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4 de septiembre de 2022

  • 4.9.22
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno de España, Luis Planas, reforzó anoche sus lazos con los vinos de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles tras ser investido Capataz de Honor de la LXVII Fiesta de la Vendimia Montilla-Moriles, durante el transcurso de un acto que tuvo lugar en el patio de Bodegas Alvear y donde también se reconoció a Pedro Carmona y José Garramiola como capataz de campo y de bodega, respectivamente.




La entrega de llaves de la bodega de la Casa del Inca –lugar que atesora los grandes caldos de todas y cada una de las bodegas que forman parte de la DOP Montilla-Moriles– simbolizó la custodia que, como nuevo embajador de los caldos de la zona –labor que ha ostentado en el último años el director de Diario Córdoba, Rafael Romero–, el ministro Luis Planas realizará desde hoy como Capataz de Honor. "Los vinos de Montilla-Moriles son unos grandes vinos y así lo que querido promover en mis trabajos en España y en el exterior", destacó Planas tras su reconocimiento.

En este sentido, el ministro de Agricultura y Capataz de Honor de la LXVII Fiesta de la Vendimia de Montilla insistió en la necesidad impulsar la promoción de unos vinos "excelentes y complejos" que se producen gracias a los frutos que producen las 4.700 hectáreas de viñedos, 55 bodegas, 49 de ellas embotelladoras, y "un trabajo muy bien hecho por parte de los viticultores y de las bodegas".

"Mi compromiso es continuar llevando los vinos de Montilla-Moriles donde pueda llevarlos", insistió Planas, quien quiso trasladar un mensaje de apoyo y optimismo al sector ante la crisis generada por la pandemia o la guerra de Ucrania. Una salida que en el caso de los vinos cordobeses, insistió, pasa por continuar trabajando en la valorización y promoción de estos caldos "porque a pesar de ser una DOP con mucha historia detrás, no están presentes en muchas partes de España y fuera de nuestras fronteras".




Por su parte, el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, quien destacó la importancia de actos como el nombramiento del capataz de honor y los capataces de campo y bodega para proyectar la importancia de la agricultura en la comarca, subrayó que el nombramiento del Ministro de Agricultura como nuevo "embajador" de los caldos cordobeses supone "comprometerse con nuestra tierra, con nuestros vinos y, en definitiva, a respaldar nuestras señas de identidad".

Capataz de campo y de bodega

Así, durante el acto celebrado anoche en el patio de Bodegas Alvear, y a propuesta del Consejo Regulador de la DOP Vinos Montilla-Moriles y Vinagres Montilla-Moriles, también se nombró como Capataz de campo a Pedro Carmona, viticultor de Montemayor que a sus 81 años se mantiene vinculado al mundo del vino a través de a la producción de vinos, especialmente de PX, tras una vida dedicada al cuidado de la vid.



Por su parte, tras su reciente jubilación como enólogo de la Cooperativa La Unión de Montilla, cargo que ha ostentado durante más de 30 años, José Garramiola recibió el título de capataz de bodega de la Fiesta de la Vendimia meses después de acceder a la jubilación, tras una vida dedicada a la bodega y al vino en Cooperativa La Unión, donde ha participado activamente en la diversificación de la producción de vinos de la entidad con la introducción de nuevas variedades.

La Fiesta de la Vendimia es una de las más antiguas de España y, tradicionalmente, se celebra el primer fin de semana de septiembre con la idea de conmemorar la cosecha de la uva de la zona Montilla-Moriles. "La Fiesta fue concedida en virtud de una instancia dirigida al Consejo Real por Fermín Antonio Lumbreras en nombre de Francisco Rioboó y del procurador general montillano José Matías de Luque", recordó el alcalde.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
REPORTAJE FOTOGRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 4.9.22
Montemayor se convertirá del 9 al 11 de septiembre próximos en la capital del vino dulce Pedro Ximénez, gracias a la celebración de Paxera, un proyecto que este año alcanza su cuarta edición y con el que el Ayuntamiento de Montemayor, en colaboración con la Diputación de Córdoba, promociona el proceso de elaboración del producto más característico de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles.


La cuarta edición de Paxera, cuyo programa de actos puede descargarse en este enlace, volverá a marcarse como objetivo la promoción del proceso de elaboración del Pedro Ximénez, además de impulsar la pasera más grande de toda Europa, situando a Montemayor en el mapa de los grandes eventos que se desarrollan en torno al mundo del vino y contribuyendo al desarrollo de su tejido empresarial y económico.

