San Juan de Ávila será 'Doctor de la Iglesia' en octubre

Ya hay fecha. El próximo 7 de octubre, Benedicto XVI proclamará 'Doctor de la Iglesia Universal' a San Juan de Ávila, al inicio de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se celebrará en Roma, tal y como lo ha anunciado el Sumo Pontífice durante el rezo del Regina Coeli.

La montillana Ángeles Pedraza seguirá al frente de la AVT

La montillana Ángeles Pedraza ha sido reelegida presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), un colectivo fundado en el año 1981 y que, según sus Estatutos, pretende "socorrer a todas las víctimas del terrorismo del abandono y marginación del Estado".

Montilla acogerá un 'Enduro Indoor' el 30 de junio

Pese a los cambios de última hora que la Federación Andaluza de Motociclismo ha introducido en el calendario de las diferentes disciplinas deportivas para lo que resta de temporada, el Moto Club Montilla ha decidido mantener su Campeonato de Enduro Indoor para el próximo 30 de junio.

Descienden las visitas al Museo Garnelo a finales de 2011

Las visitas al Museo Garnelo cayeron en un 35 por ciento durante el segundo semestre del año 2011. Así se desprende de un estudio elaborado por la Oficina Municipal de Turismo en el que se detalla que el 60 por ciento de las visitas se concentraron entre los meses de enero y junio.

Polonio se queja por la impugnación de las oposiciones

La senadora por la Comunidad Autónoma de Andalucía, Rosa Lucía Polonio, reclamó al Gobierno, durante una comparecencia ante el Pleno de la Cámara Alta, una "rectificación" de la decisión hecha pública el pasado mes de abril de impugnar las oposiciones convocadas por la Junta.

Las hermandades se oponen al traslado de la Feria de Día

Las hermandades y colectivos que desde hace dieciséis años vienen promoviendo la 'Feria de Día' en el centro de la localidad mostraron su "rechazo frontal" a la propuesta del equipo de gobierno del PP de trasladar esta celebración al Recinto Ferial, en el entorno del Polideportivo.

Prohíben "redadas indiscriminadas" de inmigrantes

La Dirección General de la Policía ha publicado una circular que prohíbe expresamente a los agentes "establecer cupos de identificación de extranjeros", así como desarrollar "actuaciones masivas o indiscriminadas basadas en criterios étnicos", una práctica denunciada por la AUGC.

Mostrando entradas con la etiqueta Al Sur de Europa [Raúl Solís]. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Al Sur de Europa [Raúl Solís]. Mostrar todas las entradas

22 de mayo de 2012

Vidas exiliadas

Javier tiene 27 años. Nació en un pueblo muy pueblo de la Campiña cordobesa. De pequeño, oír a su padre gritar “maricón” le hacía esconderse en la habitación. Su padre no lo besó nunca porque besarse entre hombres no era cosa de machos. De casa huía despavorido al colegio en busca de paz.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

En el colegio también se escondía en la parroquia para no escuchar “maricón”. Se miraba en el espejo y nunca se visualizaba como maricón. Negó su homoafectividad. Casi enloquece negándose. Vivió la infancia de su pueblo, de su padre, de su colegio, de sus amigos, de su abuela. Intentó ser heterosexual pero no lo consiguió.

Con 18 años se escapó un fin de semana de su pueblo. Llegó a Sevilla y conoció los bares de ambiente de la ciudad. Cambió el color negro por el rosa. Se sintió libre al comprobar que no era un bicho raro. Que había más hombres y mujeres que sentían atracción sexual y emocional por personas de su mismo sexo.

Abandonó el último curso de Bachillerato y marchó a una capital europea. Sin saber hablar ningún idioma. Casi sin dinero. Con escamas en el alma y sabiendo que era injusto marchar de tu vida para vivir tu vida.

Javier perseguía el anonimato. Pudo ser invisible. Amó a otros hombres tanto como nunca lo amaron a él. Sigue viviendo en una gran urbe europea. Sin arraigo. Casi sin identidad. Sin noticias de su pueblo ni de su familia consanguínea.

Le asusta la idea de volver a su pueblo y oír de nuevo “maricón”. Conquista la libertad cada día. Con cada beso que le da a su novio sabe que está ejerciendo su vida. Cada beso es un gesto épico con el que saborea su libertad.

Candela fue inscrita en el Registro Civil con el nombre de Francisco. Fue disfrazada de niño y educada para ser un excelente esposo. Siempre supo que era Candela. No respondía al nombre de Francisco porque no se correspondía con su género. Su sexo estaba en su mente, no en sus genitales.

Su padre le daba miedo. Mucho miedo. Era seguidor de los "-ismos": franquismo, catolicismo, alcoholismo, machismo. El padre de Candela era un alto funcionario de la Administración franquista, que se jactaba de la cantidad de palizas que dio a los maricones. Candela se enamoró de Paula.

Interpretó el guión escrito por su padre. Candela se enamoró de los senos de Paula. De su perfecto cuerpo femenino. De sus zapatos. De sus bolsos. De su vestuario. De su voz. De su pelo largo y rizado. De su elegancia. De su feminidad. Candela se enamoró de Candela a través de los ojos de Francisco.

Candela odiaba su copioso vello corporal. Su nuez. Su voz grave. Su masa muscular. Escondía su pene con gasas, le daba asco. Detestaba la vida de su padre y amaba la suya. Amaba a la Candela que se imaginaba Francisco con la luz de su habitación apagada.

El funcionario franquista murió y Candela no fue al entierro. Aprovechó la soledad de la casa para vestirse como se visten las mujeres. Festejó la muerte de Francisco y el nacimiento de Candela.

Cruzó el Estrecho de Gibraltar a buscar hormonas para adaptar su físico a su mente y a su alma. En Casablanca le implantaron los senos que admiraba de Paula. Con la derogación de la Ley de Vagos y Maleantes, Candela caminaba segura sin olvidar las palizas que padeció hasta conseguir ser Candela. Transformó su dolor en compromiso para que ninguna persona transexual tuviera que negar su verdadero yo ni tapar sus genitales con gasas.

Jeanne es camerunesa. Abogada. Bilingüe. Vive en un barrio acomodado de Yaundé. Es heteroseuxal. Mientras que su país siga encarcelando a homosexuales y transexuales, su vida no será cómoda.

Fundó una asociación sin ánimo de lucro para defender a los presos condenados por una ley que encarcela el amor. Viaja por el mundo para denunciar que los funcionarios de prisiones dejan sin alimentar a los gais porque “los sidosos van a morir más tarde o más temprano”.

Ella y su familia viven amenazadas por fundamentalistas religiosos. Ha sido acusada de traición a la patria por aceptar subvenciones de la Unión Europea para defender a presos de amor. Sus hijos emigraron a Estados Unidos porque se cansaron de la presión. A cambio, es la madre de todos los parias de Camerún y no ha aceptado la coacción. Morirá siendo abogada de la justicia.

Julio nació en Honduras. Fundó una ONG para velar por los derechos humanos de homosexuales y transexuales. Marchó de su pueblito a Tegucigalpa con apenas nueve añitos. Su familia se avergonzaba de su amaneramiento y lo expulsó siendo menor de edad.

En la capital hondureña fue violado por hombres de ley. Mendigó. Limpió parabrisas en los semáforos. Se prostituyó a cambio de un plato de arroz. Creció sin familia y con miedo, mucho miedo. Maquilló el miedo y la inocencia para sobrevivir. Transformó las humillaciones en compromiso para que ningún homosexual hondureño fuera condenado a la mendicidad.

Cuando estalló el golpe de Estado de Roberto Micheletti, lo llamaron de una ONG española para advertirle de que estaba en el punto de mira de las bandas ultraderechistas afines al golpista. Le invitaron a pedir asilo. Se negó.

Consiguió estudiar y obtener un trabajo más digno que los semáforos. No quería huir de su milagro. Una noche, de vuelta a casa, tras salir de trabajar, lo siguieron cincos hombres armados con palos de béisbol. Lo montaron en un coche y lo llevaron a un descampado. Le golpearon el alma y la vida.

Despertó del coma veinte días después. En la habitación del hospital le acompañaba Triana, una andaluza guardiana de la dignidad e integridad de Julio. Triana le insistió que tenía que marchar a España. Que su vida corría peligro.

Ricardo montó en un vuelo con destino Madrid a regañadientes. No se despidió de la familia que no tenía. Ni de sus amigos. Sólo de Triana y el personal médico. Besó el suelo de su patria. Su yo interno le decía que nunca más volvería.

Vive en la Sierra Norte sevillana. Sortea la vida cuidando ancianos. Su sueldo rara vez supera los 600 euros al mes. No logró enamorarse. Tampoco olvida el festival de golpes que padeció. Ni la familia que nunca tuvo. Ni a su Honduras. Ni el semáforo donde se ganó la niñez. Ni el día que triunfó el golpe de Estado. Ni la impotencia de perder la democracia. De haber sido heterosexual, su vida hubiera sido más vida y su destino más cierto.

Ninguno de estos nombres son reales. Existen sus historias. Su pasiones. Sus humillaciones. Su lucha. Su sentimiento de parias. Sus vidas no salen en televisión. No ocuparán la primera plaza de ninguna carroza el Día del Orgullo LGTB. Sus vidas están marcadas por la violencia que ejercen la homofobia y la transfobia.

Hace unos días se conmemoró el Día Internacional contra la Homofobia y Transfobia para que ningún ser humano sea apaleado, expulsado, asesinado, encarcelado, insultado, violado o silenciado porque su amor y cuerpos se escapan de los controles de la homofobia y transfobia. Javier, Candela, Jeanne y Julio quieren ser, estar, vivir y amar en libertad.

RAÚL SOLÍS

18 de mayo de 2012

Más Europa

El sueño europeísta no pasa por su mejor momento. Ni en lo económico, ni en lo emocional, ni en lo político. Asistimos perplejos a la inacción de las instituciones europeas, incapaces de frenar las amenazas que nos acechan. La pasada semana conmemoramos el Día de Europa en recuerdo del discurso que Robert Schumann, exministro francés de Asuntos Exteriores, pronunció en 1950. Con la Declaración Schumann nació el principio de una Europa reconciliada, tras dos guerras fratricidas que destruyeron las almas y los cuerpos europeos.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

La vocación europeísta de los Padres Fundadores consiguió poner en común la producción del carbón y del acero de Francia y Alemania, como primer paso hacia la Unión. El romanticismo de la Comunidad para el Carbón y el Acero (CECA) puso en común las materias primas que, años atrás, sirvieron para la guerra. Schumann animó a levantar “una federación europea indispensable para la preservación de la paz”.

