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15 de noviembre de 2016

  • 15.11.16
En la Edad Media, Brujas era una de las ciudades más prósperas de Europa. Hacia 1500, la ciudad entró en declive y cayó en el olvido durante cuatro siglos, hasta que a finales del siglo XIX comenzó su restauración. Está incluida en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y es una de las ciudades más hermosas de Europa, por lo que suele estar plagada de turistas en temporada alta. La plaza mayor conserva aún su aspecto original, flanqueda por casas gremiales con hastiales escalonados.



En la plaza se alza el Belfort, una impresionante torre desde la que se disfruta de una soberbia vista de la ciudad. Muy cerca de la plaza mayor hay otra encantadora plaza, el Burg, en la que encontramos el Stadhuis o Ayuntamiento de la ciudad, en el que se aprecia la pujanza de Brujas en el siglo XV. Está realizado en estilo gótico flamígero.

Aquí se encuentra la Basiliek van het Heilig Bloed, es decir, la Basílica de la Santa Sangre, que conserva una de las reliquias más preciadas de la Cristiandad: un vial con la supuesta sangre de Cristo.

Detrás del Burg se encuentra el Canal Groenerei, el Canal Verde, uno de los más pintorescos de la ciudad. Brujas toma su nombre de los puentes (Brug en flamenco) que cruzan sus canales. El Rozenhoedkaai (Muelle del Rosario) es uno de los lugares más fotografiados de la ciudad.



La prosperidad económica del siglo XV atrajo a la ciudad a numerosos comerciantes que ocuparon los palacios de la ciudad y los adornaron con maravillosas obras de arte de los primitivos flamencos con Jan van Eyck y Hans Memling. En el Museo Groeninge encontramos obras maestras como La Virgen del canónigo (Van der Paele), de Jan van Eyck.

El Hospital de San Juan cuenta con más de ocho siglos de historia de monjas y hermanos cuidando a peregrinos, viajeros y enfermos. Sus salas medievales y la capilla albergan una impresionante colección de documentos de archivo, arte, instrumentos médicos y seis obras de arte de Hans Memling.

Con sus 115,5 metros de altura, la torre de la Iglesia de Nuestra Señora, construida en ladrillo, es la más alta de Europa. En su interior se encuentra la conocida escultura de Miguel Ángel, La Virgen con el Niño, así como gran número de pinturas, sepulcros policromados del siglo XIII y el mausoleo de María de Borgoña y Carlos el Temerario.

Detrás de la iglesia se encuentra el Puente de San Bonifacio, otro de los lugares pintorescos de la ciudad. A pesar de su aspecto, el puente data del siglo XX y es uno de los más recientes de la ciudad.



Desde la construcción en el siglo XIII de las murallas de la ciudad numerosos molinos han adornado los límites de su casco urbano. Hoy en día aún se levantan cuatro de ellos en el paseo ajardinado del Kruisvest.

Otro de los edificios notables es el Begijnhof. Las comunidades de beguinas son propias de los Países Bajos y se fundaron en el siglo XIII como hospicios para mujeres solteras y viudas. A pesar de ser una institución piadosa no es un convento, puesto que las beguinas pueden abandonarlo para casarse.
Todavía en la actualidad son casas de acogida.

Alrededor del parque se alzan los edificios encalados de los siglos XVII y XVIII de la comunidad de beguinas de Brujas. Una de las casas conserva la decoración típica del siglo XVII y funciona como museo, donde podemos hacernos una idea de la vida de esta comunidad religiosa.

PACO BELLIDO
FOTOGRAFÍAS: LOLA VÁZQUEZ


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