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21 de septiembre de 2019

  • 21.9.19
Bodegas y lagares son, a día de hoy, el principal recurso de atracción para los miles de turistas que anualmente recalan en algunas de las Rutas del Vino que existen en España. Sin embargo, el patrimonio y la historia de los municipios que las conforman siguen despertando un "creciente interés" entre quienes las visitan. Así lo constata el último Informe sobre la Demanda del Turismo del Vino de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin), que resalta que "conocer los pueblos" que conforman las rutas se convierte en el segundo motivo para elegir su destino.



El informe publicado por Acevin destaca que, si bien la visita a bodegas se convierte en la actividad principal para el enoturista, en el último año, la visita a los pueblos que forman parte de una ruta del vino se sitúa en segunda posición como una de las propuestas fundamentales para el 63,5 por ciento de los visitantes, una cifra que dista del 31,7 por ciento registrado en 2017.

De esta forma, el objetivo principal del enoturista es conocer los enclaves vitivinícolas de las rutas, conocer su patrimonio, así como la gastronomía local. Tres atractivos que, en el caso de la Ruta del Vino Montilla-Moriles, ha favorecido la aparición de numerosas iniciativas que maridan su tradición vitivinícola con el patrimonio, al cultura e historia local, además de numerosas propuestas gastronómicas.

Con respecto al gasto medio del enoturista que llega hasta las Rutas del Vino de España, Acevin destaca que este concepto "se ha estabilizado tras varios años experimentando un importante ascenso". Así, en el último año la media de gasto por turista se situó en 160,21 euros al día, prácticamente igual al del año pasado (161,88 euros), si bien aumenta ligeramente el gasto destinado a restauración y alojamiento.

Con respecto al perfil del turista de las Rutas del Vino durante 2018, se caracterizó por viajar especialmente en pareja (44%) y con amigos (29%), si bien los viajes en familia continúan aumentando ligeramente. Por su parte, la estancia media se redujo ligeramente hasta los 2,4 días lo que, según Acevin, "pone de manifiesto la necesidad de seguir impulsando la creación de nuevas propuestas que animen al enoturista a prolongar su estancia".



En cuanto a la edad de los enoturistas, la mayoría (el 27,8%) tienen una edad comprendida entre los 36 y los 45 años. La franja de edad que va de los 46 a los 55 años es la siguiente más representada en el turista del vino (26,4%), pero el nuevo informe pone de relieve que el público más joven (de 18 a 25 años) ha experimentado un crecimiento de más del 2 por ciento, representando actualmente el 9,3 por ciento del total de visitantes.

Experiencias positivas

El nivel de satisfacción del enoturista de las Rutas del Vino de España es elevado: alcanza los 8,56 puntos sobre 10, lo que supone un aumento considerable desde los 8,30 puntos de 2016. Las visitas a las bodegas, la hospitalidad y la atención al cliente, la estancia en los alojamientos, la calidad del entorno y el paisaje y la oferta gastronómica son los aspectos más valorados, seguidos de otros como las visitas a los museos del vino, las enotecas y la atención e información turística.

Además, la mayoría de los enoturistas que visitan las Rutas del Vino de España lo hacen movidos por el interés en conocer un destino vitivinícola concreto (40%). Un 36,3 por ciento llegan a las Rutas como parte de sus viajes de ocio o de vacaciones. Otros aspectos que motivan el viaje son la gastronomía de la zona (5,7%), la cultura de los territorios vitivinícolas (5,3%) y la naturaleza (3,3%).

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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