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Mostrando entradas con la etiqueta Negro sobre blanco [Aureliano Sáinz]. Mostrar todas las entradas
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12 de enero de 2019

  • 12.1.19
No, no estoy aludiendo a esos hombres y mujeres que cuidan del ganado en el campo y que se encuentran profesionalmente en retroceso debido a las duras condiciones de su trabajo y a lo poco remunerado que está. Me refiero a otro tipo de pastor (o de pastora) que conducen a otros rebaños más dóciles, más obedientes y, en ocasiones, también más fanáticos.



Tengo que apuntar que, a pesar de sus empeños por instalarse en nuestro país desde hace décadas, lo cierto es que no han logrado el éxito que han tenido en la América Latina que habla español y portugués.

Son pastores de las distintas iglesias evangélicas que procedentes de Estados Unidos se expanden por los territorios más empobrecidos de Centroamérica y de América del Sur, predicando la teología de la prosperidad, que nada tiene que ver con la teología de la liberación, con planteamientos morales opuestos a esta última, ya que dentro de la teología de la liberación los sacerdotes y seglares, tanto católicos como protestantes, se empeñaron en divulgar un mensaje cristiano que se posicionaba prioritariamente en la defensa de los sectores más pobres de estos países, por lo que algunos de ellos, caso de Ignacio Ellacuría, pagaron con su vida ese empeño, al ser asesinado por militares salvadoreños.

En cambio, esta teología de la prosperidad hinca sus raíces en el pensamiento capitalista más duro: parte de un total individualismo, con la creencia de que la fe les proporcionará la bendición de Dios, por lo que con ella alcanzarán el bienestar físico y grandes beneficios financieros. Por otro lado, la pobreza no sería el resultado de las diferencias sociales que el capitalismo acentúa, al tiempo que la enfermedad es considerada como una maldición que se puede erradicar por la creencia incondicional en lo que le dicta el pastor y las donaciones monetarias a su iglesia.

Es la última versión de las numerosas iglesias o sectas evangélicas que nacieron en el siglo XIX en Estados Unidos, que no tienen nada que ver con las iglesias protestantes reformadas europeas que surgen en la Europa del siglo XVI, tras la ruptura que llevaron a cabo el alemán Martin Lutero, el francés Calvino o el suizo Zuinglio con la Iglesia católica y que se extendieron principalmente por los países del centro y del norte de Europa.

Pues bien, estas sectas acompañan a las políticas más reaccionarias que se extienden por gran parte del planeta, encabezadas por Donald Trump y que, ahora en Brasil, las va a continuar Jair Messias Bolsonaro, el mismo que, sin abandonar el catolicismo, se va a Israel para ser bautizado en el río Jordán como evangélico, sabiendo que en Brasil las iglesias evangélicas tienen un gran poder político y económico.

¿Y cuál es su programa? Sería prolijo explicarlo todo, por lo que me centraré en algo que es básico para el pensamiento reaccionario internacional: atacar, entre otros, los derechos conquistados por las mujeres en su camino hacia la igualdad con el hombre. ¿La forma de hacerlo? Pues, tal como algunos prelados de nuestro país dicen, acabando con la que ellos llaman “ideología de género”, es decir, arremeter contra el pensamiento que defiende las ideas de igualdad entre el hombre y la mujer, buscando que estas queden encerradas en las cuatro paredes de la casa y cuidando de la numerosa prole, que es a lo que a lo que están destinadas.

Y para ello, Bolsonaro ha creado el Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos (¿¡Derechos Humanos!?), de modo que al mando de ese ministerio se encuentre una pastora evangélica: Dalmaes Alves.

La presentación de Dalmaes Alves, tras su nombramiento, no tuvo ningún desperdicio. En medio del fervor de sus incondicionales, apuntó que “¡Los niños visten de azul y las niñas de rosa!”. Toda una metáfora para decirnos lo que tiempo atrás la italiana Costanza Miriano nos soltaba en Cásate y se sumisa, dirigido a la mujer, o Cásate y da la vida por ella, destinado a los hombres.

Sobre estos dos infumables libros, en los que se explicaba que la mujer ha nacido para casarse, tener muchos hijos y obedecer al hombre, escribí varios artículos que pueden ser consultados (Nueva carta a Constanza Miriano, Algunas preguntas a Costanza Miriano y Última carta a Costanza Miriano).

Puesto que la pastora Dalmaes Alves comparte los postulados de la italiana, hay que entender que para ellas se acabó el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio destino y a sus deseos de desarrollo personal y profesional. Ahora, en Brasil y los países en los que está penetrando la extrema derecha a través de programas contra los inmigrantes, las mujeres y la diversidad sexual, se pretende someter a una parte relevante de la sociedad a los dictados del capitalismo y del patriarcado.

Y para que veamos que esto no es algo nuevo, sino que es un empeño permanente para la pervivencia de una sociedad clasista y patriarcal, de la que las sectas evangélicas forman parte muy activa, mostraré un par de dibujos de niñas que pertenecen a este tipo de familia y en las que eso del “creced y multiplicaos” está tomado al pie de la letra en un mundo superpoblado y con unos índices de pobreza altísimos.



El dibujo que acabamos de ver lo realizó una niña de 7 años varios cursos atrás. Según información de la profesora de la clase, sus padres pertenecían a una secta evangélica, cuestión conocida por el profesorado, dado que otros de sus hermanos estaban escolarizados en el mismo centro. Como puede apreciarse, en el momento de realizar el dibujo, sus padres tenían 5 hijos y 3 hijas, cifra que es posible que se haya ampliado puesto que en sus relaciones no utilizaban ningún anticonceptivo, ya que, según ellos, tener muchos hijos era una bendición divina.



Si el dibujo anterior nos podía llamar la atención por el modelo de familia que promueven algunas sectas evangélicas, este segundo es bastante sorprendente. Lo realizó una niña de 8 años, también de familia evangélica, que se encontraba en tercer curso de Primaria. En el mismo, comprobamos que una gran madre incorpora, dentro de sí, nada menos que 9 hijos. Al preguntarle a la autora por el significado del dibujo, nos indicó que eran los hijos que tenía su mamá y que estaba muy contenta por tener tantos. (Debo indicar que para mantener la privacidad de los niños y niñas que aparecen en el dibujo, sus nombres están borrados.)

Resulta curioso porque el rostro femenino de esa supermadre dibujada por la niña se parece una enormidad al de la pastora Dalmaes Alves. Espero que no sea un vaticinio de lo que les espera a las mujeres de Brasil, puesto que, a pesar de contar con un enorme territorio, en el que se encuentra la Amazonia que quieren expoliar, tiene una población de más de 200 millones de personas, muchas de ellas en un grado de extrema pobreza.

AURELIANO SÁINZ

5 de enero de 2019

  • 5.1.19
Hace unos días se cerró el 2018 al tiempo que vemos asomar el 2019. Y el anuncio de un nuevo año quisiera celebrarlo con el artículo que hace el número veinticinco de la serie Discos y portadas. A lo largo de ella han aparecido casi 150 discos, en los que he podido comentar tanto a sus intérpretes como los temas que se incluían en los álbumes junto al diseño de sus portadas.



En esta ocasión voy a permitirme un pequeño regalo, por lo que me centraré en una selección muy personal de diez álbumes que yo me los llevaría a una isla desierta, aunque allí no hubiese ningún tipo de energía eléctrica, puesto que sería para salvarlos del olvido. Y digo diez porque no podría trasladar los cientos de discos que me han marcado después de tantos años de escuchar música. Es, pues, una brevísima selección que comentaré de manera escueta para hacerla más ligera.

Lo que sí quisiera apuntar es que los tres primeros citados –Harvest (Neil Young), Thick As a Brick (Jethro Tull) y Atom Heart Mother (Pink Floyd)– aparecieron en una sección dedicada a la música en la revista cultural Utopía que coordiné por los años ochenta. Todavía hoy los sigo colocando en la cima de los imprescindibles por sus indudables calidades, y también porque me han acompañado a lo largo del tiempo, ya que son como una parte de mi propia persona.



