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25 de septiembre de 2016

  • 25.9.16
Una treintena de objetos procedentes de la fragata Nuestra Señora de Las Mercedes que, en el momento de su hundimiento, el 5 de octubre de 1804, dirigía el insigne marino montillano Diego de Alvear y Ponce de León. Ese es el "tesoro" que ha conseguido recuperar la segunda expedición científica que ha organizado el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en colaboración con el Instituto Español de Oceanografía y la Armada española, para estudiar los restos de la embarcación.



La expedición subacuática, basada en la cooperación institucional a nivel nacional e internacional, "ha sido todo un éxito" en opinión de sus promotores y ha permitido recuperar una treintena de objetos procedentes de este barco que fue hundido por una flotilla británica en la batalla del Cabo de Santa María, con 250 personas a bordo, muchas de las cuales perecieron en el ataque –entre ellas, la esposa y todos los hijos de Diego de Alvear y Ponce de León, salvo el primogénito–.

Entre los objetos recuperados esta semana por la expedición promovida por el Gobierno de España figuran dos candeleros, ocho platos, una gran fuente, varios tenedores y cucharas –todos de plata–, junto a un almirez de oro que complementa la maja extraída en la campaña del año anterior y varios conjuntos de unas pocas monedas.

"Todos estos elementos se encuentran detallados en los Manifiestos de Carga de la fragata que se conservan en Archivo General de Indias en Sevilla, por lo que se refrenda una vez más su pertenencia a la fragata Nuestra Señora de las Mercedes", destacaron fuentes de Cultura, que hicieron hincapié en que los objetos "se han extraído con las máximas medidas de seguridad" y han sido ya trasladados al Museo Nacional de Arqueología Subacuática "para iniciar el proceso de consolidación y restauración".

Esta nueva expedición subacuática se ha llevado a cabo a lo largo de nueve días en torno al pecio hundido junto a las costas del Algarve portugués, a 1.130 metros de profundidad. "El equipo científico tuvo que interrumpir varios días sus trabajos por las malas condiciones climatológicas y del mar a partir de 150 metros de profundidad", relataron las mismas fuentes.

Sin embargo, las adversas condiciones meteorológicas han multiplicado la efectividad de los equipos científicos y técnicos del Instituto Español de Oceanografía y del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, concentrando las inmersiones del Remotely Operated Vehicle (ROV) en dos puntos estratégicos del pecio donde se tenía identificada la ubicación de diversos objetos, gracias a los Manifiestos de Carga del Archivo de Indias.

A su vez, la iniciativa ha permitido documentar el estado actual de los restos del pecio y las condiciones en las que se encuentra toda la extensión del sitio arqueológico, así como posicionar todos los restos que se han encontrado. Además de limpiar las partes del pecio que resultaban de mayor interés científico para ampliar el conocimiento del hundimiento, los arqueólogos que han formado parte de la expedición han podido igualmente documentar las operaciones que pudieron haber sido realizadas a mediados de mayo de 2007 por la empresa cazatesoros Odyssey Marine Exploration, que descubrió los restos de Nuestra Señora de las Mercedes y trasladó en secreto hasta Estados Unidos la mayor parte del tesoro –valorado en más de 500 millones de dólares– en dos aviones fletados al efecto.



La expedición científica, embarcada en el buque Ángeles Alvariño, ha estado compuesta por un equipo de trece personas, entre científicos y técnicos, integrado por personal del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, del Instituto Español de Oceanografía, y de la Armada Española, así como por expertos en el manejo del robot submarino ROV, que permitirá elaborar un documental para difundir la investigación, que ha sido dirigida por el director del Museo, Iván Negueruela.

El héroe "olvidado" de las Cortes de Cádiz

Para los descendientes del insigne marino montillano, Diego de Alvear y Ponce de León fue un "héroe de la defensa de la Isla de León y Gobernador político-militar de la ciudad de Cádiz en los años en los que se promulgó la Constitución de 1812".

En efecto, en el mes de agosto de 1807, Alvear fue puesto a cargo de las unidades de artillería que defendían Cádiz, cargo desde el que participó en la defensa de la ciudad frente a las tropas francesas, que habían invadido España en 1808, pasando de aliados a enemigos.

Asimismo, Diego de Alvear organizó la defensa de la ciudad frente a los franceses, logrando que la flota francesa de Rosilly, internada en la bahía de Cádiz hasta entonces, se rindiera en junio de 1808. Otra importante aportación del marino montillano, que falleció en Madrid el 15 de enero de 1830, fue la reorganización de las milicias de Cádiz, un cuerpo formado por 2.000 hombres que eran conocidos como los Voluntarios Distinguidos de Cádiz. En marzo de 1810, Diego de Alvear fue nombrado gobernador politico-militar de la Isla del León y su notoriedad en la defensa de Cádiz le valió la Gran Cruz de San Hermenegildo.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN


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