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28 de abril de 2020

  • 28.4.20
La Comisión Provincial de Patrimonio de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico ha informado favorablemente sobre la incorporación de una imagen de San Juan de Ávila en la hornacina de la fachada de la antigua iglesia del desaparecido convento de San Pedro de Alcántara de Córdoba, situado en la Plaza del Filósofo Aranguren.



La iniciativa, que ha partido del Seminario Diocesano Misionero Redemtoris Mater San Juan de Ávila, ubicado en dicho edificio, permitirá rendir tributo al Doctor de la Iglesia en el inmueble, que se encuentra en el entorno de protección de la Capilla de San Bartolomé, del antiguo Hospital de Agudos (actual Facultad de Filosofía y Letras). La Capilla está declarada Monumento Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural (BIC) y cuenta con un entorno de protección de 50 metros.

El proyecto contempla la instalación de una escultura de bulto redondo que representa a San Juan de Ávila en la hornacina que se encuentra actualmente vacía. Estaría realizada en resina de poliuretano y tiene 123 centímetros de altura. Es una réplica de una obra del artista contemporáneo Jesús Arévalo.

La Comisión de Patrimonio entiende que "la instalación de esta escultura no altera los valores patrimoniales de la antigua capilla de San Bartolomé, que es el inmueble protegido como BIC". Además, la distancia que los separa y las características del callejero "tampoco hacen pensar en la existencia de afección alguna". Por otra parte, "la estética barroca de la escultura acompaña la propia del inmueble y de la hornacina donde se pretende instalar".

Una figura clave del Siglo de Oro

San Juan de Ávila fue fundador de centros de Teología y Humanidades en Baeza, Granada y Córdoba, así como de varios colegios en Jerez, Priego, Montilla, Úbeda, Sevilla, Alcalá de Guadaira, Palma del Río y Écija. Sus reliquias presiden el altar de La Encarnación, una iglesia situada en la calle Corredera cuya construcción comenzó en 1726 y que, por diversos avatares históricos, no fue concluida hasta 1944.

Orientador espiritual de San Francisco de Borja, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús y Fray Luis de Granada, este montillano adoptivo preparó escritos y memoriales para los concilios de Trento y Toledo, contribuyendo en gran medida a la posición preeminente que ostentó la localidad durante el Siglo de Oro. Con su proclamación, San Juan de Ávila se une a otros grandes doctores de la Iglesia nacidos en España, como San Isidoro de Sevilla (560-636), Santa Teresa de Jesús (1515-1582) y San Juan de la Cruz (1542-1591).

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN


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