No obstante, con sus muchas luces y sombras, la Unión Europea sigue siendo una historia de éxito. Es el edificio más romántico que los europeos hemos edificado tras el fin de la II Guerra Mundial. Ningún espacio político mundial goza de un marco similar de respeto a los derechos humanos, bienestar social, igualdad y riqueza. Ya quisieran China, Brasil, India o Rusia una redistribución de la riqueza idéntica a la europea.

Esta situación privilegiada peligra si no modificamos nuestra estructura de veintisiete partes inconexas. La crisis del euro sería evitable si la moneda común estuviera respaldada por un verdadero Banco Central Europeo, con plenas competencias monetarias. La crisis de deuda no tambalearía los cimientos de la UE ni la felicidad de los ciudadanos del Sur, si fuéramos los Estados Unidos de Europa.

Los Estados europeos son presas fáciles para empresas y entidades financieras globalizadas. Ni el poderío alemán es suficiente para sortear los retos del futuro inminente en un mundo multipolar.

De un 20 por ciento de la población mundial en 1950, los europeos pasaremos a representar solo el 7 por ciento en 2050. China superará a Estados Unidos en PIB en solo cinco años, según el Fondo Monetario Internacional. No es casual que los chinos ya controlen el 97 por ciento de los “nuevos minerales” para tecnología, que se encuentran en África.

O Europa aspira a competir con democracias o será sobrepasada por dictaduras “emergentes” que en los derechos humanos y en la igualdad solo ven impedimentos para su desarrollo económico.

En política exterior, la UE es insignificante. Somos vistos como un continente de veintisiete partes irrelevantes para chinos, norteamericanos o latinoamericanos. Nuestra política energética es una lucha de intereses estatales que, además de cara e insostenible ecológicamente, no garantiza el suministro energético.

Somos líderes en derechos humanos plasmados en directivas, tratados y convenios internacionales, pero la Unión es tibia con Estados de la UE que legislan contra los derechos fundamentales. Además, mantenemos acuerdos estratégicos, en el exterior, con enemigos de los derechos humanos. Económicamente, hemos dejado atrás el optimismo especulativo y hemos caído en una eurodepresión que está condenado a la pobreza a los deficitarios europeos del sur.

La estrategia de integración ha quedado en vía muerta tras la fiesta de ingreso de los países del Este. La falta de entusiasmo europeísta de los líderes políticos de la UE ha hecho desaparecer la posibilidad de ingreso de Turquía, un Estado influyente en el mundo árabe que, en respuesta a la inacción de la UE, ha cambiado de aliados y ya no mira a Europa ni de reojo.

El Parlamento Europeo es el único del mundo sin iniciativa legislativa y lastrado a un segundo plano en el debate político. Las mujeres y hombres que gobiernan la Comisión Europea carecen de legitimidad democrática y son meros funcionarios nombrados a dedo por los jefes de Estado o presidentes de Gobierno de los Veintisiete. El Consejo está liderado por un líder, Herman Van Rompuy, sin liderazgo y ninguneado por los Estados-nación.

La ciudadanía europea se aleja en lo emocional y en lo político del sueño de Robert Schumman. La ultraderecha gana la batalla a la convivencia y avisa de que lo que la UE, que nació para garantizar la paz social, se está convirtiendo en la mejor medicina para el ascenso de los populismos y la violencia contra el diferente.

A pesar de todo, la UE sigue siendo un sueño romántico para los que creemos que unir ciudadanos es más hermoso que anexionar Estados. La utopía paneuropea continúa mereciendo la pena. El europeísmo es hoy más imprescindible que nunca.

Frente a la Europa de las identidades asesinas y del mercado común hay alternativas para refundar otra Europa: humanista, solidaria, ética, federalista y sostenible en lo económico y en lo ecológico.

Conmemorar la Declaración Schumann, 62 años después de su pronunciamiento, se convierte en un punto de inflexión en medio de esta eurodepresión. La UE, como institución política y sueño humanista, no es culpable de la gestión de sus gobernantes. Como tampoco el Estado autonómico español es responsable de la gestión que han hecho sus líderes.

Hoy, como ayer, la defensa de la Unión Europea significa paz social, derechos humanos, prosperidad económica, solidaridad, humanismo y bienestar social. Unir ciudadanos y crear “solidaridades de hecho”, como expresó Schumann en 1950, sigue siendo un sueño romántico y digno de defender para conquistar el futuro de pasado mañana.

RAÚL SOLÍS

15 de mayo de 2012

Déficit humano en la UE

El partido filonazi Amanecer Dorado ha desplegado todo su arsenal de odio en el barrio gai de Atenas para informar a los homosexuales de que “sois los siguientes”. La actitud fascista se ha producido justo una semana después de obtener casi el 7 por ciento de votos y 21 diputados en el Parlamento griego.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Su empoderamiento democrático ha sacado del armario el lenguaje, militarismo y música de odio de una ideología más peligrosa para la supervivencia de Europa que el déficit o la deuda pública. Sin embargo, ni Merkel ni los gestores políticos de la UE presionan a Grecia para que reduzca el déficit en derechos humanos con la misma diligencia que lo hacen para que los griegos destruyan sus servicios públicos.

Esta inacción de la UE, cuando son los derechos humanos los que tienen deuda pública, no es un hecho aislado. La literatura sobre derechos humanos escrita y firmada en los tratados, directivas o convenios internacionales de la UE no entra en vigor cuando son los homosexuales o transexuales los que padecen el déficit humano.

Muy lejos del respeto a los derechos humanos está Hungría que, en una reciente reforma de su Constitución, encomienda a Dios la familia y queda bloqueado “por antinatural” la legalización de los matrimonios homosexuales; Lituania, donde está en vigor una ley que impide publicaciones o el activismo en favor de la homoafectividad; o Irlanda, que consiente que los médicos se puedan negar a informar del estado de salud si la pareja es del mismo sexo e incluso negar el régimen de visitas hospitalarias.

En el mismo sentido excluyente se encuentra la República Checa, al realizar pruebas falométricas a los solicitantes de asilo por orientación sexual; o Polonia, que consiguió que la UE permitiera su exclusión de los artículos del Tratado de Lisboa que afectaban directamente al respeto a los derechos humanos de homosexuales y transexuales.

Acudir a las manifestaciones del Orgullo LGTB en Eslovaquia, Rumanía o Bulgaria es considerado de alto riesgo, debido a la ira de la ultraderecha que no duda en usar todo su potencial violento contra los manifestantes.

La Carta de Derechos Fundamentales de la UE, en su artículo 21, prohíbe toda discriminación, “en especial por orientación sexual” y vincula jurídicamente a los Veintisiete a construir espacios de dignidad para los seres humanos que habitan Europa.

Sin embargo, ni a Merkel ni al presidente de la Comisión Europea (CE), Durao Barroso, les parece tan grave el déficit humano de las personas LGTB griegas como el déficit de sus cuentas públicas.

Es más, la canciller alemana es la responsable política del bloqueo que sufre la Directiva Horizontal contra Múltiples Discriminaciones que aprobó el Parlamento Europeo y que espera que Merkel levante el veto a un texto legislativo de gran utilidad jurídica para poner fin a la indefensión de las personas homosexuales y transexuales en la UE.

Pasado mañana, 17 de de mayo, celebraremos el Día Internacional contra la Homofobia y Transfobia. La mejor declaración institucional, que podrían consensuar el Parlamento Europeo, la CE y los Veintisiete, sería instar a Grecia a que proceda a la ilegalización de Amanecer Dorado por ser contrario a los valores democráticos sobre los que se sustenta la Unión. Con la misma celeridad y despliegue político que se pone en marcha cuando se trata de amenazar a Grecia para cumpla el objetivo de déficit germánico. Solo así la UE demostrará que están tan preocupada por el déficit humano como lo está por la deuda pública y el déficit presupuestario.

RAÚL SOLÍS

8 de mayo de 2012

No es la deuda pública

Nos han hecho creer, deliberadamente, que la crisis económica en la Unión Europea (UE) se debe a las abultadas deudas públicas y al déficit que presentan países como Portugal, Irlanda, Grecia, España o Italia, a los que la ideología que manda en Europa han denominado, por sus siglas en inglés, "Estados PIGS" (que significa "cerdos" en inglés).

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Nos han convencido de que el sistema de protección social no es "viable" porque genera una deuda pública insostenible. Y los portavoces políticos de la deuda, claro, están encantados, ya que les sirve para su fin último: desamortizar el patrimonio de los pobres.

De un tiempo a esta parte, todos hablamos de la deuda; todos nos sentimos endeudados; e, incluso, muchos están dispuestos a ser "castigados" por haber vivido "por encima de nuestras posibilidades".

Sorprendentemente, en el año 2011, la deuda española fue ligeramente inferior que la de Alemania, Francia o Reino Unido. El total de la deuda en la Zona Euro (87,4%) está muy por encima de la deuda española. Es más, la deuda española (66%) es inferior que la de la Europa de los 27, que está en el 82,2 por ciento.

Sin embargo, la cura aplicada entre el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido la de constreñir el gasto público para reducir una supuesta abultada deuda pública. Mientras tanto, los mercados siempre piden más: más recortes, más subidas de impuestos, más privatizaciones de servicios públicos, menos gasto social, etc… hasta conseguir que el Estado del Bienestar quede reducido al esqueleto.

Ni más ni menos, se trata de aplicar las políticas neoliberales que comenzaron Thatcher y Reagan en los años ochenta y que la Tercera Vía de Tony Blair se encargó de continuar casi dos décadas después para acabar con el Estado del Bienestar.

Europa asiste aturdida a una crisis que tiene poco de financiera y mucho de política. En EEUU, los Estados de California, Illinois, Nueva Jersey y Florida –juntos constituyen más del 21 por ciento del PIB americano- estuvieron en grave riesgo de bancarrota. Sin embargo, a estos tres Estados estadounidenses los salvó la Reserva Federal, que viene a ser el Banco Central de EEUU.

De esta forma, el dólar está dotado de una institución monetaria federal con la capacidad de emitir moneda para comprar deuda pública y evitar el acoso de los mercados a la deuda de los Estados americanos. Por contra, el euro ni tiene Estado ni cuenta con una Reserva Federal europea, por lo que los mercados saben que acosar a un Estado de la UE es fácil porque ninguna institución federal europea saldrá al rescate de ningún territorio europeo.

Ni la crisis de deuda de California, Illinois, Nueva Jersey o Florida ha puesto en jaque la viabilidad del dólar; la crisis de deuda de Irlanda, Italia, Grecia, Portugal o España sí han puesto en entredicho el futuro del euro. ¿Por qué?

