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1 de septiembre de 2018

  • 1.9.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por un vecino de Montilla sobre la terrible experiencia que vivió a principios de verano cuando trataba de entrar en Estados Unidos. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



El pasado 13 junio viajé a Estados Unidos en un vuelo desde Madrid a Charleston, con escala en Philadelphia. Cuando tomé mi avión todo era perfecto para mí; estaba supercontento porque, después de tres años, iba a volver a ver a mi prima, que vive allí, y podría pasar todo el verano con ella.

Aterrizamos en el aeropuerto de Philadelphia y me dirijo a recoger mi maleta para ir a Aduanas y así poder cumplimentar los requisitos de acceso a los Estados Unidos. Llego al mostrador donde enseñas el pasaporte, te toman las huellas dactilares y te hacen una foto.

También me hicieron unas preguntas sobre qué iba hacer en el país y cuánto tiempo pensaba estar. Yo respondí que iba a visitar a mi prima, que era de allí, y que iba a estar unos tres meses. "¿Noventa días entonces?", me preguntó el policía, a lo que yo respondí que sí. Automáticamente, cogió mi pasaporte y lo metió en un sobre y se lo dio a otro policía que me dijo que lo siguiera.

Me llevó a la sala de Aduanas donde me volvieron a preguntar lo mismo que en el mostrador. No obstante, me pidieron que pusiera la maleta sobre una mesa para revisarla y la miraron por encima, al igual que la mochila y la riñonera, que es donde llevaba el móvil y el ordenador. También miraron el dinero que llevaba y si llevaba tarjetas de crédito.

Tras esta inspección que yo creía rutinaria, la oficial de Aduanas se dirige a mí para decirme que yo voy a Estados Unidos a trabajar porque llevo poco dinero. Yo le respondo que no, que voy de vacaciones a visitar a mi prima y a pasar el verano con ella.

Me hacen desbloquear mi móvil y entregárselo, a la vez que me ordenan que me siente en una silla. Pasan unos minutos y regresa la oficial y me espeta: "Usted ha engañado a un federal de los Estados Unidos y está atentando contra los Estados Unidos. Por eso, va a ser deportado del país y volverá a España".

En ese momento me sentí muy frustrado al entender que había perdido todo el dinero que había ahorrado durante meses para poder hacer ese viaje. La oficial de Aduanas me dijo que tenia derecho a una llamada no internacional, es decir, solo podía contactar con alguien de Estados Unidos, por lo que pensé en llamar a mi prima, que es de allí. No obstante, también pensé en llamar a la Embajada de España pero me dijeron que no podía porque, supuestamente, estaba cerrada, algo que luego he sabido que no es cierto porque las delegaciones diplomáticas funcionan las 24 horas del día.

Tras un rato en una sala sentado, se acercó de nuevo la oficial de Aduanas y me anunció que iba a pasar esa noche en prisión. "¿Encarcelado?", le pregunté, a  lo que me respondió con un "sí" rotundo. En ese momento no me agobié, ya que pensé: "bueno, estaré aquí en una sala o, como mucho, en una celda pero dentro del aeropuerto". Y es que en ese momento solo pensaba en volver a España, ya que la preocupación por el dinero del billete había desaparecido desde hacía rato.

Pero mi verdadera tortura empieza cuando, de repente, aparecen dos federales con chaleco antibalas, armas y todo tipo de artilugios que me parecieron como de guerra. Me dicen que me levante y proceden a cachearme y, posteriormente, a colocarme un cinturón en la zona lumbar con unas esposas para las manos. Les juro que, en ese momento, yo estaba como en estado de shock porque no sabía qué había hecho para estar esposado.

Me sacan del aeropuerto y me meten en un furgón de los federales con una ventanilla muy pequeña. Cuando arranca el vehículo, pienso que me trasladan a otra zona del aeropuerto que estará habilitada para los que deportan a su país pero, de pronto, veo que cogen un desvío y una especie de una autovía que desemboca en un camino. En ese momento se difuminó mi idea inicial y fui consciente de que me llevaban a otro sitio que ya no podía imaginar.

Tras una serie de gestiones en una cabina llena de policías, veo que se levanta la barrera y el furgón avanza hacia una cárcel enorme, con unas medidas de seguridad como las de las películas: vallas enormes, llenas de alambres de espino, y torres de guardia con unas luces gigantescas. No podía creer lo que estaba viendo.

El furgón se detiene junto a la primera puerta, Suena como un pitido, una sirena. Se abre el portón, pasa el coche y la puerta se cierra a nuestras espaldas, esperando a que abra otra puerta exactamente igual. Así hasta en varias ocasiones.

Me bajan del furgón, me alumbran con unos focos y me meten en una especie de garaje antes de entrar en la cárcel. En ese momento paso a poder de la policía carcelaria, cuyos agentes me retiran las esposas, me cachean y me las vuelven a poner.

Se abre una puerta corrediza blindada y los policías me llevan dentro. Me vuelven a quitar las esposas y me pasan por un detector de metales. Me acompañan hasta una sala donde me quito mi ropa y me dan un mono de preso con listas blancas y rojas, un pantalón azul marino y unas zapatillas azul marino. También me dan un petate con una sabana, una manta y un cepillo de dientes.

Al salir de esa sala es cuando empieza mi verdadero infierno. No me podía creer dónde estaba. Era un pasillo superlargo, con celdas a ambos lados. Los policías me llevaron hacia mi celda, donde había tres personas más, latinos todos, que fueron mi único apoyo ya que, al menos, hablaban español y estuve toda la noche dialogando con ellos.

Las condiciones de esa celda eran infrahumanas: en unos 5 metros cuadrados estábamos cuatro personas tiradas en el suelo, con una manta para protegernos del frío espantoso que hacía. Esa misma noche, no sé qué hora sería –porque pierdes la noción del tiempo–, se escuchó como una alarma y nos cambiaron a otro módulo: una celda parecida a la anterior, con las mismas dimensiones prácticamente, y con un lavabo y un retrete.

Apenas si pude quedarme un poco adormilado, ya que llevaba muchas horas sin dormir y sin comer ni beber nada de agua. En serio, aquello parecía una pesadilla de la cual no era capaz de despertar. Pero mi cuerpo se activaba cada dos por tres. ya que tampoco sabía realmente qué personas estaban conmigo en la celda, aunque ya había hablado con ellos. Pero no me fiaba.

Ya por la mañana nos dan algo de comer pero nada de agua. Nos echan la comida por una trampilla que tiene la puerta y hay que andarse listo porque ellos sirven rápido y, si se cae al suelo, es de ahí de donde tendrás que recoger tu desayuno.

Pasaron horas –o quizás solo minutos, pero a mí me parecía todo algo eterno– y nos sacaron de la celda. A mí me separaron de mis compañeros y me llevaron al médico, que estaba en una zona próxima al acceso de la prisión, por donde había entrado la noche anterior.

Un médico me hace un chequeo y me va haciendo preguntas que yo no entiendo porque apenas hablo inglés. Me midió la tensión arterial, me revisó los ojos y la temperatura corporal con un termómetro y luego me inyectó algo que, a día de hoy, todavía no sé qué es. Supongo que algo para prevenir posibles infecciones dentro de la cárcel.

El médico me dijo que ya podía salir y el policía me acompañó hasta la puerta, desde donde pude ver que a mis compañeros de celda se los llevaban engrilletados junto a otros presos. Les deseé suerte ya que su situación eran bastante más desafortunada que la mía.

Tras el chequeo médico me trasladaron a otro módulo diferente, a una celda parecida, con una ventanilla parecida a las de las salas de visitas de las cárceles. Pero al otro lado no había nada: era una celda muchísimo más pequeña, hasta tal punto que no cabía tendido.

