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3 de abril de 2022

  • 3.4.22
A quienes les gustan las obras de José Saramago, ese gran escritor portugués que recibió en Premio Nobel de Literatura en 1998, pueden recordar que una de sus primeras obras llevaba por título Viaje a Portugal. En ella hacía un recorrido por gran parte de la geografía portuguesa y expresaba su enorme conocimiento y el amor por sus raíces.


Pero Saramago también amaba a España, de ahí que en ese largo periplo por las tierras y la historia de su país apareciera, en medio de tantos nombres portugueses, el extremeño de Alburquerque, pueblo en el que yo nací y que tiene unos estrechos vínculos con las gentes del país hermano por su proximidad con la frontera que ahora se atraviesa sin que uno sea consciente de ninguna línea, ni siquiera imaginada, de separación.

La razón de que el nombre de Alburquerque saliera en el libro de Saramago, que vio la luz en 1981, se debe a que algunos pueblos lusos próximos, como Marvão o Castelo de Vide, se sienten como formando parte de un territorio y de una historia común y en los que se vislumbran las magníficas fortalezas medievales que poseen y que hemos heredado de aquellos siglos en los que los conflictos entre los reinos de Castilla y Portugal eran habituales. Aunque, sin dejarme llevar por inclinaciones locales, no me cabe la menor duda que la de Alburquerque, que aquí muestro, es de una belleza excepcional.


Esos vínculos, para quienes pertenecemos a comunidades que colindan con las tierras portuguesas, son muy fuertes. Lo sorprendente es que, sabiendo que hay nueve provincias que parecieran pegadas al mapa de Portugal (desde Huelva, en el sur, hasta Pontevedra, en el norte), no existiera el mismo ánimo hacia las tradiciones y la cultura portuguesas en el resto de nuestro país.

Lo indicado da lugar a que los intercambios sean más fluidos entre territorios vecinos. Es por lo que, en esta ocasión, quisiera hablar de un reciente viaje a Portugal realizado por un numeroso grupo de amantes del patrimonio luso que partieron desde diferentes puntos (Alburquerque, Badajoz, Cáceres…), lo que dio lugar a que los desplazamientos tuvieran que realizarse en coches hasta el punto de encuentro: Castelo de Vide.

Esta nueva visita me hace recordar a las que con frecuencia programábamos en autobús desde la Asociación para la Defensa del Patrimonio (Adepa) para acercarnos a distintas localidades del país vecino con el fin de conocer su rico patrimonio arquitectónico. No obstante, la llegada de la pandemia supuso un paréntesis de las actividades de la asociación y, entre ellas, claro está, las que implicaban desplazamientos.

Una vez que la situación parece ser que adquiere ciertos visos de normalidad, dos miembros de Adepa, Esteban Santos y Pablo Bozas, acuerdan con Moisés Cayetano, profesor jubilado y gran conocedor de la historia de Portugal, programar un viaje que tendría su punto de encuentro en Castelo de Vide, lugar en el que nació Fernando José Salgueiro Maia, uno de los capitanes del 14 de Abril o de la Revolución de los Claveles, que marcó el fin de la dictadura salazarista y el comienzo de la democracia y las libertades en Portugal.


La cita de todos los participantes era precisamente en el cementerio de Castelo de Vide, ya que allí se encuentra la tumba y la lápida en la que se homenajea a este admirable soldado portugués, al que tanto quieren y admiran los vecinos de la localidad. Sería el propio Moisés Cayetano, autor de una muy trabajada biografía de este personaje castrense, quien a lo largo de la jornada ilustrara los recorridos que se realizarían.


Otro de los que colaboraron de modo activo en las explicaciones de la primera villa visitada fue Carolino Tapadejo, antiguo alcalde de la localidad. Y puesto que la revista Azagala fue también promotora de la visita a Portugal, recojo las palabras que su director, Francisco José Negrete, dedicó al experto guía de la villa portuguesa:

[Participó] el propio Carolino, que fue alcalde de Castelo de Vide, hombre muy reconocido en Portugal en el aspecto político, pero también en los del turismo y la historia. Con él inició la preciosa villa de Castelo su expansión turística. No en vano, estrechó lazos con los descendientes de la numerosa comunidad de judíos que vivieron en esa localidad. Logró que el presidente de la República Mario Soares la visitara junto con autoridades de Israel, en un acto en el que Soares pronunció una frase para la historia en la Fonte da Vila de Castelo, donde pidió perdón en nombre de Portugal a los judíos que fueron perseguidos en su país, palabras que aparecieron en la prensa nacional portuguesa y en la israelita. Desde entonces no ha dejado de crecer el número de judíos que visitan la hermosa villa rayana”.


La admiración que a Salgueiro Maia le profesa su pueblo queda plasmada no solo por la forma destacada con la que se le presenta en el cementerio, sino también con el busto que se encuentra en la localidad. A ello habría que añadir el Centro de Cultura, convertido en museo, ubicado en el interior del castillo y en el que se recogen y muestran muchos de los elementos que configuran su vida, tanto en su faceta civil como persona militar.


Allí, el amplio grupo que acudió a esta cita pudo contemplar un excelente documental sobre la vida, un tanto azarosa, de Fernando José Salgueiro Maia. Una vez que acabó la comida por todos compartida, quedaban pendientes por conocer los restos de la ciudad romana de Ammania, ubicada en São Salvador da Aramenha, así como volver a acercarse a Marvão, para recorrer esta pequeña villa enclavada en lo más alto de un empinado cerro.

Quisiera cerrar la presentación de este viaje a Portugal recordando de nuevo a uno de los escritores por el que mayor admiración siento, sea como persona o en su faceta literaria. Estoy seguro de que José Saramago, un gran defensor de una mayor unidad de España y Portugal, vería con agrado estas experiencias que, a fin de cuentas, son una forma de revivir aquellos viajes que con tanta pasión él realizó por su tierra en la primera parte de su vida.

AURELIANO SÁINZ
FOTOGRAFÍAS: AZAGALA / ESTEBAN SANTOS (CEDIDAS)

27 de marzo de 2022

  • 27.3.22
El día 11 de marzo de 2004 nos despertamos con una terrible noticia que conmovió a toda España, dado que, pasados unos minutos de las siete y media de la mañana, se produjeron diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid.


La noticia muy pronto se extendió por todos los medios de comunicación que aparcaron los programas que estaban emitiendo para informar de esta noticia. De modo especial, los canales de televisión comenzaron a emitir imágenes de los vagones de trenes destrozados como si fueran de juguete, al tiempo que también podían verse en las pantallas escenas terribles de los numerosos heridos, repartidos por todos los sitios, junto con las ambulancias que comenzaban a desplazarse a los escenarios en los que se habían producido las explosiones.

Por mi parte, dado que una profesora amiga, antigua alumna de la Facultad, impartía docencia en uno de los colegios de la barriada El Pozo del Tío Raimundo, muy cercano al lugar en el que uno de los trenes había sufrido un atentado, me puse en contacto con ella para ver cómo se encontraba, al tiempo que le preguntaba por la situación de los niños de su clase.

Me explicó que los pequeños estaban muy nerviosos y alterados, dado que algunos de ellos iban caminando hacia el colegio cuando se produjeron las detonaciones. También me indicó que el colegio estaba cerrado y vigilado por la Policía para que nadie pudiese entrar ni salir del mismo. A las familias se les informaban puntualmente, tranquilizándolas, al tiempo que se les aconsejaba que no fueran al colegio a recogerlos, pues corrían peligro al no saber qué acontecía en el exterior.

Las dudas de si había sido un atentado terrorista de ETA o de grupos radicales islamistas pronto empezaron a aclararse, a pesar de que algunos medios insistían en la autoría de ETA. Finalmente, la Audiencia Nacional sentenció que fueron miembros de Al Qaeda y del Grupo Islámico Combatiente Marroquí; sentencia que, posteriormente, fue reiterada por el Tribunal Supremo.

Para seguir la línea de investigación que a lo largo del tiempo he llevado a cabo sobre la violencia y cómo es percibida por los escolares, pasados unos días, le pedí a esta profesora amiga que me hiciera el favor de indicarles a los niños y niñas de su centro que dibujaran en una hoja en blanco la escena que ellos quisieran de lo que sabían de estos atentados.