Pues porque el Banco Central Europeo robó las competencias a los bancos centrales nacionales –que sí emitían moneda y compraban deuda pública- pero no actúa como un banco central. Eso sí, el BCE da créditos al 1 por ciento a los bancos privados para que estos compren deuda pública europea al 5 por ciento de interés. Todo un negocio.

El BCE, con sede en la ciudad alemana de Frankfurt –no es casualidad su ubicación-, nació maniatado debido a que los líderes europeos no pensaron que ninguna moneda sobrevive sin Estado o sin una entidad que le dé soporte.

En aras de instalar en Europa una política económica no intervencionista, la única competencia atribuida al BCE es la de controlar la inflación –que no puede superar el 2 por ciento anual- a través del control de los tipos de interés. Y esta es toda la política monetaria que sostiene al euro y a las economías de la Eurozona: manifiestamente insuficiente a tenor de la realidad.

Nos están recetando unos medicamentos inadecuados a nuestra enfermedad. Recorte de derechos laborales, reducciones salariales, congelación de sueldo a los funcionarios, menos gasto educativo y sanitario, adelgazamiento de la I+D, endurecimiento de las leyes penales para los disidentes que se atrevan a cuestionar la dictadura de los mercados, etc.

Este desenfreno de recortes porque “no hay más remedio” que nos está lastrando a la pobreza extrema europea, a la pérdida de nuestros garantías democráticas y al agotamiento del proyecto europeísta –que aun con todos sus errores sigue mereciendo la pena defender- solo se solucionará con más Europa.

Si el BCE fuera un verdadero banco central que diera respaldo financiero a las economías amenazadas por los mercados, los PIGS no serían tan cerdos y Europa ganaría en estabilidad política, económica y social.

Si algo nítido nos está queriendo decir la crisis es que los Estados-nación europeos son insuficientes para garantizar la igualdad, la libertad y la protección social, por lo que de esta crisis, que no es de deuda pública sino de insuficiencia política europea, no saldremos si la UE no se dota de mecanismos políticos para actuar como un escudo frente a los mercados.

El federalismo estadounidense ha demostrado que la deuda pública no es razón suficiente para que los mercados hagan temblar ni a un Estado americano ni a los mismos Estados Unidos de América.

Al otro lado del Atlántico, nos debiera quedar claro que si queremos seguir siendo el continente que conocemos, preservar nuestro modelo social y ser relevantes en un mundo multipolar, que ha venido para quedarse, los Estados Unidos de Europa no pueden esperar más.

RAÚL SOLÍS

1 de mayo de 2012

De ciudadanos a clientes

Los actuales sistemas europeos de protección social surgieron tras la Segunda Guerra Mundial, a merced de un pacto entre liberales y socialdemócratas. Los liberales renunciaron a su maximalismo ideológico, reducir el Estado a la nada; los socialdemócratas dejaron atrás el marxismo, aceptaron la democracia liberal y el libre mercado.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Los liberales y democristianos aceptaron el Estado social y los socialdemócratas hicieron lo propio con el capitalismo. Resumidamente, y con muchos matices, así nació el modelo político europeo que estamos enterrando. Como consecuencia de este pacto no escrito, Europa consiguió crear sociedades prósperas en las que la cuna no marcaba el destino. Al menos, no de manera irremediable.

Ascendió de las alcantarillas de la desigualdad una gran clase media que hizo posible la paz social, altos parámetros de igualdad y espantó el fantasma de los conflictos bélicos. La universalidad de los servicios públicos fue la garantía de que las élites económicas no lucharían para derrumbar el sistema en el que ellos mismos estaban incluidos como usuarios.

Por su parte, las clases populares sentían que formaban parte de un todo. De un sistema que daba el mismo servicio al dueño de una industria siderúrgica alemana que al obrero español que emigró de la depresión económica del Franquismo.

Este consenso fue fundamental para lograr los acuerdos que dieron lugar al nacimiento de lo que hoy conocemos como Unión Europea. No es casual que sea en el seno de la UE donde se está tramando el desmantelamiento del Estado social, ante la mirada atónita de una socialdemocracia que es incapaz de proponer una alternativa real que no sea exclusivamente la defensa a los ataques de la derecha.

De la actual eurodepresión, la socialdemocracia ha sido tan espectadora y ejecutora como los democristianos. ¿O acaso pensaron que el Tratado de Maastricht serviría para conservar el Estado del Bienestar? ¿O que el Pacto de Estabilidad del Euro incentivaría el crecimiento económico? ¿O que el Banco Central Europeo sería el banco del euro?

Ningún líder europeo socialdemócrata esgrimió oposición alguna en los Consejos Europeos donde se firmó de qué manera saldríamos de la crisis. Es más, el socialista español Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Competencia, defiende unas tesis económicas tan radicales como las de la canciller alemana Angela Merkel.

Ahora, con el estallido de la crisis de deuda y déficit, estamos contemplando que no todos renunciaron a sus fines últimos. La socialdemocracia sí se olvidó del marxismo. Sin embargo, ni liberales ni democristianos renunciaron a su modelo económico primigenio.

Una vez caído el Muro de Berlín, fracasada la alternativa política al capitalismo, la derecha europea promocionó su ideología como la única posible. La socialdemocracia creyó que la reducción de impuestos al capital y rentas altas era de izquierdas y que, con ello, no peligraría jamás el pacto del Estado del Bienestar. De aquellos lodos nos llegan estos barros.

La crisis económica está siendo el subterfugio a través del cual la derecha está introduciendo sus máximas ideológicas. Que, por supuesto, no es el copago, ni subir las tasas universitarias ni recortar la protección social de las clases populares.

La aspiración maximalista de la derecha es la total privatización de los sistemas sanitarios y educativos públicos. Reducir el papel del Estado para que únicamente vele por la libre competencia y la seguridad policial. Ni más ni menos que convertir a los ciudadanos en usuarios de las empresas privadas, a las que sí defenderá el Estado.

El copago es la primera puerta hacia el Estado asistencial que proyecta la derecha. Comienzan por dividir a los ciudadanos según su nivel de rentas, adulterando el principio de igualdad que garantizan nuestros sistemas de protección social.

En la enfermedad, nos diferenciaba el cuadro clínico, no el nivel de rentas; en la escuela pública, el hijo de un jornalero entraba por la misma puerta, usaba el mismo pupitre y tenía los mismos docentes que el hijo del señorito de su padre.

A partir de ahora, los desempleados, que no perciban prestación, sentirán la tiranía de una ideología que les hace rebajas en los medicamentos para que sientan que están siendo mantenidos por los pudientes.

Los jubilados también estarán divididos entre no contribuyentes, pobres de solemnidad y capaces. Estos últimos se quejarán de ser los que están pagando los fármacos al resto de jubilados menos afortunados, con lo que el conflicto social está servido y, como siempre, los culpables serán los pobres. Próxima estación: que solo tenga acceso a la protección social quien la pueda pagar.

El copago persigue la ruptura del pacto social de la Europa de posguerra, por el que la financiación de los servicios públicos estaba asegurada gracias a un sistema fiscal justo y progresivo.

El Estado social, en el que según el dogma sin alma de la derecha europea “no nos podemos mantener”, no morirá por la crisis económica. Ni porque sea insostenible su financiación.

El fallecimiento de la igualdad morirá porque la derecha ha encontrado en la crisis el arma para destruir un sistema que aceptó por pragmatismo histórico, no por el convencimiento de que es socialmente insostenible convertir a los ciudadanos en clientes.

RAÚL SOLIS

24 de abril de 2012

El renacer de la ultraderecha

El 20 por ciento de votos a la candidata ultraderechista Marine Le Pen en las elecciones presidenciales francesas se suma al avance imparable de la extrema derecha en Europa. La ultraderecha ha encontrado en la desesperanza, el desencanto y el miedo instalado en las clases populares su mejor aliado electoral.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

El Gobierno de coalición entre el centro-derecha y los ultraderechistas holandeses ha caído por la negativa de los ultras a aceptar la política económica germánica. Su salida del Ejecutivo holandés los sitúa al lado de los ciudadanos más castigados por las consecuencias de la crisis económica y la disciplina fiscal europea. Los sondeos le auguran más apoyo ciudadano.

El fantasma de la ultraderecha recorre Europa y repite consignas: "no al euro"; "no a la UE"; "no a la inmigración"; "no a los rescates bancarios"... Todo ello sazonado con actitudes propias de la islamofobia, con una defensa a ultranza de la identidad nacional para dividir y con grandes dosis de populismo para convencer. Incluso ha llegado a renovar su imagen de antimodernidad y ha logrado un eje discursivo que conecta con la sociedad urbana.

Marine Le Pen no tiene reparos en defender el matrimonio entre personas del mismo sexo y en incluir a franceses procedentes de la inmigración como primeras espadas dentro del Frente Nacional. La ultraderecha gala es la formación a la que más votan los jóvenes, por encima del Partido Socialista, y su núcleo discursivo es compartido por exvotantes de la izquierda.

Nos equivocamos si pensamos que el renacer de la ultraderecha es gracias a un electorado sociológicamente xenófobo o ultraconservador. Los trabajadores de baja cualificación, los medianos funcionarios, los habitantes de barrios populares y los jóvenes no votan a la ultraderecha pensando en exterminar a la población extranjera. Lo hacen porque ven en los extremistas un mensaje desvergonzado, de odio contra la clase política y contra los dictados económicos de Bruselas y del tándem Merkozy (Merkel y Sarkozy).

El renacer de la ultradererecha está directamente imbricado con las decisiones políticas de Bruselas. Una ciudadanía perdida, condenada a la pobreza, sin esperanza laboral y desconcertada ante un mundo que se desmorona, solo es capaz de encontrar chivos expiatorios para poner orden a su desconcierto mental y anímico.

Las identidades asesinas de la ultraderecha son la respuesta a un proyecto europeísta que naufraga y que ha olvidado que nació para proteger a los europeos del fantasma de la ultraderecha, no para alentar el populismo.

El fantasma de la ultraderecha no se circunscribe exclusivamente a Francia. En Alemania, 12 escaños de los landers están ocupados por radicales de derecha; en Bélgica, los xenófobos de Vlaams Belang tienen una docena de diputados en el Parlamento Federal belga y ganaron las elecciones en la ciudad flamenca de Amberes (500.000 habitantes); en Cataluña, Josep Anglada estuvo a unos pocos votos de obtener representación en la Cámara catalana.

En Holanda, la extremaderecha tuvo un 15 por ciento de sufragios en las legislativas de hace 18 meses. En Hungría, son tercera fuerza parlamentaria; en Finlandia, los Auténticos Finlandeses tienen un 20 por ciento de apoyos.

