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27 de agosto de 2018

  • 27.8.18
Tanto en el cine como en el teatro se relatan historias. Historias que buscan cautivar al espectador con su hilo argumental, a través de sus diferentes géneros: comedia, drama, suspense. El objetivo es el mismo: conquistar al público y que disfruten del entretenimiento. El relato es una parte fundamental, sin embargo, hay muchos elementos secundarios que enfatizan el mensaje y le proporcionan más poder. Hoy nos centramos en uno de los aspectos, que muchas veces pasan desapercibidos para el espectador, pero que es fundamental en el séptimo arte: el rostro.



En el mundo de la interpretación el rostro es una pieza clave. Los estilistas estudian cada uno de los rasgos faciales de los actores, así como su sonrisa, sus gestos serios o alegres, sus tics, e incluso, en caso de interpretar un drama hasta la dirección de las lágrimas. Cada aspecto del maquillaje, así como del cabello, se fusionan conjuntamente con el claro objetivo de otorgar a los actores de la expresión adecuada que sintonice con la pieza a interpretar.

Así, cuando hablamos de maquillaje artístico, hablamos de una herramienta fundamental que los directores de vestuario consideran imprescindible. Además, es uno de los recursos más económicos para los productores de cine, que no gozan de un respaldo económico significativo a sus espaldas. Como este caso de Daniel Ruz, elegido entre los finalistas del Certamen de Jóvenes Creadores de Madrid por el corto “Boutade”, rodado con un presupuesto modesto, pero cuya caracterización de los actores está más que cuidada, ya que cuando se trata de dramas, la expresión del rostro, el cabello, y todo lo que corresponde con el lenguaje gestual es lo que marca la diferencia.

El rostro y el cabello ya dicen mucho

Un pelo recogido con una coleta, una sonrisa no exagerada y un poco de colorete en las mejillas, así se nos presenta la camarera que hoy nos ofrece café; un pelo largo totalmente planchado, un rostro en el que no hay ojeras a pesar de haber pasado la cuarentena, ella porta un vestido largo del mismo color que los zapatos y el bolso es sin duda es la hermana de la novia; una chica con el pelo medio ondulado, con un par de tatuajes visibles detrás de las orejas y en las muñecas, el rímel un tanto corrido, es la protagonista de una película sobre la vida nocturna en Berlín. No es que queramos hablar de patrones pero el cabello y el rostro nos dicen mucho más de lo que podamos imaginar a simple vista. Al final, el séptimo arte lo que trata de hacer es representar la realidad aunque estemos dentro de un formato de ficción.

Por ello, como la caracterización es un tema tan importante en el mundo del cine y de la televisión, las productoras suelen tener convenios con empresas como esta del mundo del estilismo. Este tipo de contratos facilitan el trabajo a ambas partes, ya que las empresas especializadas en este mundo conocen los mejores trucos y consejos en cuanto a adaptar cabello y maquillaje al mundo de la caracterización u a otro contexto vital. Además, pueden prever dependiendo de la productora (asunto que nos ocupa en este artículo), para la que trabajen lo que mejor encajan con su perfil.

El mundo del séptimo arte se puede decir que es una reproducción de situaciones humanas, que se salen de lo normal, y resultan de algún modo extraordinarias, por esto merece la pena ponerlas en escena con el fin de evocar o provocar una serie de emociones en el espectador. Para cerrar, entonces, conviene citar a uno de los grandes, Shakespeare y su, “el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son meros actores, tienen sus salidas y sus entradas; y un hombre puede representar muchos papeles”. Pues eso mismo, muchos papeles pero con la caracterización adecuada, eso sí.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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