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8 de junio de 2019

  • 8.6.19
Hay un momento de gran transcendencia en el desarrollo evolutivo y de aprendizaje de los niños: se da cuando se produce el paso de la Educación Infantil al primer curso de Educación Primaria. Este hecho es bien conocido en los padres y madres que tienen hijos pequeños y que siguen paso a paso sus cambios, tanto físicos como cognitivos y emocionales.



Visto desde fuera, parece que simplemente sería subir un escalón más en el proceso evolutivo que todos los seres humanos llevamos adelante; sin embargo, el cambio en los métodos pedagógicos que reciben al iniciar Primaria tienen bastante significación, pues supone pasar de aprender a través o con el juego a hacerlo con las pautas de disciplina que se establecen en la nueva etapa educativa en la que entran a los 6 años.

Y si hay una disciplina en la que se nota de modo especial esta transformación es la Educación Plástica, inserta dentro de la Educación Artística, puesto que, por desgracia, en nuestro país sufre históricamente un abandono incomprensible, de forma que son excepcionales los colegios en los que se toman en serio la creatividad como una de las facetas esenciales del desarrollo del ser humano.

La enseñanza memorística y el aprendizaje por modelos establecidos configuran la norma que rige la mayor parte de los procesos educativos de nuestro país; contrastando con aquellos en los que la creatividad está considerada como una faceta esencial de sus programas. Adiós, pues, a la espontaneidad, la imaginación y las creaciones lúdicas que habían disfrutado los más pequeños.

Esta cuestión la suelo abordar tanto en las clases de las especialidades de Educación Infantil como en las de Primaria, pues es habitual que los alumnos y alumnas que van a ser futuros docentes hayan interiorizado la expresión “El dibujo no se me da”, como si la expresión Plástica fuera una cualidad innata que cada uno recibe al nacer y que no tuviera nada que ver con los aprendizajes que se desarrollan en las aulas.

Para que comprueben que ese prejuicio no es verdad, les suelo preguntar por la relevancia que tenía la Plástica cuando ellos estaban en Primaria, al tiempo que les invito a que me digan qué actividades desarrollaron dentro de esta materia. Son pocos los que recuerdan trabajos o actividades que fueran realmente interés, puesto que ya de por sí se les da escasa relevancia a los contenidos de esta materia.

Intento hacerles ver el gran error que existe relacionado con las Artes Plásticas, indicándoles que hay muchas profesiones en las que son básicos los conocimientos derivados de ellas. Así, por ejemplo, para estudiar arquitectura y las distintas ramas de ingeniería es necesario tener una sólida base de dibujo, sea en el artístico o en el técnico. De igual modo, hay otras como diseño gráfico, diseño de animación, publicidad, además de las clásicas ramas de Bellas Artes, en las que la exigencia de una formación en el dibujo y pintura es clara.

Por otro lado, les apunto que ya está bastante arraigada la teoría de las inteligencias múltiples, defendidas por muchos psicólogos actuales, destacándose entre ellos Howard Gardner, quien sostiene que la inteligencia humana, como tronco común, se ramifica en distintas modalidades: inteligencia lingüística, lógico-matemática, visual, musical, cinética-corporal, interpersonal e intrapersonal. Y la inteligencia visual (al principio denominada espacial por Gardner) que todos poseemos, en mayor o menor medida, resulta ser la base cognitiva del dibujo, la pintura y de las representaciones tridimensionales.

Una vez que les explico los conceptos anteriores, con el fin de que entiendan que todos estamos capacitados para expresarnos gráficamente, les inicio en el estudio de la evolución del dibujo del escolar, desde que comienza a trazar los garabatos hasta que finalizan Primaria.

Cuando llegamos a la edad de los 6 años, hago un cierto énfasis en lo que he explicado anteriormente, de modo que les hago ver cómo hay niños y niñas que, gráficamente, se expresan con gran creatividad, por lo que, aunque hay que hacerlo con todos, conviene que se preste atención a sus desarrollos gráfico-plásticos para que sus capacidades no se vean frustradas.

Con el fin de que nos acerquemos a la inteligencia visual infantil en esta edad que estamos comentando, muestro un grupo de dibujos que niños y niñas que se inician en Educación Primaria, de forma que el tema tratado por ellos fue la representación libre de la familia.

Comienzo por el dibujo que nos sirve de portada y que corresponde a Lucía, una niña de 6 años. Tras solicitar en la clase en la que se encontraba que representaran a la familia, nos entregó un trabajo cargado de imaginación, creatividad y fantasía. Como podemos apreciar, el orden de aparición de los miembros que la componen lo inicia con su padre; pasando a ella misma; posteriormente, su hermana Gema y terminando por su madre. Por encima de su cabeza ha trazado la jaula en la que se encuentra su pajarito, ya que es ella la que le da de comer y beber todos los días, tal como nos manifestó.