Al cabo de unas horas me volvieron a cambiar a una celda igual pero, si me apuran, algo más pequeña aún. No obstante, ahí ya tenía más perspectiva, ya que veía a la gente del pasillo y me di cuenta de que había reclusos que ayudaban a los policías y que llevaban otro tipo de mono, con franjas naranjas y blancas.

Uno de ellos fue a mi celda y me dio una especie de Aquarius. Cuando le pregunté en inglés que cuándo iba a ir de nuevo al aeropuerto para coger mi vuelo a mi país, me dijo que el lunes o el martes. Ahí empezó una nueva agonía para mí, ya que no sabía ni cuándo iba a poder regresar a España ni si mis padres y mis familiares estaban al tanto de lo que me estaba ocurriendo.

Pasó poco tiempo y, en esa misma celda donde yo estaba, que resultaba realmente claustrofóbica, metieron también a otro recluso, también de origen latino, con cortes en la cara, con magulladuras por el cuerpo y el pie destrozado. Estuve hablando con él y, según me explicó, le habían pegado porque intentó colarse en Estados Unidos de manera ilegal.

Tras un buen rato apareció el recluso al que le había preguntado que cuándo iba a poder regresar al aeropuerto y me anunció que los federales habían vuelto a la cárcel a por mí. En ese momento debo reconocer que me cambió el gesto serio de la cara y me entró una felicidad tremenda, sobre todo cuando llegó un policía que me acompañó hasta la sala de la noche anterior, de donde recogí de nuevo mi ropa y me la puse para salir afuera.

Los federales me volvieron a esposar y me sacaron de la cárcel por el mismo sitio por el que había entrado, en dirección hacia el aeropuerto. Ya iba en un furgón diferente, con unas ventanas más amplias. Una vez en el aeródromo, recorrí todos los pasillos esposado hasta llegar a Aduanas, donde me dieron agua por fin y donde ya pude recoger mi maleta y todas mis cosas.

Me volvieron a esposar y me llevaron hasta el avión que, por fin, me llevaría de regreso a España. Me quitaron las esposas y me acomodaron en el avión, donde reconocí a una azafata que iba en el vuelo que cogí de Madrid a Philadelphia y que, la verdad, me trató genial durante todo el viaje.

Una vez llegué a Madrid por fin, salí del avión y me estaban esperando dos policías nacionales, que me preguntaron qué me había pasado en Estados Unidos. Les mostré el pasaporte, les narré mi experiencia y me dejaron seguir mi camino. Recogí mi maleta y, por fin, pude ver a mis padres y a mi primo, que quiso acompañarlos desde Montilla hasta Madrid.

Por fin estaba en España, con los míos. Ya no me importaba ni el dinero que había perdido ni las horas tan angustiosas que pasé en Estados Unidos. Ahora que veo lo ocurrido con perspectiva puedo decir que lo que más me dolió fue que no me dejaran pasar un verano que pintaba perfecto con mi prima, a la que tenía muchísimas ganas de ver. Otra vez será.

ANTONIO LÓPEZ VELASCO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.






11 de agosto de 2018

  • 11.8.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un artículo remitido por José María Reina Espejo sobre la historia de la empresa montillana Autobuses R. Reina. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Toda gran empresa tiene una historia que contar y yo les invito a conocer la nuestra. Nuestra empresa nació en los años cincuenta, haciendo el transporte con carros, desde la estación de ferrocarril de Cabra al pueblo. Rafael Reina Alcaraz, El Abuelo, realizaba su trabajo recogiendo y repartiendo todas las mercancías que el pueblo necesitaba y que por aquel entonces solo llegaban por ferrocarril, como medio mas urgente de transporte.

Es cuando uno de sus hijos, Rafael Reina Cantero, junto con su esposa, Doña Rosario Espejo Peña, logran realiza su sueño: fundar una empresa de transporte de viajeros por carretera. La compra de su primer autobús supuso un sacrificio del que participó activamente su hermano Antonio.

El viaje inaugural fue de Cabra al Llano del Espinar, ampliando desde aquí hasta Montilla en días alternos. Era un recorrido corto en kilómetros pero, debido al estado de las carreteras y de los caminos, realmente duraba toda una mañana, haciendo escalas en los diferentes cortijos y casillas, a solicitud de los usuarios.

En aquellos años no existían asientos numerados: cada uno se sentaba donde podía, incluso en la vaca si era necesario. En esa época los viajes eran una gran prueba de habilidad y destreza por parte de los conductores, pues los caminos eran peligrosos y las carreteras, escasas. El conductor tenía que hacer las veces de cobrador, maletero, administrador y, en caso de avería –algo que ocurría casi a diario– tenía que hacer de mecánico.

El primer sueño del matrimonio se había cumplido: realizar el transporte público de viajeros entre las localidades de Montilla, Cabra, Llano del Espinar y Castro del Río. Poco a poco, el negocio fue tomando impulso y comenzaron a pensar en tomar nuevas iniciativas. Doña Rosario cae enferma y fallece, dejando tres hijos –Rafael José María y Antonio, de muy corta edad– al cuidado de su padre, que tiene que educarlos, formarlos y cuidar de sus intereses como herederos.

En muy poco tiempo contrae nuevas nupcias con Doña Sierra Serrano Aranda y, de dicho matrimonio, nacen tres hijos: Pedro, Rosario y Paco. Rápidamente, retoma la idea concebida de expansión empresarial y funda en 1960 Autobuses Urbanos de Montilla R. Reina “El Total”, situando la sede social y la central de Operaciones de la empresa en Montilla.



No obstante, Don Rafael Reina siente nuevas inquietudes. No se conforma con lo que había logrado y quiere llegar a nuevos lugares, por lo que funda con su cuñado, Don Vicente Flores, y su esposa, Carmen Reina, la empresa de Autobuses Urbanos de Écija (Sevilla), a mediados de los años sesenta, convirtiendo esta ciudad en unos de los bastiones del transporte de viajeros más importante de la zona.

No conforme con lo ya puesto en marcha, crea el Transporte de Servicios Especiales y se inician dando cobertura turística no solo a Montilla y Écija sino a todas las poblaciones que confluían en la zona, fomentando, sobre todo, los servicios de playa a Málaga, Torremolinos, Nerja, Fuengirola, Cádiz, Matalascañas o Huelva.

En ese mismo tiempo se da un nuevo impulso desarrollando, en colaboración con la Administración, el Transporte Escolar, además de servicios a fábricas y diferentes cortijos, transportando a sus lugares de trabajo a los jornaleros que cubrían las necesidades agrícolas del momento.

Las cosas nunca fueron fáciles, el trabajo muy duro, de día y de noche, pero siempre con la mentalidad de triunfadores, de hacer las cosas bien y, a la primera, esto nos llevó al lugar que ahora ocupamos. La Empresa de Autobuses R. Reina, en aquella época, siempre tuvo una misión: cumplir transportando personas y bienes asegurándose de la atención, la responsabilidad social, la satisfacción de los clientes y la excelencia en el servicio.

JOSÉ MARÍA REINA ESPEJO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.





26 de julio de 2018

  • 26.7.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un homenaje de José María Reina Espejo al autobús urbano de Montilla, conocido popularmente como 'El Total'. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



La empresa de autobuses R. Reina, concesionaria de los autobuses urbanos de Montilla, fue fundada a mediados de los años 50 teniendo su sede en el Llano del Espinar. Inició su andadura realizando la línea del Llano de Espinar a Montilla, del Llano del Espinar a Cabra y del Llano del Espinar a Castro del Río, unos servicios que se realizaban en días alternos.

En aquella época era masiva la utilización de este medio de transporte, además de muy variados y necesarios los servicios prestados a los habitantes de la zona, tales como traslado médicos, sanitarios, servicio de asistencia farmacéutica, cartería, paquetería, compras de alimentación y todo tipo de enseres, servicios administrativos, etc., que requerían las personas de los distintos cortijos, casas y habitantes del Llano del Espinar.