De igual modo, y puesto que las informaciones fueron muy abundantes, también hice esta petición a profesores que no eran de centros de Madrid, con el fin de comparar las interpretaciones que realizaban los escolares de colegios próximos a los lugares de los atentados con las de quienes, al vivir lejos de la gran ciudad, los habían visto por la televisión.

De entre los primeros, he seleccionado para la portada el dibujo de un niño de 7 años que tuvo conocimiento de los atentados por la proximidad de su colegio a los hechos acontecidos. La escena es verdaderamente dantesca, pues parece realizada por un pintor expresionista. En ella vemos uno de los vagones hecho un verdadero amasijo de hierros devorado por las llamas, al tiempo que los cuerpos de heridos y mutilados, tanto de hombres como mujeres o niños, se encuentran esparcidos por el suelo.


La escena del dibujo de la portada contrasta con la del que acabamos de ver, realizada por otro niño de un colegio de un pueblo de Badajoz, quien contempló las imágenes por la televisión, a pesar de que sus padres estuvieron al tanto de que no recibiera por la pantalla las escenas más dramáticas. Esto dio lugar a que trazara con bastante precisión una visión aérea de un tren de Renfe, con uno de los vagones roto por la explosión que tuvo. No traza personajes en el entorno y en las vías del ferrocarril, por lo que es un dibujo desdramatizado, dado que únicamente añade una ambulancia con el número 112.


Tal como indico, los escolares de los colegios de Madrid sí que plasmaron escenas cargadas de un enorme dramatismo. Así, en el dibujo precedente, volvemos a ver un vagón partido en dos que arde en llamas, rodeado de personas heridas o mutiladas por el suelo que intentan caminar aunque les falte una pierna ya que ha sido sesgada por la metralla que les ha alcanzado.


Un dato a tener en cuenta fue el alto número de heridos y fallecidos en estos atentados. Los datos finales confirmaron 192 muertes, de las cuales 142 correspondían a ciudadanos españoles y 50 a personas de otras nacionalidades. El hecho de que hubiera este número tan elevado de extranjeros se debe a que, a esa hora de la mañana, los trenes se encontraban llenos de viajeros que iban a sus lugares de trabajo. Quizás esta gran cantidad de heridos y fallecidos fuera motivo por el que la niña autora del dibujo anterior, tras haber trazado el vagón en la parte superior de la lámina, dejara un amplio espacio para plasmar las numerosas ambulancias que venían en auxilio de los afectados.


Al igual que en el artículo dedicado a los atentados del 11-S de las Torres Gemelas de Nueva York hubo escolares que en sus dibujos se centraron en los auxilios a las personas afectadas, también en este trabajo que llevé a cabo hubo niños y niñas que se fijaron en los auxilios de los enfermeros que acudían en ayuda de los heridos. Es lo que hace este niño de 8 años que muestra a dos enfermeros transportando en una camilla a un afectado. En este caso, sin el dramatismo que apreciamos en el dibujo siguiente.


Aunque las imágenes recibidas por televisión pudieran ser impactantes, lo cierto es que la proximidad a los lugares de conflictos bélicos o de atentados terroristas proporciona, lógicamente, una mayor tensión emocional en los escolares. Es lo que acontece con el dibujo de la niña de 7 años de la barriada del Pozo del Tío Raimundo de Madrid que acude a describir sus sentimientos añadiendo frases de dolor a los protagonistas de la escena que ha elaborado, al tiempo que comentarios personales a favor de la paz y en contra de la violencia.


Pasados los días de mayor dramatismo, la población se movilizó en apoyo a las víctimas y sus familias. Esto dio lugar a que en el Parque del Retiro se creara el Bosque de los Ausentes, pasando, posteriormente, a llamarse Bosque de los Recuerdos, como homenaje a los 192 fallecidos. De igual modo, al lado de la estación de Atocha se levantó un monumento de cristal cilíndrico con los nombres de todos los que habían perdido sus vidas. Otro de los modos que tiene la gente de expresar su dolor es llevando al lugar de los hechos ramos de flores, pequeños peluches o mensajes escritos de recuerdos, tal como lo muestra la autora del dibujo precedente.


Quisiera cerrar este breve recorrido acerca del mayor atentado terrorista que ha sufrido nuestro país con un dibujo altamente expresivo y que, alejándose de la descripción gráfica de los hechos, el pequeño autor acude al simbolismo al dibujar con ceras un cielo que descarga una gran cantidad de rayos rojos sobre los vagones del tren, o, quizás, sean llamaradas que desde el tren se alzan al cielo como expresión del horror de esta gran tragedia. Una tragedia que debe hacernos claramente solidarios con la población de Ucrania que sufre el terror de los atentados planificados desde el Kremlin.

AURELIANO SÁINZ

20 de marzo de 2022

  • 20.3.22
Cuando se inicia una guerra, o se ataca a un Estado independiente, como sucede en la actualidad con Ucrania, el país agresor busca razones que apoyen y den sentido a su actuación militar. Es difícil pensar que se comienza un ataque de las dimensiones de las que acontecen en la actualidad, que nos sitúa en la incertidumbre de un posible conflicto bélico de dimensiones internacionales, si no se cuenta con apoyos, no solo políticos, militares o económicos, sino también ideológicos. Y, llegado el caso, también habría que incluir los de tipo religioso.


En la actualidad, por los distintos medios periodísticos, se nos informa de los oligarcas que, junto a la cúpula militar, forman el círculo más cercano de Vladimir Putin; aunque, bien es cierto que todas las miradas, como no puede ser de otro modo, se centran en el presidente ruso, debatiéndose, incluso, sobre las posibles patologías mentales que pudiera tener.

Complicada tarea esta última, dado que lo que Carlos Castilla del Pino llamaba el espacio de la propia intimidad psicológica es difícil de conocer. No sabemos qué piensa y qué siente. De todos modos, no es necesario ser un experto en psicología para entender que es un sujeto lleno de odio y que carece de sentimientos básicos como son el de la compasión o el de la empatía, o, lo que es lo mismo, saber ponerse en la situación de los demás. Esto es algo común en los seres cargados de megalomanía o delirios de grandeza.

No obstante, tal como apunto, estos personajes necesitan verse arropados por otros que en la población tienen gran predicamento por el rango que ostentan. Es lo que sucede con el apoyo que ha recibido por parte de Kirill (o Cirilo I), patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa en su ataque a Ucrania, justificándolo con algo que nos resulta insólito.

Pero antes de que veamos cómo el patriarca ruso ha defendido la guerra contra Ucrania, conviene que retomemos algunas declaraciones que tiempo atrás realizó a la agencia rusa de noticias RIA Novosti (recogidas por Europa Press) contra el feminismo y los avances sociales de la mujer.

Según Kirill (cuyo nombre original es también Vladimir), “el feminismo es muy peligroso, ya que proclama una falsa libertad para las mujeres para que sean puestas por encima del matrimonio y la familia”. Más adelante añade, “la ideología feminista no se centra en la familia o en traer hijos al mundo, sino en una función diferente de la mujer que se sitúa frecuentemente contra los valores familiares (…), por lo que no es casualidad que la mayoría de las líderes feministas sean mujeres solteras (…) Las mujeres han de ser ante todo el centro de la vida familiar, las guardianas del hogar”.

Más allá de las invectivas contra los avances de los derechos de las mujeres, en un sermón del domingo 6 de marzo, y según recoge el diario italiano Il Corriere della Sera, Kirill justificó el ataque contra Ucrania diciendo nada menos que “es correcto luchar en una guerra contra el lobby gay”.

No deja de ser insólito que culpe a los homosexuales y justifique que Putin haya dado la orden de atacar a un país soberano porque, en sus propias palabras, la prueba fehaciente de la decadencia moral de Occidente es “muy simple y a la vez terrible: es un desfile gay”.

Parece que al patriarca Kirill los desfiles gais, que anualmente se dan citas en ciertas ciudades de países occidentales (y que supongo se habrá realizado en alguna de Ucrania), resulta ser la palpable demostración de que, según sus propias palabras, “se trata de imponer por la fuerza un pecado condenado por la ley de Dios, y por lo tanto, obligar a las personas a negar a Dios y su verdad”.

