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27 de septiembre de 2017

  • 27.9.17
El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Montilla planteará hoy durante la reunión que celebrará la Junta de Portavoces de los grupos municipales la posibilidad de rendir un homenaje póstumo al que fuera cronista oficial de la ciudad durante tres décadas, Enrique Garramiola Prieto, que falleció a finales de marzo del año 2013 a la edad de 81 años. De esta forma, el Consistorio pretende dar cumplimiento al acuerdo aprobado hace cuatro años para brindar un reconocimiento público al escritor e investigador montillano.



En concreto, según explicó a Montilla Digital la teniente de alcalde del Área Sociocultural, Conchi Espejo, hoy se trasladará a los portavoces de los grupos municipales la propuesta para hacer coincidir dicho reconocimiento –cuyo formato aún está por determinar– con la publicación de un libro póstumo de Garramiola por parte de la Diputación.

"Este homenaje era un compromiso del Ayuntamiento de Montilla con su familia y consideramos que ahora que va a ver la luz ese libro, después de cuatro años de espera, es un buen momento para consensuar qué tipo de homenaje queremos hacerle", apuntó la primera teniente de alcalde.

Enrique Garramiola Prieto, cronista oficial de Montilla desde 1973 hasta 2013, fue miembro de la Real Academia de Ciencias, Nobles Artes y Bellas Letras de Córdoba y un prolífico autor, tanto en prosa como en verso. Desde los años sesenta, publicó poemas en revistas editadas en España, Portugal y América Latina, algunas de las cuales formaron parte de sus poemarios En este tránsito (1965) y Hombre y pueblo (1981).

En prosa, Enrique Garramiola se centró especialmente en temas locales, desde una perspectiva histórico-antropológica, sociológica y turística, siendo autor de centenares de artículos de investigación y de divulgación, así como de ensayos y ponencias sobre la historia de Montilla y de sus personajes más célebres: San Francisco Solano, el Inca Garcilaso, San Juan de Ávila o Miguel de Cervantes, entre otros.

Entre sus obras destacan San Francisco Solano, apóstol de la Hispanidad (1968); Juan de Ávila, apóstol del espíritu encendido (1969); Léxico montillano (1980); Guía histórica, artística y cultural de Montilla (1982); El Castillo de Montilla y El Gran Capitán (1986).

Miembro de la Cátedra Gran Capitán, las aportaciones de Enrique Garramiola fueron decisivas para que el Ayuntamiento de Montilla adoptase como escudo de la ciudad el que propuso en su ensayo Transfiguraciones del escudo municipal de Montilla (1990).

De la mano de la revista Nuestro Ambiente, de la que fue colaborador durante casi tres décadas, publicó en 1997 el libro Callejero y memoria íntima de Montilla, una de sus obras más divulgadas en la localidad, junto con La Camacha cervantina, de la leyenda a la realidad (1998), donde trató de desmontar algunos mitos existentes en la localidad en torno al personaje que inmortalizó Miguel de Cervantes en El Coloquio de los Perros.

I. TÉLLEZ / J.P. BELLIDO
FOTOGRAFÍA: FRANCIS SALAS


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