1. De mi admirado el infatigable Neil Young, necesariamente tengo que destacar entre su extensa producción a Harvest, ya que en este disco, aparecido en 1972, se encuentra “Heart of Gold”, el único tema suyo que alcanzó el número uno de las listas estadounidenses. Canción inolvidable y magnífico disco que sobrevive al paso del tiempo.



2. La crítica suele citar a Aqualung como el mejor álbum de Jethro Tull. Sin embargo, y a pesar de la genialidad del citado trabajo del grupo británico, para mí, Thick As a Brick es una singular e imperecedera obra de rock sinfónico. Las dos caras del disco formaban una auténtica exhibición del grupo y, de modo especial, del virtuosismo a la flauta de su líder Ian Anderson.



3. Cuando, allá por 1970, escuché en la radio el disco Atom Heart Mother de Pink Floyd me quedé anonadado. Era la primera vez que oía a la banda británica, y su brillantez me impresionó tanto que muy pronto fui a adquirirlo. Bien es cierto que, posteriormente, el grupo sacaría otras obras maestras, pero yo no puedo olvidar esa primera cita con un grupo que ha dejado una gran impronta en el mundo del rock.



4. ¿Queda algo por decir acerca de los Beatles? Me temo que ya es imposible añadir nada nuevo a ese cuarteto que ha sido la cumbre de la música popular. Y si cito Abbey Road no es solo por su icónica portada sino porque la luminosidad y la alegría se plasman en todas las canciones que se agrupan en uno de los mejores álbumes de la década de los sesenta.



5. Inevitablemente en una selección tan personal tendrían que aparecer mis admiradas e inolvidables Carmen Santonja y Gloria van Aerssen, es decir, Vainica Doble. Me resulta muy difícil seleccionar un disco de ellas, pues todas sus canciones me parecen pequeñas e intemporales joyas, en las que la imaginación, la fantasía, la crítica y la ternura se unen a parte iguales. Pero como tengo que presentar uno de ellos, lo hago con su doble Taquicardia, aparecido en 1984.



6. La unión musical de David Crosby, que provenía de The Byrds, con Stephen Stills, componente del grupo Buffalo Springfield, y con Graham Nash, componente de los británicos The Hollies, se plasmó en un gran disco que llevaba sus apellidos: Crosby, Stills & Nash. Fue el germen de una larga y fructífera historia musical, teniendo en cuenta que de vez en cuando se unía a ellos Neil Young. Tres o cuatro genios, según la ocasión, que nos dejaron espléndidos álbumes.



7. Cuando en el 2012 compré el disco Algiers de Calexico, grupo estadounidense ubicado en Tucson (Arizona), no me imaginaba que iba a encontrarme con una gran sorpresa: contenía otro disco suplementario, Spiritoso, que era el resultado de sus actuaciones en directo en Europa con la Orquesta Sinfónica de Wien y la Filarmónica de Babelsberg. Esta pequeña joya contenida en Algiers posteriormente se publicó se manera separada. Disco imprescindible.



8. Uno de los grandes cantautores canadienses es Gordon Lightfoot, al que he ido siguiendo su larga trayectoria desde sus inicios. Pero hay un disco que destacaría por encima de todos: If you could read my mind, por la sencilla razón que contiene “Me and Bobby McGee”, canción escrita por Kris Kristofferson, aunque popularizada en la voz del canadiense. Una balada que, junto a “Heart of Gold”, me ha ido acompañando a lo largo de mi vida.



9. El 16 de septiembre de 1997 vio la luz un disco espléndido con el título de Buena Vista Social Club, en el que participaban Ry Cooder junto con un elenco cubano formado por Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Eliades Ochoa y Rubén González. Recibió numerosos reconocimientos como sería el Grammy al Mejor Álbum Latino Tropical Tradicional. Un disco para la historia de la música latina.



10. Cierro este recorrido de diez álbumes con uno de música country. Ya sé que en nuestro país, a diferencia de otros del centro y norte de Europa, este estilo musical es abiertamente minoritario, pero también tengo que apuntar que hay incondicionales seguidores, entre los que me encuentro, que se mantienen al tanto de lo que se va publicando.

¿Y qué disco debería seleccionar entre tantos cantantes y grupos de este territorio musical? La elección sería muy difícil si esta sección no estuviera también dedicada al estudio y diseño de las portadas. Es por lo que me he decantado por This Time de Dwight Yoakam, uno de los cantantes country que se encuentra dentro de mis favoritos. Brevemente, quiero apuntar que esta es una de las mejores portadas que conozco dentro de las distintas ramas que surgen de un árbol denominado música popular.

AURELIANO SÁINZ

29 de diciembre de 2018

  • 29.12.18
Y llegó la Navidad. Como un componente del eterno retorno del que nos hablara Friedrich Nietzsche, ya nos encontramos en el ecuador de un ciclo que, año tras año, nos convoca a su cita. Papá Noel ha visitado los hogares de muchos niños; en los de otros, los padres les han dicho que es mejor esperar a los Reyes Magos, que vienen a la vuelta del nuevo año y que sobre sus camellos vienen cargados de esos juguetes con los que tanto sueñan.



Pero en estos tiempos de ávidos consumos, la Navidad nos la anticipan cuando las ciudades las iluminan con pequeñas bombillas multicolores, colocan abetos en lugares estratégicos y cuando acudimos a los supermercados a comprar y comprobamos que nos animan con villancicos cantados en inglés que se escuchan en toda la superficie de los mismos.

Hablando de luces navideñas, este año el primer edil de Vigo, Abel Caballero, con todo el entusiasmo del mundo, y de modo anticipado, nos decía que iba a llenar la ciudad de luces, de no sé cuántos millones de bombillitas led, tantas que para nada tendría que envidiar la ciudad gallega al mismo Nueva York. También los alcaldes hacen publicidad a su manera.

Y en ese eterno retorno que vivimos, no podría faltar el tradicional Sorteo de Navidad del 22 de diciembre, que todos los años, desde décadas inmemoriales, se celebra puntualmente con el método de la extracción de los números de los bombos para que no se perdiera ese sabor que emerge de los recuerdos familiares y de la infancia.

Como el Estado se lleva un pellizco nada despreciable de lo recaudado, es decir, muchos millones de euros (antes eran de pesetas), a algún directivo se le ocurrió que, ante la competencia que se abría con otros sorteos y tipos de apuestas que se multiplicaban por la geografía española, bien podría Lotería Nacional gastarse un buen dinero en una campaña publicitaria que fuera lo suficientemente impactante, para que los españoles no perdiéramos el hábito de comprarnos algunos décimos.

Bajo esta idea, nacieron aquellos anuncios protagonizados por “El calvo”, personaje que, en un ambiente gélido, con cierto aire de nostalgia y buceando en los sentimientos recónditos de la población, nos recordaba con suficiente antelación que no nos olvidásemos de adquirir esos décimos o participaciones que nos harían soñar en una vida mucho mejor que la que teníamos o tenemos ahora.

Pero, ay, tal como he apuntado, vivimos en una sociedad en la que el consumo y su agente comercial, es decir, la publicidad, no duermen las veinticuatro horas del día, de modo que en ellas planifican esos mensajes con los que buscan seducirnos, pretendiendo que no nos equivoquemos y no caigamos en las redes de una marca de la competencia, sino que permanezcamos fieles a la buena, a la auténtica, a la de calidad, pues solamente hay una que nos puede garantizar la pureza del producto que vamos a comprar.

Y siguiendo el exitoso modelo de Lotería Nacional, otra marca de productos cárnicos, muy española, como debe ser, hace unos años se lanzó también a ‘tirar la casa por la ventana’ y sacar para estas fechas unos spots, o pequeñas películas, que veríamos por televisión, pero que, en los tiempos digitales que vivimos, su objetivo real era que funcionaran en las redes sociales y se hicieran virales por medio de los envíos y los reenvíos de los adictos a los móviles.