Ante tanta majadería, resulta muy saludable acudir a los dos últimos libros del teólogo Juan José Tamayo, uno de los grandes referentes españoles de la Teología de la Liberación. Llevan por título La Internacional del odio y La compasión en un mundo injusto. Tras sus lecturas, no me queda más remedio que pensar que el patriarca ruso, y su amigo Vladimir Putin, están del lado de quienes odian la libertad de las mujeres y de los homosexuales, convirtiéndolos en el centro de los males que tiene la humanidad.

No quiero extenderme mucho, por lo que traería unas de citas extraídas de los libros este gran teólogo para que entendamos que esas soflamas no tienen nada que ver con la liberación de las personas, ni siquiera desde una perspectiva religiosa.

“Algunas manifestaciones de odio de los movimientos religiosos integristas”, apunta Juan José Tamayo, “están impulsadas con frecuencia por sus dirigentes, en alianza con los políticos y organizaciones de la derecha y de la extrema derecha”.

Sobre la mujer nos dice: “La responsabilizan de la autonomía, la libertad y el empoderamiento de las mujeres, a quienes no reconocen como sujetos religiosos ni morales ni teológicos, sino como inferiores, dependientes, subalternas (…). En este sentido puede hablarse de las religiones en sus manifestaciones patriarcales como ‘opio de las mujeres’”.

Sobre la homosexualidad, destaco algunas frases: “El discurso de odio se extiende a las personas gais, lesbianas, bisexuales, intersexuales. La homosexualidad se considera una práctica sexual pecaminosa, más aún perniciosa”. Y también, como ejemplo, “El odio a las personas homosexuales ha llevado al pastor evangélico peruano Rodolfo González Cruza a afirmar que ‘los homosexuales son gente podrida, corrompida e infeliz y están condenadas a muerte’”.

Para cerrar, resulta curioso que patriarcas y pastores de sitios tan alejados entre sí, como son Rusia y Perú, odien con tanta visceralidad a los homosexuales y los “condenen a muerte”, de modo que a ellos nos les importen las atrocidades de las guerras más despiadadas, pues, a fin de cuentas, serían para exterminar a la “gente podrida y corrompida”.

Como vemos, Putin no solo tiene el apoyo de esos oligarcas o magnates mafiosos que se hicieron supermillonarios a partir del hundimiento de la antigua Unión Soviética, sino que también cuenta con personajes tan poderosos como son algunos líderes religiosos a los que la gente escucha creyendo oír en ellos la voz divina. Y esto segundo no me cabe la menor duda que es un auténtico problema, pues el odio, el fanatismo y la ignorancia se unen a la misoginia y la homofobia como si fuera una antigua plaga bíblica que no toca en la actualidad padecer en pleno siglo XXI.

AURELIANO SÁINZ

13 de marzo de 2022

  • 13.3.22
El ataque que ha sufrido Ucrania por la Rusia de Putin ya empieza a entenderse como una verdadera tragedia humana en muchos sentidos. Y uno de los que se nos informa por los medios de comunicación es el de la enorme cifra de ucranianos que huyen para ser acogidos como exiliados a los países colindantes huyendo del horror y de una más que posible muerte.


La cifra de refugiados que, en la actualidad, nos ofrece el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) es de 85 millones en todo el mundo. Cifra escalofriante, pues es casi el doble de toda la población española. Y ahora hay que sumar la de los que salen de Ucrania y que, por suerte, la Unión Europea les ofrece refugio sin condiciones de número.

También, en medio de este enorme desastre, podemos ver la cara de humanidad en los gestos de solidaridad que se han expresado a través de la incorporación de forma estable a familias ya formadas, como son las familias adoptivas, o las que lo hacen de manera temporal, es decir, las familias de acogida.

Por mi parte, quisiera indicar que sí he investigado con cierta profundidad en el desarrollo emocional de niños y niñas en familias adoptivas, como suelo hacer de modo habitual a través de sus dibujos y de las charlas que mantengo con ellos.

Sobre los casos de acogidas temporales, los estudios que tengo son los de niños y adolescentes saharauis que residen en los campos de refugiados de Tinduf, en el sur de Argelia, y que vienen a nuestro país durante el verano en programas ya organizados, lo que supone una tranquilidad para sus familias biológicas.

De todos modos, al conocer otros casos puntuales de familias de acogida, me ha parecido pertinente realizar un artículo de manera conjunta, ya que, de algún modo, hay algo común en ambas modalidades. Así, niños y niñas deben aprender a vivir en una familia que los recibe y acoge. También, por lo que tanto los padres y madres, como sus posibles hermanos de adopción o acogida temporal, tienen que asimilar lo que implica la integración, fija o temporal, de nuevos miembros, puesto que los adoptados pueden atravesar los mismos problemas familiares que los biológicos.

El dibujo de la portada nos puede servir de ejemplo de lo que acabo de comentar. Corresponde a una niña de 8 años, que había sido adoptada por unos padres que tenían previamente hijas biológicas mellizas. Transcurrido el tiempo, se produjo la separación de sus padres adoptivos.

Ese conflicto emocional lo expresa la niña al trazar la figura de la madre en el centro de la lámina. Posteriormente, trazó con lápiz negro la del padre, pero al momento la borró, como si ya no formara parte de la familia. Más tarde, y algo distanciadas de ella, las de sus hermanas mellizas. Pasó, finalmente, a dibujarse a sí misma con su mascota y la casa, a la que sorprendentemente llama “hotel”.


Si la acogida es temporal y el menor pequeño, hay que ser consciente de que entre los retos con los que se comienzan, si el menor procede de un país con idioma distinto, se encuentra el que tendrá que aprender la lengua y expresarse con el de la familia de acogida.

Es lo que sucede con la autora del dibujo anterior, una niña de 6 años, que se dibujó entre su padre y su madre de acogida, con la misma forma y el mismo trazado, lo que indica que la pequeña se sentía muy querida en ese nuevo hogar temporal, al tiempo que aprendía a escribir las primeras palabras del español.

Puesto que estamos hablando de adopción, conviene indicar que uno de los autores de referencia en este tema es Jesús Palacios, catedrático de Psicología Evolutiva en la Universidad de Sevilla. Este profesor y autor de numerosas publicaciones sobre esta cuestión nos dice que debemos considerar que las familias adoptivas son muy diversas: familias biparentales y monoparentales; parejas heterosexuales y homosexuales; con hijos biológicos previos o sin ellos; adoptantes de un solo niño o más de uno; que lo hacen de bebés o de niños algo mayores; con problemáticas especiales o sin ellas, etcétera.


Como ejemplo de lo que nos indica Jesús Palacios, muestro el dibujo de una niña de origen chino de 10 años. En este caso, se trata de una familia monoparental, puesto que su madre de adopción no estaba casada ni unida en pareja. La pequeña comenzó dibujando a su madre adoptiva, para pasar, en segundo lugar, a ella misma. Su concepción de la familia se ampliaba con las dos hermanas de su madre (sus “titas”) y las hijas de estas, que las había asumido como sus primas.

Llama la atención que todos los rostros los dibujara de modo similar: ovalados, con dos circulitos para los ojos, sin nariz y con bocas lineales sonrientes, como si la niña quisiera manifestar que todas las figuras femeninas se parecen a ella y entre sí, expresando, de este modo, que se siente querida y que vive en un ambiente dichoso.


Sobre la adopción suelen existir bastantes ideas erróneas, como la creencia de que hay muchos bebés huérfanos que esperan ser adoptados, cuando, según Jesús Palacios, “la realidad es que quienes esperan ser adoptados tienen cierta edad, y casi en ningún caso llegan a la adopción a través de la orfandad, sino por la vía del abandono o el maltrato”.

Lo que he indicado anteriormente nos conduce a erradicar la idea de que la vida de un niño o una niña adoptados parte de cero, ya que no es una página en blanco sobre la que se comienza a escribir la nueva historia de los padres y del hijo adoptado.

De todos modos, según Jesús Palacios, “la vida familiar adoptiva transcurre por senderos muy parecidos a los de cualquier otra familia, con sus muchas alegrías y sus inevitables tensiones, con sus satisfacciones y sus frustraciones…”.

¿Qué sienten, pues, los hermanos o hermanas de un nuevo miembro incorporado a la familia? Si se les ha preparado bien, lo más probable es que lo acojan con cariño y atenciones. De todos modos, es casi inevitable que en el proceso de desarrollo surjan celos, incluso, que haya casos que lo sientan como un “intruso” que se ha incorporado a la familia. Es lo que expresa la autora del anterior dibujo, una chica de 11 años, cuando en clase se les pidió que dibujaran la familia.

