San Juan de Ávila será 'Doctor de la Iglesia' en octubre

Ya hay fecha. El próximo 7 de octubre, Benedicto XVI proclamará 'Doctor de la Iglesia Universal' a San Juan de Ávila, al inicio de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se celebrará en Roma, tal y como lo ha anunciado el Sumo Pontífice durante el rezo del Regina Coeli.

La montillana Ángeles Pedraza seguirá al frente de la AVT

La montillana Ángeles Pedraza ha sido reelegida presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), un colectivo fundado en el año 1981 y que, según sus Estatutos, pretende "socorrer a todas las víctimas del terrorismo del abandono y marginación del Estado".

Montilla acogerá un 'Enduro Indoor' el 30 de junio

Pese a los cambios de última hora que la Federación Andaluza de Motociclismo ha introducido en el calendario de las diferentes disciplinas deportivas para lo que resta de temporada, el Moto Club Montilla ha decidido mantener su Campeonato de Enduro Indoor para el próximo 30 de junio.

Descienden las visitas al Museo Garnelo a finales de 2011

Las visitas al Museo Garnelo cayeron en un 35 por ciento durante el segundo semestre del año 2011. Así se desprende de un estudio elaborado por la Oficina Municipal de Turismo en el que se detalla que el 60 por ciento de las visitas se concentraron entre los meses de enero y junio.

Polonio se queja por la impugnación de las oposiciones

La senadora por la Comunidad Autónoma de Andalucía, Rosa Lucía Polonio, reclamó al Gobierno, durante una comparecencia ante el Pleno de la Cámara Alta, una "rectificación" de la decisión hecha pública el pasado mes de abril de impugnar las oposiciones convocadas por la Junta.

Las hermandades se oponen al traslado de la Feria de Día

Las hermandades y colectivos que desde hace dieciséis años vienen promoviendo la 'Feria de Día' en el centro de la localidad mostraron su "rechazo frontal" a la propuesta del equipo de gobierno del PP de trasladar esta celebración al Recinto Ferial, en el entorno del Polideportivo.

Prohíben "redadas indiscriminadas" de inmigrantes

La Dirección General de la Policía ha publicado una circular que prohíbe expresamente a los agentes "establecer cupos de identificación de extranjeros", así como desarrollar "actuaciones masivas o indiscriminadas basadas en criterios étnicos", una práctica denunciada por la AUGC.

Mostrando entradas con la etiqueta Boquerones fritos [José Luis Salas]. Mostrar todas las entradas
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16 de mayo de 2012

Montilla-Moriles, tenemos un problema

El título de la columna de hoy debe leerse como si fuéramos los astronautas del Apollo 13, llamando a Houston como locos. Dicho lo cual, les voy poniendo en antecedentes... Mayo es el mes cordobés por excelencia y, sin duda, por méritos propios: ahí están los patios, las cruces, la feria en la capital de la provincia y, hasta el año pasado, también la Cata del Vino Montilla-Moriles.

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Lo reconozco: me ha gustado que esta celebración gastronómico-enológico-cultural de cuchipanda haya tenido lugar este año en el mes de abril, bien separadita de los fastos feriales cordobeses.

Y lo subrayo porque ya empezaba a hartarme que la Cata, un evento con entidad y personalidad propias, fuese tomada como una mera actividad más del programa general de festejos, tanto por las instituciones como por el vecindario capitalino en general.

La Cata es de por sí un argumento, un objetivo, una razón. Ahora, lo que falta –y no me cansaré de repetirlo- es publicidad, pero no conformándonos con el público cordobés, que ya sabe de sobra de la vida y milagros de nuestro “liquido elemento”, sino que la gente de otros lares se entere y percate de los vinos que pare esta tierra.

Que Enrique Garrido, director-gerente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles, reconozca que nuestros vinos "adolecen de una falta de marketing", es un pequeño pero importante primer paso, tanto como el del alcohólico o el drogodependiente que no empiezan a ver el final del túnel hasta reconocer lo que son y el problema que eso conlleva.

Lo jodido de todo este asunto es que tal análisis llega en unos tiempos perros como pocos, con el consumo por los suelos, con una competencia feroz y con las ayudas públicas y privadas que solo aparecen en espejismos. Porque tener una falta de marketing se corrige sobre todo con pasta, con dinero, con manteca de Flandes.