“Durante estos días, Montemayor se convertirá en epicentro de las tradiciones vitivinícolas, con un amplio programa cultural, turístico y gastronómico”, destacó la presidenta del Instituto Provincial de Desarrollo Económico (Iprodeco), Dolores Amo, quien ha añadió que “nos encontramos ante una actividad, la de la maduración de la uva para hacer el vino dulce, que cuenta con un gran arraigo dentro de este municipio de la Campiña Sur, puesto que cuenta con la pasera más grande de Europa”.

En efecto, Paxera se ha convertido, desde su inicio en el año 2017, en un encuentro de gran interés que “potencia nuestra cultura del vino y sobre la cual se ha generado un turismo específico que tiene una importante aceptación entre los visitantes”, añadió Amo.

La también vicepresidenta primera de la Diputación de Córdoba incidió en que “nuestro apoyo a esta propuesta se mantiene un año más, convencidos de que nos encontramos ante una oportunidad única para realzar y dar a conocer la excelencia de un producto vinculado a nuestra tierra, a nuestra identidad y que viene respaldado por la Denominación de Origen Montilla Moriles”.


Por su parte, el alcalde de Montemayor, Antonio García, resaltó que “en esta edición damos un salto cuantitativo y cualitativo, ya que cambiamos de espacio y nos trasladamos al recinto ferial, lo que amplia nuestras posibilidades en cuanto al número de expositores y visitantes”.

De este modo, la nueva edición de Paxera pretende ser "más actual", con el objetivo de "dar respuesta a la demanda del crecimiento de esta iniciativa que ha posicionado Montemayor como municipio de importante tradición vitivinícola”.

“Entre nuestros objetivos se encuentra el de dar a conocer las enormes cualidades de este producto único, desde el punto de vista gastronómico, pero también organoléptico y cosmético, además de visibilizar el arte milenario y el laborioso trabajo que supone la pasera”, avanzó el primer edil montemayorense.

Finalmente, la delegada de Desarrollo Económico, Hacienda e Igualdad del Ayuntamiento de Montemayor, Ana María Guijarro, explicó que “por primera vez alcanzamos los 25 establecimientos y con más de diez estands de firmas de la localidad, que van a mostrar al visitante sus mejores productos”.

Para Guijarro, “en un momento para dar visibilidad al tejido empresarial de nuestro municipio, al tiempo que ponemos en marcha un programa que, del viernes al domingo, contempla actividades para toda la familia, además de un acto de especial importancia como será el hermanamiento con la localidad de Villaralto”.

La "joya de la corona" de Montilla-Moriles

El vino dulce Pedro Ximénez constituye, hoy por hoy, la “joya de la corona” del marco Montilla-Moriles. Y Montemayor se ha decidido a reivindicar su singularidad con Paxera. “Tenía que ser Montemayor el que abanderara este reconocimiento a este arte milenario, seña de identidad de nuestro pueblo”, resaltó Antonio García, quien hizo hincapié en que la localidad alberga durante la vendimia “la mayor extensión continua de uva pasa en toda Europa”, gracias a San Acacio y a Bodegas Ulía.


"Durante décadas, las pasas fueron un complemento importante en la alimentación, ya que aportaban calorías a una dieta escasa y permitía comer algo de fruta", recalcó el primer edil montemayorense, quien citó a Alonso de Herrera que, en 1553, ya escribió que "las pasas confortan el cerebro, ayudan a la memoria, ayudan a dormir, confortan el estómago, ayudan a la digestión y hacen excelente y muy grandes operaciones y grandes provechos en los cuerpos humanos".

Antonio García también se acordó de Passum, un vino obtenido de la prensa de uvas pasas que luego se cocía y que alcanzó gran popularidad durante la Edad Media, al igual que el Carenum, otro vino dulce, también sometido a cocción, que ayudaba a quienes lo consumían a aumentar la alegría, ahuyentar las penas y sanar algunas dolencias. "Esta historia es la que muestra nuestra seña de identidad y nos empuja a un futuro que debe reivindicar esos valores ancestrales del trabajo perseverante y bien hecho", destacó el alcalde de Montemayor.

La elaboración del vino dulce Pedro Ximénez, santo y seña de la DOP Montilla-Moriles, comienza con la exposición de los racimos de uva al sol durante algo más de una semana, con el objetivo de procurar la deshidratación de los frutos y la concentración de sus azúcares.

Por lo general, las uvas que se destinan a la elaboración de vinos dulces proceden de viñedos tradicionales, de cepas de porte bajo que, al contar con una producción menor, garantizan una mayor graduación Baumé. Pero el proceso de pasificación de las uvas requiere, esencialmente, calor y falta de humedad.