Como vemos, en el lado izquierdo de la lámina se encuentran su padre y su madre que tienen cogidos de la mano al niño que habían adoptado. La autora no se recata de poner claramente “hermano adoptado”, para que entendamos que, por un lado, están los hijos biológicos y, por otro, el que no lo es.

Posteriormente, dibuja a sus dos hermanos y, en el extremo derecho, se traza a sí misma con un hipotético novio, de manera que debajo de ambos escribe “yo en el futuro”. En este caso se siente desplazada de la atención y del cariño de sus padres, manifestándolo, también, por la lejanía en el dibujo con respecto a sus padres y por el hecho de haber sido la última en representarse.


Tal como se ha apuntado, la variedad de situaciones en las familias adoptivas y de acogidas en muy grande, por lo que dar respuestas generales se hace complicado. De todos modos, madres y padres que acogen en el hogar a un nuevo miembro, en la actualidad, suelen estar preparados para afrontar los retos que se les presentan y son capaces de llevar adelante su integración.

Es lo que nos manifiesta en su dibujo Marta, una chica de 12 años, que se dibuja entre su padre de acogida y su hermana mayor, como si fuera un miembro más de una familia que la expresa toda dichosa y sin que manifieste ningún elemento negativo en su hogar de adopción.

Para cerrar esta breve incursión en los hogares de adopción o de acogida, quisiera expresar que en medio del horror que ese siniestro personaje que es Vladimir Putin, y la cohorte de políticos y oligarcas que lo rodean, resulta posible ver rasgos de humanidad en quienes ofrecen su apoyo, de una manera u otra, a las familias o a los niños y adolescentes que sufren esta cruel guerra que han desatado contra su país.

AURELIANO SÁINZ

6 de marzo de 2022

  • 6.3.22
Parece que el destino de la humanidad es no librarse de la violencia en todas sus facetas, por lo que el ataque que ha comenzado a sufrir la población de Ucrania por parte de la Rusia de Putin parece la continuidad de un relato que, no por inesperado, deja de ser tan verídico como fue uno de los mayores atentados que conocimos a comienzos de este siglo: el sufrido por las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001.


Sobre el tema de la violencia, en sus distintas formas, quisiera apuntar que comencé a trabajarlo en el campo educativo hace ya más de tres décadas, cuando publiqué como director de una investigación el libro que llevaba por título Signos y cultura de la violencia. Una investigación en el aula.

Más tarde, precisamente en ese año de 2001, vio la luz otro libro mío acerca de esta línea de investigación que he continuado hasta hoy. Su título fue Las ideas de la paz y de la violencia en los escolares. Análisis a través de sus dibujos.

Dado que las guerras y los atentados parecen no detenerse, cuando se produjo el del 11-S en Nueva York –y, posteriormente, el 11-M en Madrid– llevé a cabo investigaciones en distintos centros educativos para saber cómo los escolares de Primaria y los estudiantes de Secundaria habían interpretado esos atentados que habían conocido por los medios de comunicación, especialmente los canales televisivos.

De este modo, y puesto que ahora la violencia bélica se transmite casi en directo, he considerado oportuno abordar esta temática, pues influye cognitiva y emocionalmente en niños y adolescentes que contemplan atónitos que el mundo es un lugar inseguro, cargado de crueldad y con unos gobernantes que anteponen intereses espurios que, en gran medida, ellos no comprenden.

Aunque inicié estas investigaciones antes de que se desmembrara la antigua Yugoslavia, me ha parecido conveniente publicar estos trabajos a partir de los que se han producido en el nuevo siglo que, anticipadamente y con infundado optimismo, se nos ofrecía como el que dejaría atrás los actos de barbarie que han asolado la humanidad a lo largo de su historia.

Y comienzo por los atentados del 11-S en Nueva York, puesto que fueron retransmitidos y visionados en directo a través de los canales de televisión por todo el planeta.


Nos encontrábamos en la hora en la que habitualmente las familias españolas nos reuníamos alrededor de la mesa para almorzar. De pronto, los programas se cortan para emitirnos unas imágenes en las que, atónitos, contemplábamos cómo un avión, y posteriormente otro, se estrellaban contra las grandes Torres Gemelas de la ciudad de los rascacielos. Esto queda bien expresado en uno de los dibujos, en el que se nos muestra el salón de una casa con un televisor en el que se anuncia la conexión para informar del quien impulsó el atentado.

El impacto en la gente fue brutal. Nunca podíamos imaginar que se pudiera producir un acto de esta índole en la más importante ciudad de Estados Unidos. Esto me impulsó, en los días siguientes, a realizar una investigación en el ciclo superior de Educación Primaria, es decir, con escolares de 10, 11 y 12 años, acerca de lo que habían visto por la televisión, de lo que sentían y de cómo interpretaban estos atentados. Creía que era relevante saber cómo les afectaban emocionalmente este ataque tan bárbaro a dos edificios llenos de población civil.


Para ello, tomé contacto con los responsables de distintos centros educativos, a los que informé de mis objetivos. Ya en las aulas, a los alumnos les indiqué que dibujaran en una hoja en blanco lo que ellos desearan de lo que había acontecido en Nueva York, al tiempo que les sugerí que por detrás, o en una hoja aparte, explicaran por escrito lo que habían representado.

Tengo que indicar que los resultados fueron de gran interés, dado que las escenas que habían dibujado eran relatos visuales de lo que más les había impactado, al tiempo que sus explicaciones complementaban lo que habían expresado gráficamente.

Como trabajo de investigación cuya finalidad era ser publicado, debo apuntar que agrupé los significados de lo que ellos habían querido decir en sus dibujos y en sus redacciones. De este modo, expuse siete temáticas que fueron las siguientes:
  1. Avión acercándose al edificio
  2. Avión impactando en una de las torres
  3. Personas arrojándose desde lo alto
  4. Asociación del hecho con símbolos y términos españoles
  5. Los ciudadanos y el personal de auxilio
  6. Los medios de comunicación
  7. Al Qaeda y Guerra de Afganistán.

Las imágenes que más impactaron a quienes contemplaron los atentados a través de la televisión y en tiempo real fueron las de la gente que se arrojaba al vacío ante el temor de morir aplastada por el derrumbe de partes del edificio o por el fuego que inmediatamente se extendía en ambas torres. Estas imágenes quedaron fuertemente grabadas en sus retinas, por lo que serían las más reproducidas en las clases.

Fue tan alta la impresión en los espectadores que en el propio Estados Unidos se dieron indicaciones de que no se emitieran por los medios audiovisuales fotografías o filmaciones de los afectados para evitar la conmoción que producía en la gente que las contemplaba. Y es que mostrar imágenes de los cuerpos estrellados contra el suelo, inevitablemente, conmovían a todo el mundo, especialmente, a los más pequeños.


En sentido contrario, ver a la policía, a los bomberos, al personal sanitario e, incluso, a personas normales ayudando en esta tragedia ayudaba a comprender que la sociedad está organizada y preparada por profesionales para dar el apoyo a quienes lo necesitan en momentos muy dramáticos. Por otro lado, el que hubiera gente que se prestaba a ayudar a los heridos se convertía en un signo de solidaridad en momentos cruciales.


Curiosamente, encontré bastantes dibujos que representaban a los medios de comunicación y a periodistas que, como corresponsales en Nueva York, tenían que informar de lo que estaba aconteciendo en la zona del atentado. Me llamó especialmente la atención el que, en algunos casos, escribieran los nombres de esos informadores que se encontraban en medio de la tragedia y tenían que hacer su trabajo lo mejor posible.



Muy pronto se supo el nombre de la organización terrorista islámica, Al Qaeda, autora de los atentados, así como el de su líder, Osama Bin Laden, cuyo rostro se hizo mundialmente famoso. Fue esta la razón por la que algunos de los alumnos que participaron en esta investigación se decantaran por plasmarlo. De igual modo, aparecieron dibujos en los que describían gráficamente la guerra que comenzaba contra Afganistán; guerra que se ha cerrado veinte años después con los resultados que todos conocemos.

Para finalizar, quisiera indicar que vivimos en un mundo globalizado en el que las informaciones se dan y llegan de manera instantánea. Esto que pertenece a la visibilidad y la inmediatez en la que nos encontramos inmersos tiene, como casi todo lo humano, sus pros y contras.