En Italia, la extremaderecha es una institución en el norte; en Dinamarca, cuentan con 22 diputados y son tercer grupo parlamentario; en Grecia, los sondeos pronostican su irrupción parlamentaria en las próximos comicios helenos; y, en Suecia, la ultraderecha rompió el límite para acceder al legislativo sueco en 2010 y sentó a 20 parlamentarios.

La ultraderecha europea habla más idiomas que el francés. En medio de esta deriva ultraderechista, la UE tiene que preguntarse por qué el proyecto político que nació para convertir a Europa en un oasis democrático, de paz, igualdad y bienestar se está convirtiendo en el mejor aliado para el avance de la ultraderecha.

El renacer de los populistas tiene más vinculación con la dictadura de los mercados, con el dogmatismo económico inhumano del neoliberalismo y con el déficit democrático de las instituciones europeas que con la xenofobia militante.

Los analistas franceses apuntan que más del 30 por ciento de los franceses que han votado a Marine Le Pen, en la primera vuelta, lo harán por Francois Hollande, candidato socialista, y otra gran parte del pastel, del voto ultraderechista, se quedará en casa y no votará a nadie.

La ortodoxia germánica y la incapacidad política de la UE no solo está desmantelando los Estados del Bienestar, la felicidad de los ciudadanos y el sueño primitivo de la construcción europea.

Además, está contribuyendo a poner en peligro la convivencia, los valores democráticos y está alentando el renacer de la ultraderecha europea gracias al voto de las clases más castigadas y que han visto en la ultraderecha algo más que xenofobia.

RAÚL SOLÍS

17 de abril de 2012

Ni familia ni real

La fotografía del rey delante de un elefante muerto es la imagen de la crueldad, de la ostentación del poder y de la impunidad de la que goza una institución poco comprensible en pleno siglo XXI. De no haber sido por el accidente del rey, no nos hubiéramos enterado de que sigue siendo aficionado a la caza de animales en riesgo de extinción a costa del erario. Tampoco hubiéramos tenido noticias de que la pose de familia ejemplar es, probablemente, una escenificación artificial.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

La afición por los cuernos de marfil de los paquidermos africanos nos han permitido descubrir otras interioridades en una familia a la que el Estado español mantiene con los impuestos de todos los ciudadanos para que, al menos, mantenga las apariencias.

De no haber sido por el estallido informativo -en medios de comunicación fuera del establishment- no sabríamos que el rey tiene una amiga, aficionada a la caza de lujo y con contactos con la jet set mundial, que acude con él a más de un acto oficioso, mientras la reina Sofía se encuentra, por ejemplo, en Londres.

Nunca hubiéramos sospechado que Juan Carlos de Borbón no acudió a visitar a su nieto mayor tras el accidente sufrido por jugar a un juego tan de niño de 13 años como son las armas de fuego; tampoco hubiéramos sabido que la reina pasa la mayoría de su tiempo en el extranjero, en compañía de su hermano Constantino; ni que los reyes son, según sostienen varios publicaciones de ámbito nacional e internacional, una pareja que lleva una vida por separado pero que, a juicio de algunos, mantiene las formas para no complicar a Felipe la posible sucesión.

Nadie se podía imaginar que quien ostenta la Jefatura del Estado acudía a países pobres de solemnidad a cazar elefantes, a pesar de que Juan Carlos de Borbón es el presidente de honor de la ONG ambientalista WWF. Quién iba a pensar que la semana en la que la prima de riesgo española estaba desbocada, su majestad no estaría en su despacho del Palacio de la Zarzuela ejerciendo su obligación constitucional.

Quién iba a pensar que la reina no acompañaba a su marido a los viajes privados de éste. Mucho menos, después de que el último acto público de la Familia Real fuera la asistencia a la misa de Pascua, dando una imagen de familia católica ejemplar.

Otra sorpresa, gracias a la afición de Juan Carlos de Borbón a la caza de elefantes, es que el PSOE "no valora" los viajes privados del rey. La verborrea republicana, izquierdista y democrática con la que el PSOE arenga a sus militantes en las Casas del Pueblo ha quedado sepultada con el silencio infame que los socialistas guardan respecto a una actitud tan bochornosa como cruel. Apelan a la "responsabilidad" para no condenar una actitud que en medios extranjeros han calificado de "irresponsable" e, incluso, "inmoral".

Tampoco imaginé nunca que tendría que informarme a través de un periódico venezolano de que al rey se le vincula sentimentalmente con una princesa alemana. Ni que la RTVE fuera a recibir presiones para que no informe “más de la cuenta”. Ni que fuera a imponerme la autocensura al escribir este artículo, dada la condición de “inviolabilidad” de la que disfruta la institución monárquica en el ordenamiento jurídico español.

No obstante, el accidente del monarca español nos deja más dudas que certezas. ¿Cuánto costó el traslado desde Botsuana a España? ¿Qué personas –funcionarios públicos- lo acompañan en sus viajes privados? ¿Qué hay de cierto en los rumores que dicen que la Familia Real es una familia “desestructurada”?

¿A qué extraño motivo se debe que Juan Carlos de Borbón y toda su estirpe acudan a clínicas privadas y no a la sanidad pública? ¿Es cierto, tal como apuntan algunas fuentes, que la Casa Real tiene contratos con la sanidad privada, gracias a los cuales los borbones no pagan la atención sanitaria, a cambio de publicidad gratuita?

Para muchos, el nuevo escándalo de la monarquía española cuestiona el modelo de Estado y pone en entredicho la calidad de una democracia que, por ejemplo, impide a los grupos parlamentarios de la izquierda preguntar, en el Congreso de los Diputados, cuánto, cómo, dónde y de qué manera se gasta el dinero público la Familia Real.

Además, las aventuras de Coronel Tapiocca del jefe de Estado español han vuelto a recordar a los periodistas qué es la autocensura: la peor de todas las censuras. La autoncensura no se produce debido a la incapacidad de ser libre de los profesionales de la información, sino por las presiones políticas y económicas que estos padecen. No hay mayor censura que saber que el tratamiento diligente de una información te puede poner de patitas en la calle.

La monarquía parlamentaria española es un sistema democrático imperfecto porque existe un poder público constitucional que no está sometido a los controles democráticos. Es decir, los ciudadanos no tenemos la capacidad de conocer, controlar y enmendar los comportamientos de esta familia que, a juicio de muchos, adolece de una insuficiencia aguda de transparencia democrática.

RAÚL SOLÍS

12 de abril de 2012

No los respeto

Vuelven a cargar contra los homosexuales y contra las mujeres. Vuelven a usar los púlpitos para envenenar las almas de los que aún se fían de ellos. Continúan interpretando el Evangelio a su antojo para extender su odio al diferente y para quemar a los herejes que se atreven a cuestionar su dogma. No soportan, como no han soportado nunca, que haya gente que viva en libertad; que ame, que aborte o que tenga orgasmos con quien estime conveniente.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

El obispo de Alcalá de Henares no ha hecho nada que no haya hecho antes. Es conocido por sus consignas homofóbicas y su querencia a los símbolos franquistas. Si viviéramos en un verdadero Estado de Derecho, las declaraciones de Juan Antonio Reig Plá serían apología de violencia contra los homosexuales. Es decir, la Fiscalía General del Estado estaría investigando los posibles crímenes de este funcionario vaticano que ingresa su sueldo de los homosexuales contribuyentes.

Sin embargo, en España se nos pide respeto a los que estamos hartos de aguantar las faltas de respeto de una pandilla eclesial que, gracias a su supuesto poder divino, es impune a los delitos penales que comete, está exenta de pagar tributos y, por si no tuvieran bastante, recibe dinero público con licencia para lanzar mensajes de odio contra las minorías sexuales.

No respeto a los jerarcas de la Iglesia católica. Insisto: a los jerarcas, porque a los cristianos sí que los respeto profundamente. No me puede merecer respeto quien no tolera mi orientación sexual por “antinatural y contraproducente para la sociedad”.

No puedo respetar a una organización que solo ha firmado diez de las 103 convenciones internacionales de Derechos Humanos y que utiliza el altavoz de una televisión pública para relacionar homosexualidad con prostitución.

La Iglesia católica no ha firmado ni un solo documento para defender los derechos de las mujeres, de los pueblos indígenas, contra el apartheid, contra los crímenes de guerra o contra la pena de muerte. No puedo respetar a quien ni siquiera ha ratificado la Declaración Universal de Derechos Humanos.

No puedo respetar a quien votó contra la despenalización de la homosexualidad en el seno de Naciones Unidas, aliándose con países donde se matan a los homosexuales y a los transexuales. Porque, en contra de las enseñanzas de Jesús de Nazaret, la Iglesia solo ha vivido y vive pegada a los poderosos; porque apoyaron demasiadas torturas contra los diferentes; porque han sido cómplices de muchos regímenes autoritarios y siguen queriendo instalar su doctrina –muy alejada, paradójicamente, de lo que recoge su propio Libro Sagrado- como norma fundamental del Estado.

Porque usan el boato y el lujo para su disfrute; porque no multiplican el pan y los peces para paliar las injusticias que avergüenzan al mundo; porque en el Tercer Mundo no tienen afán de acabar con la desigualdad; porque predican un mensaje de pobreza que no llevan a la práctica; porque interfieren en el funcionamiento de Estados libres y democráticos.

No respeto a los jerarcas de la Iglesia católica y mucho menos, a los dogmáticos ultraconservadores que, si pudieran, me quemarían vivo por homosexual, por ateo y por ser de izquierdas. Gente que, como ya ha ocurrido en alguna que otra ocasión, intentaría censurar mi libertad de expresión para evitar, por ejemplo, que este artículo fuera publicado.

No puedo respetar a una organización que solo encomienda a las mujeres tareas de limpieza o de corte y confección; una entidad que considera que la principal labor de la mujer es la reproductora y, su principal misión, el cuidado de la familia.

No se puede tener respeto por una organización que se opone a leyes constitucionales que han sido apoyadas por una amplia mayoría de ciudadanos. Tampoco puedo respetar a quienes han usado el miedo –con conceptos antediluvianos como el pecado, el infierno o el demonio- para atemorizar a la población y cercenar su libertad.

No me merece el más mínimo respeto quien teme a los hombres y mujeres libres porque saben que tras esa libertad está el fin de su poder omnímodo; no respeto a quien amenaza, boicotea e insulta a quienes no escriben tal y como lo hacen los "periodistas" de Alfa y Omega.

No merece respeto una comunidad que se permite juzgar y dar lecciones de moralidad a todos los mortales, pero que, cuando somos los mortales quienes juzgamos su moralidad, somos tachados de "anticlericales" e "irrespetuosos".

