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20 de junio de 2016

  • 20.6.16
La Real Academia Española (RAE) ha promovido un nuevo homenaje al Inca Garcilaso de la Vega con motivo del cuarto centenario de su fallecimiento. Y lo ha hecho en Madrid, en un acto presidido por el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia Aldaz, junto al director de la RAE, Darío Villanueva, y al jefe de Cancillería de la Embajada del Perú en España, Javier Sánchez Checa, que han inaugurado la exposición bibliográfica El Inca Garcilaso de la Vega: narrador y protagonista de la historia, que podrá visitarse hasta agosto.





Javier Sánchez Checa reconoció que hablar del Inca Garcilaso es "hablar del primer peruano, primer mestizo, primer renacentista de América". Por ello, para la Embajada, tal y como resaltó el jefe de Cancillería, "es un honor celebrar a este peruano ilustre, que simboliza la unión de dos culturas".

El director de la RAE, Darío Villanueva, inició su intervención recordando que "por suerte, este es un año de importantes conmemoraciones". Entre ellas destacó los aniversarios de "dos de los once premios nobel —José Echegaray y Camilo José Cela— que nuestra lengua, el español, ha recibido hasta la fecha", sin olvidar las efemérides del dramaturgo Antonio Buero Vallejo y las especialmente significativas de Miguel de Cervantes, el Inca Garcilaso y Rubén Darío que, según Villanueva, "nos hablan de la existencia de un ámbito cultural mestizo, integrado, panhispánico".

El convenio de colaboración que mantienen la RAE y la AECID, manifestó Darío Villanueva, "no podría tener una mejor concreción que este homenaje al primer gran escritor de América, que, desde su quechua natal y con el conocimiento del latín, hizo del español una lengua americana".

En su intervención, Jesús Gracia señaló que, como responsable de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, "es un honor y un deber que la biblioteca hispánica dedique tiempo y sus conocimientos y sus desvelos a una figura como el Inca Garcilaso, que es el primer iberoamericano".

A continuación, el latinista y académico de la RAE Juan Gil pronunció una conferencia sobre la relación entre la biografía y la obra del Inca Garcilaso, que comenzó con la afirmación de que "fue un hombre que, obligado por su cuna, intentó remar contra corriente".

En la Primera parte de Los Comentarios Reales, "el mestizo sintió la llamada imperiosa de la sangre materna y se dejó deslumbrar por el pasado indígena. Jamás se ha hecho un encomio más apasionado de un pueblo", señaló el académico, quien defendió que "la gloria literaria era lo único que le faltaba al Imperio inca para superar definitivamente al romano, enaltecido tanto por grandes generales como por escritores ilustres; y esa gloria era la ofrenda que él, Garcilaso, hacía a la memoria de sus antepasados. Mas para ello era necesario un requisito imprescindible: desnaturalizarse espiritualmente de España para hacerse heredero de los incas, es decir, convertirse él mismo en un inca".





Juan Gil cerró su intervención diciendo que "Garcilaso nos presenta de la manera más descarnada posible el fin de su mundo, pero reivindicando firmemente el papel que correspondía a los mestizos. Y parece como si él, desengañado, hubiera querido huir de las miserias padecidas en una España real para refugiarse, mecido por la lejana voz de su madre, en los gratos recuerdos de un incario fabuloso".

Cuarto centenario del Inca Garcilaso

Tanto en España como en el Perú –también en otros países americanos– se está conmemorando en este 2016 el cuarto centenario de la muerte de Gómez Suárez de Figueroa, el Inca Garcilaso de la Vega, que residió a lo largo de tres décadas en Montilla.

Numerosas instituciones españolas –Biblioteca Nacional, Casa de América, Instituto Cervantes– y peruanas –desde la Academia hasta el Instituto Raúl Porras Barrenechea– han organizado actividades para recordar esta efeméride. El Inca Garcilaso también ha sido objeto de homenajes en Córdoba, en donde falleció el 23 de abril de 1616, y en Montilla, donde se encuentra su vivienda.

La Florida del Inca (1605), Comentarios reales de los incas (1609) y la Historia general del Perú (1617) son sus obras más significativas. Hijo del conquistador extremeño Sebastián Garcilaso de la Vega y de la princesa inca Isabel Chimpu Ocllo, Gómez Suárez de Figueroa fue un genuino representante del mestizaje cultural de ambos mundos.

"Conviene recordar que, entre sus méritos, figura el de haber sido uno de los primeros intelectuales en el mundo en haber defendido el mestizaje como una fraternidad en la que culturas de distinto signo se confunden en una nueva que aprovecha lo mejor de cada una de ellas para hacer avanzar a la humanidad hacia horizontes mejores", escribía el académico hispanoperuano Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, en el catálogo de la exposición que le dedicó –del 29 de enero al 2 de mayo de 2016– la Biblioteca Nacional de España: La biblioteca del Inca Garcilaso.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL


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