En la parte de los inconvenientes se encuentran los impactos emocionales que ejercen sobre niños y adolescentes las imágenes de la violencia y la crueldad de las guerras y de los atentados. Y sobre este punto debemos estar atentos a lo que reciben en sus móviles y tablets, pues empiezan a dejar un poso negativo en sus estados anímicos ante la acumulación de noticias y hechos tan terribles.

AURELIANO SÁINZ

27 de febrero de 2022

  • 27.2.22
"Ansiedad". Triste palabra que todos quisiéramos alejarla de nuestro entorno, pues colinda con otras como "angustia", "desazón", "congoja", "desasosiego", que también parecen anunciarnos un estado de ánimo en el que la vida se nos vuelve turbia, oscura y sin aquellos horizontes que nos aseguren que, tras el ocaso, vendrá un amanecer que limpie el cielo que sentimos muy alejado de nosotros.


Esta palabra, "ansiedad", posiblemente hoy anida en el alma de muchos que han sufrido el cúmulo de crisis que se han abatido sobre nuestro país. Algunos de ellos han visto sus vidas truncadas, como fragmentadas en dos cuerpos partidos en un antes y un después que parecen difíciles de conjugar. Cada cual se habrá preguntado cómo ha sido posible llegar a esta situación inimaginada con anterioridad y en la que en poco tiempo se han agolpado sentimientos arduos de controlar.

También difíciles de comunicar, ya que no solamente han ocupado la casi su totalidad del ánimo de quien los porta, sino que se extienden por todas las partes del cuerpo, como si un ser extraño e invisible lo hubiera invadido, instalándose de modo permanente, a pesar de que su dueño le insta constantemente a desalojar ese territorio físico que no le pertenece.

En ocasiones, para apaciguar la ansiedad, se acude a algún libro en el que encontrar el sosiego que falta. Se busca la complicidad y la comprensión de alguien que no está presente, pero que ha reflexionado y entendido lo que significa caminar al borde del abismo.


Imagino que habrá muchos textos o autores a los que acudir. Sin embargo, de los que yo conozco, nadie mejor que el gran escritor y poeta portugués Fernando Pessoa, que supo traducir esos inquietantes sentimientos en la que, quizás, sea su obra más conocida: Libro del desasosiego. Me vais a permitir, pues, que extraiga algunas frases de Pessoa sacadas de ese brillante libro para que nos acerquemos a alguien que supo expresar magistralmente el más íntimo “desasosiego”:

“Huérfano de fortuna, tengo, como todos los huérfanos, necesidad de ser objeto de afecto por parte de alguien”.

“Todo se me evapora. Mi vida entera, mis recuerdos, mi imaginación y todo lo que contiene, mi personalidad, todo se me evapora”.

“He creado en mí varias personalidades. Creo personalidades constantemente. Cada sueño mío es inmediatamente, en el momento de aparecer soñado, encarnado en otra persona que pasa a soñarlo, y yo no”.

“Mi alma está hoy triste hasta el cuerpo. Todo yo me duelo, memoria, ojos y brazos. Hay una especie de reumatismo en todo cuanto soy. No influye en mí la claridad límpida del día, ni el cielo de un gran azul puro, marea alta parada de luz difusa”.

“Estoy triste, pero no con una tristeza definida, ni siquiera con una tristeza indefinida”.

“Estas expresiones no traducen exactamente lo que siento porque sin duda nada puede traducir exactamente lo que alguien siente”
.

A estas alturas del relato, alguien puede preguntarse: ¿A cuento de qué viene esto si la semana anterior ya leímos el excelente artículo [Nadie cambia la vida] que había publicado en este mismo medio Antonio López Hidalgo, con ilustraciones de Jes Jiménez?

Cierto. A medida que yo iba leyendo el trabajo de López Hidalgo asomaban a mi mente recuerdos imborrables de la infancia y, también, las lecturas de dos grandes autores que expresan el desasosiego, la ansiedad y el sentimiento que se sienten ante el fracaso en la vida.

Ya he citado al portugués Fernando Pessoa. Pero antes de abordar al gran poeta español Jaime Gil de Biedma, me vais a permitir que comente el recuerdo de mis primeros años en Alburquerque, mi pueblo de origen, que está asociado con el título de este escrito.

A pesar del tiempo transcurrido, las imágenes asoman con toda claridad a mi memoria. Subía yo por la denominada calle del Pilar rumbo hacia a la Alameda, paseo central del pueblo, en el que me vería con los amigos con los que había quedado para jugar juntos aquella tarde. De un balcón abierto de par en par de esa calle salían las notas limpias de una melodía radiada que a mí me parecían que provenían de una mandolina. Me quedé un tanto parado para oír con más detenimiento aquella voz que, con acento extranjero, empezaba a desgranar las siguientes palabras: “Ansiedad de tenerte en mis brazos, musitando palabras de amor…”.

Era la primera vez que escuchaba este bolero; aunque, de ningún modo, sería la última. A partir de entonces, se hizo más frecuente el que en las ondas de las emisoras de radio se lanzara la cálida y sensual voz de un cantante de jazz, Nat King Cole, que había grabado un disco en español y en el que se encontraba esta canción.

Pasado el tiempo, uno comenzó a tener más informaciones, tanto de su autor, el venezolano Chelique (José Enrique) Sarabia, como de quien con su voz la hizo tremendamente popular en nuestro país.

Quien la cantaba, Nathaniel Adams Coles, que ese era su nombre de pila, había nacido en 1919 en la ciudad de Montgomery, Alabama. Su vida fue muy breve, pues solo alcanzó los 45 años; es decir, cuando yo llegaba a los dieciséis años su vida se extinguió. De todos modos, su legado musical fue muy extenso. Curiosamente, no sabía hablar español, por lo que tenía que ir aprendiendo a pronunciar cada frase que aparece en las letras de las canciones que había grabado en nuestro idioma.


Me queda por hablar algo de Jaime Gil de Biedma (1919-1990). No descubro nada si digo de él que es uno de los mejores poetas españoles del siglo pasado, al que se le suele incluir en la Generación del 50. Y si le traigo en esta ocasión se debe a que su poema No volveré a ser joven, que se encuentra en la obra Poemas póstumos publicada en 1968, me sirvió hace bastantes años para realizar el diseño de la portada de la revista Navalá que iba a estar dedicada a este poeta. Esto quiere decir que esos versos, cargados de melancolía y decepción, han estado en mi memoria durante mucho tiempo. Dicen así:

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
–como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
–envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
–envejecer, morir,
es el único argumento de la obra
.

Una vez que hayamos leído este intenso poema, creo que sobran las demás palabras que yo pudiera añadirle.

AURELIANO SÁINZ

20 de febrero de 2022

  • 20.2.22
Recientemente he tenido el placer de presentar el último libro de Francisco Delgado en la Biblioteca Viva de al-Ándalus en la ciudad de Córdoba. Su título es bien significativo: De la instrucción pública a la digitalización de la enseñanza. España (1820-2020). Nada menos que un recorrido de doscientos años en el estudio de la escuela pública, sin embargo, como el propio autor indica en la portada del libro, puede entenderse “a modo de manual”, ya que las más de noventa entradas del índice nos ayudan a leerlo de modo seguido o a penetrar en aquello que especialmente nos interesa en un momento determinado.


Brevemente, indicaré que Francisco Delgado es maestro industrial en Artes Gráficas, diplomado en Psicología Industrial y en Salud Laboral. Fue diputado en 1977, senador en 1979 y concejal del Ayuntamiento de Albacete, su ciudad natal. Ha sido presidente de Europa Laica durante una década y de la Confederación Española de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (CEAPA). Entre sus libros dedicados a la enseñanza, destacaría La escuela pública amenazada, Hacia la escuela laica y La cruz en las aulas.

—Me gustaría, Paco, que iniciáramos esta incursión por la escuela pública de modo que, brevemente, nos informaras de cuáles fueron sus inicios en nuestro país.

—Intentaré sintetizar indicando que, a lo largo de los siglos XVIII y XIX, diversos Estados europeos establecieron sistemas educativos como consecuencia de la modernidad y de la lucha promovida por intelectuales de la Ilustración y acelerados por la Revolución Francesa de 1789. Esta corriente de transformación social incorporó principios democratizadores en los asuntos públicos, aprobó propuestas a favor de una nueva ciudadanía y puso en marcha, muy lentamente, actuaciones innovadoras en la convivencia social y en la gestión de los servicios esenciales.