A finales de los 50, Rafael Reina Cantero puso en marcha una nueva iniciativa de transporte y creó, en colaboración con el Ayuntamiento de Montilla, la Empresa de Autobuses Urbanos de Montilla a comienzos de 1960, siendo el primer autobús de Montilla el que aparece en la foto, agilizando, y de qué manera, el desarrollo industrial y comercial del pueblo.

La sabiduría popular rápidamente asignó un nombre al autobús, 'El Total', después de que a alguna usuaria se le ocurrió decir "Total por 1 peseta (que costaba) mi marido no come ensalá". De esta forma fue bautizado, y se conoce hasta la fecha, al autobús urbano de Montilla y a la familia Reina, los del Total, como concesionaria.

Para llevar a efecto esta iniciativa, con horario de 7.00 de la mañana a 15.00 de la tarde y de 17.00 de la tarde a 23.00 de la noche, más las recogidas de teatro, contó con la inestimable colaboración del abuelo Rafael, que hacía de cobrador, y de Agustín, como conductor. El relevo de Agustín lo hacía Rafael padre. Los hijos Rafael, José María y Antonio, herederos mayoritarios de Rafael Reina Cantero, relevaron al abuelo Rafael de forma alternativa como cobrador, y Antonio se convirtió en el mecánico de la empresa que, junto a Paco Arce, hacían funcionar cada día tan preciada joya.

Desde esta tribuna quiero rendir homenaje al primer autobús que tuvo Montilla y a Rafael Reina Cantero describiendo, de la mejor manera, a este pequeño y gran símbolo de nuestro pueblo.

El autobús marca Ford, de unas treinta plazas de color crema y rojo en su parte exterior, contaba con dos puertas en la parte izquierda y una en la derecha para acceder el conductor, todas ellas con apertura de maneta, los cristales de corredera en los laterales, siendo los de las puertas accionados en subida y bajada por una correa de cuero con agujeros para fijarlos en un perno a diferentes alturas.

En su morro delantero y sobre los guardabarros se fijaban dos faros, que apenas alumbraban, más dos pilotos que hacían de intermitencias, todo ello franqueado por un imponente y rudimentario paragolpes delantero. Por su parte, en la parte trasera tenía dos pilotos, uno de posición y el otro de intermitencia. Los parabrisas eran abatibles para poder soportar las temperaturas del verano, en el del conductor se acoplaba un pequeño motor que hacia girar al limpia parabrisas, la mayoría de las veces había que hacerlo manual.

Carecía de portaequipajes y solo tenía una vaca –a la que se accedía por una escalerilla plegable instalada en la parte trasera del vehículo– donde poner los mismo apilados, amarrándose con cuerdas para no perderlos.

Con un motor de cuatro cilindros de gasolina, en los años 60 se mezclaba esta con un 75 por ciento de petróleo, y salía mucho más rentable. La caja de cambios de 4 velocidades contaba con una palanca de cambio que se necesitaba dos manos para cambiar de velocidad. Los frenos eran de varilla y el freno de mano unos calzos de madera, instalados debajo del asiento del conductor. El volante, enorme y sin dirección asistida, solo se movía a base de fuerza de Rafael y Agustín. Todo un alarde de tecnología de la época.

Finalmente, la parte interior del primer autobús urbano era completamente de madera con asientos tipo banco, recubiertos por una capa de cuero.

Este fue nuestro querido 'Total', testigo mudo de todos los acontecimientos ocurridos en nuestro pueblo; cómplice activo de todas las actividades cinematográficas y teatrales celebradas en el Teatro Garnelo, desde Manolita Chen hasta Manolo Escobar; participó de ferias, actos populares y sociales hasta altas horas de la madrugada.

Fue igualmente testigo del derribo de los Arcos de la Puerta de Aguilar. Vio como la actividad comercial de nuestra ciudad prosperaba, adecuando los negocios a la nuevas tendencias, observando cómo abrían unos y cerraba otros emblemáticos en La Corredera como Lirola, La llave, Sastrería Armenta, Tejidos Los Naranjos, Leiva (frente al Ayuntamiento), Tejidos Sánchez, Heladería Cabello, etc. Testigo, que hoy día sigue siendo, de toda la actividad viva de nuestro pueblo.

JOSÉ MARÍA REINA ESPEJO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.






14 de julio de 2018

  • 14.7.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un relato de Francisco Alcaide en torno al patrón de Montilla, San Francisco Solano, en el día de su onomástica. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Hace ya algunas décadas, coincidiendo con el solsticio de verano y muy cercanos a las fiestas del patrón, un padre y su pequeño hijo paseaban envueltos en el atardecer por un sendero que les ofrecía como desenlace unas bonitas vistas de nuestra ciudad.

Detuvieron su caminar cuando abordaron con sus miradas un arco de entrada hacia algún lugar, perdido en mitad de la nada, asolado y desprotegido por el tránsito del tiempo. La Huerta del Adalid los envolvió en unas sensaciones de paz y sosiego todavía latentes a pesar del paso de los siglos.

El chico, pequeño de estatura pero vivo como la cal, alzó la mirada hacia la entrada del antiguo cenobio franciscano, miró a su padre con interrogación y ante la inocencia que la edad le otorgaba, demandó a su progenitor que le asistiera en la ignorancia del escaso conocimiento que atesoraba del lugar en cuestión.

El padre, valedor de sabiduría y entendimiento, esbozó una sonrisa en sus labios justo en el instante en el que se dispuso a narrarle la historia de un personaje que habitó este lugar siglos atrás y que, con los años, sería el montillano más universal de todos conocido. La historia decía así:

Vio nacer la Montilla de la época cervantina, allá por el año 1549, un joven de "hidalga" madre y no menos "ilustrísimo" padre. Dueño de valores y enseñanzas muy demandadas en la época, ejerció y se instruyó en los Jesuitas montillanos durante los primeros años de su vida.

Pero fueron sus pensamientos de ayuda al prójimo y su recogimiento espiritual los que le hicieron tomar la decisión de ingresar como novicio en el cenobio de San Lorenzo de los monjes franciscanos, un espacio idílico construido y sufragado por Catalina Fernández de Córdoba, segunda marquesa de Priego. En este lugar de recogimiento y rezo, Francisco Solano aprendió y se educó en el arte de la sencillez y la pobreza, cualidades que llevaba innatas desde su nacimiento.

La etapa de meditación y de enseñanzas acaba en el convento de Loreto (Sevilla) en el año 1576 con la ordenación de sacerdote. Teólogo y predicador en los alrededores de Sevilla, Solano admiraba la calidad humana de los misioneros y su meta empezó a convertirse en realidad hacia 1589, cuando zarpó desde el Puerto de Indias (Sevilla) con dirección a las Américas, un viaje sin retorno que marcaría la vida de ese joven aventurero.

Paraguay, Uruguay, México, Perú, Bolivia y Argentina fueron los países donde Francisco Solano colonizó y evangelizó a miles de indígenas, ayudando en labores de enfermería, albañilería y en la siembra de campos.

Fueron 20 años de continuo desgaste físico y mental en unas condiciones muy desfavorables. Su afán por la pobreza absoluta y el rezo continuo mermaron poco a poco su salud. Pasaba muchas noches en vela acompañando a enfermos y se alimentaba solo de hortalizas y algunas verduras.

El exceso de cansancio y la falta de nutrientes le pasaron factura el 14 de julio de 1610 en la enfermería del convento de Lima. El llamado "Apóstol de las Indias", el hombre que los libros y las leyendas atribuyeron muchos milagros en vida, el " Taumaturgo del Nuevo Mundo" fue hecho santo en diciembre de 1726 por Benedicto XIII tras más de medio siglo ayudando al necesitado.

