El Monasterio de Santa Clara de Montilla inicia esta tarde un solemne triduo en acción de gracias por el Año Jubilar, que culminará el próximo sábado, 11 de julio, con la procesión extraordinaria de Santa Clara y la celebración de clausura del quinto centenario de la fundación del convento, una efeméride que ha marcado durante el último año la vida religiosa, patrimonial y cultural de este histórico cenobio montillano.
La comunidad de religiosas clarisas encara así la recta final de un Año Jubilar que se abrió solemnemente el 11 de julio del pasado año con motivo del quinto centenario de la llegada a Montilla de sor María Jesús de Luna, su hermana Isabel Pacheco y otras religiosas procedentes del convento de Baza, que fundaron una casa de vida contemplativa llamada a convertirse, con el paso de los siglos, en uno de los grandes referentes espirituales y patrimoniales de Andalucía
El programa litúrgico previsto para estos días tendrá como eje central el solemne triduo en acción de gracias por el Año Jubilar, que se celebra desde hoy y hasta el viernes 10 julio en el Monasterio de Santa Clara. Cada día, los actos comenzarán a las 17.00 de la tarde con la Exposición del Santísimo, continuarán a las 19.30 de la tarde con el Rezo del Santo Rosario y culminarán a las 20.00 de la tarde con la santa misa.
Las celebraciones del triduo estarán presididas por el reverendo Antonio Palma León, capellán del Monasterio de Santa Clara, que acompañará a la comunidad clarisa y a los fieles en estos días finales de un jubileo concebido como tiempo de gracia por cinco siglos de presencia ininterrumpida en Montilla.
El Año Jubilar tuvo como punto de partida una ceremonia especialmente emotiva, celebrada el 11 de julio del pasado año y presidida por Joaquín Pérez, delegado episcopal para la Vida Consagrada. La celebración contó también con la participación de Jesús Moriana, vicario episcopal de la Campiña, y de Fernando Suárez, párroco de Santiago Apóstol y rector de la Basílica de San Juan de Ávila, junto a varios franciscanos.
Aquel acto de apertura reunió a numerosos montillanos y contó con el respaldo de la comunidad concepcionista del Monasterio de Santa Ana, así como con la presencia de la religiosa benedictina María Dolores Díaz de Miranda, representante de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, institución vinculada históricamente al patronazgo del monasterio desde el siglo XVI.
La ceremonia comenzó ante las puertas del convento, donde la madre abadesa, sor María Jesús Blanco, dio la bienvenida a los asistentes y evocó los orígenes de la fundación monástica. “Tal día como hoy, 11 de julio del año 1525, sor María Jesús de Luna, junto con su hermana Isabel Pacheco y otras hermanas venidas del convento de Baza, llegaron a Montilla para la fundación de este convento”.
“Sor María Jesús de Luna, como fundadora, hizo renuncia de todos sus bienes en favor del convento; seguidamente, hizo profesión en manos de la reverenda madre sor Mencía de San Martín, para entrar junto a todas las religiosas en la clausura de este monasterio”, recordó la madre abadesa.
De igual modo, María Jesús Blanco hizo hincapié en la continuidad de una historia espiritual que llega hasta la actualidad. “Hoy, después de 500 años, hermanas nacionales y otras venidas desde Kenia, somos herederas de una larga vida de santidad, como la venerable sor Ana de la Cruz Afán de Ribera, sor Ana de la Cruz Ponce de León, condesa de Feria e hija predilecta del maestro san Juan de Ávila”.
A continuación, los participantes avanzaron en procesión hacia el patio del convento portando la Cruz de San Damián, símbolo de San Francisco de Asís. Al llegar a la puerta principal del monasterio, Joaquín Pérez decretó simbólicamente el inicio del Año Santo.