De este modo, la Instrucción Pública pasó a convertirse, en teoría, en un derecho de la ciudadanía y un deber de los Estados, que comenzarían a definir y a proyectar escuelas de Enseñanza Primaria, inicialmente, bajo la responsabilidad de los municipios. En el caso de España, los primeros movimientos ilustrados se inician con el reinado de Carlos III y, sobre todo, a raíz de la promulgación de la Constitución de 1812. Todo ello con excesiva lentitud, al menos hasta la aprobación de Ley de Instrucción Pública de 1857, salvo los fallidos intentos del denominado Trienio Constitucional (1820-23).

—Se suele hablar con cierta admiración de la Constitución de 1812. ¿Puedes ampliar la información referida a este período de nuestra historia?

—La Constitución de 1812, en su Título IX titulado "De la Instrucción Pública", inaugura una etapa de un mandato constitucional para la implicación de los poderes públicos en la enseñanza en general. Así, en el artículo 366 se establece por primera vez de modo imperativo que “en todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo de la religión católica”.

Más adelante se indica que “habrá una Dirección General de Estudios, compuesta de personas de conocida instrucción, a cuyo cargo estará, bajo la autoridad del Gobierno, la inspección de la enseñanza pública”. Sin embargo, estos principios y objetivos, por distintos avatares políticos, se difuminan con cierta frecuencia a lo largo de los siglos XIX y XX.

Por otro lado, la enorme influencia que la Iglesia católica ha ejercido, salvo en períodos muy reducidos, determinará el devenir de un sistema educativo que no solo se muestra como confesional hasta hoy, sino que marcaría el currículo y decidiría sobre los contenidos, influyendo en la segregación por sexos y apoyando la educación diferenciada para las mujeres, centrada “en las tareas del hogar” y en educarlas para ser “buenas madres y esposas”, bajo la falacia de “libertad de enseñanza”.

—Demos un gran salto temporal hacia adelante para situarnos en el período de la Segunda República. ¿Cuáles fueron sus aspectos más destacados?

Te indicaría que, para el primer Gobierno de la Segunda República, fueron los proyectos educativos propuestos por la Institución Libre de Enseñanza, la Escuela Moderna y tantos otros de importancia vital para una depauperada enseñanza española, ya que el analfabetismo se situaba en el 32 por ciento de la población. Se pretendía alcanzar un “Estado educador", ambicioso proyecto que una gran parte de los maestros y maestras y de la intelectualidad acogió con enorme entusiasmo.

En esta línea, una de las primeras decisiones tomadas fue la elaboración de un ambicioso plan quinquenal de construcción de escuelas, de hasta 27.000 centros escolares. A pesar de ello, las penurias presupuestarias impidieron alcanzar ese objetivo, pero se hizo un verdadero esfuerzo para que existieran escuelas en todos los rincones del país. Así, en diciembre de 1932 ya se habían creado 9.620 escuelas mixtas, que se dotaron de material escolar, en paralelo a una voluminosa creación de plazas de las maestras y maestros correspondientes.

En el ámbito educativo, se promovió una revolución pedagógica, ya que se buscaba que la escuela tuviera una clara conexión con la sociedad, por lo que era necesario el concurso de los padres, creándose las bases para una verdadera Comunidad Educativa. Así mismo, por vez primera en la historia de España, se implantó un modelo mixto para la coeducación, anulando la tradicional segregación de las mujeres en el ámbito de la enseñanza. Además, se aprobó la enseñanza laica, sacando la religión de los centros escolares, al tiempo que un Decreto del Gobierno reconoce a los padres el derecho a intervenir en la vida escolar a través de los Consejos de protección oficial.

—En tu libro hablas de la relevancia de las llamadas Misiones Pedagógicas durante la Segunda República. Explícanos en qué consistieron.

—Las Misiones Pedagógicas fue uno de los proyectos que más huella han dejado la Segunda República, ya que ponía en práctica la idea de la Institución Libre de Enseñanza de lo que se conocía como la “extensión universitaria”. Es decir, se pretendía acercar la cultura, especialmente, al mundo rural, con exposiciones, sesiones cinematográficas, guiñoles, representaciones teatrales, recitales y apoyo a los maestros rurales. Por entonces, era fundamental y urgente la educación y alfabetización de los adultos, por lo que a través de estas Misiones se fomentaría la cultura general para la ciudadanía de todas las edades.

—¿Crees que, tal como has apuntado, el hecho de que se planteara una escuela pública de tipo laico fuera motivo para que los sectores conservadores decidieran respaldar la sublevación franquista?

—Sin duda, fue una de las causas. Hemos de tener en cuenta que el Vaticano y la inmensa mayoría de los obispos españoles atacaron con saña el advenimiento de la Segunda República, incluso, antes de su instauración en abril de 1931. Apoyaron la sublevación de Franco en 1936 e instauraron la enseñanza nacional-católica durante la larga dictadura.

—Tras la derrota de la Segunda República se inicia el largo período de la dictadura franquista, que bien tratas en tu libro. ¿Qué rasgos básicos destacarías de la escuela pública en el franquismo?

—Sería una escuela nacional-católica; ideologizada a través de la denominada “formación del espíritu nacional”; centralizada; con la segregación por sexos y clases sociales. Hubo una enorme falta de inversión y gasto, lo que generó un enorme analfabetismo. Quizá fuera la formación profesional el punto más fuerte de ese largo periodo. En los años finales de la dictadura, la Ley General de Educación, de 1970, trató de cambiar esa dinámica al denunciar las grandes carencias del sistema educativo de aquella época.

—Dado que defiendes el Estado laico como forma de ampliación y profundización en la democracia, ¿tuvo sentido, en 1979, la renovación del Concordato con el Vaticano de 1953 en los años en los que se reiniciaba la democracia en nuestro país?

—Evidentemente, no tenía sentido. Pero hemos de reconocer que se estaba negociando, o maquinando, mientras se elaboraba la Constitución. De ahí que, más de cuarenta años después, con gobiernos de todo “pelaje y color”, se sigan generando enormes problemas en nuestra democracia formal por los sustanciosos privilegios jurídicos, sociales, económicos, patrimoniales, fiscales, hacia la Iglesia católica.

Ahora nos encontramos con una educación totalmente trufada de ideología católica, al mantener a unos veinte mil “delegados diocesanos” (profesorado de Religión) en los centros de titularidad pública, que tienen más privilegios y estabilidad que, por ejemplo, el profesorado interino. Es más, y al margen del Concordato, el Estado subvenciona cien por cien centros educativos de ideario católico, vía conciertos, ayudando a la creación de universidades católicas y a la proliferación de centros de formación profesional en manos de grupos católicos integristas como los kikos.

—Una pregunta que está en mente de todos es la referida a los numerosos cambios legislativos en el campo de la enseñanza no universitaria.

—En líneas generales, apuntaría a que el poder político no tiene claro qué modelo de sistema educativo quiere. Lo mejor de lo conseguido hasta ahora ha sido la universalización, la descentralización y la coeducación. Pero, desde 1979 hasta hoy, han existido demasiados ministros y ministras, demasiadas reformas y muy poca armonización en el conjunto del Estado.

La democratización real del sistema no se ha producido; no hemos llegado a la inversión y gastos deseado (6 por ciento del PIB para la educación no universitaria); la formación del profesorado no se ha tomado en serio; no ha habido acuerdos políticos en temas clave e importantes; la enseñanza está muy ideologizada de forma partidaria y sigue teniendo un fuerte componente confesional.

—Llegamos al último trayecto legislativo en la enseñanza. ¿Qué aporta la LOMLOE, que todavía se está debatiendo, con respecto a la ley anterior?

—Muy poco nuevo. Viene a derogar algunos aspectos de la LOMCE del PP y se aproxima a la LOE de 2006 del PSOE, en clave siglo XXI. Contiene, como algunas leyes anteriores, muchas buenas intenciones teóricas; pero, en la práctica, sigue siendo confesional y con un alto componente privatizador. No hay compromisos de elevar adecuadamente el gasto e inversión que sería necesario. En un sistema ya muy poco armonizado (no digo "homogéneo", sino "armonizado"), a nivel de Estado, incluso concede más competencias a las Comunidades Autónomas, algunas en manos de sectores muy conservadores, lo que comporta serios riesgos. En suma, una reforma más “sin pies ni cabeza”, y con muy pocas novedades en clave del actual siglo XXI digital.

