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24 de noviembre de 2017

  • 24.11.17
El Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Montilla, en colaboración con la empresa Alqata, ha puesto en marcha un estudio dirigido a analizar la efectividad del uso de sal contra las malas hierbas. El proyecto, que se viene desarrollando desde hace algo más de un mes en la zona verde del polígono industrial Llanos de Jarata, pretende reducir el uso de herbicidas y otros productos químicos que sean nocivos para la salud.



De esta forma, el ensayo está dirigido a evaluar la efectividad del uso de sal para evitar la aparición de malas hierbas, atendiendo tanto a las dosis necesarias como la forma de aplicación más efectiva, así como sus posibles efectos en la vegetación cercana.

La teniente de alcalde de Obras, Servicios Públicos, Medio Ambiente y Agricultura, Raquel Casado, destacó que si bien este sistema contra las malas hierbas no es nuevo, pues se empleaba habitualmente en calles empedradas, no existe ninguna bibliografía que recoja las pautas para que su aplicación resulte efectiva. "El objetivo es conocer de una forma precisa de qué manera aplicarla, en qué dosis o cómo puede afectar a otra vegetación cercana y cuál sería el perímetro de seguridad necesario", puntualizó la edil.

Para ello, según explicó Juan Manuel Cívico, consultor independiente en Alqata Nueva Agricultura, se han creado seis áreas de ensayo, divididas en cuatro parcelas, en las que se viene aplicando sal en diferentes dosis y métodos de aplicación con el objetivo de evaluar en primavera, una vez finalice el ciclo de vegetación, los resultados obtenidos.

"Desde que se iniciara el ensayo, periodo en el que solo se ha registrado un evento de lluvia, comienzan a verse algunos resultados por el uso de esta técnica", aseguró Cívico, quien destacó la sostenibilidad de este sistema "natural, por lo que no tiene ningún perjuicio para la salud".

El uso de sal sobre el suelo genera un ambiente poco favorable para que las malas hierbas puedan aprovechar la humedad del suelo, por lo que acaban secándose. Además, se trata de un sistema reversible pues, si en el futuro se desea destinar esta tierra para cultivo, tan sólo es necesario suspender la aplicación de sal y, bien a través de la lluvia o mediante riego, favorecer la disolución de la sal existente para que acabe en horizontes profundos del suelo donde no llegan las raíces.

"El objetivo final es evitar el uso de herbicidas en la ciudad en zonas como solares, cunetas y espacios donde habitualmente se utilizan herbicidas porque no contamos con la mano de obra que sería necesaria para realizarla en otros espacios como en los restos arqueológicos del castillo", destacó Casado que, asimismo, recordó que en los últimos años se ha limitado mucho el uso de herbicidas en la ciudad, gracias a la adquisición de nueva maquinaria mecánica que facilita este trabajo.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: I. TÉLLEZ


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