Esa marca, como todos sabemos, se llama Campofrío, de la que tiempo atrás hablé en los artículos Mujeres alteradas, Retorno al pasado y Un gran anuncio con trampa, para que conociéramos sus sutiles estrategias persuasivas

Para esta Navidad de 2018, y siguiendo la línea ya afianzada de encargarles la filmación de la campaña publicitaria a directores de cine, se había pensado en Daniel Sánchez Arévalo. Así, en esta ocasión se promociona La tienda LOL (donde se compra el humor) en la que aparecen David Broncano, Antonio de la Torre, Silvia Abril, El Langui, las componentes de Azúcar Moreno, etcétera.

Pero antes de continuar, me parece adecuado que veamos el spot que cuidadosamente se había planificado para que se hiciera viral por las redes sociales.



Antes de nada, quisiera recordar que la finalidad de una campaña publicitaria comercial es la de promocionar una marca y sus productos con fines mercantiles; de ningún modo, trata de concienciar a la gente ante problemas sociales, pues las empresas no son oenegés ni nada por el estilo.

Como es ya habitual en el caso de Campofrío, se busca una cuestión social candente para situarse del “lado de los buenos”, es decir, de los que piensan que hay cosas que no van bien y conviene airearlas, eso sí, sin perder la compostura.

En esta ocasión, la idea central del relato audiovisual se ha centrado en el malestar que existe en la sociedad por el abuso que se produce con las denuncias de humoristas debido a la Ley Mordaza y los supuestos delitos de odio que se contemplan en la misma (aunque esto no de indique explícitamente en el anuncio).

Pero no nos debemos olvidar que el gran cabreo de esta sociedad, que hace aguas por todas partes, no viene, principalmente, de las denuncias a humoristas. Repasemos los motivos del malhumor tan extendido en la gente: tramas de corrupción, pobreza generalizada, jubilados temblando por sus pensiones, precariedad laboral, jóvenes en paro, machismo ibérico en pleno auge, conflicto territorial enquistado, rey emérito protagonista de grandes aventuras, avance de la extrema derecha, desahucios que no paran, preferentes que no se olvidan, etcétera, etcétera.

Bajo este panorama, la empresa y la agencia publicitaria encargada se han preguntado: ¿Cómo podemos construir una pequeña película comercial que sea políticamente correcta y que parezca como que hacemos una crítica social porque “se ha perdido el sentido del humor que siempre ha caracterizado a los españoles” ante las denuncias que se han abierto?

Esto es, a fin de cuentas, lo que en el fondo se nos narra en el spot de Campofrío. A partir de ahí, se construye un relato basado en un supuesto gran centro en el que se pueden adquirir cajitas en las que se encuentran concentrados chistes de distintos tipos, así como personajes que tuvieron gran reconocimiento como Chiquito de la Calzada o Eugenio. De paso, en las afueras del edificio, se presenta a “los malos”, o, lo que es lo mismo, a un pequeño grupo de “los ofendiditos” que protestan con pequeñas pancartas en medio del frío.

En los inicios del anuncio, se ve a una mujer joven que, en un día lluvioso y bajo paraguas, se acerca a una tienda de alto standing, al tiempo que escuchamos una voz en off que nos dice: “Hoy en día hacer un chiste sale tan caro… que es un lujo que pocos se pueden permitir”. En medio de la voz en off, sale una imagen de Chiquito de la Calzada de una de las cajitas diciendo: “No puedo. No puedo”.

Una vez que la mujer penetra en un ‘templo’ comercial que se asemeja a los de Apple, un dependiente se le acerca, y tras el saludo femenino de “Buenos días”, le responde: “Bienvenida. ¿En qué le podemos servir?”, a lo que ella contesta: “Venía a comprar un chiste”. A partir de ahí se van viendo las secciones en las que se venden diferentes modalidades de chistes con distintos personajes conocidos, hasta que se llega al punto clave del relato que es cuando Quique San Francisco abre una maleta en la que aparece la marca Campofrío en distintos envases.

¡Campofrío es la solución, pues si no te sientes bien en una sociedad que ha perdido el humor, al menos puedes degustar sus productos para que te quiten el mal sabor de boca!

Técnicamente, tal como ha acontecido en las campañas anteriores que ha citado, resulta ser un film muy bien realizado; sin embargo, me genera sospecha que hayan aparecido tantas reseñas periodísticas ensalzándolo, por lo que me pregunto: ¿Se anuncia Campofrío en esos medios que lo alaban tan abiertamente? De igual modo, también podemos ver cómo un youtuber desgrana en cinco partes y en plan doctoral la pequeña película, para finalmente acabar enalteciéndola.

Por otro lado, me pregunto: ¿Por qué no ha entrado en el relato visual una referencia a las ofensas a la bandera y sale Dani Mateo dentro del mismo en una de las secciones de las cajitas de chistes, ya que lo suyo fue, efectivamente, un chiste? Eso sí habría sido comprometerse realmente.

Bueno, no quiero extenderme y aparecer como un aguafiestas. Solo me gustaría apuntar que de siempre me han gustado mucho el diseño gráfico y la publicidad; pero la publicidad inteligente, esa que no utiliza rebuscados mecanismos persuasivos para hacernos creer que está haciendo crítica social, cuando lo que realiza es confundir la indignación social que recorre este país con la falta o pérdida de humor de los españoles. Y todo ello para que no compremos productos de la competencia.

AURELIANO SÁINZ

22 de diciembre de 2018

  • 22.12.18
Entre los Trabajos Fin de Grado (TFG) que el curso pasado dirigí hubo uno que me interesaba especialmente, pues se trataba de estudiar la génesis o la formación de la fantasía en las personas. Dado que su autora iba a ser una estudiante del Grado de Educación Infantil, había que centrarse en cómo se forma y se manifiesta la fantasía en los niños y niñas de este tramo educativo.



A la alumna le pareció muy interesante la propuesta que yo le hacía, dado que era un tema bastante innovador; sin embargo, cuando le propuse que la parte aplicada se realizaría sobre las ideas que los escolares de tercero de Educación Infantil tenían sobre la Navidad se quedó bastante dubitativa, ya que pensaba que todos iban a dibujar más o menos lo mismo.

La tranquilicé indicándole que no se preocupara, puesto que yo estaba seguro de que dentro de los dibujos habría bastante diversidad. Le expliqué que cada uno de ellos retiene con intensidad aquellas experiencias que más les hayan marcado durante unas fechas que las viven de modo muy especial. Son días en los que la realidad y la magia se unen de modo especial en sus mentes, por lo que los recuerdos archivados en sus memorias están cargados de imágenes llenas de fantasía.

Tras debatir y aclarar las dudas, acordamos que acudiría a los centros que habían aceptado que se llevaran en sus aulas las pruebas inmediatamente después de que hubieran pasado estas fechas, pues las vivencias de esos días las tenían muy presentes, por lo que se volcarían entusiasmados en la tarea de realizar los dibujos en los que plasmarían lo que ellos quisieran acerca de la Navidad.

Cuando nos volvimos a ver, y una vez realizados los dibujos, me dio la razón, en el sentido de que no podía creer que la mente de los pequeños acumulara tantas y tan variadas imágenes que fueron plasmadas en las láminas con toda la espontaneidad y entrega, tal como lo hicieron.

Para mí, y puesto que había que realizar previamente un marco teórico, lo sorprendente no fue la respuesta de los escolares, sino la escasa bibliografía que había sobre los estudios psicológicos de esta faceta humana, que no solo afecta a las primeras edades, sino que nos acompaña a los seres humanos a lo largo de la vida, aunque, lógicamente los contenidos de la fantasía sean distintos.

¿Acaso no entramos en un mundo de fantasía cuando nos vemos inmersos contemplando una película que nos apasiona? ¿No penetramos en un campo de la ficción al leer una novela que nos sumerge en mundos imaginarios y que, si está bien narrada, los vivimos con toda intensidad? ¿No acudimos a ciertas formas de fantasía cuando agobiados por la dura realidad damos rienda suelta a nuestros pensamientos que nos trasladan a posibles escenarios que nos alejen de una situación o de un contexto que nos aplasta?