No respeto las mentiras, ni el miedo ni el odio que expanden contra los herejes. No respeto a quienes usan el nombre de Dios en vano, y eso que no tengo nada más que una religión y un dios: la democracia y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

No aceptaré el posible perdón del obispo de Alcalá de Henares. No soy creyente y el perdón es un acto piadosos que no estoy dispuesto a conceder a quien, con su odio, se convierta en cómplice o instigador de tratos discriminatorios contra personas homosexuales o transexuales.

Lo único que espero es que el odio no sea subvencionado por los impuestos terrenales ni retransmitido en directo por la televisión que pagamos entre todos los españoles. Solo espero las cosas que espera cualquier ciudadano de un país corriente: que se respete la libertad, que se haga justicia y que el odio no salga rentable.

RAÚL SOLÍS

5 de abril de 2012

Siempre nos quedará rezar

Si hay un recorte infame de todos los que el Gobierno central ha planteado como “necesarios”, sin duda, es el que afecta a la Cooperación al Desarrollo. Que no es otra cosa que el dinero que los Estados industrializados destinan a los países que sufren la brutalidad de un sistema económico que arbitra políticas medioambientales, sociales, económicas y comerciales para beneficio exclusivo y excluyente de una reducida parte del globo terráqueo.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) que ha presentado el Gobierno de Mariano Rajoy suponen la muerte para la cooperación española. Al brutal recorte del 72 por ciento, hay que sumarle el tijeretazo del Ejecutivo de Zapatero en mayo de 2010, la eliminación de facto de las partidas presupuestarias destinadas a la solidaridad internacional en la mayoría de las comunidades autónomas y el bocado que el PP metió a la conciencia en diciembre de 2011, nada más llegar a la Moncloa.

El resultado es que hemos pasado de ser la sexta potencia mundial en Cooperación Internacional a ser casi irrelevantes. Durante los años 2004 y 2009, nuestra aportación aumentó del 0,24 al 0,46 por ciento, mejorando ostensiblemente con respecto a los tristes años de José María Aznar, en los que la Ayuda Oficial al Desarrollo era un jarrón chino en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Con el zapaterismo creímos, incluso, que en 2012 podríamos llegar al 0,7 por ciento pero fue el mismo Zapatero quien nos alertó de la ingenuidad al reprogramar el objetivo para 2015. Con los PGE de este año, la quimera del 0,7 por ciento resulta inalcanzable.

Con el nuevo hachazo dado por el PP, España se vuelve a situar en los niveles de la época de Aznar y no superaremos ni el miserable 0,25 por ciento. Esto es, que de cada 1.000 euros que el Estado gastará, solo se dedicarán 2,5 euros a paliar la pobreza extrema que padecen más de 1.000 millones de almas en el mundo, es decir, para garantizar el acceso a agua potable, el derecho a la salud materno-infantil, a la lucha contra el sida, a la inclusión educativa o a proyectos agrícolas para fortalecer los paupérrimos sistemas productivos de los países empobrecidos.

Es más, los presupuestos de no pocos Estados se nutren básicamente de la aportación de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), por lo que los ya débiles sistemas educativos, sanitarios e infraestructuras de muchos países se verán abocados a su cierre.

Muchos proyectos en marcha quedarán sin terminar, sin la financiación de los países ricos. Las Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo (ONGD) no podrán continuar con sus planes de desarrollo en las áreas más subdesarrolladas de África, Asia, Pacífico, Caribe o América Latina.

La reciente crisis humanitaria, causada por una tremebunda sequía, que ha matado de hambre a más de 500.000 personas en el Cuerno de África, será una broma para el horizonte que se avecina en el lado del mundo que sufre la consecuencias del capitalismo salvaje que salva bancos pero mata a seres humanos deficitarios.

Además, en el último año han accedido a la categoría de "famélicos" 40 millones de personas que se han convertido en las víctimas inmediatas de la consecuencias de especular con los productos alimenticios mundiales.

Para humanizar los recortes, Intermón Oxfam ha puesto vida a los números. Según los datos aportados por esta ONGD, con 200 millones de euros se paga el sueldo de 100.00 matronas en África; cada matrona salva la vida a 219 mujeres al año. Con estos mismos 200 millones de euros, medio millón de infectados por el VIH puede recibir tratamiento en antiretrovirales y 100 millones de niños son vacunados contra el sarampión.

Una vez más, España reserva la solidaridad a tiempos de bonanza y excluye la responsabilidad ética con los lugares del mundo en los que más se padecen los desajustes del mundo capitalista. Siempre nos quedarán los rastrillos, los telemaratones y demás eventos ignomiosos para hacer ostentación de la riqueza a costa de “los pobres negritos”.

Con la infamia ejecutada por el Gobierno central, la cooperación española ha recibido un golpe mortal que amenaza los derechos humanos y la supervivencia de los más de 1.300 millones de seres humanos que viven en las esquinas planetarias.

Y, desgraciadamente, la presión que puedan ejercer las ONGD no conseguirá ni que la sociedad ni los gestores públicos nos planteemos que no podemos salvar el capitalismo salvaje quedándonos sin conciencia. Siempre nos quedará rezar.

RAÚL SOLÍS

2 de abril de 2012

El sapo

Quién le iba a decir a Rosa Díez que tendría que pactar con unos de sus máximos enemigos políticos cuando cogobernó en el País Vasco con el PNV. Por aquellos tiempos, Rosa Díez militaba en el PSOE y Álvarez Cascos era el “dóberman” del PP, que fustigaba a Díez por apoyar a los nacionalistas vascos.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Por aquel entonces, la hoy portavoz de UPyD no pensaba que los nacionalistas querían romper España. Mientras Díez era la más vasquista de los socialistas vascos, su enemigo, Álvarez Cascos, presumía de modelo de Estado centralista y ejercía labores de poli malo en la oposición del PP a Felipe González.

Ambos fueron un patrimonio electoral de sus respectivos partidos políticos. Uno, por la incansable crítica a la corrupción que asolaba al Gobierno de González; la otra, por su capacidad de negociación con el PNV y por su aceptación entre el electorado socialista. Todo cambió cuando Díez y Cascos decidieron anteponer sus egos y ambiciones personales a la colectividad.

Rosa Díez no toleró la humillación que le supuso sacar poco más de 65 votos en el Congreso socialista en el que salió elegido José Luis Rodríguez Zapatero como secretario general del PSOE. Álvarez Cascos no perdonó a su partido de toda la vida que no le designase candidato a la Presidencia del Gobierno de Asturias.

Aprovechando la coyuntura, como tan bien saben hacer los oportunistas, Rosa Díez colgó sus arengas de autonomista y mujer vasquista para travestirse en nacionalista española, enemiga de los nacionalismos periféricos y adalid de la regeneración democrática de un sistema político en el que lleva transitando (con coche oficial y sueldo público) desde que se constituyeron las primeras diputaciones provinciales democráticas, allá por 1979.

Por su parte, Álvarez Cascos colgó las botas de españolista y enemigo de los nacionalistas para transmutarse en un aguerrido regionalista para salvar a Asturias de la inquina de las sucursales políticas de Madrid.

El uno y la otra fundaron sendos partidos políticos a imagen y semejanza de ellos mismos. La militancia no existe, los militantes son ellos. Y todo el que se atreva a disentir de los planteamientos del líder todopoderoso es apartado por vía de urgencia del camino.

La vida política, que es a veces demasiado cruel (preguntad a los asturianos), quiso que Foro Asturias, la formación ego de Cascos, irrumpiese en el Congreso de los Diputados y su escaño fuese imprescindible para sacar a UPYD del Grupo Mixto, permitiendo así que Rosa Díez pudiera formar grupo parlamentario propio.

Rosa Díez gestó una artimaña, como tan bien saben hacer los equilibristas de la política, que consideró una “chapuza” por hacer un “uso instrumental” del reglamento, cuando quienes pactaron fueron los diputados de BNG, IU, ICV y ERC en 2008.

La maldad del destino posiciona ahora a UPyD como fuerza decisiva para conformar el futuro Gobierno asturiano. La formación de Díez ha preconizado hasta la saciedad que su partido solo apoyaría la lista más votada, siempre y cuando no haya imputados por corrupción.

No obstante, como la lista más votada es la que lideró el socialista Javier Fernández, a Rosa Díez ya no le gusta esa fórmula de apoyar al partido que más votos haya recibido de los ciudadanos. Su ambigüedad amenaza con hacer aguas.

Sabedora que apoyar al partido más votado significaría dar el Gobierno a sus excompañeros del PSOE (a los que odia), juega a decir que no dijo lo que creímos que dijo. Insultando la inteligencia de los ciudadanos, por una parte, y evidenciado su acorralamiento político, por otro.

Si pacta con Álvarez Cascos, para devolver el favor que este le hizo en la Cámara Baja, dejaría de cazar votos en el caladero progresista y su chollo “ni de izquierdas, ni de derechas” quedaría sepultado, como quedan siempre sepultados los deshonestos que dicen lo contrario de lo que hacen.

Si finalmente decide apoyar al PSOE, su electorado de derecha extrema, que le vota por haberse convertido en la bestia negra de los nacionalismos periféricos y en la nueva Isabel la Católica, también la abandonarán por alta traición a España y a la bandera española que tanto manosea y lanza como arma arrojadiza a los que no se fían de ella.

El desenlace a esta novela de terror no tardará mucho en dilucidarse. Una vez rota la trama dramática, a Rosa Díez se le atragantará el sapo de Álvarez Cascos y comenzará a ser vista por el gran público como lo que realmente es: una travesti de la política que ha creado un partido para sí misma, en el que lo de menos son los principios y la coherencia.

Díez sabe que es más rentable ser “ni de izquierdas, ni de derechas” que decente. De ahí que demonice las ideologías, como si estas fueran armas de fuego. Quien no tiene ideología, solo tiene intereses y, además, le molestan los principios ideológicos.

RAÚL SOLÍS

21 de marzo de 2012

La amenaza de la islamofobia en Europa

En los años treinta, en plena crisis provocada por el crack de 1929, los chivos expiatorios de los europeos fueron los judíos. La incertidumbre política, social y económica que asoló Europa sirvió como antesala para lo que pasaría solo unos pocos años después. El antisemitismo gozaba de la misma popularidad de la que hoy disfruta la islamofobia.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Los fascismos europeos ascendieron al poder gracias a su verborrea populista y de lucha contra los poderosos. Los trabajadores y las clases sociales más humildes consideraron que la expulsión del vecino pobre era la solución a todos sus males económicos e incertidumbres vitales. Tanto Hitler como Mussolini se presentaron ante sus conciudadanos como enemigos de los poderes económicos y aliados de los trabajadores.

