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8 de noviembre de 2016

  • 8.11.16
París es un destino turístico de primer orden. Indiscutible. Pero cerca de la Ciudad de la Luz encontramos otros destinos que también merecen una visita. Buen ejemplo de ello es la hermosa localidad de Beauvais, capital del departamento de Oise, en la nueva región de Norte-Paso de Calais-Picardía, que está situada a 66 kilómetros de la capital francesa.



El monumento más importante de la ciudad es, sin duda, la catedral de San Pedro, una de las catedrales góticas más imponentes del país. El templo no se acabó nunca debido a las dificultades técnicas de la obra. Solo se terminaron el crucero, el coro y el ábside, formado por siete capillas absidiales y girola. En la época renacentista, el edificio estaba coronado con la aguja más alta de Occidente.

Es posible que la construcción fuera un desafío a la Corona francesa. Los enfrentamientos entre los poderosos barones aliados del obispo y la burguesía aliada del rey eran típicos de la época. El obispo Milón de Nantueil (1217-1234) estaba relacionado con los nobles que se rebelaron contra el rey Luis VIII e, incluso, intentaron secuestrar, sin éxito, a su hijo Luis IX, el rey santo.

Construyendo esta catedral, el obispo quizás quería hacer valer su independencia frente al rey, pero debido a la falta de fondos y a los graves defectos en la construcción, estos planes se lograron solo parcialmente. Pese a su estado inacabado, la catedral de Beauvais no desmerece, pues sus proporciones la convierten en una construcción espectacular. En muchos sentidos puede decirse que es el mayor logro de la arquitectura gótica: es la catedral con mayor altura de coro del mundo, hasta alcanzar los 48 metros.

En el interior de la catedral, en la capilla del Santísimo Sacramento, encontramos una obra maestra del ingenio humano. El reloj astronómico ideado por el relojero local Louis-Auguste Vérité. Está compuesto por 90.000 piezas mecánicas, acciona 68 autómatas y mide 12 metros de altura.

Además de marcar la hora y multitud de datos para el cálculo del calendario religioso, indica las mareas, el aspecto del cielo y la posición de los planetas. Incluso puede predecir los eclipses. A pesar de todo, se trata de una obra alegórica. La finalidad del reloj es la de expresar la llegada del fin del mundo y la necesidad de redimir los pecados.

Junto a la catedral se encuentra el Museo del Oise (MUDO), instalado en el elegante palacio de los condes-obispos de Beauvais. Tras atravesar las dos imponentes torres levantadas en el siglo XVI, se accede a un hermoso jardín y al palacio renacentista. En el museo se puede ver una colección de pintura del siglo XIX.

Beauvais quedó arrasada durante la Segunda Guerra Mundial, tras un ataque de la Luftwaffe en represalia por la destrucción de una de las ciudades medievales alemanas. El incendio destruyó dos tercios de la ciudad y de la parte histórica solo se conserva una calle con construcciones originales.



También es muy interesante la Leprosería de Saint-Lazare, uno de los raros ejemplos de arquitectura hospitalaria francesa de los siglos XII y XIII. Se conservan el granero, la residencia de los religiosos, la capilla y el recinto destinado a los enfermos. El granero es una construcción única en su género. En la actualidad se han restaurado los jardines de inspiración medieval y el recinto se utiliza para celebrar actividades culturales.

Beauvais está bien comunicado con París a través de tren y con el resto del mundo gracias al aeropuerto internacional de Beauvais-Tillé. Se puede volar directamente desde varias capitales de provincia españolas, entre ellas, Sevilla y Málaga. Para saber más, puede consultarse la web de la Oficina de Turismo de Beauvais.

PACO BELLIDO
FOTOGRAFÍAS: LOLA VÁZQUEZ


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