El Ministerio de Industria y Turismo ha aprobado una ayuda de 2,7 millones de euros para La Rentilla, una firma de carácter familiar cuyas instalaciones se encuentran en el kilómetro 10 de la carretera Montilla–Cabra, muy cerca de La Vereda del Cerro Macho, un núcleo de población situado en la Sierra de Montilla en el que residen unos doscientos vecinos durante todo el año, aunque en los meses estivales suele experimentar un incremento de población.
La ayuda del Gobierno de España se enmarca dentro de la segunda convocatoria del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) del sector agroalimentario, una inyección económica que vuelve a situar a esta histórica almazara montillana en el centro de una apuesta nacional por la modernización, la sostenibilidad y el arraigo al territorio rural.
La resolución provisional, dada a conocer recientemente por el departamento ministerial, incluye un total de 34 nuevas ayudas que suman casi 25 millones de euros en subvenciones y que alcanzan a proyectos repartidos por diez comunidades autónomas. Con estas adjudicaciones, el Ministerio da prácticamente por cerrada la segunda convocatoria del conocido como PERTE Agroalimentario, uno de los instrumentos clave para reforzar un sector estratégico que combina tradición, empleo y capacidad de innovación.
Entre las empresas beneficiarias figura La Rentilla y la ayuda recibida, una de las de mayor cuantía de esta convocatoria, permitirá avanzar en proyectos orientados a la modernización de procesos, la mejora de la eficiencia productiva y la implantación de soluciones más sostenibles en la fabricación de productos agroalimentarios, en línea con los objetivos generales del programa.
La lista de adjudicatarias refleja la diversidad del tejido agroindustrial español. Junto a La Rentilla aparecen firmas como Danone, en Aldaia, en la provincia de Valencia, que ha recibido 2,5 millones de euros; Panadería Milagros Díaz, en Illescas, con 2,3 millones; Destilerías Manchegas, en La Roda, con 2,1 millones; Urzante, en Tudela, con 2 millones; Cárnicas Cinco Villas, en Ejea de los Caballeros, con 1,7 millones; o La Charcutería Alemana, en Barcelona, con 1,1 millones de euros. Proyectos distintos, realidades empresariales muy variadas, pero un mismo hilo conductor: ganar competitividad sin perder raíces.
En el caso de La Rentilla, la ayuda llega como un nuevo capítulo de una historia que se remonta mucho más atrás en el tiempo, concretamente hasta el año 1992, cuando Juan Antonio Riobóo Espejo decidió crear su propia almazara, apoyándose en la experiencia acumulada de su bisabuelo, que ya trabajaba en el sector del aceite allá por el año 1800.
Desde entonces, La Rentilla ha construido su camino, primero, comprando aceitunas y vendiendo aceites a granel, diferenciados por variedades tan presentes en la zona como la picual, la arbequina o la hojiblanca. Siempre con un énfasis claro en la calidad, acreditada mediante análisis exhaustivos que avalaban aceites vírgenes y vírgenes extra antes de su salida al mercado. Ese entusiasmo inicial acabó contagiando a la siguiente generación, hasta conformar un equipo familiar que ha impulsado un crecimiento constante.
Hoy son Rafael, Juan Antonio e Ignacio quienes continúan la senda marcada por su padre. Siguiendo esa misma filosofía, mantienen la compra de aceitunas por buena parte del territorio e invierten en nuevas fincas con un objetivo muy definido: que la mayor parte del aceite proceda de cosecha propia y, además, de producción ecológica. Más de 700 hectáreas de olivares cuidados con esmero y tradición respaldan una forma de trabajar que pone el acento en cada fase del proceso, desde que el olivo se planta en el suelo hasta que el aceite reposa en la bodega.
Las instalaciones actuales, ubicadas en el mismo emplazamiento donde comenzó todo, ocupan 24.000 metros cuadrados y albergan la almazara en la que se produce el aceite que ha dado nombre a la firma. A ese crecimiento se suma una red de puestos de compra repartidos por la provincia, con presencia en municipios como Montilla, La Carlota, Montoro, Cuevas Bajas, La Puebla de los Infantes, Puente Genil, Fuente Palmera y La Rambla.
Precisamente en La Rambla se inauguró recientemente una nueva planta de aderezo, orientada a la producción de aceituna de mesa, que cuenta con 45.000 metros cuadrados de instalaciones al servicio de agricultores y clientes. Un paso más en una estrategia de diversificación que ahora se ve reforzada por la ayuda del PERTE Agroalimentario.
El Ministerio de Industria y Turismo ha subrayado que el objetivo de este programa es fortalecer la competitividad y la resiliencia del sector agroalimentario en España, favoreciendo el empleo de calidad y el arraigo territorial de las empresas, con especial atención a las pequeñas y medianas. No es un matiz menor, y es que muchas de estas inversiones buscan precisamente evitar que la innovación se concentre solo en grandes núcleos industriales.
Los datos globales respaldan el alcance de la iniciativa. La primera convocatoria del PERTE Agro adjudicó 182 millones de euros a 286 proyectos correspondientes a 224 empresas. Con las resoluciones de esta segunda fase, ya se han concedido 97,88 millones de euros a 138 proyectos. Cifras que hablan de una apuesta sostenida en el tiempo y que, en el caso de La Rentilla, se traducen en una oportunidad para seguir creciendo sin renunciar a la esencia que la vio nacer entre olivares.
