:::: MENU ::::

26 de julio de 2016

  • 26.7.16
Hay personas jóvenes, no todas, que solo sirven para quejarse y lamerse las heridas, como se suele decir vulgarmente. Personas que no saben vivir sin quejarse y sin autocompadecerse. Yo conocí en una ocasión a una mujer joven que, en todas las situaciones de su vida, siempre estaba agobiada: si trabajaba, estaba agobiada; si no trabajaba y solo tenía los trabajos de su casa, se agobiaba; al tener niños, el cuidado de sus hijos le agobiaba. Siempre de mal humor y autocompadeciéndose.



En una ocasión yo le comenté –y no le hizo mucha gracia mi comentario– que en mis tiempos de juventud, las mujeres trabajaban ocho horas en un turno en fabrica; a veces trabajos duros pues, en aquellos tiempos, exigieron en los convenios de trabajo los mismos derechos en todo que los hombres. Pero, eso sí, tenían que desarrollar los mismos trabajos.

Por las mañanas, o bien por las tardes –según el turno–, les tocaba llevar la casa, hacer la compra –y sin coche pues, en aquellos años, pocas personas tenían vehículo–, llevar los niños al colegio, etcétera. Algunas contaban con la ayuda de sus maridos; otras no. Pero, de todas maneras, era un buen sacrificio.

Mujeres luchadoras que nunca se quejaban por tener que atender a sus dos o tres hijos, llevarlos al médico, cuidarlos con cariño, o pasar una mala noche si enfermaban y al día siguiente trabajar. Y no se quejaban, ni se autocompadecían. Tal vez esas mujeres estaban hechas de otra pasta. Luchadoras, trabajadoras a tope, y sin quejarse. Sus obligaciones no le daban tiempo a quejarse.

Quizás esto se deba a que la juventud ha crecido con toda clase de comodidades y caprichos, y ahora, con el hecho de la crisis y no tener acceso al trabajo, se han acomodado tan bien que solo saben lamentarse. La mayoría de las cosas que andan mal comienzan a materializarse cuando nos lamentamos. No pierdan el tiempo en lamentaciones y preocupaciones, pues solo traen enfermedades.

JUAN NAVARRO COMINO


DEPORTES - MONTILLA DIGITAL



FIRMAS

Montilla Digital te escucha Escríbenos