Así pues, la fantasía, en sus diversas modalidades según las edades que se tengan o las experiencias vividas, nos acompaña a lo largo de nuestra vida; no es algo que privativo de las primeras etapas de la vida, puesto que sin la capacidad de fantasear el mundo se nos haría casi insoportable.

De todos modos, comprobé que los estudios y publicaciones que han realizado sobre esta faceta de la mente son escasos. Puesto que conozco el mundo de las investigaciones académicas, creo que el problema que presenta para algunos autores es que los contenidos de la fantasía son subjetivos y muy personales, por lo que es difícil someter a experimentos y cuantificar los resultados de un amplio grupo de individuos para llegar a conclusiones generales.

De este modo, en todas las bibliotecas de las facultades de la Universidad de Córdoba solo encontré un libro relacionado con este tema. Su título era Psicología de la fantasía, siendo su autor el psicólogo Isaak M. Roszek; apenas nada si hacemos comparación con los cientos de volúmenes que hay dedicados a los distintos aspectos de la mente humana.

A pesar de tan poca referencia teórica en los aspectos psicológicos (no así en las publicaciones de tipo gráfico o estudio de los dibujos infantiles), el resultado final del TFG fue excelente, tal como reconoció el tribunal que evaluó el trabajo presentado por la alumna y que tuve el placer de dirigir.

Y como ahora, al cabo de un año, nos volvemos a encontrar otra vez en estas fechas mágicas para los niños y las niñas de la mayor parte del planeta (a pesar del enorme consumismo que se propone en estos días, por lo que, en cierto modo, rompe con la inocencia y espontaneidad que se predican a través de la publicidad y los medios de comunicación), quisiera realizar una breve selección de los dibujos que realizaron los escolares de 5 años que participaron en el trabajo.

Una de las modalidades gráficas que expresaron se corresponde con la del dibujo de la portada. Para su autor, un niño de cinco años, la Navidad consiste en estar en casa y sin que haya cole, de modo que se encuentre acogido y protegido por toda la familia, tal como lo expresa por la línea que encierra a todos sus miembros y que resulta ser una derivación de la idea de la casa. ¿Y la Navidad? Pues queda expresada en uno de sus símbolos más conocido: el abeto, en el que se cuelgan las luces y que está coronado por una estrella.



El árbol de la Navidad ha venido a convertirse en el símbolo más representativo de estas fechas, aunque, de ningún modo, desaparece dentro de la fantasía infantil el relato mágico del portal de Belén con todos los personajes que lo componen. Hay que tener en cuenta que es la única fiesta de todo el año en la que un niño se convierte en el protagonista. Esto es lo que manifiesta gráficamente, con toda la ingenuidad de los cinco años, el autor del dibujo que acabamos de ver.



Las niñas, tal como he comentado en otros artículos, empiezan a sentirse personajes relevantes dentro de esos relatos que habitualmente son los que los hombres quienes los protagonizan: Reyes Magos, Papá Noel, el niño Jesús… Ellas, desde edades tempranas, ya quieren participar de la aventura de la vida, y no ser meras espectadoras de historias, leyendas o fábulas, ya que se dan cuenta que son los varones quienes forman parte de ellas de forma activa. De ahí, que esta niña se haya dibujado a sí misma, junto al árbol de Navidad, el portal de Belén y un grupo de cajas adornadas que representan los regalos tan ansiados.



Las cabalgatas de los Reyes Magos, que a inicios del nuevo año desfilan por las localidades del país, desde las grandes ciudades a los pequeños pueblos, son esperadas con entusiasmo desbordante por niños y niñas de todos los estratos sociales. Esa espera, lógicamente, llena de ilusiones e imágenes fantásticas las mentes infantiles. Y se verán correspondidas cuando vean a ‘Melcho’, ‘Gapa’… y sin respuesta para el rey negro, el mismo cuyo nombre no acababa de recordar la niña que, con su mano izquierda, realizó el dibujo del tema de la Navidad tomando como referencia a los Reyes Magos.



¿Y qué portan los Reyes Magos? La respuesta es muy clara: muchos, muchos regalos. No se concibe en las mentes infantiles que unos reyes vengan sin que les traigan aquellos juguetes con los que sueñan en un día tan señalado. Pero, en esa especie de sincretismo que es la mente de los niños, en la que se aúnan elementos muy dispares, resulta que también llegan al árbol navideño, aunque este sea de tradición foránea, de países fríos, puesto que la fiesta de la venida de los Reyes Magos solo se celebra en países del Mediterráneo cálido, como es el nuestro.



Si nos remontamos décadas atrás, tendría que recordar que en nuestro país eran los Reyes Magos los grandes protagonistas del relato navideño, dado que Santa Claus, San Nicolás o Papá Noel, tal como he apuntado, tienen sus raíces en otras latitudes. Pero, como todos sabemos, un alto consumismo se ha instalado en las sociedades contemporáneas, por lo que ahora con los pequeños hay que duplicar de regalos. Y es que Papá Noel también se ha establecido en las mentes infantiles, tal como esta niña expresa, con un saco rojo de regalos que los dejará junto al árbol.

Y para que entendamos que Navidades y consumo están ya íntimamente unidos, quisiera recordar que la imagen del Papá Noel que ahora nos frecuenta fue diseñado por el publicista estadounidense Haddon Sundblom por encargo de Coca-Cola Company. Sobre ello ya hablé de modo amplio en el artículo Papá Noel y la Coca-Cola, que puede ser consultado por quienes quieran conocer las fantasías ‘planificadas’ y secuestradas por las multinacionales.



Y si hay un Papá Noel, ¿no puede haber una Mamá Noel? Es lo que imaginó esta niña cuando se puso a la tarea de plasmar lo que para ella era la Navidad. Así pues, ahí tenemos a Mamá Noel entre dos abetos con sus correspondientes adornos y una multitud de regalos que viene a traer a las niñas, todos en sus correspondientes cajas. Lógicamente, si a lo largo del tiempo se han creado personajes nacidos de la fantasía colectiva, caso de este papá regordete, ¿por qué la fantasía de una niña no habría que admitirla y pensar que también hay una versión femenina de ese personaje tan generoso que vuelve todas las Navidades para traer regalos a los más pequeños?

Para mi nieto Abel que este año verá por 
primera vez la cabalgata de los Reyes Magos.

AURELIANO SÁINZ

15 de diciembre de 2018

  • 15.12.18
Nos encontramos en una cultura marcada abiertamente por estereotipos, de modo que, desde edades muy tempranas, niños y niñas asimilan los modelos físicos que son los aceptables y los que son rechazables socialmente, por lo que aquellos que no responden a esos cánones que constantemente se muestran por distintos medios, sea por ejemplo la televisión o la publicidad, comienzan a sentirse acomplejados.



Como bien podemos deducir, el término "acomplejado" se deriva de "complejo", no en el sentido de complicado o problemático de interpretar, sino en su significado psicológico, entendiendo que los escolares que lo padecen les hacen sentirse diferentes y de forma negativa al resto de sus compañeros, es decir, con franca minusvaloración propia, cuestión que marca perjudicialmente la incipiente formación del carácter de los más pequeños.

En un sentido amplio, podríamos apuntar que casi todo el mundo tendríamos ciertos complejos, carencias o valoraciones negativas que realizamos sobre nosotros mismos, basadas estas en aspectos de la propia imagen física que no nos gustan o de rasgos de la personalidad que aparecen en nuestras interrelaciones ante los demás, y que son el resultado de experiencias negativas que archivamos en nuestra memoria, sea de manera consciente o inconsciente.