La ayuda del Gobierno de España se enmarca dentro de la segunda convocatoria del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) del sector agroalimentario, una inyección económica que vuelve a situar a esta histórica almazara montillana en el centro de una apuesta nacional por la modernización, la sostenibilidad y el arraigo al territorio rural.
La resolución provisional, dada a conocer recientemente por el departamento ministerial, incluye un total de 34 nuevas ayudas que suman casi 25 millones de euros en subvenciones y que alcanzan a proyectos repartidos por diez comunidades autónomas. Con estas adjudicaciones, el Ministerio da prácticamente por cerrada la segunda convocatoria del conocido como PERTE Agroalimentario, uno de los instrumentos clave para reforzar un sector estratégico que combina tradición, empleo y capacidad de innovación.
Entre las empresas beneficiarias figura La Rentilla y la ayuda recibida, una de las de mayor cuantía de esta convocatoria, permitirá avanzar en proyectos orientados a la modernización de procesos, la mejora de la eficiencia productiva y la implantación de soluciones más sostenibles en la fabricación de productos agroalimentarios, en línea con los objetivos generales del programa.
La lista de adjudicatarias refleja la diversidad del tejido agroindustrial español. Junto a La Rentilla aparecen firmas como Danone, en Aldaia, en la provincia de Valencia, que ha recibido 2,5 millones de euros; Panadería Milagros Díaz, en Illescas, con 2,3 millones; Destilerías Manchegas, en La Roda, con 2,1 millones; Urzante, en Tudela, con 2 millones; Cárnicas Cinco Villas, en Ejea de los Caballeros, con 1,7 millones; o La Charcutería Alemana, en Barcelona, con 1,1 millones de euros. Proyectos distintos, realidades empresariales muy variadas, pero un mismo hilo conductor: ganar competitividad sin perder raíces.
En el caso de La Rentilla, la ayuda llega como un nuevo capítulo de una historia que se remonta mucho más atrás en el tiempo, concretamente hasta el año 1992, cuando Juan Antonio Riobóo Espejo decidió crear su propia almazara, apoyándose en la experiencia acumulada de su bisabuelo, que ya trabajaba en el sector del aceite allá por el año 1800.
Desde entonces, La Rentilla ha construido su camino, primero, comprando aceitunas y vendiendo aceites a granel, diferenciados por variedades tan presentes en la zona como la picual, la arbequina o la hojiblanca. Siempre con un énfasis claro en la calidad, acreditada mediante análisis exhaustivos que avalaban aceites vírgenes y vírgenes extra antes de su salida al mercado. Ese entusiasmo inicial acabó contagiando a la siguiente generación, hasta conformar un equipo familiar que ha impulsado un crecimiento constante.
Hoy son Rafael, Juan Antonio e Ignacio quienes continúan la senda marcada por su padre. Siguiendo esa misma filosofía, mantienen la compra de aceitunas por buena parte del territorio e invierten en nuevas fincas con un objetivo muy definido: que la mayor parte del aceite proceda de cosecha propia y, además, de producción ecológica. Más de 700 hectáreas de olivares cuidados con esmero y tradición respaldan una forma de trabajar que pone el acento en cada fase del proceso, desde que el olivo se planta en el suelo hasta que el aceite reposa en la bodega.
Las instalaciones actuales, ubicadas en el mismo emplazamiento donde comenzó todo, ocupan 24.000 metros cuadrados y albergan la almazara en la que se produce el aceite que ha dado nombre a la firma. A ese crecimiento se suma una red de puestos de compra repartidos por la provincia, con presencia en municipios como Montilla, La Carlota, Montoro, Cuevas Bajas, La Puebla de los Infantes, Puente Genil, Fuente Palmera y La Rambla.
Precisamente en La Rambla se inauguró recientemente una nueva planta de aderezo, orientada a la producción de aceituna de mesa, que cuenta con 45.000 metros cuadrados de instalaciones al servicio de agricultores y clientes. Un paso más en una estrategia de diversificación que ahora se ve reforzada por la ayuda del PERTE Agroalimentario.
El Ministerio de Industria y Turismo ha subrayado que el objetivo de este programa es fortalecer la competitividad y la resiliencia del sector agroalimentario en España, favoreciendo el empleo de calidad y el arraigo territorial de las empresas, con especial atención a las pequeñas y medianas. No es un matiz menor, y es que muchas de estas inversiones buscan precisamente evitar que la innovación se concentre solo en grandes núcleos industriales.
Los datos globales respaldan el alcance de la iniciativa. La primera convocatoria del PERTE Agro adjudicó 182 millones de euros a 286 proyectos correspondientes a 224 empresas. Con las resoluciones de esta segunda fase, ya se han concedido 97,88 millones de euros a 138 proyectos. Cifras que hablan de una apuesta sostenida en el tiempo y que, en el caso de La Rentilla, se traducen en una oportunidad para seguir creciendo sin renunciar a la esencia que la vio nacer entre olivares.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: LA RENTILLA
FOTOGRAFÍA: LA RENTILLA















