Setenta años después de la Segunda Guerra Mundial, donde el antisemitismo arruinó la economía, la convivencia y la conciencia europeas, la fobia al diferente reaparece en la versión posmoderna de los fascismos. Los líderes de la ultraderecha ya no odian a los judíos: sus enemigos a batir son los europeos de origen árabe-musulmán.

La escenografía de la islamofobia tampoco se parece en nada al decorado antisemita. Los partidos políticos fóbicos no están militarizados ni pronuncian sus arengas en las grandes avenidas de las principales capitales de Europa. Los representantes del odio ocupan escaños en los parlamentos nacionales y forman parte de gobiernos de coalición.

Peor aún: muchos partidos políticos democrata-cristianos han absorbido el discurso radical de la extrema derecha, en un intento de arrebatar votos a su derecha más reaccionaria. El mejor ejemplo de esta técnica de copia y pega la representa Sarkozy, presidente de Francia y candidato en apuros para volver a ganar las elecciones presidenciales dentro de unas semanas.

El dirigente galo juega al antieuropeísmo e islamofobia con el objetivo de arañar votos a la candidata ultraderechista del Frente Nacional, Marine Le Pen (hija del fundador del FN, Jean Marie Le Pen), que, según apuntan todas las encuestas, amenaza la victoria de Sarkozy en la primera vuelta de las presidenciales galas.

El discurso de Marine Le Pen es la adaptación perfecta de la xenofobia al escenario sociológico actual. La candidata del FN es una Juana de Arco elegante, rubia, atractiva, que presume de integrar en sus filas a homosexuales y de proteger a los franceses más castigados por la crisis.

La hija de Jean Marie Le Pen ha modernizado a su padre y ha conseguido ser vista como una mujer institucional que podría optar a la Presidencia de la República en una segunda vuelta, eliminando por el camino a Sarkozy, tal y como pronostican algunos sondeos electorales.

Desgraciadamente, no es solo en Francia donde la ultraderecha ha conseguido salir de la marginalidad y ocupar espacios institucionales. Ni tampoco el caso de Sarkozy es el único ejemplo de cómo la democracia cristiana europea ha copiado el discurso islamófobo de la ultraderecha.

España puede presumir de no tener partidos de ultraderecha relevantes, aunque las ideas de miedo al diferente se hayan introducido en la derecha democrática. El alcalde de Badalona, tercera ciudad más poblada de Cataluña, es el paradigma de político ultraderechista que milita en una formación que se define de centro-derecha.

Xavier García Albiol, regidor de Badalona, anticipa que “los rezos –de musulmanes- en la calle se van a terminar” y “anima” a los musulmanes a construir mezquitas fuera de Badalona. “Podéis rezar a quien queráis pero no en mi ciudad”, parece querer decir este alcalde paradigmático de la islamofobia en España.

El Partido Popular de Cataluña ha sido el adelantado de la islamofobia española. De hecho, durante la campaña electoral de las elecciones catalanas, la candidata popular a presidir la Generalitat, Alicia Sánchez-Camacho, publicó un videojuego en el que ganaba quien disparara contra más inmigrantes. Las críticas de las organizaciones de Derechos Humanos consiguieron que la ultraderecha catalana, enmascarada en el PP, retirase el reclamo electoral que fomentaba el odio racial.

El anterior Ejecutivo danés, una coalición de centro-derecha y ultraderecha, cerró el Espacio Schengen tras las presiones de los populistas de extremaderecha. Los motivos, los de siempre: "¡que nos invaden!".

Hungría también es un paraíso de la islamofobia, que incluso ha quedado reflejada en la reforma constitucional aprobada por el primer ministro Viktor Orbán. La Carta Magna magiar designa al Dios católico, apostólico y romano como el único credo posible de los húngaros.

Es más, el movimiento paramilitar Limpiar Hungría, brazo armado de la ultraderechista formación política Jobbik –Movimiento por una Hungría mejor, tercera fuerza política húngara-, se encarga de borrar de las calles a los musulmanes, gitanos u homosexuales. Y en Holanda, la ultraderecha obtuvo el 15 por ciento de los votos y también existe un Ejecutivo de coalición entre democrata-cristianos y ultraderechistas.

El Parlamento Europeo acaba de amonestar al primer ministro holandés, Mark Rutte, a que inste al partido político xenófobo, que sostiene al Gobierno que preside, a que cierre una página web que pregunta a los holandeses si le causan "molestias" los ciudadanos de Europa del Este o Central.

Mientras la islamofobia gana espacios de institucionalización y legitimidad social, la UE solo sanciona a los Estados que incumplen el déficit o la libre competencia y, por su parte, la derecha democrática europea parece haber olvidado sobre qué cenizas se reconstruyó Europa tras las Segunda Guerra Mundial.

De la responsabilidad de los partidos políticos europeos depende que los musulmanes sean los nuevos chivos expiatorios de esta crisis económica, como los judíos lo fueron tras el crack de 1929, y de que el odio racial sea visto como la solución a los problemas que acucian a la población europea. Antes, los culpables de la crisis fueron los judíos; ahora, son los musulmanes. Mañana, podemos ser nosotros mismos.

RAÚL SOLÍS

29 de febrero de 2012

¿Ilegalizamos a UPyD?

Casi todas las fuerzas políticas españolas han conseguido, en un ejercicio de responsabilidad, llegar a un acuerdo para trabajar por el fin de ETA y por la dignidad y memoria de las víctimas del totalitarismo etarra. Admiten que la “dimensión política” del conflicto vasco se encuentra en un “nuevo tiempo” para el que se necesitan respuestas diferentes y para que el cese definitivo de ETA y la convivencia pacífica sean para siempre.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Este preacuerdo no pudo ser votado la pasada semana en el Congreso de los Diputados porque Rosa Díez lo ha vetado. UPyD ha frenado el acuerdo de los demócratas contra ETA. A Rosa Díez no le vale el “cese definitivo” de ETA ni que Bildu o Amaiur condenen “todas las formas de violencia”.

No le vale a la líder magenta que los abertzales solo quieran hacer política a través de la palabra. El “nuevo tiempo” deja a UPyD sin argumentos, sin ideas, sin proyecto y sin titular. Rosa Díez se queda sin partido y sin sueldo.

La indecencia política de esta asalariada política vitalicia –lleva 33 años siendo cargo público- es capaz de reprocharle al popular Leopoldo Barreda o al socialista Ramón Jáuregui –vascos y sufridores de las consecuencias del terrorismo- que están más cerca de ETA o de Amaiur que de la democracia. Su soberbia moral le otorga categoría para considerarse la única defensora de las víctimas y para difamar a quienes cuestionan su catadura moral.

Casualmente, los dos únicos partidos que se han opuesto al consenso político, de un texto alternativo, han sido UPyD y Amaiur. Ambas fuerzas políticas se retroalimentan. Se necesitan mutuamente para seguir sacando tajada de la falsa liberación de Euskal Herria, unos, y de la cínica firmeza contra los terroristas, los otros. Son la cara y la cruz de una misma moneda: los que han justificado la violencia y los que han sacado tajada política del terrorismo.

Rosa Díez fue capaz de utilizar al colectivo Basta Ya como germen de su chiringuito político, deshaciéndose de los fundadores de la plataforma cívica cuando éstos supusieron un estorbo en su lucha por el control de UPyD.

La demagogia y falta de escrúpulos de Rosa Díez también se pasearon junto a la ultraderecha por las calles de Madrid para insinuar que Zapatero era amigo de ETA o que el Gobierno socialista estaba más cerca de los terroristas que de las víctimas de ETA.

Su poca responsabilidad política y sus verdaderas intenciones han quedado aisladas en el Congreso de los Diputados. Su delirio y su ansiosa búsqueda de un titular que la sitúe como la única abanderada de la defensa de las víctimas dejan a UPyD fuera de un pacto responsable con el resto de fuerzas políticas.

La líder magenta quiere ilegalizar a Bildu porque sí, aunque el Tribunal Constitucional haya fallado a favor de la formación abertzale. Rosa Díez quiere ilegalizar las ideas de Bildu o de Amaiur, unas ideas que representan a 330.000 vascos.

La ultraderecha rosa quizás debería plantearse si también tenemos que ilegalizar a su partido político, ya que ha recibido el apoyo explícito del ultraderechista Sáenz de Ynestrillas que, para quien no lo sepa, es un militante neofacista que fue condenado por el Tribunal Supremo a siete años de cárcel por un delito de homicidio en grado de tentativa.

La militancia de Sáenz de Ynestrillas aboga por un golpe de Estado militar en España, por la expulsión de los inmigrantes, por la persecución de homosexuales y por la imposición del catolicismo como Ley Fundamental del Estado. Ideas tan perversas y antidemocráticas como las que han defendido los terroristas antes de declarar el cese definitivo de la violencia. ¿Ilegalizamos a UPyD por tener apoyos de un enemigo de la democracia?

RAÚL SOLÍS

15 de febrero de 2012

Creo a Reuters

Decido creer a Reuters porque me fío de la agencia de noticias más importante del mundo. Me fío de una empresa que genera información para las principales cabeceras informativas y mercados financieros del mundo. La solvencia de Reuters se justifica en su más de 3.000 empleados repartidos por todo el mundo y en el fundamental papel que juega como agente periodístico en el mundo económico y financiero desde que abriera sus puertas en 1851.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

A Reuters le debemos saber cada día cuál es el precio del dinero en Europa. Tras analizar cada mañana el precio del dinero que se prestan entre ellos los cuarenta principales bancos europeos, Reuters deduce el índice del Euribor, del que dependen los préstamos de los hipotecados europeos.

Si, además, tenemos en cuenta que el grueso de los ingresos de la agencia de noticias más antigua del mundo no es por venta de noticias a periódicos -como ocurre con el resto- sino por informar a las principales empresas, agentes financieros y entidades bursátiles, la sensación de que Reuters dice la verdad se eleva casi a dogma de fe. No hace falta ser un gurú de la economía para saber que ningún inversor se fiaría de una agencia de noticias que da informaciones falsas sobre la situación de los mercados.

La mayoría de los acusados defienden su inocencia. El Gobierno de España no iba a ser menos. Me fío de la agencia de noticias más reputada del mundo más que de un Ejecutivo que incumple el mandato de la Unión Europea (UE) al no presentar los Presupuestos Generales del Estado, para no poner impedimento a la victoria electoral de Javier Arenas en Andalucía.

Hasta última hora de ayer, ningún funcionario de la Comisión Europea (CE) desmintió que la información distribuida por Reuters fuera falsa. Sin embargo, cuando el escándalo parecía tomar cuerpo, el comisario de Economía, Olli Rehn, se veía obligado a comparecer para declarar que las informaciones que apuntan a nuevas sanciones "no se basan en hechos, sino en la imaginación y son incorrectas y engañosas". Con todo, el comisario evitó especificar si el déficit de 2011 será del 8 por ciento, como ha dicho el Gobierno en sus últimas comparecencias.