Dinero e ideas, como hace Francis Robles, pionero al colocar sus vinos en las redes sociales –y me consta que el amigo Paco Hidalgo de Alvear anda barruntando por el mismo camino-. Igual que las familias del vino de tinaja de los Lagares de la Sierra: aguzar el ingenio es básico cuando no se tienen abultadas cuentas de las que tirar.

Y no olvidemos al veterano Rafael Córdoba, de Pérez Barquero, cuya hija Adela está también por la labor de utilizar todas las nuevas herramientas que las tecnologías ofrecen para la promoción de sus vinos.

Volviendo a la Cata, ya que no hay “producción” para hacerla en Madrid, Londrés o Tokyo, ahora que tiene fecha propia y ha vuelto al maravilloso enclave de la Diputación, sería conveniente que los principales medios de comunicación nacionales, internacioneles y especializados fuesen invitados.

Y cuando digo "invitados", que lo sean de verdad y no de boquilla. Aunque, eso sí, habrá que seleccionarlos bien porque no solo hay piratas en Internet, que los “sobre-cogedores” del mundo gastronómico tienen más peligro que un merengue de Manolito Aguilar en la boca de un diabético. Prometo contar de estos pájaros en una próxima ocasión...

JOSÉ LUIS SALAS

26 de abril de 2012

Sangre, sudor y Rock and roll

Organizar un concierto de rock es igual que llevar perfectamente sincronizadas las tres pistas del célebre circo de los hermanos Ringling: hay que estar hecho de una pasta especial, y no todos están capacitados para ello. Escribo esto a cuento de los diez años recién cumplidos por el Premio Nacional al Mérito Rockero, parido y organizado por La Abuela Rock. Se dice pronto: toda una década de rítmico movimiento.

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Durante todo este tiempo, el esfuerzo de un grupo de personas ha hecho realidad el sueño más rockero. Y en Montilla, nada menos, que tiene más merito, dado que esta localidad anda apartadilla de las rutas capitalinas por donde habitualmente pasan los artistas sonoros.

Aprendí una cosa de mi convivencia y trabajo con los americanos: sin una labor en equipo no vas a ninguna parte. Pero sin la chispa, el pellizco individual que arranca el motor de las ideas, tampoco te comes un churro.

La Abuela Rock y estos conciertos son un logro colectivo. Pero, al César lo que es del César: sin la figura de José Alfonso Bellido, los de La Abuela hubieran tenido harto complicado llegar a buen puerto en sus proyectos.

Hace siete años que la familia de La Abuela Rock me regala el privilegio de presentar los conciertos, además de ayudar en la promoción y de participar activamente en las conferencias que organizan.

Empecé con Luz Casal, en un año que para mí estaba resultando todo un calvario personal y profesional, con una nueva radio, muchas y variadas presiones, sumadas a la guinda de coger varios aviones por semana (desde entonces, odio los aeropuertos).

Llevaba mucho tiempo, demasiado, sin tener contacto con José Alfonso, y estaba bastante despegado de cualquier actividad musical o social montillana, así que es fácil imaginar que no solo no me importaba echarles un cable, cuando así me lo pidieron, si no que, encima, me encantaba volver con los amigos del terruño teniendo la bendita música como excusa.

En cada edición de los premios de La Abuela, he tenido la oportunidad de asistir en primera fila a todo lo bueno que allí se ha vivido y, también, al sufrimiento de lo malo, que casi siempre recaía en José Alfonso.

Por eso me daban ganas de decirle cuatro cosas a quienes criticaban por la vía fácil el enorme esfuerzo que costaba poner en marcha cualquiera de estos fregados. Y es que la ignorancia no solo resulta osada: es insultante.

Por suerte, no fue en todas las ediciones (la de Luz Casal fue muy especial), pero cuando no era un manager de lo más gilipollas, era el divo-artista de turno o un “pipa” (técnico en el argot conciertero), creyéndose el jefe de sonido de los Rolling Stones.

Y, a veces, hasta los propios compañeros de fatigas: que si se han acabado los bocadillos, que este dijo..., que el otro no hizo y el de más allá se olvidó tal cosa en no sé dónde... En más de un concierto he visto a José Alfonso hasta los mismísimos, deseando que el mal rato acabase lo antes posible, y peor aún, sin ganas de disfrutar de su adorada música.

