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7 de agosto de 2017

  • 7.8.17
El “estrés hídrico” que padecen desde hace varios años las vides del marco Montilla-Moriles como consecuencia de la escasez de lluvia, unido a las elevadas temperaturas que están marcando este verano, han afectado definitivamente a la capacidad productiva de todas las plantas, tanto las de uva blanca como las de variedades tintas.



Así lo confirmó ayer a Montilla Digital el enólogo de La Unión, José Garramiola, que situó “entre un 30 y un 40 por ciento” la merma de cosecha que sufrirán este año las variedades tintas, cuya vendimia comenzó hace unos días. “Y eso, siendo generosos”, apostilló.

No en vano, los socios de la cooperativa montillana –que lleva a cabo la mayor vendimia de toda Andalucía– han recolectado ya las uvas de la variedad Merlot y se encuentran prácticamente en el ecuador de la vendimia de Cabernet Sauvignon.

“Ahora también estamos empezando con las uvas Syrah y Tempranillo”, explicó Garramiola, quien confirmó que, pese a las adversidades climatológicas, las distintas variedades presentan un estado sanitario “bastante bueno”.

“El único problema que nos estamos encontrando es el tiempo”, reconoció el enólogo montillano, quien precisó que “las elevadas temperaturas, unidas al aire caliente, están achicharrando la uva y provocando daños enormes en las hojas, que son las que favorecen la generación de azúcar en el fruto”.

No en vano, uno de los temores más extendidos entre el sector vitivinícola cordobés desde el comienzo de la vendimia el pasado 19 de julio es el del “alechigamiento” del fruto, un término autóctono que alude a la deshidratación prematura de la uva como consecuencia de las condiciones de temperatura extrema que se están dejado notar en la zona.

“Los tres o cuatro años de sequía que venimos arrastrando hacen que las vides no tengan ya recursos suficientes para soportar las temperaturas tan altas que estamos sufriendo en las últimas semanas”, reconoció José Garramiola, quien hizo hincapié en que los daños son mayores en parcelas de secano en las que las plantas no cuentan con la orientación óptima para contrarrestar los efectos del sol y de los aires dominantes en la Campiña cordobesa.

En términos similares se manifestaban los responsables de la cooperativa Nuestra Señora de la Aurora, que reconocían que la vendimia 2017 viene “marcada por la entrada de uvas exhaustas por las concatenadas olas de calor que hemos sufrido en esta zona Montilla-Moriles a lo largo del verano y parte de la primavera”.

De este modo, de cumplirse los pronósticos del sector, la vendimia tinta podría cerrar con un aforo por debajo de los 1,8 millones de kilos, después de que el pasado año se lograran recolectar 4.471.400 kilos de uva destinados a elaborar caldos bajo el indicativo “Vino de la Tierra de Córdoba”.

a cifra –provisional hasta que la recolección de las uvas Syrah y Tempranillo se encuentre más avanzada– contrasta con los 8,9 millones de kilos con los que se cerró la campaña del año 2013 y los 7,5 millones que se molturaron en el 2014. Con todo, el enólogo de La Unión se mostró confiado en que la cantidad de uva tinta que se espera cosechar este año sea suficiente para satisfacer la demanda de los mercados.

Las peculiaridades de los vinos tintos de la Campiña cordobesa es ya bastante apreciada en países como China, Reino Unido, Polonia, Francia o Italia, si bien el sector confía en “invertir” esta tendencia y “potenciar el consumo interno”.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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