—Enlazando con lo último que indicas, ¿cuáles son los retos de la escuela española en la era digital? Por otro lado, ¿llegaremos a ver una escuela pública laica?

—Comienzo por la segunda pregunta. A corto plazo no veremos una escuela pública, única, democrática y laica. Los conciertos seguirán, al igual que el incremento de la privatización del sistema educativo, en su conjunto. Aumentarán con la consiguiente segregación por clases sociales, territorialidad e ideología aumentará, con las actuales políticas que se aplican.

Con respecto a la primera pregunta, quisiera indicar que en la era digital y de la inteligencia artificial, los sistemas educativos tienen muchos retos, y no solo en España. Estamos ante una nueva concepción del mundo en el ámbito del trabajo, de las relaciones laborales y sociales, en las comunicaciones y en la economía global. La era digital tiene mucho que aportar a la educación. Puede ser una buena senda de mayor calidad, universalización del conocimiento y menos segregación; o, en sentido contrario, transitar por los caminos equivocados del control de las personas y de su manipulación. Ahí los gobiernos de turno, el mundo de la pedagogía, la investigación, la sociología y las humanidades tienen mucho que aportar. Y en ese complejo ámbito estamos.

—Para cerrar, quisiera darte las gracias por esta entrevista, que, a fin de cuentas, orienta el contenido de tu libro a sus potenciales lectores. Por otro lado, me imagino que habrá algunos que estén interesados en adquirir tu libro. ¿Cómo pueden hacerlo?

—El libro se encuentra en las distintas librerías del país. No obstante, si alguien tuviera problemas puede solicitarlo por internet a www.popularlibros.com.

AURELIANO SÁINZ
FOTOGRAFÍA: FRANCISCO DELGADO (CEDIDA)

13 de febrero de 2022

  • 13.2.22
Si hubiera que hablar de los grupos sociales que en nuestro país han tenido importantes transformaciones, sin lugar a dudas, habría que citar de modo significativo el de la familia. Ya no es solo la familia que solemos llamar "tradicional" la única presente, sino que hay otras formas que pueden ser minoritarias que conviene considerarlas, especialmente cuando se trabaja en el campo educativo, pues niños y niñas pueden vivir en otros modelos como son las familias reconstituidas.


A lo largo del tiempo, han sido diversos los artículos en los que he abordado los cambios familiares, no solo aludiendo a los que tratan de la separación de los padres y que buscan la construcción de nuevas familias, fenómeno, por cierto, muy presente en nuestra sociedad. También a aquellos en los que se aborda el fallecimiento de uno de los cónyuges y se desea crear una nueva relación de pareja, conllevando a lo que actualmente denominamos como "familias reconstituidas".

Así pues, entendemos como familia reconstituida a aquella forma familiar compuesta por dos adultos, en el que uno de los miembros, o los dos, aporta hijos de su relación anterior, y que surge por el fallecimiento de un cónyuge o por la ruptura de una pareja anterior

Sobre el número de este tipo de familias existentes en nuestro país es un tanto difícil de precisar, puesto que, por un lado, los datos que se tienen de ellas aportados por el Instituto Nacional de Estadística vienen referido al año 2004, en el se daba la cifra de 232.863 familias, con 465.588 hijos. Por otro, hay quienes optan por llevar la convivencia en pareja sin crear los vínculos matrimoniales, lo que conllevaría a que las cifras serían muy superiores a las mostradas por el INE.

De todos modos, quisiera apuntar que las investigaciones que he llevado a cabo se centran en conocer, través de los dibujos, cómo los niños o las niñas autores de los mismos interpretan emocionalmente sus nuevas situaciones.

Es, por ejemplo, lo que acontece con el dibujo de la portada de una niña de 9 años, la cual, al pedir en su clase que representaran a la familia, se trazó en medio de sus padres biológicos, junto a su hermana pequeña. En el lado izquierdo de la escena, aparecen su padrastro y su pequeño hermanastro. Y todo ello dentro de un dibujo alegre, tranquilo, con el título en letras grandes, expresando que todos ellos conforman su nueva familia.


En el estudio de las familias reconstituidas, debemos considerar que en el inicio de la separación de los padres hay una fase en la que no necesariamente aparecen dibujadas las parejas de algunos de ellos (caso de que las hubiera). Son los difíciles y complicados períodos de transición que no se sabe muy bien hacia dónde conducen. En ellos, no obstante, los hijos entienden que su padre y su madre ya no viven en el mismo espacio, que cada uno tiene su propia casa, por lo que suelen expresarlo, tal como aparece en el dibujo precedente, mediante una línea vertical de separación, de modo que se representan con uno o con otro, dependiendo del grado de afinidad emocional que mantengan con cada uno de sus progenitores.


Habitualmente, y desde fuera, se tiene tendencia a ver con excesiva dramatización la creación de una nueva familia, pensando que los hijos o hijas vivirán traumatizados y sin ser capaces de establecer vínculos emocionales sanos con los nuevos miembros. Las investigaciones que he llevado a cabo desmienten esa creencia, pues todo el complejo y doloroso proceso de separación va a depender en gran medida de cómo los progenitores afronten este cambio.

Como ejemplo de que las escenas trazadas por los escolares pueden no coincidir con esta visión tan dramática, indico que, en el dibujo que acabamos de ver de una chica de 11 años, comienza trazándose a sí misma portando una camiseta con un corazón. Posteriormente, representa a su padre y a su madre a los que coge de las manos, antes de pasar a su pequeño hermano en la izquierda. Ya en la derecha, muestra a la nueva pareja de su madre, cogida también de la mano y al niño de este último.

Cierto que no todos los casos van por buen camino, ya que los hijos tendrán que enfrentarse a nuevas situaciones que ellos no imaginaban, por lo que, tal como he indicado, será responsabilidad de los padres de ser capaces de ir construyendo, en medio de la adversidad, las condiciones que faciliten el tránsito a las nuevas formas de familia en las que van a vivir. Aunque también serán los propios hijos los que faciliten u obstaculicen la formación de las nuevas familias.

Según la psicóloga clínica Cayetana García Hurtado, los retos y conflictos a los que se tienen que enfrentar los adultos serían los siguientes:

1. Se tiende a negar las dificultades propias de la nueva situación y hacer como si no pasase nada y se tratara de una familia convencional.

2. La intromisión de cónyuges anteriores es un factor que dificulta bastante, sobre todo cuando hay cuentas pendientes y la disolución anterior no ha sido amistosa.

3. El hecho de haber pasado anteriormente por una ruptura, puede generar en la nueva pareja una expectativa sesgada ante cualquier dificultad que acontezca, y ver otra separación como algo más probable.

4. Cuando la custodia es compartida y existen dos hogares, puede ocurrir que los hijos se conviertan en informadores de lo que ocurre en uno u otro lugar, siendo víctimas de la manipulación de uno de los dos padres, o ser el propio chico o chica el que chantajee con irse al otro hogar si no se cumplen sus objetivos o no se le deja hacer lo que quiere.

5. Si se tienen hijos anteriores al nuevo matrimonio, cada uno tenderá a aplicar la autoridad a su manera con ellos, dándose diferencias que dificultarán la integración de los hermanastros.

6. Boicot de los hijos a la nueva pareja, si no se ha conseguido establecerse una buena relación. Los hijos pueden ponerse en contra del nuevo cónyuge provocando que el progenitor acabe poniéndose del lado de sus hijos generando problemas en la pareja.

7. Celos del progenitor ausente hacia la relación de sus hijos con el nuevo cónyuge, dado que puede ver la amistad del niño o la niña con el otro padre o madre como una deslealtad hacia él/ella y reaccionar en consecuencia.

8. La familia externa (abuelos, tíos, primos) puede establecer diferentes relaciones con los niños, haciendo distinciones entre ellos y acentuando la situación de desigualdad.

9. Suelen darse distintos ritmo de adaptación. Por regla general, los hijos marchan a una velocidad más lenta que los padres a la hora de generar relaciones estrechas con el nuevo cónyuge. Los padres, con frecuencia, han generado su vínculo sin que los hijos tuvieran conciencia de esta nueva relación, por lo que se tiene que tener paciencia y darles tiempo suficiente sin intentar forzar la situación.