Curiosamente, unas horas antes, el portavoz comunitario del propio Olli Rehn había apuntado que “no podemos pronunciarnos sobre las cifras, si se han inflado o no, porque Eurostat todavía no ha aportado las cifras” para, a renglón seguido, acabar afirmando, en referencia al Gobierno de España, que “ellos mismos te dicen que están calculando el alcance real de la desviación”.

Entonces, la pregunta es otra: ¿cómo puede el Gobierno de Mariano Rajoy haber culpado al anterior Ejecutivo de no haber cumplido con los compromisos de déficit si todavía no han calculado “el alcance real de la desviación”? Más motivos para seguir pensando que Reuters no miente.

En la mentira sobre el déficit se esconden intenciones políticas nada desdeñables. Decir que ha habido una desviación del déficit de un 6 al 8 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) significa que se estaría justificado un recorte del gasto público en Sanidad, Educación y Dependencia por valor de 20.000 millones de euros. No es baladí que el principal argumento que ha usado el PP para defender su plan de ajustes y la subida de impuestos haya sido que “hemos tenido que hacerlo por la herencia recibida”.

Además, se esconde una intención partidista. Tan partidista como no presentar los Presupuestos Generales del Estado hasta abril, arguyendo que se está a la espera de que la CE publique sus previsiones económicas para los Veintisiete. Ningún Estado de la UE espera las previsiones de la CE para presentar su Ley de Presupuestos.

Me creo a Reuters porque sé –me consta- que trabaja con esmero, porque sus profesionales son diligentes a la hora de conseguir sus informaciones y porque estos saben que la empresa para la que trabajan no duda en despedir a los profesionales que actúan fuera de la ética y de los principios que sustentan la calidad de su producto informativo. No en vano, han sido varios los periodistas y fotógrafos expulsados de la agencia a lo largo de su historia por trucar o manipular informaciones.

Tendremos que esperar a que Eurostat, el servicio europeo de estadísticas, publique los datos para que nos aclare esta polémica que, por supuesto, el acusado niega. Admitir la culpa significaría admitir el uso de la mentira para justificar el adelgazamiento de las políticas públicas y una subida de impuestos que no solo no anunciaron en campaña electoral sino que la negaron por activa y por pasiva.

Mientras que Eurostat se pronuncie solo cabe apelar a la confianza. Y a mí me aporta más confianza la mayor agencia de noticias del mundo y la profesionalidad de sus más de 3.000 periodistas que un Gobierno que, incumpliendo los mandatos de la UE, pospone hasta después de las elecciones andaluzas un plan presupuestario que genere empleo y que intente sacar a España de la crisis.

No es la primera vez que los trucos contables y estrategias deshonestas del PP tratan de sacar tajada política. Ya lo hizo Javier Arenas, días atrás, al lanzar un bulo sobre la solvencia de las cuentas públicas andaluzas. Un bulo que el ministro de Economía "de todos los españoles", Cristóbal Montoro, no desmintió, dando así pábulo a la sospecha.

El PP está tomando de su misma medicina y, cumpliendo el guión que escenifican todos los acusados, desmiente su culpabilidad. El tiempo nos confirmará lo que la mayor agencia de noticias del mundo, especializada en asuntos económicos, nos ha desvelado.

Solo nos cabe esperar, por tanto, que cuando se confirme que el Gobierno de Mariano Rajoy ha falseado las cuentas públicas a cambio de votos, se produzcan las mismas dimisiones que tienen lugar en los países normales cuando estallan escándalos de tal magnitud o, simplemente, cuando un alto cargo engorda un currículum. Pero esa es otra historia.

RAÚL SOLÍS

9 de febrero de 2012

El chiringuito magenta

La maquinaria magenta del “chiringuito” político que montó Rosa Díez tras no conseguir su ambición de liderar el PSOE ha desembarcado en Andalucía. Insultando, deslegitimando la autonomía y atacando a las instituciones que representan al pueblo andaluz. Disparan con cañones modernos pero su objetivo es idéntico al de los Reyes Católicos en el siglo XV: convertir las diferencias culturales, lingüísticas y territoriales en excusas para expulsar a los diversos de su patriotismo uniformador.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Los chicos magentas, a las órdenes de una Isabel la Católica con más pasado que futuro, lanzan discursos simplistas que calan en una población desinformada y presa fácil de espectáculos incendiarios. Profesionales de la polítca capaces de cualquier cosa con tal de seguir viviendo otros treinta y dos años de los salarios públicos.

Como creen ser seres mesiánicos y en posesión de la verdad absoluta, su oratoria se reduce a "los buenos" y "los malos". Los buenos son ellos: porque defienden la igualdad y la justicia para todos los ciudadanos del Estado español; la vuelta de las competencias en Educación y Sanidad; la primacía del castellano frente a las lenguas cooficiales de Cataluña, Galicia o País Vasco y una única bandera como dogma de fe incuestionable.

Los malos somos los demás: porque pensamos que no se puede cuestionar un modelo autonómico que ha permitido que Andalucía (a pesar de sus muchas sombras) haya logrado las cotas más altas de desarrollo económico, social y ético desde que nos gobernamos a nosotros mismos.

O porque somos unos antipatriotas indeseables que defendemos la igualdad y la justicia sin que tengamos que pronunciar la palabra “España” doscientas veces en un discurso. Porque creemos en un modelo de Estado en el que hablar en catalán, gallego, euskera, andaluz, extremeño, canario o asturiano sea tan respetable y legal como hablar en castellano o porque gritamos que Andalucía necesita una atención especial del Estado por ser, entre otras cosas, la Comunidad con la mayor tasa de desempleo de la Unión Europea.

Somos unos “nacionalistas periféricos” que, dentro de nada, iremos a prisión por la gracia divina del populismo magenta, igual que irán los políticos a los que se les ocurra endeudarse para construir un hospital público o un instituto para los hijos de los trabajadores.

Sé que habrá andaluces que aplaudirán el colonialismo cultural y político de estructuras políticas que se presentan a elecciones para estar en instituciones democráticas en las que no creen y que quieren eliminar.

Son los mismos andaluces que exageran las eses o abren las vocales para adecuar su habla a la uniformidad imperante; los que perpetúan los clichés; los que jalean a duquesas que sólo les interesa el “arte y la gracia de los andaluces” o que no saben qué es un olivo pero se atreven a llamar "catetos" a quienes recogen "las olivas".

Al igual que la izquierda abertzale se presenta a las elecciones generales para obtener representación en las instituciones de un Estado del que se quiere independizar, UPyD concurre a las elecciones autonómicas aunque opinan que las Comunidades Autónomas son “chiringuitos” y que “no hay economía ni vergüenza que sostenga este modelo de Estado”.

Parecidos razonables entre nacionalistas de la exclusión y de la uniformidad. Su trozo de trapo o cacho de tierra es una verdad incuestionable. Para Amaiur o UPyD únicamente hay una manera de ser español o vasco. Como si yo no pudiera sentirme europeísta, español, comprometido con la igualdad, la justicia y el internacionalismo declarándome andalucista o, lo que es lo mismo, militante de la diferencia y activista contra las desigualdades.

Quiero que Andalucía sea igual que otros territorios en desarrollo económico, en respeto a los derechos humanos, oportunidades y en dignidad. Pero no quiero ser igual a nadie en mi forma de ser, de sentir ni de expresarme. Nada es más injusto y discriminatorio que tratar dos realidades completamente diferentes de la misma manera. Universalistas, sí, pero diferentes.

RAÚL SOLÍS

4 de febrero de 2012

Solo en ellos

Los militantes socialistas han votado como secretario general a Alfredo Pérez Rubalcaba, un hombre "de partido", apegado al poder del aparato desde tiempos inmemoriales, defensor de un modelo de Estado centralista, monocolor y del ala más conservadora del PSOE.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Su campaña electoral para auparse a secretario general de los socialistas ha estado basada en un discurso castigador contra las diferentes realidades culturales, políticas y lingüísticas del Estado, aliñado con la pedagogía del líder que explica las cosas como si el auditorio fuera intelectualmente menor de edad.

Ha ganado el centralismo, que no es otra cosa que la defensa de un modelo de Estado uniformador que ve en la diversidad un peligro para la unidad de España. Pero también ha ganado una forma de actuar sectaria que tiene miedo al aire fresco que sacude el debate público y que no está enclaustrado en la arquitectura obsoleta de los partidos políticos tradicionales.

Con Rubalcaba ha ganado la misma generación política que es responsable de que el PSOE haya dejado de ser el faro del pensamiento progresista. Ha vencido la complicidad con los poderes financieros y la crisis identitaria de la socialdemocracia europea.

Rubalcaba ha sido llevado en volandas al liderazgo del PSOE por políticos socialistas que representan el ala más conservadora e inhabitable del partido que fundó Pablo Iglesias. Nada define mejor el futuro que representa Rubalcaba como que haya sido apoyado por Rodríguez Ibarra, Felipe González, Joaquín Almunia o por los caciques del socialismo andaluz Luis Pizarro o Francisco González Cabaña.

Los militantes socialistas han votado a un líder que apela a la “responsabilidad” cuando la ciudadanía pide “más democracia”. Un líder que defiende un modelo de partido del siglo XIX en plena Era 2.0. Rubalcaba y los suyos son cómplices de la deriva derechista que ha hecho al PSOE perder su base electoral.

Cuando los delegados de un partido político eligen como líder a la persona que lleva a sus espaldas la derrota más abrumadora que el socialismo español ha recibido en democracia, sólo pueden estar pensado en una cosa: en ellos y solo en ellos.

Los partidos no son entidades privadas, aunque lo parezca muy de vez en cuando: son instrumentos de la ciudadanía para conseguir que triunfe un modelo de sociedad determinado. El PSOE ha votado en clave interna. Obviando que fuera de las estructuras orgánicas socialistas existen muchos ciudadanos que están deseando poder votar a un Partido Socialista que merezca el voto de los progresistas españoles.

Es cierto que la socialdemocracia no solo necesita una cara nueva para despertar la confianza perdida, como tampoco es menos cierto que de lo que adolece la socialdemocracia europea es de haberse quedado sin respuestas mientras que la corriente conservadora amenaza el Estado del Bienestar y las cotas de igualdad de los europeos.

En el 38º Congreso del PSOE han ganado los miedos, las respuestas de ayer para los tiempos nuevos, la endogamia y el proceder incongruente de quienes dicen "izquierda" hasta que les toca gestionar los valores que encierra el pensamiento político progresista.