Ya en el interior del templo, el presbiterio quedó dispuesto con un altar preparado para la ocasión. En el centro se situó una imagen de Santa Clara de Asís, del siglo XVIII, ubicada dentro de un templete dorado. A sus pies se encontraba la escultura del Niño Jesús conocido como “El Fundador”, mientras que a ambos lados se dispusieron las imágenes de San Francisco de Asís y San Antonio de Padua, ambas de mediados del siglo XVII.
El altar estuvo coronado por el cuadro histórico de la primera abadesa dando la profesión solemne a sor María Jesús de Luna, junto al escudo nobiliario de los marqueses de Priego y duques de Feria. El conjunto se completó con cuatro relicarios vinculados a la Santa Espina, el Lignum Crucis y las reliquias de Santa Clara y de San Francisco Solano, en una composición que subrayó el valor espiritual, artístico e histórico del monasterio.
Durante aquella celebración, el capellán, Antonio Palma León, dio lectura al decreto del papa León XIV por el que se concedía el Año Jubilar y la indulgencia plenaria a quienes peregrinaran con fe hasta este lugar sagrado durante el tiempo jubilar que finaliza este próximo sábado. Esaa concesión convirtió al Monasterio de Santa Clara en un punto de referencia para los fieles y en un espacio de memoria viva para la ciudad.
En la homilía de apertura, Joaquín Pérez subrayó “el gozo profundo de este día porque se comienza un camino”, e invitó a vivir el jubileo como un tiempo de gracia, conversión y redescubrimiento de lo esencial. Esa idea ha acompañado durante todo el año a una comunidad que ha mantenido su vida cotidiana de oración, silencio y trabajo en el corazón histórico de Montilla.
Por su parte, María Dolores Díaz de Miranda expresó al término de la eucaristía la gratitud de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli por este aniversario y destacó la continuidad del vínculo histórico con Santa Clara. “Este convenio es mucho más que un acuerdo formal: es una manifestación concreta del deseo de continuar esa labor de protección, conservación y promoción del acervo artístico y espiritual que este conjunto histórico atesora”.
La clausura del Año Jubilar tendrá lugar, pues, este sábado 11 de julio, una fecha cargada de significado para la comunidad clarisa, por coincidir con el aniversario de la fundación del convento. La jornada comenzará a las 10.30 de la mañana con la procesión extraordinaria de Santa Clara, que abrirá una mañana llamada a reunir a fieles, devotos y vecinos en torno a una de las instituciones religiosas más antiguas de Andalucía.
Después, a las 11.00 de la mañana, se celebrará la solemne celebración de clausura del Año Jubilar. El acto estará presidido por fray Severino Calderón Martínez, de la Orden de Frailes Menores, guardián de la Fraternidad de Granada. Con esta celebración concluirá un año especialmente relevante para las clarisas, que han conmemorado cinco siglos de presencia contemplativa en la ciudad.
De este modo, el Monasterio de Santa Clara cerrará un ciclo que ha unido liturgia, historia, patrimonio y memoria. Desde su fundación en 1525 hasta la clausura de este Año Jubilar, el convento ha mantenido una vinculación estrecha con Montilla, como espacio de oración, como testimonio del legado franciscano y como enclave patrimonial que conserva parte de la historia religiosa y cultural de la ciudad.
El convento de Santa Clara, fundado en el siglo XVI, ocupa una amplia parcela de más de 6.000 metros cuadrados. Su estructura se articula en torno a cuatro patios que configuran la vida interior del monasterio: el compás de acceso, el claustro principal, el claustro de la fuente y el claustro del pretorio o de la enfermería.
La iglesia y el resto del conjunto se levantaron junto a la antigua casa palacio de los marqueses de Priego, y el valor patrimonial que atesoran es tal que cuentan con la máxima protección legal como Bien de Interés Cultural (BIC) y como Monumento Histórico Artístico de carácter nacional.
La celebración de estos días finales no solo tendrá un carácter religioso. También servirá para recordar la permanencia de una comunidad que, a lo largo de cinco siglos, ha sostenido una forma de vida marcada por la clausura, la oración y la sencillez. En una ciudad acostumbrada a reconocer en sus conventos una parte esencial de su identidad, Santa Clara volverá a ocupar estos días un lugar central en la vida montillana.
