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21 de mayo de 2020

  • 21.5.20
Cuando las gafas entran en contacto con un vapor a una temperatura elevada es posible que sus cristales se empañen, dificultando así la visibilidad de quien las porta. Esta situación es cada vez más común en tiempos de coronavirus, desde que el uso de mascarilla se ha convertido en una necesidad –en una obligación, en ocasiones– para relacionarse con otras personas.



La startup especializada en óptica online GreyGlasses, junto con su equipo de ópticos, ha identificado seis consejos para que el uso de la mascarilla junto a las gafas sea lo menos tedioso posible, ya que todas las gafas pueden empañarse, no solamente las graduadas.

1. Tratamientos anti-vaho. Este tipo de tratamiento es usual en los profesionales de natación para evitar que se empañen las gafas durante la competición. Consiste en convertir el vaho en pequeñas gotitas de agua evitando así la capa blanquecina que aparece en las gafas cuando se empañan. El inconveniente es que las gafas tienden a ensuciarse más rápido por lo que no es 100 por cien recomendable cambiar el cristal solo por ese motivo.

2. Limpieza con una pastilla de jabón. Es el truco más efectivo y famoso para evitar que las gafas se empañen. Con una pastilla de jabón neutra convencional se pinta con cuidado la parte interna de la lente. A continuación, con una gamuza se extiende el jabón por toda la superficie. En el caso de los buceadores, también pueden utilizar pasta de dientes en sus gafas y tratarlas de la misma manera que el jabón. Sin embargo, para las gafas del día a día no es recomendable ya que son más delicadas y la pasta de dientes es más abrasiva y puede dañar la superficie de la lente.

3. Adaptar la mascarilla a cada rostro. Aunque todas las mascarillas pueden hacer que salga el vapor de aire hacia las gafas, el modo de colocarla puede influir para que se empañen más o menos. Intentar ajustar la mascarilla lo máximo posible al rostro y una vez conseguido, colocar las gafas sobre esta para que también haga presión. Así dejaremos salir la menor cantidad de aire posible.

4. Calentar las lentes con el vaho de la boca. Puede ser efectivo en un primer momento, pero al rato volverán a su temperatura habitual y se empañarán por lo que no es totalmente efectivo. Se recomienda experimentar lo menos posible ya que es un producto sensible que puede romperse.

5. Esparadrapo. Pegar un trozo de esparadrapo para evitar que salga el aire de la mascarilla hacia arriba sí es efectivo. Sin embargo, hay que tener cuidado y utilizar un esparadrapo que sea válido ya que puede ocasionar alguna herida al retirarlo si no se hace con cuidado.

6. Más limpieza. Aumentar la higiene de las gafas ya que pueden ser un foco de infección al estar expuestas a agentes externos. Las micropartículas que producen la tos o el tocar las gafas constantemente con las manos hacen que puedan estar infectadas. Para lavarlas de forma correcta es necesario seguir estos cuatro pasos:

a) Lavar las manos antes de tocar las gafas.

b) Poner una gota de jabón suave de manos en cada lente (evitar jabones desengrasantes concentrados que puedan dañar las propiedades y tratamientos de las lentes).

c) Con la yema de los dedos limpiar la parte externa e interna de la lente, sin olvidar la montura. Terminar con las patillas y las plaquetas o almohadillas de la nariz.

d) Enjuagar bien con agua el jabón sin que quede ningún resto y secar las gafas con un paño de algodón que no suelte partículas ni pelusas.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL


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