Añade a eso la incertidumbre de no saber si se ha palmado pasta o si, al menos, se ha pillado lo comido por lo servido. No le deseo ese cúmulo de sensaciones ni a los que exigen sin ofrecer nada a cambio, que se acomodan en la crítica a degüello cuando las cosas vienen mal dadas y se apuntan a la ganancia cuando todo sale a pedir de boca.

El pasado viernes, nada más llegar de viaje, mostré mi pesimismo ante la aparente falta de interés del respetable por el concierto y las distintas actividades en torno a Los Secretos. Y en mi vida he estado más contento de haber errado el pronóostico.

El concierto fue un éxito artístico y casi crematístico (algo se perdió, aunque un dinero asumible). Pero, sin duda, una de las mejores cosas fue ver a José Alfonso Bellido bastante más relajado que otros años, disfrutando, y hasta emocionado por momentos.

José Alfonso ha dicho que lo deja: diez años bregando son muchos. Dice que pasa el testigo y, personalmente, creo que la decisión de parar o seguir, bien tomada estará por su parte.

El sábado pasado, entre unos pocos, le montamos un pequeño homenaje durante el concierto y le regalamos unos cuantos discos de vinilo usados (uno de ellos, firmado para él por Álvaro Urquijo). Era lo mínimo: no se podía ir de rositas...

Al terminar la memorable actuación de sus queridos Secretos, salvando su tremenda timidez, hasta trincó el micro y compartió con los allí presentes un momento de su emoción.

Nada más bajarse del escenario se parapetó con su chica en la trastienda de la barra, pues mucha gente quería hacerse fotos con él. Yo también andaba por allí y, alucinado, me dijo lo de las fotos: “¡Incluso gente que ni conozco!”. Y tras unos segundos de silencio, le dije en plan serio, aunque sin dejar el tono socarrón: "¿te haces una foto conmigo?". Empezó a descojonarse. Y tenía razones para reírse porque, la del sábado pasado no solo había sido la noche de Los Secretos: también había sido su noche, que ya le tocaba.

JOSÉ LUIS SALAS

31 de marzo de 2012

Una de romanos

La foto de un grupo de chicuelos, ataviados como soldados romanos, me provocó una sonrisa llena de nostalgia. Cromo en blanco y negro, por los detalles creo que captado durante la década de los sesenta, en el siglo pasado (cada vez sonamos a más viejos). Miguel Bellido Mora había cruzado la foto por medio del facebook a Jesús Varo Baena (2 semanasanteros 2, de pasión y tronío) y, gracias a ellos, pude disfrutarla.

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Pongo las cartas sobre la mesa y confieso que soy un tipo que ha perdido toda fe. Pero envidio profundamente a quienes la tienen. Los años me han hecho muy duro, todo un cabronazo para con los supuestos representantes de un dios en la tierra.

Es más: sostengo que el ser humano no necesita de intermediarios para hablar con Dios. “Si existe, Jesús ya me conoce”, cantaba Phil Collins en una copla que es toda una bofetada para quienes usan la fe ajena en “beneficios” propios. Y esto va por cualquier credo.

Y con todo, confieso que me sigue gustando la Semana Santa. ¿Incoherencia supina? Es muy posible. Pero, en mi caso, la tradición, la fuerza de la memoria y las emociones casi todo lo pueden.

Aprovechando una noche agosteña de cena y sobremesa larga con el gran Barbeito (Don Antonio García), le pedí que me contara algunos detalles no publicados del monumental, sincero y atípico pregón que unos meses antes había ofrecido como pórtico de la Semana Santa sevillana.

De la misma forma que no puedo airearlos (son asuntos privados), sí que puedo indicar que las jornadas previas a la solemne lectura pública de tan singular texto bien pueden servir para un curioso guión de Hollywood.

Menciono a Barbeito porque su fe anda llena de dudas y así lo reflejó en su escrito, obra capaz de transmitir una emoción supina. Por cierto, que Antonio recuerda con mucho cariño su paso por la Semana Santa montillana.

Me sentí muy identificado con numerosos pasajes de dicho pregón. Tanto que, por momentos, me veía retratado en él. Para mí, la Semana Santa de Montilla sigue estando en las magdalenas y en los pestiños; en la saeta del Miércoles Santo de las escaleras de los Juzgados. En mis amigos del alma saliendo el Miércoles, luego el Jueves y, por supuesto, el Viernes Santo.