Sin embargo, si pasamos del ámbito cotidiano en el que nos desenvolvemos y entramos en el de las ciencias humanas para indagar los orígenes del concepto de complejo, tendríamos que remitirnos a la psicología, ya que fue Sigmund Freud quien en su obra Introducción al psicoanálisis nos habla del mismo cuando propone el denominado complejo de Edipo, ligado, según el autor austríaco, a la incipiente sexualidad infantil y en el sentido de que el niño inconscientemente tiene como rival al padre al desear poseer a la madre.

Para entender el significado del complejo de Edipo, que ha sido siempre objeto de franca polémica, con fieles defensores y sus correspondientes detractores, habría que remontarse a la mitología de Tebas y a la obra de Sófocles, Edipo Rey, tragedia griega escrita en el año 430 antes de Cristo, en la que se narra la etapa central de la vida de Edipo que llegó a ser rey de Tebas, tras casarse con su madre, Yocasta, y haber matado previamente a su padre.

De todos modos, saliendo del campo del psicoanálisis, y dada la amplitud del término complejo para referirse al conjunto de las autovaloraciones negativas, he de apuntar que la mayor parte de los psicólogos y educadores prefieren referirse como "síntoma" o "síndrome" a cada problemática específica que pueden sufrir niños y niñas en sus nacientes personalidades.

En mi caso, y sobre este tema, como investigador del desarrollo emocional de los escolares a través de sus dibujos, quisiera manifestar que a lo largo del tiempo me he tropezado con representaciones en las que algunos expresaban, con distintos modos gráficos, los complejos que sufrían, siendo el de obesidad el que con mayor frecuencia aparecía. Sobre este tema ya publiqué hace tiempo el artículo Los niños y el complejo de obesidad, en el que abordaba el sentimiento de rechazo que niños y niñas sufren al sentirse distintos y desplazados por sus compañeros de clase.

Pero no es solo el complejo de obesidad el que afecta a escolares. Existe también el complejo de inferioridad, que designa al conjunto de las ideas, sentimientos y conductas que afectan a los individuos que se valoran negativamente o se sienten incapaces de afrontar ciertas tareas que, en caso de normalidad, las podrían llevar a cabo.

Fue Alfred Adler, otro de los grandes nombres del psicoanálisis, el que abordó este tipo de complejo, no ligado a la sexualidad, y que estaría bastante extendido, afectando a alguna parte significativa de la población, puesto que suele formarse durante la infancia y que, si no se supera, afectará significativamente en edades superiores.

Es lo que sucede al autor del dibujo de la ilustración, un chico de 10 años, quien se siente anulado ante la presencia de tres personajes, puesto que se ha trazado en tamaño muy pequeño y ubicado en la parte superior de la lámina. En la inferior, aparecen su padre, su madre y su abuela, todos en primer plano, con enormes bocas, representando la gran carcajada que los tres emiten al mismo tiempo. Tan clara es la expresión, que el autor del trabajo ha trazado bien visible la lengua a cada uno de los personajes, como si se estuvieran riendo y mofándose de él.

Para que veamos cómo algunos de los complejos de inferioridad se forman en el seno de las familias, aparte del comentado, he seleccionado otros siete dibujos que comentaré brevemente.



Una de las formas gráficas de minusvaloración es la realización de las figuras en tamaño muy pequeño. Es lo que le sucede al autor del trabajo anterior, un niño de seis años que se encontraba en el primer curso de Primaria. Como podemos apreciar, aparecen los miembros de su familia en tamaño mínimo, dejando un gran vacío en la lámina. Por otro lado, no se representa, como expresión de la inseguridad y timidez que le envuelve, y que la manifiesta en la clase por el poco contacto que tiene con sus compañeros.



Si avanzamos un par de cursos, nos encontramos con el dibujo de M., un chico de 8 años y de tercer curso. Al entregarnos su trabajo, le pregunté por qué no se había dibujado, dado que había espacio suficiente en el lado derecho. El autor no respondió a la pregunta; aunque entiendo que no lo quería hacer por el rechazo que siente hacia sí mismo debido a los gustos un tanto femeninos que mostraba y que eran objeto de ciertas burlas por parte de sus compañeros. Esta tendencia se aprecia en el detallismo con el que dibuja a su madre, que, a mi modo de ver, es más habitual en los dibujos de las niñas.



Algo similar a lo descrito anteriormente es lo que le ocurre a este chico, también de 8 años, que se siente rechazado dentro de su propia familia, tal como me indicó la profesora de su clase. En cierto sentido, lo manifiesta en el dibujo realizado, ya que se ven a sus padres, así como su hermano y hermana mayores, todos juntos, que le están mirando y riéndose, al tiempo que él se encuentra solo y empequeñecido, jugando con su pelota. No se traza su boca, como señal de silencio, de aguantar todo lo que siente dentro de su propia familia.



Resulta llamativo que todos los dibujos en los que se expresaba el complejo de inferioridad se debían a niños y que solo en el caso de esta niña lo tenía anotado, ya que me lo había indicado la profesora de la clase. Así, la autora, una niña de 9 años, tenía un complejo de inferioridad muy acentuado, tanto que sus padres la habían llevada al psicólogo con el que realizaba ejercicios de autoestima. Lo cierto es que la escena que ha plasmado no responde a esos sentimientos descritos, puesto que se expresa de forma alegre y colorista, al tiempo que se representa entre sus padres, como señal de protección y se hace acompañar de sus abuelos, lo que es indicio de que en la familia están muy pendientes de ella.



La presencia abrumadora de algunos padres da lugar a que el hijo o la hija pueda sentirse muy anulado. Es lo que le ocurre a A., un chico de 10 años que se encontraba en quinto curso de Primaria cuando realizó este dibujo. Como podemos apreciar, inicialmente, traza a su padre, grande, fuerte, con presencia casi cargante. Una vez realizada la figura paterna, pasa a la de la madre que muestra unas características similares a las del padre. Finalmente, no se dibuja en el espacio de la derecha que debía ocupar, como expresión de la falta de autoestima que posee y que se manifestaba en el colegio por la timidez y la inseguridad que el chico mostraba.



En ocasiones, una anomalía física puede convertirse en un auténtico complejo que obsesiona a quien lo tiene, dado que puede ser objeto de burla por sus compañeros. Esto lo podemos comprobar en el dibujo anterior, de un niño de 8 años que nos entregó este trabajo de la familia. ¿Y dónde se encontraba la razón de su complejo de inferioridad? Si nos fijamos en el rostro, encontramos que se muestra irritado, con los ojos triangulares y las pupilas en la parte de abajo. El niño padecía estrabismo y el que aludieran a él como el “bizco” le atormentaba, lo que daba lugar a ese carácter malhumorado que había adquirido.



Para cerrar este repaso por el complejo de inferioridad, muestro un dibujo que bien podría ser objeto de estudio psicoanalítico, dado que la escena que me entregó el autor, un chico de 12 años, de sexto de Primaria, responde a una singularidad bastante infrecuente. Y es que en la escena aparece solo su padre portando un carrito de bebé, en el que se encuentra él (suponemos como si fuera también un bebé), mientras que su padre, con un globo de cómic, piensa en sí mismo, como si se recordara cuando era un niño de corta edad y que iba cogido de la mano su madre (la abuela del autor), al tiempo que también en el pensamiento aparece su hermana mayor (la tía del dibujante).

Tengo que apuntar que cuando recogí este trabajo no me dio tiempo a charlar con el autor del mismo, lo que da lugar a que me falten algunos datos para dar una interpretación más completa. De todos modos, creo que sufre una especie de complejo relacionado con la figura paterna, ya que la madre no aparece en la escena. Esto da lugar a que, tal como he apuntado, no pueda afirmar con claridad lo que pasaba por la mente de quien había realizado este singular dibujo.

AURELIANO SÁINZ

8 de diciembre de 2018

  • 8.12.18
Dentro del extenso archivo de dibujos de niños y niñas sobre la familia que poseo, hay un conjunto de ellos que tiene bastante interés conocer. Se trata de aquellos en los que aparecen animales domésticos y que para los escolares tienen un significado especial, ya que los consideran como unos miembros más de sus propias familias, puesto que no solo los incorporan a sus dibujos, sino que, a veces, se convierten en uno de los elementos más relevantes de la escena que han construido.