10. Se dan cambios estructurales en las relaciones de las dos familias: los hijos sufren la pérdida de la relación privilegiada que previamente tenían con sus padres biológicos y ahora tienen que compartirlo no solo con otro adulto, sino también con otros “hermanos”, en el caso que los haya.

11. En el caso de que existan varios hermanos biológicos, puede darse el caso de que cada uno se posicione en polos diferentes, siendo uno de ellos facilitador de la nueva relación y otro mantenga una actitud oposicionista.

Tras la exposición de los problemas a afrontar, tendría que plantear los cambios favorables que con el tiempo pueden darse y que por falta de espacio no lo veo ahora conveniente exponerlos. Sin embargo, no me resisto a presentar un par de dibujos más para que comprobemos que hay que analizar cada caso particular para comprender cómo responden emocionalmente los hijos o hijas.


En el dibujo anterior, de un niño de 9 años, aparecen no solo la familia de partida sino también los nuevos miembros, junto a abuelos o primos, llegando a un total de doce.

Comienza a dibujarse a sí mismo; pasa a su hermana; después a su madre y a su padre; en quinto lugar, volviendo al comienzo, traza a la mascota familiar. Al lado de su padre aparece la “pareja de papá”. En medio de ambos, dibuja una pequeña figura a la que denomina “su hijo”, al tiempo que apunta con una flecha hacia ella. Finaliza con su abuela en la parte inferior, y, en la superior, muestra a otros miembros de la familia.

Comprobamos, pues, que el autor de este dibujo no tiene problemas para describir a todos los miembros que para él forman su nueva familia.


Cierro este recorrido por las familias reconstituidas con este curioso dibujo de una chica de sexto curso de Primaria. Comienza trazando a su hermano y su abuela, para pasar a ella en el centro y, en la derecha, a su padre y a su madre. Sucede, no obstante, que sus padres no hacía mucho que se habían divorciado, de modo que su madre se casa de nuevo con un divorciado que tiene tres hijas.

La chica parece que asume que su familia se ha ampliado, por lo que decide dibujar a sus tres nuevas hermanas en tamaño pequeño en los espacios que dejan los primeros miembros. Comprobamos, pues, que las acepta sin grandes problemas, aunque la nueva pareja de su madre no le cabe, ya que ha trazado ocho personajes, que son muchos.

AURELIANO SÁINZ

6 de febrero de 2022

  • 6.2.22
De entrada, quisiera confesar que desde mis años de estudiante universitario de Arquitectura en Sevilla tengo entre mis cantantes favoritos a Neil Young y que, desde entonces, lo he ido siguiendo sin desfallecimiento. Si ahora lo traigo a esta sección se debe a dos razones: por un lado, como quizás sepáis, el ‘viejo’ Neil Young ha desafiado, nada más y nada menos, que a uno de los gigantes digitales de la música como es Spotify, pidiéndole que retirase todo su catálogo de este medio si no lo hacía con el ‘antivacunas’ Joe Rogan, que tiene tantos seguidores por este medio digital. La otra razón se debe a que recientemente ha editado Barn, un espléndido disco con su antigua banda de acompañamiento: Crazy Horse.


Pero antes de comentar estas dos noticias, me gustaría recomendar otros cuatro discos suyos, lo que, a fin de cuentas, resulta ser como una especie de aperitivo ya que su discografía es enorme, pues graba y graba sin parar a pesar de sus 76 años.

La verdad es que la música, en todas sus formas, resulta ser, junto con la lectura, una de mis grandes aficiones. Cierto que en los estilos musicales hay algunos que prefiero más que otros. Y, curiosamente, uno de los que más me gustan en nuestro país no tiene mucho tirón. Se trata del ‘country’, al que me inicié escuchando las magníficas voces de Emmylou Harris y de Johnny Cash, y siguiendo el programa Toma Uno, que estuvo conducido por Manolo Fernández, quien se encuentra entre los grandes presentadores de la radio que recientemente han sido alejados de RNE.


Sin ser necesariamente un cantante de country, muy pronto me empezó a gustar Neil Young, especialmente, a partir de su disco Harvest, donde se encuentra mi canción favorita de siempre: Heart of Gold (Corazón de Oro).

Hemos de tener en cuenta que este álbum salió hace nada menos que cincuenta años, es decir, en 1972, por lo que os podéis imaginar la cantidad de veces que lo he escuchado, especialmente esa canción que, curiosamente, fue la única que alcanzó el número uno de las listas de temas más relevantes de Estados Unidos.

Neil Young nació en 1945, en la ciudad canadiense de Toronto. Sus gustos han sido muy variopintos, ya que además de la música country, también era aficionado al folk, el rock, el blues, incluso tuvo ciertas incursiones en el jazz. De todos modos, uno de sus discos más ‘camperos’, junto a Comes the Time, es el que lleva el nombre de Old Ways.

Pero, este tipo de música nos puede engañar, ya que a lo largo de su dilatada vida no ha sido una persona muy dócil que se ajustara a los intereses económicos de los grandes sellos en los que solía grabar. De ahí que ya en 1970 escribiera la canción Ohio, en la que denunciaba la masacre que llevó a cabo la Guardia Nacional estadounidense en la Universidad Estatal de Kent, en la que murieron cuatro estudiantes.

Este tema lo conocimos en la interpretación que llevaron a cabo Crosby, Stills, Nash & Young y que aparecía en Four Way Street, legendario doble en directo de esta banda que agrupaba a los talentos de David Crosby, Stephen Stills y Graham Nash, a la que ocasionalmente se les unía el canadiense.


Conviene apuntar que Neil Young nunca ha sido un cantante acomodaticio, de esos que se callan ante el racismo, la violencia policial de ese país, las mentiras que Donald Trump diariamente soltaba por las redes sociales o las estupideces de los antivacunas, que tanto proliferan por Estados Unidos. No es de extrañar que en la portada de uno de sus elepés, Freedom, apareciera con una vestimenta a la que añadía una gorra con una estrella de cinco puntas, que por entonces se asociaba con la imagen del Che Guevara.

Por otro lado, y tal como apunto, viendo el auge de la pandemia y los millones de antivacunas que existen en Estados Unidos, le pidió a Spotify que cerrara el podcast del popular antivacunas Joe Rogan (el mismo que recomienda a niños y jóvenes que nos se vacunen), ya que, en caso contrario, retiraría todas sus canciones de esta plataforma.

Como a Spotify le interesa más el dinero y el número de seguidores de este antivacunas, ha tenido que quitar de su catálogo todos los temas del canadiense, pues comprobó que no iba de farol.

Conviene apuntar que una de sus grandes preocupaciones ha sido la ecología y la defensa de la Tierra ante los destrozos que generan la agricultura y la ganadería intensivas que tanto poder tienen en Estados Unidos. Entonces, no es de extrañar que en las camisetas que porta en sus conciertos se le vea con frecuencia y en letras bien destacadas la palabra "Earth".

Y aunque parezca una anécdota, quisiera citar unas líneas de la canción Albuquerque, ciudad del Estado de Nuevo México (sin la ‘ere’; a diferencia del pueblo extremeño, Alburquerque, que fue donde yo nací).

Traduzco una parte de esta canción. Habla en primera persona de alguien que se acerca en coche desde Santa Fe a Albuquerque y va diciendo: “He estado volando por el camino / Y me he encontrado hambriento de estar solo / Independientemente de la escena que he conocido / Oh, Albuquerque / Me detendré cuando pueda / Encuentra unos huevos fritos y jamón de campo / Localizaré un lugar donde no les importe quién soy…

Imagino que cuando Neil Young hablaba de “jamón de campo” era para diferenciarlo del jamón que se obtenía de los cerdos de las macrogranjas, tan habituales ya en los Estados Unidos, incluso antes de la década de los setenta en la que apareció este álbum.


El infatigable Neil Young, a lo largo de más de cinco décadas, ha ido publicando discos magníficos. El último, Barn, tal como indiqué anteriormente, es una pequeña maravilla, pues se reúne con su banda Crazy Horse, que despliega toda la fuerza de un grupo que acumula la experiencia que dan tantos años. Ya en su portada, junto al grupo y delante de un viejo granero, nos anticipa que vuelve a sus orígenes rurales. Creo que merece la pena escucharlo.

AURELIANO SÁINZ

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