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24 de julio de 2017

  • 24.7.17
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de un vecino de la localidad sobre la actitud de un agente de la Policía Local de Montilla. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Era aproximadamente la 1 de la noche, comenzando el día 16 de julio, cuando me disponía a salir de la caseta de las naves de la antigua Ciatesa por la puerta que hay frente a Bodegas Montulia, acompañado de mi esposa y un matrimonio amigo. En la misma salida se encontraba un coche de la Policía Local aparcado, con el motor en marcha, y los dos policías multando a vehículos mal aparcados.

Mientras nuestras esposas se despedían de otros amigos, nosotros, que estuvimos esperando un buen rato en la misma puerta, tuvimos que retirarnos un poco porque el motor del coche echaba fuego, con el calor que hacía.

Cuando terminaron de multar y volvían al coche, haciéndoles un gesto con la mano como de apagar el motor, les dije con tono amable: "Hombre, vamos a cuidar un poquito del medio ambiente". En ese momento, uno de ellos, se vino para mí y de una forma un poco chulesca me dijo: "¿Qué está usted diciendo?". Le volví a repetir que debíamos cuidar el medio ambiente, a lo que no dudó en responderme que lo que estaba diciendo era "una tontería".

Me quedé un poco extrañado de que un policía me hablara en aquel tono, cosa que nunca me había ocurrido pues siempre la Policía me ha tratado con amabilidad, por lo que no dudé en preguntarle qué acababa de decirme, a lo que, de nuevo, me respondió que lo que estaba diciendo era una tontería.

–¿Me está usted llamando tonto?, respondí rápidamente.

–Lo que he dicho es que eso que está usted diciendo es una tontería.

Extrañado por su reiterante respuesta, le dije:

–Pues si lo que yo le estoy diciendo es una tontería, yo tengo que decirle que usted me está tratando con cierta chulería.

Se enervó y exigió que me identificara. Le mostré mi carnet de conducir, diciéndome que no servía para identificar porque no tiene el domicilio.

–¿Qué no tiene domicilio?, le pregunté extrañado.

–No, listo, que no lo tiene.

Como es lógico le pedí que se identificase también y me dijo que era, sin enseñarme nada de nada, el número 2186.

Este exaltado señor cogió su walkie talkie, llamó a su compañero, que estaba algo distante, diciéndole: "Vente para acá que vamos a llevar a este hombre al cuartelillo para su identificación".

No sé la respuesta que le dio el compañero, me la imagino, pero me devolvió el carnet de conducir diciendo de una forma perdonavidas: "Vamos a dejarlo así ¡Adiós medio ambiente!". Y se marcho sin más.

Pasaría una media hora cuando, mientras estábamos en una churrería en la parte central de la avenida de las Camachas, volvimos a ver al “policía” número 2186, que iba para las tres casetas que hay a la entrada de la avenida a la derecha. Al levantarnos de la churrería vimos a dos chavales que, al pasarnos, iban diciendo: "¡Vaya chulería que se gasta el policía ese!". La verdad es que no sé a quién se referiría.

A mis 69 años me ha ocurrido algo impensable para mí, después de pasar unos pocos años estudiando, ejerciendo cinco años de maestro de Enseñanza Primaria y 35 trabajando en una Caja de Ahorros.

ENRIQUE JURADO LLAMAS
FOTOGRAFÍA: I. TÉLLEZ / J.P. BELLIDO / JOSÉ ANTONIO AGUILAR

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


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