Montilla, querido hijo, hizo patrono de nuestro pueblo a tal insigne paisano, celebrando su festividad el día que cerró los ojos por última vez. Solano, apelativo singular de todos los Franciscos en la ciudad de Montilla, rinde honores al "guardián de las Indias", al "mejor de todos los montillanos".

FRANCISCO ALCAIDE
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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20 de junio de 2018

  • 20.6.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de Francisco Alcaide, componente del Club Deportivo Apedem Montilla, en la que reflexiona sobre los grandes retos de la humanidad en el siglo XXI coincidiendo con la celebración del Mundial de Fútbol en Rusia. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Avanza junio, un mes que destaca por la entrada del Solsticio de Verano y, cada cuatro años, como saben bien los más futboleros, por la celebración del Mundial de Fútbol. Arrancó Rusia 2018. Bienvenidos a la amnesia mediática.

Es increíble cómo el Deporte Rey se convierte durante un mes en el foco de conversación de toda la sociedad mundial. Ciudadanos de todas las razas, nacionalidades y etnias lingüísticas y culturales hacen apuestas, comentarios e, incluso, se atreven a pronosticar durante gran parte del día qué equipo será el ganador de este torneo mágico y poderoso llamado Mundial. Televisiones, radios, prensa escrita y redes sociales bullen en una efervescencia de júbilo tras el trascurso de los múltiples encuentros que se disputan a diario.

Haciendo uso de la lógica y mostrando una especial preocupación por los múltiples desajustes que a diario suceden en todo el planeta, les propongo hacer un símil o asemejar palabras propias del deporte del balompié con los graves y continuos problemas que atesora la sociedad actual.

Las tanganas que a diario se forman en las televisiones nacionales con programas de color rosa no son más que disparos al travesaño de la incultura y el vacío lingüístico que sufren todavía gran parte de la sociedad. La táctica para hacer una buena defensa del conocimiento te la otorga un buen toque de lectura diaria y conocimiento verbal. Ganar este partido depende de nosotros mismos.

¿Quién enseña tarjeta roja y expulsa de la sociedad a todos los cobardes que a diario practican la violencia de género? ¿Por qué siempre nos encontramos en fuera de juego ante tanto pusilánime que hace entradas fuera de la legalidad? ¿Hay permisividad o tiempo muerto a aquellos que, amparados por las leyes, cometen actos tan viles y despreciables? Fair play para todos y expulsión de esta sociedad a los que cometen penaltis de libro contra el sexo contrario.

No dejemos de pensar en la guerra de Siria; en los muchos inmigrantes que, embarcándose hacia un mundo mejor, pierden su vida en algún lugar del océano; en los continuos casos de corrupción que están haciendo que nuestra sociedad se tire a la piscina del despropósito y la desvergüenza.

Saquemos la falta de la razón pegada al palo de la portería enemiga; seamos hooligans de nuestros valores humanos para gritar con humildad el gol a la injusticia. Solo si mantenemos vivos estos principios,  ganaremos el partido del siglo XXI. Mientras tanto, y en pequeñas dosis de emoción, hagámonos también partícipes de los triunfos de nuestra Selección.

FRANCISCO ALCAIDE

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.






18 de junio de 2018

  • 18.6.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una felicitación enviada con motivo de un enlace matrimonial celebrado este fin de semana en la localidad malagueña de Marbella, a donde han acudido muchos vecinos de Montilla. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.









Este pasado viernes 15 de junio tuvo lugar el enlace matrimonial entre Francisco Reina Serrano, natural de Montilla, y Rosario Rojas Vacas. La ceremonia se desarrolló en el Cortijo de Miraflores de Marbella y estuvo oficiada por la alcaldesa de la conocida localidad de la Costa del Sol, Ángeles Muñoz.

Los novios –hoy ya marido y mujer– consiguieron sorprender a familiares y amigos con su originalidad y con sus atenciones, que procuraron el gozo y disfrute de todos los invitados. Después del almuerzo de celebración, el fin de fiesta tuvo lugar en el Gran Hotel Benahavís hasta altas horas de la madrugada.

Me gustaría aprovechar esta "ventana al mundo" que representa Montilla Digital para muchos montillanos que vivimos fuera de nuestra querida ciudad natal para desear a los contrayentes la mayor de las felicidades y que puedan disfrutar de esta nueva etapa que ahora comienzan como matrimonio. ¡Enhorabuena!

J.M. REINA GARCÍA

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.





1 de abril de 2018

  • 1.4.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Alternativa Republicana sobre la participación de representes públicos en actos promovidos con motivo de la Semana Santa. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Esta semana, en lo que la comunidad cristiana denomina "Semana Santa", estamos siendo testigos del retroceso más lamentable y bochornoso que ha padecido nuestro país desde la instauración de la monarquía en cuanto a la aconfesionalidad del Estado.

Las preocupantes conductas que observamos nos retrotraen peligrosamente al rancio nacionalcatolicismo del régimen franquista. Se están vulnerando los principios más elementales que la Constitución del 78 contempla en su artículo 16, y nos ha devuelto a tiempos que pensábamos que se habían superado, la España ultracatólica de Franco. Ante estos hechos, Alternativa Republicana quiere denunciar los siguientes actos.

Por orden de la Ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, las banderas ondean a media asta en las unidades militares y los organismos dependientes del ministerio, en honor al fallecimiento de Jesús de Nazaret. Al mismo tiempo, da la autorización para que no solo fuerzas de la Legión, sino del Ejército de Tierra, Aire y la Marina rindan honores en las procesiones religiosas que se están celebrando por la confesión religiosa católica, más de 200 actos, en infinidad de puntos de nuestra geografía, contraviniendo el Real Decreto 684/2010 del Reglamento de honores militares, que ni ha modificado ni ha derogado el gobierno de M. Rajoy.

Le recordamos a la ministra que en dicho Reglamento está descrito quién o quiénes y cómo deben ser honrados, entre los cuales ni está Jesús de Nazaret, ni la Iglesia católica, ni mucho menos las cofradías, aparte de autorizar la presencia de los cuerpos militares en dichas procesiones en ocasiones de especial trascendencia y no de forma generalizada como estamos observando este año, regresando en muchas ocasiones después de haberse retirado la asistencia oficial de los ejércitos en 2010.

Por otro lado, el ministro de Educación, conjuntamente con los consejeros de Educación de diversas Comunidades Autónomas, hacen oídos sordos y se tapan los ojos al contemplar, cuando no promueven, cómo en innumerables colegios públicos de Enseñanza Primaria de todo el país se realizan procesiones del rito católico con el alumnado como actividad escolar, quebrantando así la Constitución del 78 en la que se indica que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”.

Con la proliferación de estos actos, ni se respeta a aquellos alumnoss que no profesan el rito católico, como la comunidad protestante, la musulmana, la judía o hinduista, cada día más numerosas en nuestra sociedad, ni así como los que no profesan ninguna creencia: los ateos y los agnósticos.

La presencia de autoridades civiles y militares (ministros, presidentes de Comunidades Autónomas, delegados del Gobierno y consejeros, alcaldes, diputados, concejales...) en los más de 200 actos religiosos católicos, también quebranta el principio de neutralidad que emana de la Constitución del 78.

Circunstancia que se ve agravada por el lamentable espectáculo de ver a tres ministros y una ministra del Gobierno de M. Rajoy –el de Interior, la de Defensa, el de Justicia y el de Educación– cantar a pulmón limpio en Málaga el Himno de La Legión, Soy el novio de la muerte, ante la presencia de una imagen.

Por si fuera poco, hay que añadir la concesión por parte del Gobierno de cinco indultos a petición de las cofradías, a los que hay que sumar otros 74 indultos que el Gobierno de M. Rajoy ha concedido en los últimos cinco años por el mismo motivo.