Como vemos, Lucía da un énfasis especial a los brazos; mientras que las piernas, curiosamente, las dibuja linealmente, cerrándolas con una forma circular. La pequeña autora expresa la identidad femenina no solo por rasgos como el pelo, el vestido, los pendientes, sino también porque a las tres les ha trazado un corazón, como expresión del cariño que se tienen.



En otras ocasiones, he comentado la importancia que tienen las mascotas en los dibujos de los escolares. Es la razón por la que Carlos no se ha olvidado de mostrar gráficamente a las suyas: su loro “calletano” y su gato “axel”. Y es que, como la mayoría de los niños y niñas que tienen pequeños animales en sus casas, las mascotas acaban siendo integradas como parte de la familia.

Por otro lado, el pequeño se manifiesta con bastante espontaneidad y la libertad, lo que conduce a que el trazado de las figuras sea firme y seguro, pues, por ejemplo, no duda a la hora de dibujar el pelo de su madre con un cicloide que lo aprendió a realizar de manera libre y personal durante la etapa anterior, es decir, durante el garabateo.



Hay casos de verdadera capacidad creativa dentro del dibujo, dado que, tal como apuntaba Howard Gardner, una de las inteligencias que todo ser humano posee, con mayor o menor grado, es la inteligencia visual. Y en el caso de Mila, la niña de 6 años que nos muestra a su familia junto con su gata “patita blanca”, es bastante notable.

De este modo, si observamos el dibujo de Mila, igual que el resto de los escolares de este artículo, su nivel gráfico está muy por encima de la media de los escolares de su edad, por lo que podemos decir que se encuentra gráficamente en la etapa esquemática, ya que las figuras que ha trazado se asemejan a las que realizan los escolares que tienen ocho años. Esto implicaría que la pequeña autora debería estar apoyada en el aula en esa cualidad que claramente despierta en ella, pues de no hacerse, posiblemente, la conduciría al bloqueo de una capacidad que se despierta en ella.



Sorprende el dibujo que ha realizado Eduardo de su familia, ya que se expresa de un modo que parece ser el resultado de un cruce entre su propia evolución gráfica y la del acercamiento a las técnicas del cómic que él ha podido conocer a través de la observación de historietas. De esta forma, representa la escena familiar agrupándose él mismo en el centro con su “hermanito” y su hermana mayor. A ambos lados, como protegiéndolos, representa a su padre, en el izquierdo, y a su madre, en el derecho, con un tamaño enorme, si lo comparamos con el que tienen ellos. De cualquier modo, el tamaño resulta ser la expresión de la importancia que Eduardo concede a sus progenitores, ya que su exageración es uno de los recursos que los escolares utilizan habitualmente para engrandecer a quienes consideran relevantes.



Tempranamente, las niñas comienzan a manifestar sus gustos estéticos un tanto diferenciados de sus compañeros de clase. Es lo que vemos en este trabajo de Alicia, que traza un sol cuyos rayos, en vez de ser lineales, acaban convirtiéndose en espirales, a modo de adorno. Este tipo de solución gráfica es difícil de verla en los chicos, dado que sus gustos caminan por otros valores. Por otro lado, llama la atención el tipo de rostro que ha creado para los personajes que componen su familia, ya que nace de su propia capacidad creativa.



Para cerrar esta incursión por la creatividad de niños y niñas que se inician en Primaria, quisiera apuntar que en las aulas se encuentran también escolares cuya lateralidad puede ser un obstáculo para la buena expresión gráfica y, en consecuencia, para el desarrollo de sus capacidades creativas, por lo que es necesario prestarles atención para que no se sientan relegados. Es lo que le acontece a Roberto, que al ser zurdo se ve con dificultades, no solo dentro de la escritura sino también en el propio dibujo.

Hemos de tener en cuenta que los zurdos se encuentran en un mundo cultural construido por los diestros, temas como la escritura acaban siendo unos obstáculos para ellos, puesto que su dirección dominante –de derecha a izquierda- y sentido de giro –el mismo que las agujas del reloj- son contrarios a los de la escritura de los diestros, por lo que hay que ayudarles para que superen esta dificultad.

Así, y como puede apreciarse, su nombre, el de su hermana y el de su madre están escritos con las letras simétricas de las correctas; por otro lado, como todo zurdo, el dibujo lo comienza por el lado derecho de la lámina: aparece él mismo, le siguen su hermana, su madre, para acabar con su padre en el extremo izquierdo de la superficie.

AURELIANO SÁINZ


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