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11 de mayo de 2020

  • 11.5.20
El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha presidido hoy en Montilla la eucaristía en honor a San Juan de Ávila, que cada mes de mayo congrega en la Basílica Menor Pontificia de la calle Corredera a los sacerdotes diocesanos en torno a la festividad del patrón del clero secular español.



La celebración en la Basílica de San Juan de Ávila de Montilla ha presentado una imagen inusual con la presencia de un grupo reducido de sacerdotes diocesanos, el Vicario General de la Diócesis y algunos vicarios territoriales.  A ellos, y a todos los sacerdotes y seminaristas españoles, se ha dirigido el obispo de Córdoba en esta solemnidad para alentarlos a seguir el ejemplo de San Juan de Ávila y por su intersección “ser santos” porque esa será “la mejor aportación que podáis hacer a la Iglesia de hoy y del futuro”.

Demetrio Fernández comenzó su alocución glosando la figura del Doctor de la Iglesia y continuó reflexionando sobre el momento actual. Aseguró que “si estamos en un comienzo de época, como nos repite el Papa Francisco, en donde tantas cosas deben ser ajustadas a los planes de Dios, esta renovación tiene sus puntos de apoyo en la renovación y la santificación de los sacerdotes”.

“En la predicación no hay fronteras”, ha continuado el obispo de Córdoba, que ha comentado el Evangelio para asegurar que “los discípulos que predicaron a los judíos, se saltaron ese confinamiento para predicar a todo el mundo que Dios es Amor”.

El obispo ha continuado su homilía animando a los sacerdotes a dar testimonio de entrega porque “vosotros sois la sal de la tierra” que preserva y cura, aunque a veces “duele, sobre todo en las heridas”. Así, ha invitado a sacerdotes y seminaristas a “no tener miedo de dar testimonio del cielo y de la vida eterna” y los ha animado a seguir el ejemplo de Jesucristo y tener “la valentía, fuerza y arrojo para una nueva evangelización para esta nueva época, en la que todos necesitamos que Dios esté cerca de cada uno de nosotros”.

Junto a su sepulcro de San Juan de Ávila, al que ha rogado que “nos aliente en el camino d la santidad”, el obispo ha agradecido a la ciudad donde el Santo Maestro vivió y murió la acogida que siempre le dispensa y ha apostado porque Montilla sea “cada vez más conocida” por haber sido la última morada del Apóstol de Andalucía.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL



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