Funcionarios públicos, médicos y enfermeros, en su horario laboral en Málaga, abandonan su trabajo para poder participar y trasladar el trono de Jesús Cautivo hasta el interior del Hospital Civil desde las puertas de entrada al recinto, para depositarlo en un templete con una pantalla gigante de plasma que cubre toda la entrada a las Urgencias de dicho Hospital, haciendo imposible el acceso a las Urgencias.

Mientras tanto, el hospital se queda bajo mínimos en su dotación de personal, y se paraliza la actividad usual, desviándose a los restantes hospitales de la zona, con la consiguiente molestia para el usuario y la posibilidad de que se agraven las dolencias que padecen los enfermos.

Desde Alternativa Republicana planteamos las siguientes cuestiones:
  • ¿Es aceptable que los Funerales de Estado sean oficiados por el rito católico?
  • ¿Es normal que los cargos públicos, civiles y militares, en el ejercicio de su cargo, se encomienden en público a imágenes de vírgenes y santos?
  • ¿Se debe permitir que se imparta Religión, sea de la confesión que sea, en las escuelas públicas?
  • ¿Y que se liberen presos a petición de las cofradías con motivo de la Semana Santa?
  • ¿Y que la Iglesia esté exenta del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI)?
  • ¿Y que tenga una casilla especial en la Declaración de la Renta?
  • ¿Y que el estado financie a la Iglesia católica con más de 11.000 millones de euros, es decir, un 1 por ciento del PIB?
Ante todo esto, Alternativa Republicana muestra su más enérgica protesta y exige que se acabe con estas actitudes que cada año van en aumento. Y reclamamos la fundamental necesidad de extirpar de este país los privilegios clericales y el poder de la Iglesia y de sus organizaciones afines, que desde la dictadura parasitan nuestra Hacienda, nuestra educación y nuestra vida pública, respetando así la libertad de cultos y la separación definitiva de la Iglesia y el Estado.

El estado laico, con una estricta separación entre la religión y el poder político, en el que quede debidamente protegida la libertad de conciencia de cada ciudadano y ciudadana, exige un cambio de régimen, la III República, para la que trabajamos desde Alternativa Republicana.

ALTERNATIVA REPUBLICANA

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.





7 de marzo de 2018

  • 7.3.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de las quejas de un vecino sobre el modo de proceder de la Asociación de Ayuda a Animales Abandonados "Dejan Huella". Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Hago llegar este escrito a Montilla Digital para contar la historia que me pasó hace poco más de un mes cuando, una noche de domingo, en la localidad de Aguilar de la Frontera, me encontré una perrita bodeguera abandonada en la carretera. Sin pensármelo la recogí, ya que se encontraba muy delgada, asustada y con claros síntomas de abandono.

La llevé a una parcela en el campo donde tengo otros animales y le puse su cama, con comida y agua. Pensé en ponerle el microchip, pero antes me tenía que asegurar que no lo tenía, porque si esto era así, debía devolvérsela a su propietario.

Tuve la mala suerte de que a los diez días de tenerla se me despistó en uno de los paseos que le solía dar por la tarde. La encontraron en el campo de fútbol y avisaron a la Policía. Los agentes, al ver que no tenía microchip, llamó a la protectora Dejan Huella y se hicieron cargo de la perrita.

Cuando le comunico a la Policía los hechos, me comentan que el animal está en la perrera municipal, por lo que me pongo en contacto con esta asociación y me dicen que la perra solo puede salir si la adopto y cumplo unas condiciones, aparte del pago de unas tasas, y acepto un seguimiento del animal por parte de ellos.

En primer lugar, no entiendo por qué la tengo que adoptar si esa adopción ya la he realizado al recogerla de la calle cuando estaba abandonada. Tengo evidencias de que la perra estaba bajo mi cargo, por el collar que llevaba, la descripción de cómo era, vídeos, etcétera.

Por otro lado, cuál es mi sorpresa que al hablar con las señoras que dirigen esta asociación me comentan que la perrita no estará en unas condiciones que garanticen su bienestar. Que estará mejor en un piso, tumbada en un sofá , recién duchada y con su manta liada al cuerpo. Que en el campo estará sucia y pasará frío por las noches.

Pienso que los perros tienen sus instintos naturales y sus necesidades básicas y no podemos humanizar a los animales. Las razas de perros han sido creadas por el hombre atendiendo a sus necesidades a lo largo de la historia. Por eso hay perros pastores, guardianes, cazadores, de compañía, etcétera.

Esta perra en concreto es una bodeguera ratonera andaluza. Esta raza fue creada en Jerez de la Frontera, cuando los ingleses que dirigían las bodegas de esta ciudad gaditana cruzaron los terrier traídos desde la islas británicas con los perros ratoneros autóctonos de la zona, para la caza de los pequeños roedores que había en los rincones de las grandes bodegas jerezanas.

Son perros nerviosos, que necesitan correr, olfatear, cazar… para cumplir con sus instintos naturales. No creo que en un piso encerrada lo haga. Por otro lado, los animales son muy inteligentes y aunque vivan en el campo, ellos saben dónde meterse cuando hace frío y calor. Aparte, su cuerpo se prepara para estas necesidades de manera natural (pelaje, acumulo de grasas…) No hace falta ponerle ninguna manta ni encenderle la estufa.

A todas estas personas que hacen llamarse "animalistas" y que tanto quieren a sus “mascotas” pienso que, en el fondo, lo que hacen es perjudicarlas. Les están quitando sus instintos naturales, sus necesidades básicas. Para mí, lo que ellos promulgan no es bienestar animal sino todo lo contrario.

Está claro que hay mucha gente que no trata bien a los animales y eso se debe castigar. Pero que recapaciten un poco y piensen por qué está la perrera de Montilla llena, con más de 80 perros, en unas condiciones higiénicas que no sé si son las mejores y donde el olor a heces es insoportable.

Pienso que hay que dar muchas más facilidades a quienes muestran interés por alguno de estos animales y creo sinceramente no se puede ser tan extremista. ¿Cuántos perros viven en chalets y parcelas en el campo? ¿Ya por eso van a estar en malas condiciones? Reflexionen un poco porque en mi caso habéis “dejado huella” con un animal que por el simple hecho del cariño que le cogí y la buena acción que hice merece pasar el resto de su vida conmigo.

JOSÉ ANTONIO RUZ LEÓN
FOTOGRAFÍA: ARCHIVO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.






2 de marzo de 2018

  • 2.3.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de Francisco Alcaide, componente del Club Deportivo Apedem Montilla, dedicada a José Francisco Márquez Algaba, exjugador de la entidad y, también, del Club Deportivo Montalbeño y del Montilla Club de Fútbol, que falleció ayer a la edad de 28 años. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Marzo ha entrado con mal pie. Esos nubarrones negros y oscuros llenos de lluvia, siempre tan deseada, también se han transformado en una tremenda tristeza al conocer la noticia de la pérdida de nuestro amigo y compañero Pepe Márquez Algaba.

La vida, el bien más preciado que toda persona posee, a veces te juega malas pasadas, una mala partida de póker o, como en el caso de nuestro Pepe, un trascendental partido de fútbol con derrota incluida.

Nunca llegué a pensar que tuviera que escribir estas palabras, si bien, cuando me enteré del rival que había que batir, es cierto que suspiré y me froté los ojos haciéndole creer a mi mente que todo esto no estaba pasando. Pero también confié en que el resultado iba a ser positivo ya que nuestro amigo, un chaval joven, sano y deportista, sería capaz de marcar el "gol de su vida" y derrotar a ese enemigo tan potente.

