde ese punto emprendió la peregrinación una comitiva integrada por vecinos de Montilla y por devotos llegados desde Montalbán, Moriles, Puente Genil y Lucena, dispuestos a recorrer, pese a las elevadas temperaturas. los doce kilómetros que separan las dos poblaciones.
Antes de iniciar el camino, el párroco de San Francisco Solano, el sacerdote cordobés Florencio Muñoz García, compartió una emotiva reflexión con los participantes. Después, las linternas comenzaron a abrirse paso por la ruta mientras los peregrinos avanzaban arropados simbólicamente por la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Señor de Montilla, cuya iconografía presenta un notable parecido con la de Jesús del Calvario.
La iniciativa fue organizada por la Asociación Cultural Montilla Cofrade, la Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, María Santísima de la Caridad en sus Tristezas y San Francisco Solano, y la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores. Asimismo, contó con la colaboración del Ayuntamiento de Montilla y de la empresa MundaEventos.
Los organizadores pusieron a disposición de los participantes avituallamiento, una camiseta y transporte de regreso en autobús a cambio de un donativo simbólico. La organización permitió afrontar el recorrido con mayores facilidades, aunque el verdadero impulso de la marcha estuvo en la devoción hacia Jesús del Calvario, una de las imágenes que despiertan mayor fervor en la comarca.
Y es que la peregrinación fue también un ejercicio de memoria compartida. El responsable de Montilla Cofrade, Álvaro Carrasco, recordó que "Montilla guarda un profundo lazo con Jesús del Calvario", una relación documentada por medio de un exvoto que remite a uno de los episodios más difíciles vividos por la localidad a comienzos del siglo XIX.
Según recoge ese testimonio, Montilla se encomendó en 1805 a Jesús del Calvario ante una epidemia de fiebre amarilla que amenazaba con extenderse por la población. La tradición sostiene que aquella súplica fue escuchada y que la enfermedad terminó por frenarse. Desde entonces, decenas de montillanos renuevan cada año su promesa durante la noche vinculada a la Fiesta de la Transfiguración del Señor.
De este modo, el trayecto de doce kilómetros volvió a enlazar dos municipios unidos por una devoción con más de dos siglos de historia. El ambiente festivo acompañó la marcha a pesar del calor, mientras la noche caía sobre los caminos de la Campiña y las luces de los peregrinos dibujaban el avance de la comitiva hacia Montalbán.
Poco antes de la medianoche, los caminantes llegaron a la Ermita de Jesús del Calvario, donde fueron recibidos por la hermandad matriz. El templo, situado en el paraje de Las Chorreras, lucía una iluminación especial, tal y como establece la tradición para esta celebración. El incienso y las primeras oraciones marcaron el final del recorrido y abrieron un tiempo de recogimiento ante la imagen.
La llegada permitió recuperar también la historia de un enclave religioso profundamente ligado a Montalbán y a otros municipios de la Campiña. Aunque no se conoce la fecha exacta en la que la imagen llegó a la localidad, los estudios de la hermandad sitúan este acontecimiento entre finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII.
La devoción creció con rapidez y llegó a impulsar la construcción sucesiva de tres ermitas. La primera de ellas, levantada con materiales humildes, acabó arruinándose. La segunda abrió sus puertas en 1776, pero tampoco consiguió resistir el paso de las décadas y sufrió un derrumbe parcial.
Por su parte, la tercera ermita, que es la que ha llegado hasta la actualidad, quedó terminada en julio de 1856. La imagen fue trasladada al nuevo templo el 25 de agosto de ese mismo año, durante una jornada festiva acompañada por repiques de campanas, arcos triunfales y calles engalanadas para recibir al Señor de la Campiña.
Desde aquella fecha, Jesús del Calvario permanece en su ermita de piedra recibiendo las oraciones y súplicas de sus fieles. La talla, de tamaño natural y con brazos articulados, es de autor desconocido. Sus rasgos góticos permiten presumir, no obstante, que podría ser anterior a otras representaciones de Jesús Nazareno conservadas en la zona.
La peregrinación de ayer volvió a reunir tradición, historia y devoción en un mismo camino. Más de 150 personas caminaron desde Montilla hasta Montalbán para mantener viva una promesa transmitida durante generaciones y renovar, ante Jesús del Calvario, el lazo espiritual que continúa uniendo a las dos localidades.