No en vano, un exceso de agua complica el proceso de crianza del vino, haciendo la fermentación más compleja. A su vez, como han constatado varios estudios académicos, el trabajo en las paseras es uno de los más duros de los que se llevan a cabo en el ámbito agrícola.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

3 de septiembre de 2022

  • 3.9.22
Las puertas de Bodegas Alvear se abrieron anoche a decenas de montillanos para acoger los primeros actos oficiales de la LXVII Fiesta de la Vendimia de Montilla-Moriles. La escritora y periodista Mari Pau Domínguez fue la encargada de inaugurar estas fiestas, declaradas "De Interés Turístico", con un pregón en el que quiso enaltecer la figura de Diego de Alvear y Ponce de León, el gran héroe de la defensa de la Isla de León y gobernador político-militar de la ciudad de Cádiz en los años en los que se promulgó la Constitución de 1812.


En el marco incomparable de la centenaria bodega que la familia Alvear impulsó en el siglo XVIII, Mari Pau Domínguez destacó el peso histórico y la proyección internacional del ilustre montillano que inspira su última obra, Las dos vidas del capitán, y que llevaron a la periodista a visitar la localidad de la Campiña Sur Cordobesa el pasado verano.

Desde entonces, según reconoció la escritora catalana, Montilla ha ocupado un "lugar perpetuo" en su corazón y, con especial relevancia, la figura del militar montillano, que "condensa casi un siglo de historia de España". Para la pregonera, "Diego de Alvear fue un náufrago en un paraíso que se convirtió en un infierno".

Uno de los últimos "héroes contemporáneos" que, como indicó la periodista catalana, siempre sintió una gran nostalgia por su lugar de nacimiento, al que regresaría con uno de sus hijos tras el hundimiento de la fragata Nuestra Señora de Las Mercedes, en la que viajaban su primera esposa y siete de sus hijos. Una tierra, apuntó, cuyos vinos "son cultivados con la misma libertad con la que los grandes personajes que ha parido esta tierra se enfrentaron a la vida y la amaron".


Por su parte, el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, resaltó que la localidad “se abre al mundo en cada Fiesta de la Vendimia”, dando a conocer “su esencia como ciudad que no es distinta a la de los vinos generosos que llevan su nombre”. Una esencia, apuntó, sobre la que está construida “una cultura vitivinícola cargada de siglos y llena de futuro”.

Asimismo, Llamas aseguró sentirse orgulloso por la presencia de Montilla en la novela de Mari Pau Domínguez, una "obra intelectual que conjuga literatura, historia y verdad”. "Es un orgullo para esta ciudad que Mari Pau Domínguez sea la pregonera de su vendimia festiva”, resaltó el alcalde.

Junto al pregón, las centenarias Bodegas Alvear acogieron también la coronación de la Vendimiadora y del Vendimiador Mayor, Ana Raya y Miguel Ángel Polo, que durante los próximos días ejercerán de embajadores de las fiestas montillanas. Como viene ocurriendo desde 2004, la Vendimiadora Mayor y de su corte de damas lucieron los trajes creados por la diseñadora montillana Carmen Rueda, inspirados en Las Vendimiadoras montillanas, un óleo sobre lienzo que le valió a su autora, Eloísa Garnelo Aparicio, una Mención Honorífica en la Exposición Internacional de Bellas Artes celebrada en 1892.

Una experta en la vida y obra de Don Diego de Alvear

La periodista y escritora Mari Pau Domínguez nació en 1963 en Sabadell y es autora de la exitosa obra Las dos vidas del capitán, basada en las hazañas de Don Diego de Alvear y Ponce de León, el gran héroe de la defensa de la Isla de León y gobernador político-militar de la ciudad de Cádiz en los años en los que se promulgó la Constitución de 1812.


Colaboradora de medios de comunicación como Televisión Española, Telemadrid, Cadena SER, ABC o La Sexta, Domínguez cursó el pasado 29 de julio una visita privada a la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque y a las instalaciones de Bodegas Alvear, donde tuvo ocasión de profundizar en la vida y obra del insigne marino montillano que, en el mes de agosto de 1807, dirigió las unidades de artillería que defendían Cádiz, cargo desde el que participó en la defensa de la ciudad frente a las tropas francesas, que habían invadido España en 1808, pasando de aliados a enemigos.

Asimismo, Diego de Alvear organizó la defensa de la ciudad frente a los franceses, logrando que la flota francesa de Rosilly, internada en la bahía de Cádiz hasta entonces, se rindiera en junio de 1808. Otra importante aportación del marino montillano, que falleció en Madrid el 15 de enero de 1830, fue la reorganización de las milicias de Cádiz, un cuerpo formado por 2.000 hombres que eran conocidos como los Voluntarios Distinguidos de Cádiz.