La contienda era de una dificultad extrema, un solo jugador enfrentándose a una legión de contrarios hostiles sin corazón ni sentimientos dispuestos a vencer a toda costa a su rival. Por contra, nuestro Pepe tenía a favor un público entregado y sumiso en la grada animando día tras día su frágil estado de ánimo.

El graderío, su público, sus amigos y familiares le estuvieron apoyando sin descanso hasta el último instante, con pasión, con fervor a sabiendas que la batalla se estaba perdiendo. Había días buenos, otros aciagos, algunos goles marcados y otros tantos encajados... Ese era el devenir diario de un chaval de 28 años que se estaba enfrentando al partido más importante de su vida.

El rival se fue creciendo con el paso del tiempo, destruyendo y expulsando los pocos compañeros que le quedaban en el campo a nuestro Pepe. Solo y fatigado, se sintió débil por momentos y claudicó con una sonrisa en sus labios ayer, 1 de marzo de 2018, justo cuando el árbitro de la contienda pitó el final de la batalla.

Amigo Pepe, no seré yo quien suba el tanto al marcador ni, por supuesto, seré la persona que vaya a felicitar al contrario en señal de respeto. Maldeciré el final de este encuentro e intentaré impugnarlo porque la pelea no ha sido justa. Quizás algún día, el estamento competente me dé la razón  aunque, para ese momento, ya será demasiado tarde.

Si me lo permites, amigo Pepe, me quedo con tu bondad, con tu pícara sonrisa de chaval alegre, con tu responsabilidad y tu trabajo bien hecho. Nos quedamos sin un amigo, sin un entrenador y sin un exjugador que, aunque perdió la última batalla, su recuerdo siempre quedará latente en nuestros corazones.

Buen viaje y descansa en paz, amigo.

FRANCISCO ALCAIDE
FOTOGRAFÍA: C.D. APEDEM MONTILLA

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15 de febrero de 2018

  • 15.2.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de la Asociación Carnavalesca "Los de Siempre" acerca de la iniciativa que tuvieron sus integrantes el pasado domingo al término del pasacalles de Carnaval, en reconocimiento a la Junta Local de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Me pongo en contacto con ustedes para darles la siguiente información, que parece que pasó desapercibida en su crónica del pasacalles de Carnaval del pasado domingo. Nuestra asociación tuvo la genial idea, acordada cuando iniciamos los preparativos para el Carnaval 2018, de donar el premio que recibiéramos del Ayuntamiento a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), a través de su Junta Local de Montilla.

Durante el desfile, los cencerros que llevábamos en nuestros disfraces, que eran de cabras, solo mostraron una de sus caras pero cuando hicimos entrega del premio a la presidenta de la Junta Local de la AECC, dimos la vuelta a todos los cencerros que, por medio de lazos de colores, simbolizaban los distintos tipos de cáncer que tristemente existen.

Este año ha sido nuestro homenaje a todas esas personas y familias que luchan por salir adelante en esta dura enfermedad que nos invade a todos y un reconocimiento hacia los que dedican su tiempo y trabajo a intentar terminar con ella. Este ha sido nuestro propósito e intención y nos gustaría que no pasase desapercibido por si a alguien le pudiera servir de ejemplo. Muchas gracias.

ASOCIACIÓN CARNAVALESCA "LOS DE SIEMPRE"

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13 de febrero de 2018

  • 13.2.18
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de la queja de una vecina por la pasividad de determinadas empresas ante el consumo de alcohol por parte de menores de edad. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Para ponerles en situación, me gustaría explicarles que este viernes fue la fiesta de Carnaval en un conocido establecimiento hostelero de Montilla. Una fiesta para pasarlo bien, para disfrutar, para reírse y para bailar. Alrededor de las 3.20 de la madruga recibimos la llamada de una amiga de un chico de 16 años que, según nos indican, se encontraba en un estado de embriaguez absoluta.

La madre y la hermana del joven fueron en su busca y, al llegar a la zona, se encontraron una imagen casi salida de una película de zombies: niños menores de edad saltando o caminando por mitad de la carretera, completamente borrachos, junto a coches con la música a todo volumen, entre otras muchas cosas.

Los familiares del chico llegaron a por él, lo recogieron y, ante el estado de embriaguez que presentaba, tuvieron que llevarlo al Hospital Comarcal de Montilla. El chico ya se encuentra bien, por fortuna.

Ante situaciones de este tipo nos pueden asaltar dudas acerca de quién es la culpa: si de los familiares, del propio chico o, incluso, de los amigos. Porque, ciertamente, es verdad que partiendo de una buena educación acerca de los peligros que entraña el excesivo consumo de alcohol, muchas de estas situaciones se podrían prevenir con una intervención a tiempo.

Pero, aparte de todo ello, me gustaría plantear varias preguntas a las empresas. Primero, a la que promovió la fiesta: ¿Quién se encarga de la bebida? ¿Y de la seguridad en el exterior del recinto? ¿Cumplió la empresa con el aforo que marca la ley?

Y ahora me quiero dirigir al famoso supermercado de Montilla que vendió las bebidas y que fueron adquiridas por los propios chicos, que tienen un rango de edad de entre 15 y 16 años. Y no, nadie les pidió el DNI cuando efectuaron la compra. ¿Hasta dónde se encuentra controlada esta situación? ¿Hasta dónde llegan los límites de estas empresas?

MARÍA M. P.

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5 de diciembre de 2017

  • 5.12.17
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de la carta abierta de un vecino sobre las molestias que causan las campañas de telemarketing y las insistentes e inoportunas llamadas que se reciben de diferentes compañías. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



De todos es sabido el refrán y la expresión coloquial "te temo más que a una vara verde", dicho popular que hace referencia al miedo y al temor que sentían los niños de épocas anteriores cuando sus progenitores utilizaban las duras, recias y lozanas varas verdes de los árboles para azotarles por su mal comportamiento.

El refranero español, rico y lleno de sabiduría lingüística, se asemeja y acopla a los hechos cotidianos de nuestra vida, adaptando su significado a todas y cada una de las situaciones que nos acontecen a lo largo del día. Y como tal, el refrán antes descrito es un vivo retrato de las abrumadoras, atosigantes y soporíferas campañas publicitarias que las "megacompañías" y multinacionales del sector tecnológico inician en épocas navideñas.

Es increíble cómo diariamente intimidan nuestro espacio natural con llamadas telefónicas de operadoras que son capaces de contarte un chiste de borrachos con tal de venderte su producto. Uno, que es educado y gentil, contesta a la llamada de un 910 algo precavido por el rollazo monologuista que te van a soltar.

Si dejas que fluya la imaginación por parte del operador, toma asiento y relájate que la procesión es larga. Si cortas el soliloquio a las primeras de cambio con educación y cortesía, te pasan para el turno de la tarde y, de nuevo, en el momento más inoportuno, te vuelve a sonar el teléfono para venderte el mismo producto. Ojo, y no le digas que llame más tarde dándole a entender que estás interesado porque ahí llega tu perdición.

Un cúmulo de bombardeos telefónicos hostigan tu remanso de paz en pos de que tu paciencia empiece a encontrar su final y te transformes en la persona que nunca quieres que aparezca. El final de la historia termina con tu elegancia por los suelos, tu tranquilidad hecha trizas y por parte de la parte contratante "un día mas de trabajo realizado".

Gracias a que la tecnología avanza, se han creado al respecto unas aplicaciones que sirven para bloquear llamadas telefónicas no deseadas, por lo que si no te interesan que interrumpan tu productiva jornada laboral, solo tienes que introducir el susodicho número en el programita y asunto acabado.

El que hace la ley, fabrica la trampa porque no os creáis que llaman siempre del mismo número ni, mucho menos, tienen infinidad de prefijos y terminaciones numéricas que hacen que la app eche fuego diariamente. Si bloqueas un 910 te llaman a las dos horas de un 913; si restringes el 913 te lo cambian a un 686, haciendo el juego de habilidad un poco más complicado, hasta el punto que podemos llegar a tener contabilizados más de treinta números distintos de dos o tres empresas en cuestión.