Tengo que apuntar que sobre esta temática hace unos años dirigí un Trabajo Fin de Grado, o lo que es lo mismo, el trabajo de investigación que los estudiantes universitarios tienen que realizar al terminar sus estudios. La razón se encontraba en que la alumna que lo realizaba tenía un perro pastor alemán en su casa y era el centro de las afectividades de los miembros de la familia.

También conviene indicar que los animales que se tienen como mascotas varían de especie y tamaño según las edades de sus “dueños”, entendiendo a estos como los niños o niñas que se encargan de cuidarlos según el cometido o la responsabilidad que les hayan asignados los padres.

Así, la portada elegida para esta ocasión se debe a una chica de 11 años que se encontraba en sexto curso de Primaria. El dibujo, gráficamente, responde al nivel de una alumna de este último curso de la enseñanza Primaria. Como podemos comprobar, en el mismo, aparece la propia autora, entre su hermana y su madre, al tiempo que en el lado derecho representa a su padre con barba. En la izquierda de la lámina ha trazado a Nube, la yegua que posee la familia y que para la autora necesariamente tenía que estar dentro del grupo familiar como un miembro más.

Ciertamente, los caballos no se encuentran entre los animales más frecuentes, puesto que no pueden tenerse en pisos o casas, que son las viviendas habituales de los escolares. Como veremos, serán los perros, los gatos, las cobayas, los pájaros, los conejos, las tortugas, etcétera, los que suelen representar cuando llevan a cabo el dibujo de la familia.

Para que veamos la evolución de esta temática, selecciono siete dibujos, comenzando por el de una niña de 5 años, que se encuentra en tercero de Educación Infantil, y acabo con otro de una chica de 12 años de sexto de Primaria.



En las primeras edades, los padres les proporcionan pequeños animales para que ellos se sientan los dueños y responsables del cuidado de los mismos. Esto les ayuda a observarlos, conocerlos y desarrollar los sentimientos de afectividad hacia otros seres vivos.

Es lo que manifiesta Julia, una niña de 5 años, quien, al pedir en la clase el dibujo de la familia, se representa en primer lugar, sosteniendo con la mano el cordel que tira de una caja de plástico en la que guarda a su pequeña tortuga. A su lado traza solo a su madre, olvidándose de su padre y de su hermano, puesto que todo su interés y cariño lo centra en su mascota, a la que le dedica el corazón que ha dibujado.



Del primer curso de Primaria he seleccionado el trabajo de Mario, un niño de 6 años que realizó un sorprendente dibujo, puesto que traza su supuesta casa con la técnica de la transparencia, dado que se aprecia el exterior y el interior del edificio al mismo tiempo.

En la parte inferior representa a sus padres, a su hermana y a sus dos hermanos, todos en tamaño pequeño. Al preguntarle dónde se encontraba él, nos respondió que había subido a su habitación para echarle de comer a su pez, por lo que trazó una larga escalera que conducía de la planta baja hasta la superior. Y es que para el pequeño lo más importante era mostrar el recorrido que tenía que hacer hasta llegar al pez, del que se responsabilizaba todos los días echándole de comer.



Entre los 7 y los 9 años, los escolares se encuentran en la fase que, los que investigamos en el arte infantil, llamamos Etapa Esquemática, puesto que dibujan con formas bastante simples, por lo que todavía están distanciados del realismo visual, es decir, lejos de la aproximación gráfica a las figuras y objetos tal como se perciben visualmente.

Por ello, llama la atención la escena de esta niña de 8 años que ha dibujado a los miembros de su familia de modo esquemático; sin embargo, a la hora de representar a Dama, la perra de la casa, busca trazarla con el mayor realismo que puede, como señal de la importancia que tiene para ella. Tampoco se olvida de “Calletana”, su pequeña cobaya que también aparece a su lado.



Aunque las mascotas más habituales en los domicilios son los perros y gatos, también aparecen en los dibujos otros más pequeños que no necesiten tantas atenciones diarias como los indicados. Esto suele suceder cuando los padres tienen hijos en edad escolar, puesto que entienden que se desarrollan en ellos sentimientos positivos, al tiempo que les sirven de juego y distracción.

Es lo que vemos en este dibujo de Ana, una niña de 9 años, que se traza la primera, como señal de autoestima, con sus padres y sus mascotas –dos periquitos (Menta y Pikito) y una cobaya (“Vigotitos”)– que son el centro de todas sus atenciones.



A los 10 años, niños y niñas entran en la etapa que denominamos Comienzo del Realismo, en el sentido de que en los dibujos de los escolares empiezan a observarse algunos aspectos de superación de las formas esquemáticas, sea a través del doblamiento de los brazos, por la forma almendrada de los ojos, el trazado especial del pelo, etcétera.

Es lo que vemos en Lucía, una niña de 10 años, que, inicialmente, representa a sus padres, para, a continuación, dibujarse con su hermano mayor, con quien se siente muy unida. Si nos fijamos, numera a los miembros según el orden por el que comenzó, con la curiosidad de que cierra con el número 5, que es el que corresponde a sus peces, a los que incorpora como si formaran parte de la propia familia.



Tradicionalmente, se consideraba que si los hijos o hijas eran únicos acabarían siendo caprichosos y egocéntricos, puesto que el afecto de los padres lo recibían en exclusividad, al tiempo que se pensaba que solía ser demasiado complacientes con ellos. Esta idea ya está bastante desechada, no solo por las transformaciones educativas que dan lugar a que tempranamente empiecen a compartir experiencias con otros niños y niñas de sus edades.

Esta reflexión me ha surgido al observar el dibujo de Irene, una niña de 11 años que se encontraba en sexto de Primaria, puesto que, aparte de sus padres, incorpora a su familia a su tita y su tito, pasa a su perrita y su “coballa” (sic), cerrando el conjunto con su amiga y ella misma. Es decir, la niña amplía la idea de familia a sus tías, a su mejor amiga y a las mascotas que hay en su casa.



Cerramos este recorrido por los dibujos de las familias que tienen animales domésticos con el que realiza Mari Carmen, una chica de 12 años, que se encontraba también en sexto de Primaria y en la misma clase que Irene. Como puede apreciarse, el dibujo, cargado de alegría y vitalidad, nos muestra a los cuatro miembros, unidos o cogidos de la mano, con sus dos mascotas: un pequeño perro y un conejo.

La autora, en su amor por los animales, no olvida de ubicar la escena en el campo, lugar de esparcimiento y disfrute, de modo que en el tronco del árbol que ha trazado asoma una ardilla, completando de este modo un grupo familiar que siente un gran aprecio por el mundo animal.

AURELIANO SÁINZ

1 de diciembre de 2018

  • 1.12.18
¿Es el suicidio un buen motivo para lograr un fuerte impacto publicitario? Me temo que sí, ya que en la sociedad del espectáculo (según en francés Guy Debord) o en la civilización del espectáculo (según Mario Vargas Llosa) es un buen motivo para que la desdicha se convierta en una poderosa razón para sacar productos que homenajeen al finado y, de paso, hacer caja.



Inicialmente, esto no lo debió pensar el diseñador británico Peter Saville cuando creó la portada del primer álbum de Joe Division, una banda abiertamente marcada por la tragedia, y que con el título Unknown Pleasures aparecería en el año 1979. Pero lo comentaremos un poco más adelante, una vez que describamos la trayectoria del creador de muchas de las portadas de discos que hoy vemos en las tiendas o por cualquier medio digital, ya que Internet se ha convertido en un inmenso escaparate a través del que se promociona toda clase de marcas y objetos vendibles.

Sobre Peter Saville quisiera realizar un breve apunte biográfico para que conozcamos a otro de los grandes diseñadores de las fundas de los álbumes, teniendo en cuenta que ya he hablado en artículos anteriores de Rick Griffin, Roger Dean y Storm Thorgerson, tres referentes del diseño gráfico de las últimas décadas.