Procesiones en la calle y visitas a las casas de tita Puri o Aurori. Aromas de incienso mezclado con el azahar de una madrugada de primeros escarceos amorosos. Coloraillos en La Chiva, las penitentes del Nazareno.

Mi tio Antonio Fernández alumbrando la mañana del Viernes Santo. Mi hermano Miguel, mi primo Antonio Pérez y un buen puñado de amigos más, portando al Rescatao. La ensaladilla y, por supuesto, los romanos de Montilla, querencia heredada de mi padre.

Por todas estas pequeñas grandes cosas (y otras que me guardo), es normal que me guste la Semana Santa, aunque no termine de ver lo de Dios en la ecuación de esta locura a la que llamamos "vida".

Podría despacharme a gusto contra la hipocresía de muchos “golpeadores de pecho”; del gasto en oropeles (¡y con la que está cayendo!) de algunas hermandades... Pero no me apetece: el cuerpo me pide cerrar esta boqueronada con un pellizco gaditano sobre la fe, que a veces utilizo como guiño cuando busco un refugio espiritual que no encuentro, y que trata sobre ese veterano de puertos y noches intensas, que atento escuchó todos los argumentos de un testigo de Jehová para convertirle y que, cuando vio que ya tenía suficiente, sentenció con sorna: “Pero ¿cómo voy a creer en tu dios, si no creo en el de la Iglesia Apostólica y Romana, que es la verdadera?”.

JOSÉ LUIS SALAS

21 de febrero de 2012

"Pop" amor al arte

Conozco a Amador Pérez de Algaba casi desde que tengo memoria, empezando por nuestra tierna etapa de parvulitos con Valle Lara en su aula de las Casas Nuevas. Ya en los primeros años de escuela, aprovechábamos cualquier recreo para trincar el tocadiscos de maleta de su hermano Juan y escuchar a Jethro Tull, Yes, el Sargent Pepper's de los Beatles, el grasiento Sticky fingers (madre mía qué portada, y gracias a la censura, je,je), de los Stones -que en España son los "rólins"- y mis necesarios Génesis.

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No es que entendiésemos mucho, pero aquellos sonidos de guitarras, baterías y los primeros sintetizadores nos tenían alucinados. Todavía me acuerdo de aquellos ratos deseando tener todos los discos del Discoplay (si eres un joven lector, indicarte que hablamos del Pleistoceno de la industria musical, tal y como se conoce ahora), o embobados ante el mueblecillo de elepés de Masol.

Aunque lo que más huella te deja son los muchos charcos en los que juntos o por separado nos fuimos metiendo: el grupo Stuka, los clubs, una accidentada caseta, el fanzine Pop la cara, el concierto de Colectivo Paralelo y muchísimas aventuras más, todas ellas con el mismo denominador común: la música en cualquiera de sus muchas vertientes.

Lo bueno de Amador es que prácticamente todo lo ha hecho por amor al arte, poniendo mucho de lo más preciado que tenemos: el tiempo. Da igual si es para un discoforum, una asociación o un concierto... Ahí está el tío, impermeable al desaliento, aunque no ajeno a algún mal rato fruto de la incomprensión, la envidia cochina o vete a saber por qué.

Eso es lo malo de tener iniciativa, que a veces te ves solo, nadando contra la corriente y con muy poca ayuda. Es lo que me saca de quicio, que incluso se atrevan a la crítica quienes en su puñetera vida han tenido una chispa creativa y se limitan a dejarse llevar, que todo se lo den bien mascadito. ¿Se nota mucho que estoy hasta las pelotas del "que inventen otros"?

Prueba de que Amador Pérez de Algaba de la Torre (a él siempre le ha gustado su nombre completo) aguanta el tipo y sigue pariendo cosas, es la creación de una fantástica web personal dedicada a la música, que he disfrutado como un chiquillo viendo llegar el circo a la ciudad.

Os la recomiendo porque tiene mucho esfuerzo y mucha pasión puestos en cada uno de sus rincones digitales. No contento con esto, sigue colaborando con Carmina Leiva en Onda Cero Montilla, realizando una interesante sección sobre la historia de la música popular y sus muchos estilos, además de preparar conferencias y un apetitoso proyecto, del que mejor no escribo para evitar que algún tonto a las tres vaya y lo joda.