Me resulta tremendamente preocupante lo realmente indefensos que nos sentimos todos los ciudadanos ante estas batallas telefónicas de estas empresas que nos acosan a diario , interrumpiendo nuestra jornada laboral multitud de veces e incluso ya, si me apuran, hasta se inmiscuyen en horas de comida y de descanso. Compañías de móviles, de seguros, de préstamo de dinero y muchas otras nos "torturan" incesantemente con llamadas dirigiéndose a nosotros con nuestro nombre y apellidos.

¿Creen ustedes que la Ley de Protección de Datos sirve para algo ? Visto lo visto, solo se ha quedado en "ley" e incumplida porque, lo que es la protección de datos, brilla por su ausencia. Comercian, negocian y distribuyen nuestros informes, referencias y expedientes a su antojo, repartiéndose los beneficios de nuestra intimidad de forma consumada y consentida por las autoridades competentes.

¿A quién denunciamos estos acosos? ¿Sirve para algo patalear y comenzar hastiados litigios o por contra nuestras quejas, reclamaciones y protestas caerán en un pozo sin fondo? Sencillas preguntas con confusas respuestas que nos llevan de la mano de la desesperación por levantarnos cada día y esperar con desánimo cuál será el momento en el que entrará de nuevo en nuestro terminal la "llamada perdida en el tiempo".

FRANCISCO ALCAIDE

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18 de octubre de 2017

  • 18.10.17
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de Francisco Alcaide, componente del Club Deportivo Apedem Montilla, dedicada al equipo Prebenjamín de la entidad. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



La historia que voy a contar no trata, afortunadamente, ni de violencia, ni de ensañamiento, ni de crueldad. No es la típica noticia de insultos, agresiones y batallas campales llenas de odio hacia el prójimo que tan frecuentemente aparece en los diarios. Mi historia está llena de luz, de brillo, de inocencia en las miradas y los comportamientos de unos niños de entre seis y siete años que hacen de su deporte favorito un medio de vida.

Este fin de semana, ante ausencia del entrenador del equipo, cambié mi posición habitual tras la cámara de fotos por las tareas logísticas en el banquillo del Prebenjamín de C.D. Apedem Montilla con el objetivo de controlar a todos los "toritos desbocados" en un encuentro de liga que se disputaba en la localidad de Santaella.

En estas categorías, donde el juego y la diversión prevalecen a la victoria, los niños afrontan el partido como un pasatiempo donde se reúnen con sus amigos de equipo para darles patadas al balón de cara a la portería contraria. No hay rivalidad, ni intencionalidad o maldad. El equipo rival es, para ellos, solo un mero obstáculo que tienen que superar para llegar a su meta, marcar un gol.

Pero no nos equivoquemos, los niños quieren ganar, marcar goles y sobre todo, jugar y jugar. El ser humano nace con la condición de ser competitivo y luchador, de tener espíritu de sacrificio y superar al contrario a base de esfuerzo y tesón. Son actitudes innatas que los padres y educadores deportivos debemos de saber interpretar con orden y armonía para que, de mayores, se conviertan en unos valores llenos de educación y respeto hacia el contrario.

Todas estas premisas se dieron en el terreno de juego este fin de semana. Los Prebenjamines del Apedem, acostumbrados a perder por goleadas todos los partidos, fueron ayer el vivo retrato de ejemplo de superación. Desde los prolegómenos del partido, con la piña de jugadores en el campo gritando a los cuatro vientos "vamos Montilla", ya se intuía que algo iba a cambiar. Todos y cada uno de los diez integrantes de este gran conjunto dieron todo lo que sus pequeños corazones podían ofrecer: carrera, juego, lucha y pundonor en pos de poder conseguir la primera victoria en mucho tiempo.

El final del partido dio paso a la alegría colectiva de los niños que, una vez saludaron al rival en señal de respeto, comenzaron a dar saltos de alegría entonando ese viejo y tradicional cántico que dice "hemos ganao la copa de Bilbao".

Fue digno de ver el rostro de satisfacción del portero Oliver, acostumbrado a recoger los balones del fondo de su portería; de Raúl, que siempre lloraba cuando lo cambiaban; del pequeño Diego, un defensa aguerrido y avispado; de Israel, con una velocidad endiablada; y de Hugo, Airán, Jesús, Daniel, Isaac y Liam, que contribuyeron también a generar un estado de felicidad en el equipo Prebemjamín.

Estos momentos son los que uno debe retener en su retina y grabar a fuego en su corazón frente la cantidad de violencia que se genera día a día en el mundo del fútbol y su entorno. Estas gratas ocasiones son las que mitigan, de una manera u otra, el odio y el rencor que se ve a diario en los terrenos de juego. Estas sensaciones de candidez y dulzura en los rostros de estos niños de seis y siete años de edad son el único motivo por el que merece la pena seguir trabajando en el fútbol base y no arrojar la toalla.

Me quedo con la satisfacción de haber ayudado a que los sueños de estos diez campeones hayan sido un poquito más agradables y que, cuando despierten y se vean con sus amigos, puedan contarles que ganaron un partido, "el partido de su vida".

FRANCISCO ALCAIDE
FOTOGRAFÍA: C.D. APEDEM MONTILLA

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15 de octubre de 2017

  • 15.10.17
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de la denuncia de una vecina de Montilla sobre una peligrosa y cruel práctica detectada en el Barrio de El Molinillo que podría afectar a las mascotas que existen en la zona. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Envío este mensaje a Montilla Digital porque tengo un problema y quiero que se sepa, ya que lo mismo puede perjudicar a alguien más. Tengo una gata y, como a todos los gatos, le gusta darse sus paseos por los tejados.

El problema es que, desde hace unos días, me viene con un trozo de jamón lleno de puntillas que, aunque no se come, se lo trae a otro gato más pequeño que tengo también, además de un perrito de raza pequeña que, si le diera por tragárselo, le podría costar la vida.

Lo expongo por si hay alguien que esté en la misma situación y para que se sepa que nuestros animalitos están en peligro. Esto está sucediendo en la calle Bartolomé Polo Raigón, junto a la Ermita de la Sagrada Familia, en el Barrio de El Molinillo. Muchas gracias por tener esta página donde poder contar los problemas para que se sepan.

MARI SIERRA MUÑOZ PORTERO
FOTOGRAFÍA: EL CORREO (ARCHIVO)

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17 de septiembre de 2017

  • 17.9.17
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector del ruego de una vecina de Montilla para que se acometa la rotonda que deberá organizar el tráfico en la confluencia de la calle Santa Brígida con el acceso a la Ronda Norte, la calle Julio César y las avenidas de Pío XII y del Marqués de la Vega de Armijo. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Envío este escrito a Montilla Digital para hacer hincapié en algo que llevamos ya dos cambios de alcalde y con muchas promesas que todavía no se han cumplido. Me refiero a la rotonda tan necesaria y que nunca se hace al final de la calle Santa Brígida, en el cruce con la Ronda Norte, la calle Julio César y las avenidas de Pío XII y del Marqués de la Vega de Armijo.

Esta zona de Montilla tiene derecho a esta rotonda, que llevan vendiendo en las elecciones municipales desde hace años sin que nadie la haga. Los semáforos entorpecen el trafico y, además, de las seis vías que confluyen en este punto, solo dos cuentan con una señal de Stop, con el peligro que eso entraña. Por eso pido que, por favor, hagan ya la rotonda que han prometido, ya que hay que cumplir con la promesas. Gracias.