La comunidad de religiosas clarisas encara así la recta final de un Año Jubilar que se abrió solemnemente el 11 de julio del pasado año con motivo del quinto centenario de la llegada a Montilla de sor María Jesús de Luna, su hermana Isabel Pacheco y otras religiosas procedentes del convento de Baza, que fundaron una casa de vida contemplativa llamada a convertirse, con el paso de los siglos, en uno de los grandes referentes espirituales y patrimoniales de Andalucía
El programa litúrgico previsto para estos días tendrá como eje central el solemne triduo en acción de gracias por el Año Jubilar, que se celebra desde hoy y hasta el viernes 10 julio en el Monasterio de Santa Clara. Cada día, los actos comenzarán a las 17.00 de la tarde con la Exposición del Santísimo, continuarán a las 19.30 de la tarde con el Rezo del Santo Rosario y culminarán a las 20.00 de la tarde con la santa misa.
Las celebraciones del triduo estarán presididas por el reverendo Antonio Palma León, capellán del Monasterio de Santa Clara, que acompañará a la comunidad clarisa y a los fieles en estos días finales de un jubileo concebido como tiempo de gracia por cinco siglos de presencia ininterrumpida en Montilla.
El Año Jubilar tuvo como punto de partida una ceremonia especialmente emotiva, celebrada el 11 de julio del pasado año y presidida por Joaquín Pérez, delegado episcopal para la Vida Consagrada. La celebración contó también con la participación de Jesús Moriana, vicario episcopal de la Campiña, y de Fernando Suárez, párroco de Santiago Apóstol y rector de la Basílica de San Juan de Ávila, junto a varios franciscanos.
Aquel acto de apertura reunió a numerosos montillanos y contó con el respaldo de la comunidad concepcionista del Monasterio de Santa Ana, así como con la presencia de la religiosa benedictina María Dolores Díaz de Miranda, representante de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, institución vinculada históricamente al patronazgo del monasterio desde el siglo XVI.
La ceremonia comenzó ante las puertas del convento, donde la madre abadesa, sor María Jesús Blanco, dio la bienvenida a los asistentes y evocó los orígenes de la fundación monástica. “Tal día como hoy, 11 de julio del año 1525, sor María Jesús de Luna, junto con su hermana Isabel Pacheco y otras hermanas venidas del convento de Baza, llegaron a Montilla para la fundación de este convento”.
“Sor María Jesús de Luna, como fundadora, hizo renuncia de todos sus bienes en favor del convento; seguidamente, hizo profesión en manos de la reverenda madre sor Mencía de San Martín, para entrar junto a todas las religiosas en la clausura de este monasterio”, recordó la madre abadesa.
De igual modo, María Jesús Blanco hizo hincapié en la continuidad de una historia espiritual que llega hasta la actualidad. “Hoy, después de 500 años, hermanas nacionales y otras venidas desde Kenia, somos herederas de una larga vida de santidad, como la venerable sor Ana de la Cruz Afán de Ribera, sor Ana de la Cruz Ponce de León, condesa de Feria e hija predilecta del maestro san Juan de Ávila”.
A continuación, los participantes avanzaron en procesión hacia el patio del convento portando la Cruz de San Damián, símbolo de San Francisco de Asís. Al llegar a la puerta principal del monasterio, Joaquín Pérez decretó simbólicamente el inicio del Año Santo.
Ya en el interior del templo, el presbiterio quedó dispuesto con un altar preparado para la ocasión. En el centro se situó una imagen de Santa Clara de Asís, del siglo XVIII, ubicada dentro de un templete dorado. A sus pies se encontraba la escultura del Niño Jesús conocido como “El Fundador”, mientras que a ambos lados se dispusieron las imágenes de San Francisco de Asís y San Antonio de Padua, ambas de mediados del siglo XVII.
