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25 de abril de 2020

  • 25.4.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un tercer artículo del escritor y académico José Antonio Ponferrada Cerezo, nuevamente en colaboración con varios amigos, sobre el paso por Montilla del cantautor Luis Eduardo Aute, recientemente fallecido a los 76 años de edad. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza.


Luis Eduardo Aute

Quizá ustedes hayan leído Más sobre Aute en Montilla (I). Pues no acaba ahí la cosa. Rafael Aguilar Portero, mi amigo de siempre, otro artista polifacético que merece más atención por nuestra parte (pintor, escultor, fotógrafo y autor de aforismos llenos de gracia y profundidad, como los escritos en su Último rollo, de 2019), contribuye con detalles sobre el espectáculo del Estadio Alvear.

Aquel fue un concierto más concurrido, de noche, de pié y más roquero por la aportación del grupo Suburbano. Muchos vatios, más confuso y difícil de recordar en sus detalles. Rafa estuvo, después del concierto, viendo al Aute en los camerinos (en los modestos vestuarios del equipo local, vaya...). Lo llevó Rafa Lara (Rafael Lara Marqués).

Aute estuvo muy atento y les regaló una postal con su famoso dibujo del beso, que ha sido portada de libros, incluido como extra en discos... Rafa Aguilar, que también estuvo en el Ideal, es el más constante seguidor de Aute que conozco en Montilla. En su precioso refugio de El Toro las canciones del Aute son sintonía habitual. Y la famosa postal ocupa lugar de honor en su creativa decoración.

Ya al cierre de este artículo hemos sabido que José Luis Salas (periodista montillano a quien podemos oír desde Marbella, en la alta madrugada de Onda Cero por toda España), entrevistó a Luis Eduardo Aute tras su actuación con Suburbano en el Estadio Alvear. Lo animamos a que, en algún momento, recupere esa entrevista y nos la vuelva a ofrecer.

Ya podemos fechar con bastante seguridad los dos conciertos, que sucedieron con poco tiempo de por medio. El primero, el del Cine Ideal, debió ser a principios del verano de 1980 (seguramente en julio). Ahí apuntan diversos testimonios. Aún no pesaría el "se sienten, coño" de la Carrera de San Jerónimo. El del Estadio Alvear me dice Manolo del Pino Navarro, my friend, que, consultados los oráculos, resulta que fuera en 1982. De ambas fechas, que además coinciden con mis recuerdos (y los afinan), provisionalmente me fío.

El primero, más artesanal, se caracteriza por su organización amateur, desplazamiento del cantante especialmente para la ocasión, sonido fundamentalmente acústico que el público escucha cómodamente sentado (bueno, más o menos…); el artista básicamente solo, sólo respaldado por el contrapunto de otra guitarra. En definitiva: está más ligado a la estética propia de los años setenta.

El segundo formaba parte de una gira y contaba con una organización comercial; el público, de pié y con más distracciones a su disposición, oye las canciones de Aute envueltas en un espectáculo de luz y sonido. El cantautor está ahora al frente de los Suburbano, una de las bandas más solidas del momento. Es la estética propia de los nacientes años ochenta. Con sus pros y sus contras, seguramente el haber sabido hacer esa transición, manteniendo lo esencial, es lo que permitió al Aute (y a sus canciones) seguir vigente hasta hoy.

Por persona interpuesta nos llega la observación de Charito Luque Trillo: "Estuve en el concierto del cine Ideal, y recuerdo que no vino solo, le acompañaba otro guitarrista. Lo recuerdo porque cuando tocó 'Dentro' [una preciosidad alusiva al amor solitario] dijo "esta la toco yo solo" y, claro, fue una risa general". Sí señora.

Manolo Bellido puntualiza que el guitarrista era Gaspar Payá, “un músico muy activo entonces que había participado en la grabación de 'Alma' y también en otros discos de la época, como 'El tigre de Guadarrama' y 'El eslabón perdido', ambos de Vainica Doble”.

La siguiente anécdota, de la que pueden oírse otras versiones coincidentes en lo fundamental, transcurre en el Cine Ideal. Reproduzco la primera en llegar a mí (que algo recordaba), debida a la pluma simpática de Pepe Merino (José Pérez Merino).

Merino es autor de varios libros de asunto montillano; y con Paco Moreno (mi gran amigo Francisco Moreno González, el simpar “Pacubius Casusbelli” en el Munda illa de mi primo José Antonio Cerezo) es el alma de la revista La Corredera (¡volved!, cuando podáis). Va la historia, tal como me la contó:

Pues verás, tú sabes que en aquel tiempo estaba Antonio Carpio de concejal de Cultura. Cuando pedía colaboración aparecíamos el ciento y la madre. Pues en esto llegó Aute y me puso (Antonio) de taquillero. Cuando estuvieron las sillas del Ideal completas entré con el dinero y le dije a nuestro amigo: "Antonio: aquí solo tengo 45.000 pesetas”. Como quiera que Aute nos cobraba 50.000, allí se colaron un montón de gente, cuando se había dado orden de que nadie entrara gratis. 

Cuando fuimos a pagarle, Antonio, muy cortado, no sabía cómo decir al cantautor que faltaban 5.000 pelas. Pero Aute, que ya por entonces sabía más que Lepe, notó que pasaba algo y le dice a Antonio..."¿Qué pasa, amigo, que alguien no ha pagado? Venga, hombre, no te preocupes: lo que falta no tiene importancia –aun sin saber lo que faltaba– , lo bueno es lo que me he divertido en Montilla". Ese era Luis Eduardo Aute. Por cierto, que tengo un libro con todas sus letras y me sigue encantando ('Mi tierra, mi gente')”.