En marzo de 1810, Diego de Alvear –que fue bisabuelo de Marcelo Torcuato de Alvear, presidente de Argentina entre 1922 y 1928 y al que muchos investigadores atribuyen la paternidad de José de San Martín, libertador de Argentina, Perú y Chile– fue nombrado gobernador político-militar de la Isla del León (actual San Fernando) y su notoriedad en la defensa de Cádiz le valió la Gran Cruz de San Hermenegildo.

En reiteradas ocasiones, los descendientes de Don Diego de Alvear han hecho hincapié en la "visión de combate, en la tenacidad y en el espíritu de sacrificio en servicio a España y la Corona" por parte del marino montillano, lo que, en su opinión, "salvó a la Isla de León y a Cádiz de la amenaza francesa".

De hecho, según detalló la familia, "fue el encargado de dictar las extraordinarias medidas sanitarias que lograron controlar la misma, y que las Cortes se trasladaran al Oratorio de San Felipe Neri en Cádiz". Curiosamente, el escritor extremeño José de Espronceda alabó el buen hacer del militar montillano en este episodio de la historia de España dedicándole el poema A Don Diego de Alvear.

I. TÉLLEZ / J.P. BELLIDO
REPORTAJE FOTOGRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

31 de agosto de 2022

  • 31.8.22
Los primeros chubascos del verano, que se registraron ayer tímidamente en buena parte de la Campiña cordobesa, generaron una "moderada inquietud" entre las cooperativas y bodegas de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles que elaboran el vino dulce Pedro Ximénez (PX) y que, desde el pasado 10 de agosto, desarrollan una actividad frenética en varias paseras enclavadas en los términos municipales de Montilla, Montemayor, Montalbán y Santaella.


La aparición de las primeras lluvias –que, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), no es probable que se repitan, al menos, en los próximos siete días– puede afectar al peculiar proceso de elaboración del PX, que comienza con la exposición de los racimos de uva al sol durante algo más de una semana para procurar la deshidratación de los frutos y la concentración de sus azúcares.

Por lo general, las uvas que se destinan a la elaboración de vinos dulces proceden de viñedos tradicionales, de cepas de porte bajo que, al contar con una producción menor, garantizan una mayor graduación Baumé. Sin embargo, el proceso de pasificación de las uvas requiere, esencialmente, calor y falta de humedad. No en vano, un exceso de agua complica el proceso de crianza del vino, haciendo la fermentación más compleja.

Junto con la cooperativa La Aurora, los principales productores de vino dulce Pedro Ximénez en el marco Montilla-Moriles siguen siendo Bodegas del Pino de Montalbán, Bodegas Galán Portero de Montilla, Bodegas Robles –que instala su pasera ecológica en el paraje de Villargallegos, a las afueras de Santaella– y Bodegas San Acacio de Montemayor que, este año, ha vuelto a ser la primera en instalar su pasera, dado que los viñedos de sus socios se ubican mayoritariamente en terrenos arenosos, lo que hace que las uvas maduren entre una semana y diez días antes que en el resto de la comarca.

Precisamente por eso, la inquietud que despierta la lluvia en las personas que trabajan en las paseras del marco Montilla-Moriles se deja notar menos en Montemayor, donde la naturaleza arenosa de sus terrenos ayuda a drenar rápidamente el agua, reduciendo al mínimo el riesgo de podredumbres. A su vez, los racimos se suelen extender en terrenos ligeramente inclinados para propiciar que, en caso de lluvia, el agua no se acumule sobre los capachos.


"No superándose los 30 o 40 litros por metro cuadrado, no hay nada que temer", aclaró ayer Gonzalo Galán, portavoz de Bodegas Galán Portero, una firma familiar que atesora innumerables reconocimientos por la elaboración de sus vinos dulces y que cada año instala su pasera en las inmediaciones del Pico Cigarral de Montilla.

"Un pequeño chubasco no tiene mayor incidencia en una pasera que el rocío de la mañana que, a veces, humedece los racimos, ya que los suelos suelen estar muy secos y apenas si se aprecia humedad ambiental que pueda dar origen a las podredumbres", resaltó Galán, quien reconoció que la “gran enemiga” de las paseras es siempre la humedad.