Me decía hace mucho uno de mis mentores, el periodista Fernando Jaúregui, que "el mundo se divide entre los que hacen cosas y los que no". Pues queda claro en qué grupo vive Amador. Mi amigo siempre anda dispuesto a compartir hasta casi la extenuación su pasión por la música rock, pop, jazz, electrónica o la que mejor venga. Tanto, que solo he conocido a otro como él en Montilla… y parte del extranjero: José Alfonso Bellido. Pero esa será otra buena historia que contar en esta fritada literaria.

JOSÉ LUIS SALAS

17 de enero de 2012

El 'namber guán'

El sujeto me la estaba dando de la peor manera. Aguanté unas cuantas bravuconadas y, a la quinta sobrada sobre venta de vinos y mercadeo, se me puso la vena del cuello gorda. No lo pude evitar, le apliqué el Test del Cantamañanas y me lo aprobó con nota, lo cual no le dejaba en muy buen lugar. Eso sí, lo mejor fue escucharle repetir la frase: "soy el number one", igualito que el Michael Jackson.

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Por resumir la sinopsis del momento: la cosa iba de ver cómo el námber guan (me gusta más así) se jactaba de ser la persona que más vino vendía de todos los contornos, menospreciando a competidores o colegas de corredurías, llegando incluso a echar por tierra el trabajo y la necesidad de una buena campaña promocional de cara a lograr un objetivo contundente, esencial para el presente y el futuro de cualquier marca vinícola.

Llevo un tiempo en el que procuro evitar meterme en fregados de los que solo sacas un mal rato o el enfado de un amigo, pero aquel día sucumbí a mis ansias guerreras y tuvimos baile. Lo peor es que existen demasiados cretinos como este en el negocio del vino y estoy harto de toparme con algunos bodegueros (por suerte, existen honrosas excepciones) que se refieren a la publicidad como un "gasto perdido", como un "lujo prescindible" y, peor aun, son incapaces de valorar el duro y concienzudo trabajo que toda campaña promocional conlleva.

Adoro y me apasionan los vinos de Montilla y también me enloquece el mundo de la publicidad, del que algo he aprendido en los últimos 25 años de trabajo. Pero no me canso de repetir aquello de que "para qué sirve tener el mejor vino del mundo si nadie sabe que tienes el mejor vino del mundo". Y la cosa pasa a mayores cuando ves lo bien que, en este sentido, hacen otras bodegas y consejos reguladores con bastante menos solera y calidad que el nuestro.

Estamos en crisis, ¡menuda novedad! Pero es en tiempos como estos cuando la publicidad se vuelve tan esencial para una empresa como contar con un buen producto. A los bodegueros y demás profesionales del vino -y empresarios en general-, me permito sugerirles que se pongan en manos de profesionales, que les presenten buenas ideas para su imagen y se me vendan de una puñetera vez.

Tienen los mejores medios a su alcance, desde este noticiero: Montilla Digital; una radio: Onda Cero Montilla, que es nuestra emisora más local; si prefieren la tele por cable: Montilla Televisión. Y si su producto lo requiere, medios difundidos en Andalucía, el resto de España o en la China "comucapitalista". Pero no hagan como el baranda retratado al inicio de esta misiva: presumir de haberse anunciado hace tres años en un periódico de tirada nacional y quedarse tan contento. Ya le vale.

JOSÉ LUIS SALAS

16 de diciembre de 2011

Los clubs contraatacan

Ya les aviso que a quien suscribe, la Navidad no está entre sus fiestas preferidas. Son días excesivamente evocadores, con una tremenda carga de profundidad sentimental, en los que resulta inevitable acordarse de quienes ya solo viven en la foto de la memoria y de no pocos retazos de un pasado vivido y en el que no es bueno hacer parada y fonda, pues su factura emocional es siempre larga y muy puñetera.

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Lo único que para mí hace la Navidad una fecha ligeramente más soportable son los críos propios y los ajenos que te tocan más cerca. Bueno, eso y, también, parar el carro del día a día para tomarte algo con la familia carnal y la que eliges, que es la de los amigos.

Con la excusa de pasar Navidades entre amigos, colegas, compañeros de primeras farras y cuchipandas varias, surgió hace años en Montilla el fenomeno de “los clubs” –¿lo ven? Ya me he puesto evocador-.