Y ahora, un precioso intermedio musical: La belleza (1989).



A propósito de la letra de La belleza, permítanme un comentario. A la gente joven de ahora con ambiciones de "salvarse", sus mamás y sus tías les aconsejan, según ellos, "que sea yo mismo" (cito, por ejemplo, de L. Matamoros y C. Costanzia, ¡Hola!, 4-3-2020, pág. 80). Consejo fácil, muy al hilo de estos tiempos de tautologías simplonas (sí es sí, no es no y otras expresiones por el estilo están de moda; esto es Barrio Sésamo).

Me parece que el "ser uno mismo" al que canta el Aute no es conformarse con lo burro que, por el momento, se sea; sino (por eso lo dice así) "intentar" ser uno: o sea, perseverar, indagar, construirse como individuo (que es camino más áspero, aunque a la larga más gratificante). "Nace el hombre siendo un animal y se muere muy persona", es la paradoja que venía a decir Baltasar Gracián. Lo de Aute creo que se contiene mejor aquí:

Como aquel niño que despierta auroras
comenzando a mitad de este camino
que me amarra la vida y me enamora
seré estampa cabal de cuerpo entero:
mantendré con esfuerzo y con renuncia
esta oportunidad de ser Falico".

("Nick name", de Rafael Álvarez Merlo, El vuelo interior, Córdoba, 1986. A Rafael, familiarmente y al estilo cordobés, lo llamamos Falico).

Ahora un saludo para uno de los grandes de la música montillana: Luis Rubio. Desde Córdoba, Rafael Carmona se acuerda de haber estado tocando en el Cine Ideal con su grupo de Montemayor, Los Singlos, junto a Los Rayos X de Luis. Corría el erótico año del 69 (pero "el verano del amor" fue en el 67).

Rafael y otros amigos míos recuerdan la última vez de Aute en Córdoba, pero no muy bien la fecha: pues fue el 24 de enero de 2014, en el Café Málaga; Santiago Reina me cuenta que, aunque ya algo deteriorado, seguía Luis Eduardo hecho un fiera de ligue y copa.

Y ya puestos, otro saludo para mi primo Enrique Paredes Cerezo, músico y abogado, que me escribe a propósito de otro concierto memorable, el de Hilario Camacho en Los Califas / Ole y Olé (en el Paseo de Abajo): "Aún recuerdo cuando vino en 1981 (yo estaba tocando al lado, en una boda, en Los Juniors, con mi primer grupo)". Amador Pérez de Algaba, el alma de Poplacara, añade: "Lo de Hilario Camacho lo hizo la Concejalía de Cultura. Presentaba su disco 'La mirada del espejo' (1981)". Yo estuve en ese concierto, pero que pasándolo pipa (... y dale con la "pe").

Algo me contó Rafael Lara (pero me dan detalles Bellido y el propio protagonista), de lo que ahora les refiero. Aquella noche ideal no terminó para Luis Eduardo Aute en la Casilla de Bellido (que yo conocí de niño, con otros dueños, como Casilla de las Palmeras por las dos muy hermosas que allí había).

Con la fuerza que da la juventud, de allí salió Aute sin pararse; no directamente a dormir, sino en dirección a Málaga, tan unida y tan cercana (por tren y por carretera) a nuestra Ciudad del Vino. Lo acompañaban Gaspar Payá (el guitarrista), la novia de este... y un montillano que no se resignó a terminar tan pronto aquella noche de música y amistad.

Se trata de Sebastián Romero Jordano, el popular Sebas de los caramelos, en la calle de El Santo. Propuso ir con ellos, lo admitieron, y allá que se fue de copiloto dando conversa a nuestro Aute. En menos de veinticuatro horas el cantautor se hizo Madrid-Málaga, pasando por Montilla.

Del sitio exacto en el que pararon, como no se acuerde el guitarrista... Con todas las emociones del día, lo que Sebastián recuerda es que fue por la Costa del Sol occidental. Posiblemente, digo yo, en Torremolinos, donde un patilludo Aute habia participado, años atrás, en la grabación de Días de viejo color (1967), la mítica película de Pedro Olea. Para llegar hasta Marbella o Estepona hubieran debido hacer otra buena porción de kilómetros y llegar a las tantísimas.

Como ya se dijo, Aute conducía un Seat 124 ranchera de color blanco. A Sebastián le propusieron quedarse en el hotel, pero él prefirió echar una cabezadita en el mismo coche para, a la mañana temprano, regresar a Montilla por sus medios. Como Dominguín cuando lo de Ava Gardner, supongo: ¡a contarlo!

Ya terminando estas noticias, quiero acordarme de otro paisano que seguro pasó por allí. Me refiero a mi tocayo José Antonio Mora Hidalgo, que nos dejó este 6 de abril; al que conocí de mucho tiempo y con quien hemos pasado muy buenos ratos (inolvidable la época del Hostal Bellido). Vamos a echar de menos su bonhomía, su amable trato. Fue (como su padre Pepe, me dicen) gran pelotero, jugador de postín en las formaciones clásicas del equipo de fútbol montillano (que se llamó Montilla Vinícola). Buen aficionado al flamenco, como su tío Solano, le gustaba decir con su voz profunda (se lo escuché un "puñao" de veces) en una buena reunión, la soleá de Tomás Pavón:

“Tengo el gusto tan colmao
cuando te tengo a mi vera,
que si me dieran la muerte
creo que no la sintiera”.

JOSÉ ANTONIO PONFERRADA & FRIENDS

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.



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