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21 de junio de 2020

  • 21.6.20
En España disponemos de una gran cantidad de vestigios materiales relacionados con nuestro pasado. Tenemos la suerte de disponer de una larga tradición museística y de amor por nuestra historia, lo que ha ayudado a la conservación, documentación y exhibición de estas piezas. Una de las civilizaciones que más arraigaron en nuestro territorio y que marcaron el inicio de muchas actividades habituales que realizamos en el presente es la Romana. Los romanos edificaron una gran cantidad de ciudades, colonias y edificaciones satélite repartidas por todo el territorio. Debido a su gran especialización y sus otros conocimientos en muchas otras disciplinas como la arquitectura, la gastronomía o el mundo de las artes, su legado aún pervive.



Algunos de los líderes romanos más famosos fueron César, autor de la popular frase "Alea jacta est", Augusto, primer emperador, o Claudio, parodiado hasta la saciedad por sus problemas de dicción. Sus figuras han calado hondo en la cultura popular, sobre todo por su gran ambición política y sus ansias de expansionismo, pero un dato menos conocido es su pasión por las actividades de azar, nexo común entre los diversos líderes históricos. Este dato nos muestra hasta qué punto eran personas avanzadas a su tiempo y que su manera de ser no difería demasiado de la actual. De hecho, Augusto practicaba la "alea", una variante primitiva del actual Backgammon, y fue también uno de los emperadores relacionados con la Península Ibérica, ya que viajó en tres ocasiones a nuestro territorio.

Hoy queremos centrarnos en el sur peninsular y destacar alguno de los puntos más importantes del pasado andaluz relacionado con las raíces romanas. En la conocida Hispania Ulterior encontramos ciudades de la envergadura de Híspalis (Sevilla), Corduba (Córdoba), Astigi (Écija) o Gades (Cádiz). De hecho, Andalucía estaba comunicada con Roma a través de la Vía Augusta, creando un nexo directo entre la capital del imperio y la zona sur de la Península. De hecho, cada año aparecen nuevos descubrimientos que refuerzan el nexo de unión entre Andalucía y su pasado romano.

Uno de los puntos más espectaculares en cuanto a la relación entre Andalucía y Roma lo encontramos en la que fue la primera ciudad romana de Hispania: Itálica. Fue edificada el año 206 a.C. en el actual término municipal de Santiponce, en Sevilla. Allí encontramos los restos del Anfiteatro Romano de Itálica, una estructura que sorprende por su buen estado de conservación. Tenía una capacidad de 25.000 espectadores, con tres niveles de gradas. Allí tuvieron lugar las populares luchas de gladiadores y las “venationes”, donde se pueden ver bestias y animales de todos los puntos del planeta. En Itálica encontramos también el teatro, el Templo de Trajano y los restos de las Termas Romanas. Una visita obligada para los amantes de Roma y de la historia en general.



La segunda parada de nuestro viaje particular por los restos romanos de Andalucía nos lleva hasta Acinipo. Ubicada a 21 kilómetros de Ronda, esta villa romana dispone de tres estructuras destacadas. La primera es el teatro, punto central y destacado del yacimiento. Está excavado directamente sobre la roca y dispone de una acústica y una visión perfecta. Su estado de conservación es muy óptimo, y aún es fácil identificar cuál era la posición del público sobre la estructura. En Acinipo podemos observar también restos de las antiguas Termas y pequeños fragmentos que guardan relación con las murallas defensivas originales.

De Ronda vamos hacia Cádiz. Cerca de Tarifa encontramos una ciudad romana del siglo II a.C. conocida con el nombre de Baelo Claudia. Su tipología constructiva demuestra que era un punto determinante del comercio mediterráneo del segundo siglo de nuestra era. Entre los restos más importantes destacan el teatro, con 2000 espectadores, edificios públicos como la curia, o la basílica, que destaca por la presencia de varias columnas arquetípicas que todo el mundo relaciona con el mundo romano.

La última parada de nuestro viaje nos lleva hasta Málaga capital. En las ruinas de la antigua ciudad de Malaca, que conectaba con la pretérita ciudad fenicia de Malaka -siglos VII-VI a.C.-, podemos observar el magnífico teatro romano. Curiosamente, se encuentra integrado en la actual ciudad de Málaga y fue edificado en los primeros años del Imperio Romano. Es el elemento mejor conservado del pasado imperial de la ciudad y destaca por su belleza exterior. Conserva buena parte de las gradas y es un punto magnífico para entender cómo se llevaban a cabo las representaciones artísticas y teatrales hace más de dos mil años. Fue descubierto en 1951, aunque hasta los años noventa no se decidió iniciar una restauración que puso en valor y en contexto esta magnífica estructura arquitectónica. Un punto fotográfico ineludible.

Como hemos podido apreciar, la herencia romana sigue muy viva en Andalucía y es una civilización que no dejará nunca de maravillarnos.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JESÚS ORDÓÑEZ TORRES


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