El altar estuvo coronado por el cuadro histórico de la primera abadesa dando la profesión solemne a sor María Jesús de Luna, junto al escudo nobiliario de los marqueses de Priego y duques de Feria. El conjunto se completó con cuatro relicarios vinculados a la Santa Espina, el Lignum Crucis y las reliquias de Santa Clara y de San Francisco Solano, en una composición que subrayó el valor espiritual, artístico e histórico del monasterio.
Durante aquella celebración, el capellán, Antonio Palma León, dio lectura al decreto del papa León XIV por el que se concedía el Año Jubilar y la indulgencia plenaria a quienes peregrinaran con fe hasta este lugar sagrado durante el tiempo jubilar que finaliza este próximo sábado. Esaa concesión convirtió al Monasterio de Santa Clara en un punto de referencia para los fieles y en un espacio de memoria viva para la ciudad.
En la homilía de apertura, Joaquín Pérez subrayó “el gozo profundo de este día porque se comienza un camino”, e invitó a vivir el jubileo como un tiempo de gracia, conversión y redescubrimiento de lo esencial. Esa idea ha acompañado durante todo el año a una comunidad que ha mantenido su vida cotidiana de oración, silencio y trabajo en el corazón histórico de Montilla.
Por su parte, María Dolores Díaz de Miranda expresó al término de la eucaristía la gratitud de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli por este aniversario y destacó la continuidad del vínculo histórico con Santa Clara. “Este convenio es mucho más que un acuerdo formal: es una manifestación concreta del deseo de continuar esa labor de protección, conservación y promoción del acervo artístico y espiritual que este conjunto histórico atesora”.
La clausura del Año Jubilar tendrá lugar, pues, este sábado 11 de julio, una fecha cargada de significado para la comunidad clarisa, por coincidir con el aniversario de la fundación del convento. La jornada comenzará a las 10.30 de la mañana con la procesión extraordinaria de Santa Clara, que abrirá una mañana llamada a reunir a fieles, devotos y vecinos en torno a una de las instituciones religiosas más antiguas de Andalucía.
Después, a las 11.00 de la mañana, se celebrará la solemne celebración de clausura del Año Jubilar. El acto estará presidido por fray Severino Calderón Martínez, de la Orden de Frailes Menores, guardián de la Fraternidad de Granada. Con esta celebración concluirá un año especialmente relevante para las clarisas, que han conmemorado cinco siglos de presencia contemplativa en la ciudad.
De este modo, el Monasterio de Santa Clara cerrará un ciclo que ha unido liturgia, historia, patrimonio y memoria. Desde su fundación en 1525 hasta la clausura de este Año Jubilar, el convento ha mantenido una vinculación estrecha con Montilla, como espacio de oración, como testimonio del legado franciscano y como enclave patrimonial que conserva parte de la historia religiosa y cultural de la ciudad.
Un faro espiritual para Montilla
El convento de Santa Clara, fundado en el siglo XVI, ocupa una amplia parcela de más de 6.000 metros cuadrados. Su estructura se articula en torno a cuatro patios que configuran la vida interior del monasterio: el compás de acceso, el claustro principal, el claustro de la fuente y el claustro del pretorio o de la enfermería.
La iglesia y el resto del conjunto se levantaron junto a la antigua casa palacio de los marqueses de Priego, y el valor patrimonial que atesoran es tal que cuentan con la máxima protección legal como Bien de Interés Cultural (BIC) y como Monumento Histórico Artístico de carácter nacional.
La celebración de estos días finales no solo tendrá un carácter religioso. También servirá para recordar la permanencia de una comunidad que, a lo largo de cinco siglos, ha sostenido una forma de vida marcada por la clausura, la oración y la sencillez. En una ciudad acostumbrada a reconocer en sus conventos una parte esencial de su identidad, Santa Clara volverá a ocupar estos días un lugar central en la vida montillana.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JUAN PABLO BELLIDO
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