Peter Saville nació en la ciudad británica de Manchester en 1955, por lo que en la actualidad cuenta con 63 años. Desde muy pequeño, el dibujo era una de sus aficiones, lo que pasados los años le hizo inclinarse hacia los estudios de diseño gráfico en la Manchester Metropolitan University y que desarrolló entre 1975 y 1978. Una vez terminada su formación, se lanza a la creación del sello discográfico independiente Factory Records, en el que aparecerían las legendarias portadas de los grupos Joe Division y New Order.

Y aunque la palabra “legendaria” suena a término estereotipado que se aplica con cierta ligereza, lo cierto es que la imagen del segundo y último disco de Joe Division es una de las mejores creaciones gráficas que se han hecho para las fundas de los álbumes musicales. Cualquier buen aficionado inmediatamente la identifica, aunque no sepa quién fue su autor.

Pero lo más interesante, dentro de la diversidad de estilos con los que Peter Saville ha estado trabajando, se encuentra en aquellos de carácter minimalista basados en puras formas geométricas o en los de estudios tipográficos, es decir, en los diseños de las letras que servirán para los títulos o para los nombres de las bandas musicales.

Para cerrar este escueto recorrido por la trayectoria de un creador ya sexagenario, quisiera apuntar que en 1993 abandona Londres, ciudad en la que tenía su estudio, para trasladarse a Los Ángeles. En la capital de California trabaja formando parte de la agencia publicitaria Frankfurt Balkind. Doce años más tarde, en 2005, se independiza para crear con dos colegas de profesión el que actualmente es su centro de trabajo: ‘Saville, Parris, Wakefield’.



Joe Division fue una banda británica post-punk de muy corta vida, pues su atormentado líder Ian Curtis, que padecía esquizofrenia, acabó con su vida un par de meses después de que viera la luz su segundo disco. Se forma en 1976, en Salford, Manchester, al tiempo que tres años después de su creación aparecería su primer trabajo con el título de Unknown Pleasures.

Era un buen disco de comienzo. Pero lo que más llamó la atención de todo fue el trabajo gráfico que había realizado Peter Saville para la portada: sobre un fondo totalmente negro, y sin ninguna referencia textual, dado que no se mostraban ni el nombre del grupo ni el título del disco, aparecían trazadas de forma paralela unas líneas blancas que se asemejaban a un conjunto de vibraciones sonoras. Lo cierto es que este enigmático diseño se convirtió en un auténtico icono, de modo que aún hoy se le puede ver en camisetas, tazas, cuadernos o fundas de ordenadores.



La portada del segundo y último disco de la banda británica, Closer, que vio la luz en 1980, parecía un presagio de la tragedia que estaba por venir. Y es que Peter Saville, basándose en una fotografía de Bernard Pierre Wolff, nos muestra en blanco y negro la imagen mortuoria de un panteón del cementerio de Staglieno de Génova, haciendo referencia al sepulcro de Cristo.

Parecía la traslación visual-simbólica de un magnífico álbum, con sonidos en los que la tristeza y la pesadumbre configuran el telón de fondo que acompaña a la voz de Ian Curtis. La tragedia estaba a punto de asomar, puesto que el vocalista de Joe Division optó por quitarse la vida en el dormitorio del hotel estadounidense cuando el grupo tenía previsto iniciar una gira por ese enorme país.



A pesar del impacto del suicidio de Ian Curtis, una vez superado el dolor del drama, los tres miembros restantes (Bernard Sumner, Stephen Morris y Peter Hook) deciden continuar. A ellos se le añade Gillian Gilbert, retomando el sonido de la banda anterior, pero con una nueva denominación: New Order.

Otra vez acuden a Peter Saville para que les realice la portada del primer disco de New Order, Movement, que aparecerá en el año 1981, es decir, un año después del suicidio de quien había sido el líder y vocalista del grupo. En esa portada ya hay cambio con los dos trabajos precedentes. Nos encontramos con una de las líneas o estilo con el que el creador británico trabajará a lo largo del tiempo: el diseño basado en la pura geometría y en una tipografía clara y precisa. Así, en Movement, sobre un fondo verde azulado claro aparecen unas franjas azules, verticales y horizontales, que enmarcan el nombre del grupo y el título del disco.



Posiblemente el disco que mayor éxito haya tenido de New Order a lo largo de su extensa trayectoria fuera el segundo de todos ellos: Power, Corruption & Lies. Vio la luz el 2 de mayo de 1983. La nueva banda, alejada ya de la oscuridad de Joe Division, se adentra en sonidos con base electrónica que la aleja definitivamente del punk con el que comenzara en su trayectoria precedente.

La nueva portada de Peter Saville no daba lugar a dudas: se acabó la tragedia; ahora se busca el disfrute de la vida. Con esta idea, el diseñador británico acudió a una de las conocidas obras del pintor francés Henri Fantin-Latour (1836-1904). Se trata de uno de sus bodegones de flores, lienzos que tanta fama daría a este artista amigo de Courbet y Manet. La única aportación de Saville es una pequeña franja de diversidad cromática que aparece en la esquina superior derecha del cuadro.



Para que comprendamos que Saville nunca abandonó su diseño basado en el geometrismo, traigo la portada del último disco de New Order: se trata de Music Complete, que apareció en el 2015, es decir, hace tres años y nada menos que 34 años después de que la banda se recompusiera tras la muerte de Ian Curtis. Lo cierto es que ya la música del grupo carece de la magia de sus orígenes, reiterándose en los sonidos electrónicos que iniciaron en su segundo trabajo.

De todos modos, hay que reconocer la fidelidad de New Order hacia Peter Saville, dado que este continuó realizando la mayoría de las portadas de la banda. Así, la pura geometría formal y cromática vuelve a aparecer en este trabajo del diseñador británico y que nos recuerda a las obras del artista holandés Piet Mondrian (1872-1944), si no fuera porque el artista de los Países Bajos siempre utilizó las líneas negras que dividían las superficies de cromatismo plano de manera horizontal y vertical; en ningún caso como Saville lo hace, es decir, con franjas inclinadas.



Saville ha trabajado para gente tan diversa como Brian Eno, David Byrne, Ultravox, Pulp o Suede. Pero si hay otro grupo con el que ha desarrollado de manera más abierta su diseño minimalista y geométrico es el grupo británico OMD, acrónimo de Orchestral Manoeuvres in the Dark, banda que se inscribe en la línea denominada synthpop, por el uso habitual del sintetizador.

El tema más conocido de OMD, sin lugar a dudas, es Enola Gay, de contenido pacifista y que hace referencia al nombre del avión que arrojó la primera bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Apareció en 1980, dentro del álbum de OMD titulado Organisation. Era el segundo de ese mismo año, ya que el primero había visto la luz con el mismo nombre de la banda meses antes.

Así, la portada del primer álbum de OMD es de una extrema sencillez formal, puesto que, sobre un fondo azul, se inscribe un cuadro formado por pequeños rectángulos cerrados con semicírculos de cromatismo anaranjado y que parecen flotar de manera inclinada.



Cerramos este recorrido por la obra de Peter Saville con la portada que realizó para el último disco de OMD, English Electric, y que apareció en el año 2017.

El diseño se inscribe dentro del constructivismo, la corriente creativa de artistas y arquitectos rusos que se afianzó tras el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917. Numerosos creadores constructivistas, entre los que se encontraban Vladimir Tatlin, El Lissitzky o Naum Gabo, abogaron por una orientación de las artes plásticas basadas en la predominancia de la geometría en los diseños gráficos. Esta corriente tuvo continuidad en el constructivismo holandés, De Stijl, llegando a nuestros días de la mano de diseñadores como es el caso de Peter Saville.