No en vano, un exceso de agua en el ambiente puede provocar la proliferación de hongos en los frutos y, consecuentemente, la aparición de podredumbre gris, una enfermedad criptogámica que complica el proceso de crianza del vino, haciendo la fermentación más compleja. Por eso, el personal de Bodegas Galán Portero siempre está pendiente del cielo por si fuera necesario desmontar rápidamente la pasera y, de este modo, evitar poner en riesgo la producción de uvas pasas.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

29 de agosto de 2022

  • 29.8.22
Desde el pasado 10 de agosto, el marco Montilla-Moriles se afana en las paseras diseminadas por distintos puntos de la comarca para ofrecer al mundo una de esas estampas singulares que, a modo de rito ancestral, se mantienen prácticamente inalterables a pesar del paso de los tiempos y que, a la postre, darán lugar al vino dulce Pedro Ximénez, la "auténtica joya de la corona" del marco vitivinícola cordobés.


Como cada año, jornaleros de todas las edades se aplican desde primera hora de la mañana y hasta bien entrada la tarde para depositar con esmero los racimos de uvas Pedro Ximénez, la variedad autóctona de la zona, sobre los interminables capachos extendidos en fincas ubicadas en Montilla, Montemayor, Montalbán y Santaella.

Y es que la elaboración del vino dulce Pedro Ximénez comienza con la exposición de los racimos de uva al sol durante algo más de una semana, con el objetivo de procurar la deshidratación de los frutos y la concentración de sus azúcares.

Por este motivo, se suele decir que el Pedro Ximénez es "el vino que nace bajo el sol de la Campiña cordobesa", ya que el proceso de pasificación de las uvas requiere, esencialmente, calor y falta de humedad. No obstante, en los últimos años están jugando un papel especialmente significativo las elevadas temperaturas que se registran en el marco Montilla-Moriles y que, a juicio de los responsables de Bodegas Robles, santo y seña de la producción ecológica en Andalucía, son "consecuencia directa" del cambio climático.

Tras cosechar las uvas a mano, los operarios de Bodegas Robles tienden los racimos al sol en la pasera de Villargallegos, una finca de 3.755 metros cuadrados situada en el término municipal de Santaella y a una altitud de 233 metros sobre nivel del mar.

"Se trata de una parcela especialmente reservada, por su orientación geográfica y por su pendiente suave, para la deshidratación y la pasificación de las uvas", explicó Rocío Márquez, enóloga de Bodegas Robles que, durante todo el proceso, presta especial cuidado para que el secado del fruto sea regular y homogéneo, lo que obliga a voltear manualmente los racimos cada poco tiempo.


"Cada vez resultan más evidentes los efectos que el cambio climático causa en el cultivo de la vid y en la uva, con vendimias cada vez más adelantadas, pérdida de floraciones, picos de temperaturas altas y bajas o periodos de sequía más largos rotos por lluvias torrenciales", reconoció el gerente de la firma, Francisco Robles, quien se mostró confiado en alcanzar este año los 200.000 kilos de uva en su pasera.

Con todo, el responsable de Bodegas Robles es consciente del "estrés" por temperatura o por falta de agua que sufren las cepas, así como de la aceleración y los desfases en la maduración o los riesgos de plagas y enfermedades que, hasta ahora, no se habían registrado en la zona.

Ante esta situación, Francisco Robles se muestra convencido de que la cubierta vegetal, característica de los viñedos ecológicos, representa la "primera línea de defensa" contra el cambio climático. "La mayoría de los viñedos de nuestra comarca son de secano y la pérdida de suelo y de carbono orgánico suponen el mayor problema medioambiental", apunta.

De esta forma, el bodeguero montillano propone impulsar "procesos naturales de agricultura regenerativa" que ayuden a reponer los nutrientes de la tierra, a la vez que capten el agua y abonen el suelo donde se enraízan las vides. "En el viñedo de Villargallegos se ha desarrollado una cubierta vegetal formada por especies silvestres autóctonas de raíz corta, como las trebolinas, las amapolas o las leguminosas, que son fijadoras de nitrógeno", detalla Robles.


Y, precisamente, esa cubierta vegetal aporta nutrientes a la vid de forma natural, toda vez que protege el suelo de las escorrentías y de la erosión. "A largo plazo, aumenta notablemente la fijación de dióxido de carbono, que se traduce en un aumento de los niveles de carbono orgánico del suelo y en una reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera", añade Rocío Márquez, para quien "la fertilidad del suelo no se compra, sino que la construimos cada año".

De este modo, los vinos de Bodegas Robles fermentan usando las levaduras autóctonas que están presentes en su viñedo y llegan a la bodega adheridas a la piel de la uva. "Por eso el cuidado ecológico de nuestras vides es tan importante: porque se convierten en nuestro vivero particular de levaduras y en las responsables últimas de que nuestros vinos consigan expresar su identidad a través de un sabor y de unos aromas propios", subraya la enóloga de la firma.