Cualquier cochera, rincón, tugurio, ojo patio, despensa, cuarto destartalado y, en el mejor de los casos, casa en obra y/o alquiler, servía para hacer soñar a esas pandillas de “juniors” (que dirían en México), que danzábamos en la discoteca Studio 54 de Nueva York y que Travolta a nuestro lado era “estático y paraíto” (Pino Dónaggio dixit).

Para montar la marimorena bastaban unas bombillas de colores, cuatro posters del Super Pop (o mangados al Ortiz de los grupos que traía para la Uva Rock), además del equipo hi-fi, que fijo había pasado por las manos de un maestro del sonido como era y es Mariano Ruz, o en su defecto, un radio casete atronador que nos habían traído de Ceuta.

El fenómeno del club nació a comienzos de los años ochenta por pura necesidad, dado que no había en Montilla muchos puntos de esparcimiento para adolescentes y para quienes andaban con los 18 recién cumplidos.

Se trataba de una solución propia, barata y relativamente alejada de padres fisgones. Pero lo mejor era ese puntillo de libertad en Navidades de primeros cubatas, de llegar tarde, de poner la música a todo trapo como no hacías en tu casa, de piques a ver quién tenía el Club más chulo, el equipo que mejor sonaba y las amigas más monas o más molonas, porque también eran días de los primeros devaneos erótico-festivos para los más suertudos.

Hubo en ellos fiestas memorables, de logistica y preparativos casi profesionales (que se lo digan a Miguel Bellido o Jesús Varo entre otros muchos). Y, por supuesto, la música de los clubs, con sesiones que iban de la disco más petarda hasta los Queen o el repaso a todo el catálogo Chapa Discos…

Y ese Hotel California, junto con El año del gato, de Eagles y Al Stewart respectivamente, hábilmente pinchadas a la hora en que se apagaban las luces y las féminas permitían algún “ataque a Las Vegas”.

Inevitable no acordarse de los clubs (¡ojo, clubs, que no clubes!), de Solani Mora, Rafa Paula, Antonio Pérez y Manuel Luis del Pino, Francis Robles y una larguísima lista de nombres propios entregados a la causa festivalera, que ahora sería impensable por muchas y variadas razones relacionadas con la legalidad vigente.

Este año ya he celebrado Hanuka con mi camarero de cabecera del Salduba de Puerto Banús, lo hacemos por llevar la contraria, pues en pleno mes de agosto nos saludamos al grito de “Feliz Navidad, señor”. No obstante, me tomaré un cubata como los de antes, en recuerdo de los clubs y unos cuantos amigos de tan entrañables rincones –va por Juan Antonio Arce e Ignacio Pérez- que ya volaron al País de Nunca Jamás.

JOSÉ LUIS SALAS

28 de octubre de 2011

Alcalde de 'temporá'

La boqueronada de hoy va de política ficción, de puro interés por el entretenimiento. Hace ya varias semanas que el alcalde de Montilla anunció su candidatura al Congreso de los Diputados y parece que este hecho, junto con el de una posible carta de dimisión “dimitida” del primer teniente de alcalde -digo “dimitida” porque, supuestamente, quedó en papel mojado-, pudieron ser el origen de una tormentilla, tempestad o borrasca política, con epicentro en el equipo de gobierno municipal que, durante unos días, andaba imitando al pulpo perdido en el garaje.

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Dada mi condición profesional de profundo cotilla de alcantarilla, hubiera dado lo que fuera por tener una cámara y un micrófono para poder entrevistar al primer teniente de alcalde que, durante esos días, no era muy amigo de responder al teléfono ni de dar su geolocalización -vamos, ni con un GPS TomTom Navigator-.

Lo cierto es que, al cabo de una semana, la fontanería interna del PP -y que todos los partidos tienen- facilitó un “vamos a llevarnos bien, que las elecciones están a la vuelta de la esquina”.

Esta chispa o percha informativa me hace pensar en lo políticamente correcto, en lo legítimo, en lo ético y en lo que significa la palabra “compromiso”. Que el alcalde de Montilla sea el número uno de la lista cordobesa del PP al Congreso de los Diputados es legítimo y comprensible, pero ¿es correcto hacerlo a los pocos meses de tomar posesión como regidor municipal?

¿Es ético, con la que está cayendo, pasar media semana en Madrid legislando en la Cámara Baja, mientras a otros les toca bailar con los problemas de las Casas Nuevas, de la piscina cubierta o con los baches de la carretera de la Estación?