La marcha comenzó poco después de las 20.30 de la tarde, cuando la luz del día todavía alcanzaba la fachada del templo de la calle Ancha. Desde ese punto emprendió la peregrinación una comitiva integrada por vecinos de Montilla y por devotos llegados desde Montalbán, Moriles, Puente Genil y Lucena, dispuestos a recorrer, pese a las elevadas temperaturas. los doce kilómetros que separan las dos poblaciones.
Antes de iniciar el camino, el párroco de San Francisco Solano, el sacerdote cordobés Florencio Muñoz García, compartió una emotiva reflexión con los participantes. Después, las linternas comenzaron a abrirse paso por la ruta mientras los peregrinos avanzaban arropados simbólicamente por la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Señor de Montilla, cuya iconografía presenta un notable parecido con la de Jesús del Calvario.
La iniciativa fue organizada por la Asociación Cultural Montilla Cofrade, la Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, María Santísima de la Caridad en sus Tristezas y San Francisco Solano, y la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores. Asimismo, contó con la colaboración del Ayuntamiento de Montilla y de la empresa MundaEventos.
Los organizadores pusieron a disposición de los participantes avituallamiento, una camiseta y transporte de regreso en autobús a cambio de un donativo simbólico. La organización permitió afrontar el recorrido con mayores facilidades, aunque el verdadero impulso de la marcha estuvo en la devoción hacia Jesús del Calvario, una de las imágenes que despiertan mayor fervor en la comarca.
Y es que la peregrinación fue también un ejercicio de memoria compartida. El responsable de Montilla Cofrade, Álvaro Carrasco, recordó que "Montilla guarda un profundo lazo con Jesús del Calvario", una relación documentada por medio de un exvoto que remite a uno de los episodios más difíciles vividos por la localidad a comienzos del siglo XIX.
Según recoge ese testimonio, Montilla se encomendó en 1805 a Jesús del Calvario ante una epidemia de fiebre amarilla que amenazaba con extenderse por la población. La tradición sostiene que aquella súplica fue escuchada y que la enfermedad terminó por frenarse. Desde entonces, decenas de montillanos renuevan cada año su promesa durante la noche vinculada a la Fiesta de la Transfiguración del Señor.
De este modo, el trayecto de doce kilómetros volvió a enlazar dos municipios unidos por una devoción con más de dos siglos de historia. El ambiente festivo acompañó la marcha a pesar del calor, mientras la noche caía sobre los caminos de la Campiña y las luces de los peregrinos dibujaban el avance de la comitiva hacia Montalbán.
Poco antes de la medianoche, los caminantes llegaron a la Ermita de Jesús del Calvario, donde fueron recibidos por la hermandad matriz. El templo, situado en el paraje de Las Chorreras, lucía una iluminación especial, tal y como establece la tradición para esta celebración. El incienso y las primeras oraciones marcaron el final del recorrido y abrieron un tiempo de recogimiento ante la imagen.
La llegada permitió recuperar también la historia de un enclave religioso profundamente ligado a Montalbán y a otros municipios de la Campiña. Aunque no se conoce la fecha exacta en la que la imagen llegó a la localidad, los estudios de la hermandad sitúan este acontecimiento entre finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII.
La devoción creció con rapidez y llegó a impulsar la construcción sucesiva de tres ermitas. La primera de ellas, levantada con materiales humildes, acabó arruinándose. La segunda abrió sus puertas en 1776, pero tampoco consiguió resistir el paso de las décadas y sufrió un derrumbe parcial.
Por su parte, la tercera ermita, que es la que ha llegado hasta la actualidad, quedó terminada en julio de 1856. La imagen fue trasladada al nuevo templo el 25 de agosto de ese mismo año, durante una jornada festiva acompañada por repiques de campanas, arcos triunfales y calles engalanadas para recibir al Señor de la Campiña.
Desde aquella fecha, Jesús del Calvario permanece en su ermita de piedra recibiendo las oraciones y súplicas de sus fieles. La talla, de tamaño natural y con brazos articulados, es de autor desconocido. Sus rasgos góticos permiten presumir, no obstante, que podría ser anterior a otras representaciones de Jesús Nazareno conservadas en la zona.
La peregrinación de ayer volvió a reunir tradición, historia y devoción en un mismo camino. Más de 150 personas caminaron desde Montilla hasta Montalbán para mantener viva una promesa transmitida durante generaciones y renovar, ante Jesús del Calvario, el lazo espiritual que continúa uniendo a las dos localidades.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO
























