"Cultivamos las uvas con la intensidad de sabores y de aromas que nos permite la agricultura ecológica pero, además, vigilamos su proceso natural y trasladamos toda esa riqueza del fruto a nuestros vinos", concluye el responsable de Bodegas Robles.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: BODEGAS ROBLES / JOSÉ ANTONIO AGUILAR

28 de agosto de 2022

  • 28.8.22
Dar a conocer la riqueza de los vinos ecológicos que Bodegas Robles elabora a partir de las uvas que cosechan en el paraje de Villargallegos de Santaella, el viñedo ecológico de uva Pedro Ximénez más grande del mundo. Con este objetivo, el Ayuntamiento de Santaella y Bodegas Robles reeditarán el próximo domingo 4 de septiembre la tercera edición de la Cata Popular "Catedral de la Campiña", una iniciativa que sirve para abrir el programa de actos de la Feria en honor de Nuestra Señora del Valle, patrona de este municipio enclavado en la Campiña Sur cordobesa.


Con la Casa del Ciudadano como enclave para disfrutar de una noche en torno al vino, los asistentes podrán degustar cuatro vinos ecológicos elaborados a partir de las uvas cultivadas en esta finca de Santaella, que cuenta con una extensión de 3.755 metros cuadrados, y se sitúa a una altitud de 233 metros sobre nivel del mar.

"El objetivo, una vez más, es poner el foco de atención en el papel que la agricultura ecológica juega en el desarrollo socioeconómico de la localidad, a la vez que se da a conocer la importante apuesta que viene realizando Bodegas Robles por Santaella", destaca el alcalde de Santaella, José Álvarez, sobre esta actividad.

#Para ello, durante la cata no solo se podrá degustar cuatro vinos ecológicos –verdejo, fino, tinto y dulce Pedro Ximénez– elaborados por esta firma, santo y seña de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, sino también conocer sus cualidades y el proceso de elaboración.

Un evento que, año tras año, ha conseguido seducir a decenas de personas en sus diferentes ediciones y que, además, en esta ocasión contará con el añadido del espectáculo ¡Oh, Vino!, la mítica y maravillosa historia de Dionisos, dios común del vino y del teatro. "Es un espectáculo que busca descubrir, gracias al vino, por qué somos lo que somos, por qué bebemos lo que bebemos y por qué celebramos lo que celebramos", apuntan desde el Consistorio.

Para asistir a este evento, que contará con un aforo limitado, el Ayuntamiento de Santaella ha establecido un punto de venta de entradas en la propia Casa Consistorial. De este modo, por solo tres euros, los asistentes recibirán una copa conmemorativa, además de disfrutar de la cata y el espectáculo.

Una firma comprometida con el medio ambiente

La familia Robles se ha dedicado a la elaboración de vinos desde 1927. A finales de los años noventa, la tercera generación toma el relevo en la bodega e instaura el desarrollo sostenible como eje estratégico de la bodega. A partir de ese momento, se ponen en marcha diversos proyectos de investigación con el objeto de establecer los principios del manejo del viñedo ecológico con cubierta vegetal; la elaboración de vinos generosos ecológicos que expresen la identidad de la tierra y la variedad de la uva.

Desde finales del siglo XX, Bodegas Robles se ha caracterizado por su apuesta por un proceso ecológico, siendo la primera bodega con Denominación de Origen en Andalucía que produce vino ecológico certificado con manejos de cubierta vegetal en viñedos. Además, es la primera bodega española en certificar su huella de carbono.


En 2001 esta bodega elaboró el primer vino ecológico de Andalucía acogido a una Denominación de Origen, ampliando su gama cada año hasta alcanzar la variedad completa de vinos generosos. Ocho años más tarde inició el desarrollo alimentos derivados de sus vinos ecológicos –como mermeladas, reducciones y gelatinas– y vinagres ecológicos, prestando especial atención a su crianza y proceso de envejecimiento.

Este camino ha sido reconocido dos veces por el Ministerio de Medio Ambiente. Así, en el año 2006, Bodegas Robles recibió el premio como Mejor Empresa Productiva Ecológica en el Mercado Español; y en el año 2014, con el Premio Alimentos de España a la Producción Ecológica.

A su vez, en los últimos años ha obtenido el Premio Enoturismo «Rutas del Vino de España» de manos de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) y del Instituto de Turismo de España (Turespaña) y uno de los Premios Andalucía de Agricultura y Pesca 2017, promovidos por la Junta de Andalucía.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: J.P. BELLIDO

21 de agosto de 2022

  • 21.8.22
El marco Montilla-Moriles afronta desde esta semana uno de esos ritos ancestrales que se mantienen prácticamente inalterables a pesar del paso de los tiempos. Desde el pasado miércoles, jornaleros de todas las edades se aplican desde primera hora de la mañana y hasta bien entrada la tarde para depositar con esmero los racimos de uvas Pedro Ximénez, la variedad autóctona de la zona, sobre los interminables capachos extendidos en varias fincas de la comarca.