AURELIANO SÁINZ

24 de noviembre de 2018

  • 24.11.18
Hay obras singulares que, a pesar de la polémica que generan inicialmente, acaban haciendo mundialmente famosos a sus autores, aunque su trayectoria creativa haya sido muy larga y sin que hasta entonces fuera totalmente reconocida. A todos nos viene a la mente como caso paradigmático el de la torre Eiffel de París, proyectada por el ingeniero francés Gustave Eiffel (1832-1923) para conmemorar la Exposición Universal que se iba a celebrar en 1889.



Así, en pleno centro de París, una gran torre de estructura de hierro, que más que una obra de arquitectura recordaba a una de ingeniería, generó en su momento una enorme controversia; sin embargo, con el paso de los años acabó convirtiéndose no solo en el símbolo de la ciudad, si no, también, en el mayor monumento conocido de Francia.

Sin alcanzar el nivel de relevancia de la torre Eiffel, lo cierto que el proyecto de “la pirámide de cristal” que el presidente francés François Mitterrand encargó al arquitecto estadounidense de origen chino, Ieoh Ming Pei, para unificar los accesos al emblemático museo del Louvre, logró que inicialmente el proyecto tuviera muy pocos apoyos en los medios intelectuales, pues entendían que la propuesta chocaba frontalmente con la arquitectura del palacio del Louvre.

Pero antes de penetrar en algunos de los trabajos más significativos de Pei, quisiera aportar ciertos datos biográficos extraídos del libro dedicado a su vida y su obra escrito por el también arquitecto Bruno Suner.



Ieoh Ming Pei nació el 26 de abril de 1917 en Cantón, aunque pasa su primera infancia en Hong Kong. Su padre, economista renombrado, ejerció allí altas responsabilidades en los medios bancarios. Posteriormente, la familia se instala en Shangai cuando es promovido a la dirección del Banco de China.

Al joven Pei le fascinan las grandes construcciones que se levantan en la ciudad de Shangai. Años después, con el beneplácito de su padre, parte para Estados Unidos con el fin de iniciar los estudios de Arquitectura. En 1935 llega a San Francisco, pero no tarda en dirigirse al MIT (Massachusetts Institute of Technology) de Cambridge, puesto que la formación en este centro, más técnica, se encontraba próxima a la idea que tenía de la construcción.

Se titula en 1940, con la convicción de la que la arquitectura y la ingeniería deberían estar plenamente integradas. Con este enfoque realiza sus numerosas obras en su país de adopción, hasta que su fama se extiende internacionalmente cuando proyecta la obra de accesos al Museo del Louvre de París.

En la actualidad, Ieoh Ming Pei cuenta con 101 años, sin haber dejado su trabajo de arquitecto. Se encuentra dentro de ese grupo amplio de arquitectos longevos que siguen en activo, caso del brasileño Oscar Niemeyer que llegó a la edad de 104 años en plena actividad creativa.



Tal como he apuntado, la obra que se asocia con Pei es la pirámide de cristal que se encuentra en el denominado patio Napoleón del palacio del Louvre, lugar en el que se ubica el museo del mismo nombre.

El museo del Louvre, estrecho y alargado, antes de su remodelación contaba con distintas entradas de acceso, lo que daba lugar a que cada una de ellas necesitara una batería de servicios asociados a cada vestíbulo. Se buscó una solución para integrarlas; no obstante, en la superficie, era prácticamente imposible alojarlas en un único edificio sin que no hubiera una gran alteración del entorno. El recurso encontrado consistía en utilizar el subsuelo del patio, dado que hasta la profundidad de nueve metros no se encontraría con las aguas subterráneas del Sena.

Sobre la solución adoptada, tomo las palabras del arquitecto Bruno Suner en las que nos dice: “El programa –de los más complejos a realizar– se perfila con la estrecha colaboración de los conservadores y de la Dirección de los Museos de Francia. Pei se rodea de sus colaboradores más experimentados en el dominio museológico. Confirmado oficialmente en su encargo en julio de 1983, somete de nuevo a consideración el resultado de sus estudios en noviembre. Desvela entonces al presidente francés lo que no tardará en alimentar una polémica político-artística resonante que ha pasado a los anales bajo en nombre de Batalla de las Pirámides”.

Acerca del párrafo anterior quisiera apuntar algunas consideraciones: Ieoh Ming Pei no era un novato cuando François Mitterrand lo elige para llevar adelante semejante encargo, pues ya contaba en su trayectoria con numerosos proyectos de museos en Estados Unidos; por otro lado, en ese mismo año de 1983, se le concede el Premio Pritzker, algo así como el Nobel de Arquitectura; y, como era previsible, una pirámide de acero y cristal como acceso al Museo del Louvre generaría mucha polémica entre aquellos que consideran que las intervenciones en contextos cargados de historia deben mimetizar la arquitectura original.



Quienes estando en París deseen visitar el Louvre, y si no descienden por los ascensores a la entrada general, se encontrarán, bajo la pirámide de vidrio colado y de la red tejida de tubos y cables de acero, una escalera helicoidal que le conduce al sótano que le comunicará con los servicios y los accesos al museo. Si se detienen para contemplar el techo de este gran vestíbulo, comprobarán que está realizado en madera de pino de Oregón. Así, el vidrio, el acero y la madera se unen de manera visible para darles la bienvenida a una de las obras arquitectónicas más brillantes y polémicas de las últimas décadas.



Puesto que de un arquitecto que ha superado los cien años inmersos en su profesión es difícil realizar una panorámica de sus obras en un artículo, tras la referencia a la intervención en el Louvre, quisiera hacer una breve referencia a un par de obras suyas muy conocidas para que se entienda su enfoque de articulación entre la arquitectura y la ingeniería.

Y podemos acudir a su proyecto para la biblioteca que con el nombre de John F. Kennedy realizó en Dorchester, dentro de la universidad de Massachusetts, entre 1965 y 1979. En este edificio, Pei articula las formas arquitectónicas primarias de triángulo, cubo y cilindro, de tal modo que logra un trabajo de una belleza singular, al tiempo que juega únicamente con dos colores: el blanco, para la biblioteca, y el negro, para el pabellón de vidrio y acero que se ensambla con el cubo.

En nuestro país se encuentran dos edificios del también estadounidense Philip Johnson de gran espectacularidad: las que se denominan Puerta de Europa y que con su inclinación parecen desafiar la ley de la gravedad.

Si cito estos edificios se debe también a que Ieoh Ming Pei entiende, en ocasiones, que la arquitectura debe liberarse de las leyes que marcan la gravedad, de modo que los voladizos adquieren una gran espectacularidad en sus trabajos. Pareciera que Pei sigue la idea estética del filósofo irlandés Edmund Burke (1729-1797) en la que se nos dice que “La belleza en peligro es una belleza más conmovedora”.



Por otro lado, recordemos que en la ciudad sureña de Dallas, en el año 1963, fue asesinado uno de los presidentes más carismáticos de Estados Unidos: John Fitzgerald Kennedy. Este magnicidio que conmocionó no solo al país, sino que también tuvo gran repercusión en el resto del mundo. A Dallas de la estigmatizó, de modo que se la empezó a conocer como la “ciudad del odio”. Para contrarrestar esta imagen negativa, el alcalde, Erik Jonsson, marcó una serie de objetivos para el futuro, uno de los cuales se centraba en el diseño de la ciudad, incluyendo el nuevo ayuntamiento.

El encargo se le realiza a Ieoh Ming Pei, quien aplica los criterios de Philip Johnson al futuro ayuntamiento de Dallas, que, comenzado en 1966, se inaugura doce años más tarde, es decir en 1978. De este modo, los voladizos que propone Pei parecen provocar una sensación de inquietud en el espectador que los contempla. Con el fin de compensar esta sensación de inestabilidad aparente, crea para la fachada tres torres verticales que parecen servirles de apoyo, aunque estructuralmente no ejercen tal función.

Desconozco si la espectacularidad del edificio respondía a los criterios del alcalde de Dallas, pero lo cierto es que este edificio, junto a la “pirámide de cristal” del Louvre, son las dos obras más citadas de Pei.

AURELIANO SÁINZ


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