MANUELA JIMÉNEZ MARTÍNEZ
FOTOGRAFÍA: J.P. BELLIDO

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23 de agosto de 2017

  • 23.8.17
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector del ruego de una vecina de Montilla para que se solventen los problemas que genera un tramo de pavimento resbaladizo en la calle Romo. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Me pongo en contacto con ustedes para exponer un caso que espero que pueda ser resuelto en breve. Al inicio de la calle Romo, cerca de la esquina con la calle Santa Brígida, hay un tramo de pavimento que es muy resbaladizo. De hecho, ya he visto varias caídas de personas y hace unos días fue mi propia nieta, que por poco si se rompe una pierna.

Parece ser que abrieron una zanja para algo y, al taparla, utilizaron un material distinto al del resto de la calle y que se ha vuelto muy resbaladizo. Que yo sepa, solo ocurre en este tramo de la calle, ya que hace muy poco abrieron otra zanja un poco más abajo pero la cubrieron mejor, con un tipo de pavimento más bronco.

Ruego que se arregle este problema, ya que creo que tiene fácil solución. Muchas gracias en nombre de las personas que asiduamente pasamos por allí.

CLARA DOMÍNGUEZ LUCENA
FOTOGRAFÍA: CLARA DOMÍNGUEZ LUCENA

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19 de agosto de 2017

  • 19.8.17
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una queja de una vecina de la localidad sobre los cortes de agua que se vienen sucediendo en las últimas semanas en la Barriada de El Molinillo. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Desde hace un mes se vienen sucediendo numerosos cortes de agua en la Barriada de las Doscientas Viviendas o de El Molinillo. Aguas de Montilla ha tratado de poner solución al problema abriendo agujeros en varios puntos del barrio; agujeros que, hasta ahora, siguen abiertos, ocasionando problemas y siendo fuente de peligro para los vecinos.

Para más inri, el problema con los cortes de agua sigue sin solucionarse. Por eso, pedimos una solución para este problema y una mayor atención para esta barriada que parece marginada respecto al resto de zonas del pueblo. Un saludo y gracias.

ROSARIO PÉREZ GAMERO

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15 de agosto de 2017

  • 15.8.17
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una queja de la Comunidad de Propietarios "Residencial Don Gonzalo" sobre la actuación de la Policía Local de Montilla en relación a los ruidos que provoca un establecimiento hotelero. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Desde hace algún tiempo, la Comunidad de Propietarios "Residencial Don Gonzalo" viene luchando para erradicar los ruidos, por música a alto volumen, que se producen en la zona de la piscina del Hotel Don Gonzalo. El Ayuntamiento de Montilla ha comunicado a este establecimiento que "se abstenga de poner música en la zona de piscina u otra zonas que puedan causar molestias al vecindario", tal y como consta en un escrito en nuestro poder.

El pasado viernes, haciendo caso omiso de cuanto el Ayuntamiento les ha comunicado, la música sonó desde las 14.00 hasta la 20.00 de la tarde. A las 17.00 de la tarde se llama a la Jefatura de Policía Local, se les informa de las instrucciones dadas a este establecimiento y se les pide que actúen. En una segunda llamada, media hora más tarde, se nos dice que "están bajo servicios mínimos y tienen que atender muchos requerimientos". Dicho en lenguaje llano: que no pensaban atendernos.

Ya se ha informado al alcalde de esta circunstancia, pero si esta es la actitud de la Policía Local ante los problemas de los ciudadanos, ¿para que los queremos? Por lo menos, ya que no se nos escucha, nos queda el recurso de exponerlo públicamente a través de Montilla Digital.

COMUNIDAD DE PROPIETARIOS "RESIDENCIAL DON GONZALO"
FOTOGRAFÍA: J.P. BELLIDO

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24 de julio de 2017

  • 24.7.17
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de un vecino de la localidad sobre la actitud de un agente de la Policía Local de Montilla. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Era aproximadamente la 1 de la noche, comenzando el día 16 de julio, cuando me disponía a salir de la caseta de las naves de la antigua Ciatesa por la puerta que hay frente a Bodegas Montulia, acompañado de mi esposa y un matrimonio amigo. En la misma salida se encontraba un coche de la Policía Local aparcado, con el motor en marcha, y los dos policías multando a vehículos mal aparcados.

Mientras nuestras esposas se despedían de otros amigos, nosotros, que estuvimos esperando un buen rato en la misma puerta, tuvimos que retirarnos un poco porque el motor del coche echaba fuego, con el calor que hacía.

Cuando terminaron de multar y volvían al coche, haciéndoles un gesto con la mano como de apagar el motor, les dije con tono amable: "Hombre, vamos a cuidar un poquito del medio ambiente". En ese momento, uno de ellos, se vino para mí y de una forma un poco chulesca me dijo: "¿Qué está usted diciendo?". Le volví a repetir que debíamos cuidar el medio ambiente, a lo que no dudó en responderme que lo que estaba diciendo era "una tontería".

Me quedé un poco extrañado de que un policía me hablara en aquel tono, cosa que nunca me había ocurrido pues siempre la Policía me ha tratado con amabilidad, por lo que no dudé en preguntarle qué acababa de decirme, a lo que, de nuevo, me respondió que lo que estaba diciendo era una tontería.

–¿Me está usted llamando tonto?, respondí rápidamente.

–Lo que he dicho es que eso que está usted diciendo es una tontería.

Extrañado por su reiterante respuesta, le dije:

–Pues si lo que yo le estoy diciendo es una tontería, yo tengo que decirle que usted me está tratando con cierta chulería.

Se enervó y exigió que me identificara. Le mostré mi carnet de conducir, diciéndome que no servía para identificar porque no tiene el domicilio.

–¿Qué no tiene domicilio?, le pregunté extrañado.

–No, listo, que no lo tiene.

Como es lógico le pedí que se identificase también y me dijo que era, sin enseñarme nada de nada, el número 2186.

Este exaltado señor cogió su walkie talkie, llamó a su compañero, que estaba algo distante, diciéndole: "Vente para acá que vamos a llevar a este hombre al cuartelillo para su identificación".

No sé la respuesta que le dio el compañero, me la imagino, pero me devolvió el carnet de conducir diciendo de una forma perdonavidas: "Vamos a dejarlo así ¡Adiós medio ambiente!". Y se marcho sin más.

Pasaría una media hora cuando, mientras estábamos en una churrería en la parte central de la avenida de las Camachas, volvimos a ver al “policía” número 2186, que iba para las tres casetas que hay a la entrada de la avenida a la derecha. Al levantarnos de la churrería vimos a dos chavales que, al pasarnos, iban diciendo: "¡Vaya chulería que se gasta el policía ese!". La verdad es que no sé a quién se referiría.

A mis 69 años me ha ocurrido algo impensable para mí, después de pasar unos pocos años estudiando, ejerciendo cinco años de maestro de Enseñanza Primaria y 35 trabajando en una Caja de Ahorros.

ENRIQUE JURADO LLAMAS
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.





28 de marzo de 2017

  • 28.3.17
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta de agradecimiento de un joven vecino de la localidad dirigida a los voluntarios de la Agrupación Local de Protección Civil. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



El pasado sábado, mientras participaba en el Tribasket organizado por el Ayuntamiento de Montilla con motivo del I Festival de Primavera, sufrí una aparatosa lesión en la rodilla. El equipo humano allí presente actuó con gran profesionalidad y un gran trato personal, tranquilizándome en todo momento hasta que me trasladaron en ambulancia al Hospital Comarcal de Montilla.

Por todo ello, me gustaría poner en valor el trabajo de todos los voluntarios que dedican su tiempo a ayudar a los demás sin pedir nada a cambio y, en este caso en concreto, a todo el equipo humano que forma parte de la Agrupación Local de Protección Civil de Montilla. Gracias a todos.

DAVID GÓMEZ RUIZ
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

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