El asoleo, que constituye una de las estampas más características de la vendimia en la zona Montilla-Moriles, supone además uno de los trabajos más duros de cuantos se llevan a cabo en el ámbito agrícola, tal y como se desprende de una investigación realizada por Paula Triviño, del Departamento de Ingeniería Gráfica y Geomática de la Universidad de Córdoba, en colaboración con Ligia Sánchez y Evelin Escalona, integrantes del Centro de Estudios en Salud de los Trabajadores de la Universidad de Carabobo, en Venezuela.

Las tres expertas analizaron hace varios años las duras condiciones de trabajo que se registran en las paseras de la zona Montilla-Moriles, donde las uvas se extienden al sol con el objetivo de procurar la deshidratación del fruto y la concentración de azúcares necesaria para la elaboración del vino dulce Pedro Ximénez, santo y seña de esta Denominación de Origen Protegida (DOP) cordobesa.

“La condición más exigente la constituyen las elevadas temperaturas al laborar a la intemperie”, subrayan las investigadoras, que añaden que “los hombres, además, incorporan los riesgos de accidentes, las herramientas y el material de trabajo y la manipulación de cargas”, de ahí que la mayoría de ellos manifiesten “dolores músculo-esqueléticos y lumbares”. Y es que, tal y como destaca el estudio, “los trabajadores están expuestos a posturas incómodas susceptibles de ocasionarle daños crónicos o discapacitantes de la columna lumbar”.

“Los movimientos repetitivos y continuados en el tiempo, el nivel de esfuerzo, la adopción de posturas forzadas y la manipulación manual de cargas constituyen factores de riesgo que se podrían relacionar con las lesiones músculo-esqueléticas señaladas por los trabajadores”, reconoce la investigación para concluir que “la posición de cuclillas al extender la uva fresca, voltear racimos y recoger la uva pasificada es la más dura e incómoda de la totalidad del trabajo”.

Este año, la cooperativa La Aurora de Montilla ha sido la encargada de dar el pistoletazo de salida al asoleo de la uva, instalando su pasera en uno de los márgenes de la antigua travesía de la carretera nacional N-331, a escasos metros de sus instalaciones.


Por su parte, Bodegas San Acacio de Montemayor tiene el honor de implantar la pasera más grande de Europa, donde sus racimos de uva se secan bajo el inclemente sol de la Campiña. La de San Acacio suele ser cada año una de las primeras paseras en ponerse en marcha, dado que los viñedos de sus socios se ubican mayoritariamente en terrenos arenosos, lo que hace que las uvas maduren entre una semana y diez días antes que en el resto de la comarca.

Sin previsiones de lluvias en el horizonte más cercano, el sector respirará aliviado por las uvas que ya se encuentran secándose al sol, pues la llegada de precipitaciones pondría en jaque la viabilidad de estos frutos. Y es que un exceso de agua en el ambiente puede provocar la proliferación de hongos y, consecuentemente, la aparición de podredumbre gris, una enfermedad criptogámica que complica el proceso de crianza del vino, haciendo la fermentación más compleja.

Junto con la Cooperativa La Aurora y Bodegas San Acacio, los principales productores de vino dulce Pedro Ximénez en el marco Montilla-Moriles siguen siendo Bodegas del Pino de Montalbán y Bodegas Galán Portero de Montilla. En el caso de los vinos ecológicos, el gran referente sigue siendo Bodegas Robles, que extiende su pasera en el paraje de Villargallegos, en el término municipal de Santaella.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

18 de agosto de 2022

  • 18.8.22
La periodista catalana Mari Pau Domínguez y el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, serán los dos principales protagonistas de la próxima edición de la Fiesta de la Vendimia. Así lo ha desvelado el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, durante la presentación del cartel, obra del diseñador gráfico Manuel Alférez.


De este modo, la pregonera de esta edición será la escritora y periodista Mari Pau Domínguez, autora de la exitosa obra Las dos vidas del capitán, basada en las hazañas de Don Diego de Alvear y Ponce de León, el gran héroe de la defensa de la Isla de León y gobernador político-militar de la ciudad de Cádiz en los años en los que se promulgó la Constitución de 1812.