Y, por cierto, otra pregunta lanzada al vuelo -pues, una vez consiga el acta de diputado, el alcalde de Montilla lo será por toda la provincia de Córdoba-: ¿qué hará, priorizará en sus peticiones a la capital cordobesa y luego irá Montilla o primero serán Lucena o Puente Genil? Lo digo porque, como servidor público que es y será, es muy difícil contentar a tantos señores a la vez... Quien mucho abarca, poco aprieta.

He visto a políticos delegar para saltar a mejores tarimas, y he visto a cargos públicos confundir el ayuntamiento con una empresa, lo que ha originado nefastas y malayas consecuencias. Siempre he creído en la política cercana de un alcalde a tiempo completo, en alguien que trata a sus vecinos de tú, y que comparte con ellos problemas, deseos y, si es posible, soluciones, porque todos van en un mismo barco llamado "Montilla".
JOSÉ LUIS SALAS

8 de octubre de 2011

El comando fanega

El día que su furgoneta le llevó al Puerto de Santa María se quedó literalmente pillado, especialmente con la Taberna de Manolo Obregón. No es lujosa, ni mucho menos, ni tampoco una remozada bodega de diseño... ¡Para nada!; no lo necesita.

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A Pepillo California, lo que más le gustó de tan peculiar ubicación, fue esa autenticidad que dan los años vendiendo vino a granel, con carteles taurinos bien oreados y la sabiduría gaditana condensada frente a una copa. Fue en este lugar donde le surgió la loca idea de recuperar, incluso de tomar por la fuerza, los perdidos templos del vino montillano.

Atrás quedaban años de resignación, de permanente cabreo cada vez que veía como sus tabernas de guardia iban cayendo, y aún peor, cuando alguna cerraba por reformas. Para Pepillo ver a los albañiles sacando escombros o metiendo mezcla era peor que mentarle a la bicha.

Así le pasó con su querida Chiva, donde siguió tomandose sus medios después del “lifting”, pero lo hacía en silencio, sin querer mirar la nueva y perfecta ornamentación. Para sus adentros, se ciscaba en todo lo que volaba, se repetía una y otra vez que aquella no era su taberna principal de la calle El Santo.

Por momentos soñaba que estaba en plena pesadilla de la que pronto despertaría y así todo volvería a ser como antes. Pero la realidad puñetera le enumeraba la lista de bajas, recordándole la perdida de los últimos bastiones vitivinícolas de la calle Enfermería, Juan Colín o la de San José y, para colmo, la taberna de El Bolero también había sido pasto de la cirugía estética.

En su afán por reconfortarle, los amigos de Pepillo California le expicaban que esas reformas eran necesarias, que en tiempos perros como estos, evolucionas o mueres, y que La Chiva o El Bolero seguían siendo lugares autenticos, pese a los nuevos aires del decorado.

De nada servía tanta palabra pues, con el tiempo, Pepillo se había convertido en todo un talibán del vino y de la taberna montillana. Al igual que su amado liquido elemento, en su cabeza había fermentado la idea de echarse al monte, a la sierra, para meterse de ocupa en alguna lagareta abandonada y sobrevivir robando vino de las bodeguillas colindantes.

Pronto este pensamiento fue dando paso a otro mucho más ambicioso y su visita a la taberna Obregón portuense fue el catalizador a la hora de tomar una drástica decisión: reunir a un grupo de tabernícolas irreductibles -alguno de los cuales había cambiado de identidad y, como fachada, se había pasado al Fanta-, rehabilitar a los complnches reconvertidos al abstemio lado oscuro, prepararse a fondo, y ultimar todas las variantes, por peligrosas que estas fueran, del descabellado plan que cambiaría la historia de Montilla para siempre.

Así nació el temible Comando Fanega, con un día D, una hora H y un objetivo: recuperar para su causa nada menos que la inexpugnable Casa Palop... pero esa es otra historia, que tal vez un día les cuente.
JOSÉ LUIS SALAS

13 de septiembre de 2011

Academia de idiomas "La Carchena"

Son tiempos perros y estamos fritos, achicharrados. Por eso en esta primera boqueronada que perpetro para Montilla Digital, en vez de ponerme puñetero con algún tema de actualidad, prefiero echar mano del puro entretenimiento, pues con la que está cayendo siempre es preferible un poco de guasa, que de pena, penita, pena ya andamos sobrados.

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Ubiquemos la acción... Jesús Varo, además de buen amigo y paisano, es un tipo divertido e ingenioso, heredero directo, con permiso de hermanas y hermanos, del pronto de su madre Valle Baena, una de las mujeres más simpáticas y entrañables que en Montilla han existido. De vez en cuando quedamos por Marbella y siempre terminamos batiéndonos en singular duelo: el de comprobar quién es capaz de enumerar y comentar el mayor número de expresiones montillanas.

Igual que en el anuncio de ese sucedáneo patatero que venden en un tubo tamborilero (menudo rodeo para no escribir "Pringles"), una vez que empezamos, haces pop y ya no hay stop (je, je). De estas reuniones surgen nuestras peculiares listas de éxitos, en las que lo mejor, sin duda, son el análisis y la interpretación de las frases preñadas de localismos, tantos que para un profano en la materia se hace obligada una traducción simultánea.

Empecemos con unos ejemplos fáciles: "Niño, siéntate en el rebate", dicho para que el infante ubique sus posaderas en el primer peldaño de entrada a una vivienda o local comercial. "Me voy que tengo que hacer sábado": cuando el sujeto tiene prisa porque tiene la casa en Def con dos pidiendo a gritos una limpieza.

"Ya lo tengo todo aviado": las tareas, sobre todo gastronómicas, están terminadas. "Agofifar" es pasar la fregona, así como "Arrímate al bombito, que está el brasero puesto y échate la balleta que traes frío". Ésta es especialmente buena dado que incluye tres palabras, tres: "bombito" es la mesa camilla; "brasero" es el sistema calefactor (de origen variable); y "balleta" es el faldón de la misma mesa.

Pero, de verdad, lo que genera esta pasión por los recovecos del lenguaje montillano son las expresiones de trazo grueso; es aquí donde nos venimos arriba con maravillas del calibre "Eres más tonto que un hilo uvas", dedicada al imbécil vitivinícola. "El chichi velica", que debe ser expuesta en tono enérgico para cerrar una conversación al modo "y una mierda pa ti".

"Ese es un desonrrible y/o insonrrible", dícese de un verdadero gamberro. "Vaya mantesa va hecha esa", aplicada a una mujer de moral ligera. O, una de las mejores: "Voy a ensusiar" (dicho con la "ese" cordobesssa), una genialidad capaz de definir a la perfección el necesario ejercicio corporal de evacuar de forma anal.

Y ya colocados en esta espiral de palabras y dichos, llegamos a las finalistas de nuestro concurso idiomático. En el puesto número tres nos encontramos con "Joío por culo", para la que he optado por transcribir el sonido fonético en pos de una mayor conexión con el termino que define al Cabronazo con mayúsculas y balcones a la calle.

En el dos, la memorable "Bocacoño", que se aplica como un guante al cretino de difícil solución... Y en el uno, la mejor onomatopeya de la historia: son dos letras -con el aliño de una tercera que es la antigua "h muda"- , pero que bien utilizadas en cualquier conversación, se convierten en el meollo de todo el lenguaje.

Dependiendo de la frase, puede tener un sentido positivo, negativo, insultante, puñetero o vengativo. Expondré primero los ejemplos juntos, a los que al final solo será necesario incluir las dos letras expresadas, eso si, en tonos bien diferenciados: "No he dormido nada esta noche y hoy tengo que ir a coger sarmientos (...)" –tono de agobio-, "Sabes que fulanita se ha desapartao del marío (...)" -como habrá comprobado, ávido lector, esta última supone un fantástico exponente localista y va en un tono bastante puñetero-.

"Me ha tocado este conejo en la rifa del bar Ciriaco (...)" –tono definitivamente alegre-; y “No me paro, que son las cinco y en mi casa han echado el arroz a las tres (...)" –ésta va en tono de aviso socarrón-. Ahora basta con rellenar el espacio que ocupan los puntos suspensivos (...) con la expresión que lo encierra todo -a la que incluiremos el tono expuesto según qué caso, además de la susodicha “hache” para hacerla más realista-. Vamos a ella: "ioh". Con todo lo anteriormente expuesto, ¿es o no es como para que se organice un nuevo debate en el Tribunal Constitucional sobre la inmersión lingüística montillana?
JOSÉ LUIS SALAS