Colaboradora de medios de comunicación como Televisión Española, Telemadrid, Cadena SER, ABC o La Sexta, la próxima pregonera de la Fiesta de la Vendimia cursó el pasado 29 de julio una visita privada a la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque y a las instalaciones de Bodegas Alvear, donde tuvo ocasión de profundizar en la vida y obra del insigne marino montillano que, en el mes de agosto de 1807, dirigió las unidades de artillería que defendían Cádiz, cargo desde el que participó en la defensa de la ciudad frente a las tropas francesas, que habían invadido España en 1808, pasando de aliados a enemigos..

Por su parte, el capataz de honor de la Fiesta de la Vendimia será el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, que el pasado mes de mayo visitó Bodegas Robles, santo y seña de la producción ecológica en Andalucía y referente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, para conocer la apuesta que esta firma viene haciendo por la vitivinicultura sostenible y respetuosa con el entorno.

"Este año se continúa con los actos centrales de la Fiesta de la Vendimia como son el pregón, el nombramiento del Capataz de Honor y la pisa simbólica de la uva, junto con la procesión de la Virgen de las Viñas y la misa flamenca, que se celebrará en las Bodegas Pérez Barquero", recalcó el alcalde


Además, este año, la Fiesta de la Vendimia, cuyos actos se prolongan desde finales de agosto hasta finales de septiembre, acogerá la llegada de la decimotercera etapa de la Vuelta Ciclista a España, un evento deportivo "con una enorme proyección nacional e internacional", tal y como ha puesto de manifiesto el teniente de alcalde de Deportes y Festejos, Miguel Sánchez.

La actividad que dará el pistoletazo de salida a la Fiesta de la Vendimia será la Cata Flamenca, uno de los festivales más prestigiosos del panorama nacional, que el próximo sábado 27 de agosto reunirá a artistas de la talla de Marina Heredia, Remedios Amaya, Ezequiel Benítez o Antonio José Mejías.

Junto a los actos institucionales que se desarrollarán del 2 al 5 de septiembre, en paralelo se celebrarán numerosas actividades deportivas y musicales como los conciertos de la Fiesta de la Vendimia, la V Milla del Santo, la Carrera Popular de María Auxiliadora, el festival Montijazz Vendimia, la Semana de la Pintura Rápida o la Feria del Vino y la Tapa, un evento que servirá para inaugurar el nuevo espacio multiusos de Envidarte.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
  • 18.8.22
Los jóvenes montillanos Miguel Ángel Polo Cabello y Ana Raya García serán los Vendimiadores Mayores de la próxima Fiesta de la Vendimia. El salón de plenos del Ayuntamiento de Montilla acogió anoche el sorteo que, en adelante, reemplazará al tradicional concurso para la elección de la Vendimiadora Mayor, una figura representativa que, desde este año, también estará acompañada por un Vendimiador Mayor.


De este modo, Miguel Ángel Polo Cabello se convertirá en el primer Vendimiador Mayor de la Fiesta de la Vendimia, un rol que unirá a su papel de Embajador del Plan para la Reactivación Socioeconómica #Remontamos, una iniciativa del Ayuntamiento de Montilla que permitió reconocer el pasado año a este joven que se convirtió en 2018 en uno de los ganadores del concurso nacional ¿Qué es para ti un rey?, lo que le permitió conocer en persona a Felipe VI.

Las personas que concurrieron al sorteo fueron presentadas por las diferentes asociaciones de vecinos de Montilla. De este modo, la Asociación de Vecinos El Centro presentó a Miguel Ángel Polo y a Ana Raya García que, a la postre, resultarían elegidos para representar la próxima Fiesta de la Vendimia.

Por su parte, la Asociación de Vecinos Gran Capitán presentó a Juan José Moreno y a Laura Moreno; por la Asociación de Vecinos Los Cerros concurrieron al sorteo Andrea Tejada y Juan Luis Jiménez, mientras que por el Grupo Romero Virgen de las Viñas y Amigos del Caballo lo hicieron Laura Carrasco y Pablo Corbacho. Finalmente, la Hermandad del Señor en la Santa Cena, María Santísima de la Estrella y Nuestra Señora de las Viñas estuvo representada por Auxiliadora Gómez y por Juan Rivas Osorio.


La Fiesta de la Vendimia está declarada "De Interés Turístico" y en su organización intervienen la Hermandad de Nuestra Señora de las Viñas –patrona del Noble Gremio de la Vid y el Vino–, así como el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles y el propio Ayuntamiento.

La fiesta tiene su origen en la Feria Real de Belén y fue concedida en virtud de una instancia dirigida al Consejo Real por Fermín Antonio Lumbreras en nombre de Francisco Rioboó y del procurador general montillano José Matías de Luque. En 1816, el Rey Fernando VII autorizó la celebración de la feria durante los tres primeros días de septiembre.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
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