Ha vencido la España centralista que ve "peligro" y "ruptura" en donde únicamente existe "diversidad". Una diversidad que nos enriquece como Estado. Nada es más injusto que tratar dos realidades diferentes de la misma manera. No tienen las mismas necesidades los andaluces, con un 32 por ciento de paro, que el País Vasco o Navarra, con un desempleo por debajo del 14 por ciento.

El PSOE ha firmado ser el líder de la oposición durante muchos años. La socialdemocracia española es corresponsable del giro conservador de Europa. Porque Europa, que no es un ente abstracto, es la suma de 27 voluntades. Y la voluntad de los gobiernos socialistas en los consejos europeos ha sido el seguidismo a las políticas ultraconservadoras de Merkel y Sarkozy.

Pocas ideologías son tan imprescindibles como la socialdemocracia. Porque agrupa lo mejor de los dos lados del Muro de Berlín. Por esta razón, ha sido un error mayúsculo –que el PSOE pagará en las urnas- elegir a un líder gris, conservador, centralista, aliado de las élites empresariales y financieras, defensor de un modelo democrático incompatible con la espontaneidad de la sociedad de la información.

El nuevo secretario general ha sido aupado por el sector socialista que ha hecho del PSOE un lugar no apto para la disidencia ni para defender políticas progresistas. Es el representante de la militancia socialista que piensa que la democracia son ellos y que ven un peligro que los ciudadanos se entrometan en los asuntos internos de un partido que ha votado para conservar lo poco que le queda de ajuar y no para atraer al votante que espera motivos para volver a escoger la papeleta del puño y la rosa.

RAÚL SOLÍS

1 de febrero de 2012

Sin controversias

En Educación para la Ciudadanía se enseña que los asesinados por golpistas y dictadores merecen un enterramiento digno y un juicio justo que castigue a los asesinos; que los jueces deben impartir justicia por encima de presiones o que está muy feo legislar en contra de los maricones, aunque luego se deambule por sitios de ambiente mientras tu elegante esposa presume de tener un esposo como Dios manda.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Con esa asignatura se animaba a los alumnos a ser justos, cívicos y sensibles al dolor ajeno; a respetar el ordenamiento jurídico de esta democracia nuestra en la que aún perviven rescoldos de un pasado franquista y genocida; a que no son buenas las personas que eliminan las partidas presupuestarias dedicadas a que “los negritos” no mueran de hambre o que es muy mal ser humano el que deja a la gente que menos recursos económicos tiene sin sanidad o educación públicas.

Durante los años que los alumnos españoles han cursado esta asignatura malévola que no existe en otros países, porque dan por hecho que la educación y la ciudadanía vienen aprendidas de casa, los niños han sido adoctrinados con mensajes subversivos del tipo "los derechos humanos son inalienables y universales".

Que los intereses económicos de los poderosos no pueden estar por encima de las necesidades vitales de los hombres y mujeres o que no es nada democrático que un presidente del Gobierno no acepte preguntas de los periodistas.

Se ha educado en igualdad. Sí, en igualdad entre hombres y mujeres. Y se ha incidido en que la desigualdad de género desperdicia el potencial de la otra mitad de los habitantes del planeta.

Se ha defendido que amar es siempre positivo y motivo de orgullo. Que no hay que esconder la afectividad ni esconderse en armarios oscuros para negar tu sexualidad. Que la sexualidad es una virtud que hay que aprender a disfrutarla sin poner en riesgo la salud.

Los estudiantes han sido adoctrinados en que, además de la religión católica, apostólica y romana, existen diferentes credos y que miles de personas ven antinatural creer en un Dios supraterrenal y que es de locos cuestionar la razón de la ciencia.

En los centros educativos ha habido muchas controversias, sí: se ha dicho que la controversia es saludable y normal en democracias maduras. Que lo que debe hacerles tener miedo no es la diversidad de opiniones sino el día en el que sientan miedo a perder su vida o a ser encarcelados por opinar libremente. Que los hombres y mujeres libres sólo tienen que ser leales a su conciencia y no a imperativos eclesiales.

Se ha adoctrinado a amar la libertad. A que los jóvenes vivan en un mundo plural, diverso y complicado para el que es importante estar armados de valores; que la humanidad rompe fronteras y el odio levanta murallas; que de padres heterosexuales salen hijos homosexuales; que el Estado no puede imponer ni financiar la creencia en ningún Dios mientras cierra hospitales, escuelas y casas de acogidas de mujeres maltratadas. O que la imparcialidad de "los buenos" es más temible que la soberbia de "los malos".

Que el pluralismo ideológico edifica sociedades más ricas y dinámicas que en donde sólo existen verdades sin controversia; que la obligación de los poderes públicos es ascender hasta la cima del éxito a quienes nacieron en el subsuelo.

Que las únicas religiones obligatorias e incuestionables se llaman Declaración Universal de los Derechos Humanos y Constitución Española de 1978, que prohíben la pena de muerte y dicen que "todos somos iguales ante la ley".

Los profesores han tratado de convertir a sus alumnos en seres tan cívicos como son los vecinos europeos. En recordarles que Spain is different porque hasta anteayer estuvimos gobernados por los padres y abuelos de quienes nos gobiernan hoy.

Los gobernantes que han eliminado Educación para la Ciudadanía por “adoctrinadora y antidemocrática” son los que piensan que la forma más democrática de gobernar al pueblo es como lo hicieron sus padres y abuelos: sin controversias.
RAÚL SOLÍS

26 de enero de 2012

No son solo tres trajes

El dictamen de “no culpable” no convierte a Francisco Camps ni al Partido Popular (PP) en inocentes de haber cobrado comisiones ilegales a cambio de contratos públicos a empresas vinculadas al PP. Ni nos puede hacer olvidar que la causa judicial que nos ocupa va mucho más allá de tres simples y caros trajes italianos que el “amiguito del alma” del expresidente de la Comunidad Valenciana regaló a cambio de ser agraciado con millonarios contratos públicos.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

La corrupción que afecta al PP no es solo por tres trajes de Milano, ni tiene dos imputados, ni exclusivamente habla con acento valenciano. Los sobornos a cargos públicos se reparten por toda la geografía española con un único denominador común: todos los sobornados guardan relación con el PP.

A Francisco Camps, como a la mayoría de quienes formaron su Gobierno, aún le queda salir “no culpable” de los delitos de financiación ilegal, falsificación mercantil, cohecho y prevaricación por adjudicar a la trama Gürtel, durante cinco generosos años, el stand de la Comunidad Valenciana en la Feria Internacional Turismo de Madrid (Fitur).

Entre los 71 implicados en esta tela de araña de comisiones ilegales se encuentran 23 empresas, más de dos docenas de cargos públicos del PP, numerosos bufetes de abogados, tres exdiputados de la Comunidad de Madrid y el exdirigente de las finanzas del PP.

A ellos se suman un exeurodiputado, un exconcejal de Estepona, numerosos concejales y cuatro exalcaldes madrileños (entre ellos, el exmarido de la actual ministra de Sanidad, Ana Mato), el exvicepresidente del Gobierno valenciano y el consejero de Turismo de la Generalitat Valenciana (ambos autoinculpados por los mismos delitos por los que Camps y Costa han sido declarados "no culpables" y, por cierto, primeros autoinculpados que se inculpan sabiendo de su inocencia).

Tampoco es casualidad que el juez Baltasar Garzón, que abrió las investigaciones en febrero de 2009 por considerar que existía “una red de corrupción política vinculada al PP”, esté sentado en el banquillo de los acusados y haya sido momentáneamente apartado de su carrera judicial tras haber sido denunciado por los mismos abogados implicados en esta trama que ha abierto dudas sobre la legalidad en la financiación del PP.

No son solo tres trajes las más de 70 personas imputadas en el caso Gürtel que presuntamente han hecho desaparecer de las arcas públicas más 120 millones de euros, de los cuales, dos decenas fueron llevadas a paraísos fiscales para evitar el seguimiento de la Agencia Tributaria.

Otro dato más que confirma que no se trata solo de tres trajes ni de dos acusados es que la instrucción judicial de este caso de cobros de comisiones ilegales ha batido el récord de recaudación en concepto de fianzas en toda la historia judicial española. Motivos que se suman a todos los negros logros que esta instrucción judicial ha cosechado ya.

Desgraciadamente, los dirigentes del PP tratarán de convertir en inocentes a quienes no lo son. No es lo mismo ser “no culpable” que “inocente”. Ni 120 millones de euros es igual que solo tres trajes de Milano. Aún queda mucha tela que cortar en la mayor y más mediática trama de corrupción de la joven y castigada democracia española.

Democracia a la que, por cierto, los ciudadanos han premiado con una mayoría absoluta que parece dar carta blanca a estos hombres de cuello blanco y tez bronceada que convierten la corrupción en un argumento del que presumir en campaña electoral. Sin duda, el problema de nuestra democracia no son los políticos sino los ciudadanos que dan mayorías absolutas a corruptos que se ríen de ellos.

RAÚL SOLÍS

18 de enero de 2012

Buitres carroñeros

Los medios de comunicación y sus profesionales tendrán que responder sobre por qué se alimentan de carroña y funcionan como altavoz del sensacionalismo de mesa camilla. Se puede informar de un suceso sin extender la idea de que los tribunales de Justicia no funcionan y sin pretender ser juez y parte.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Las empresas informativas –incluso las privadas- están obligadas por ley a crear ciudadanía que, sin duda, no significa “ojo por ojo, diente por diente” ni usar el discurso desconsolado de una familia –entendible, por otra parte- para disparar contra presuntos.

Deberían, para ser honestos, explicar sus verdaderos porqués: que están usando la desesperación y dolor de los padres de una niña asesinada como anzuelo para engrosar sus ingresos publicitarios, aunque sea a costa de la convivencia, y dando legitimidad a la indignación popular que desearía ver linchados en cualquier plaza a algunos de los implicados en el caso Marta del Castillo.

Los sistemas judiciales democráticos se diferencian de los totalitarios porque se presupone la inocencia, no la culpabilidad. La Justicia de un Estado democrático no es la venganza, el odio, la sinrazón, la exposición de las vísceras ni instintos animalistas.

La manera de proceder de la prensa atenta contra los códigos deontológicos de la profesión y de la función principal del Periodismo: favorecer la construcción de democracias serenas y maduras.

Imagino a los programadores de Cuatro, Antena 3 o Telecinco frotarse las manos cuando supieron del fallo del juez que ha dictado sentencia en el caso Marta del Castillo: más carnaza, más vísceras, más audiencia, más dolor, más escarnio y más indignación. Aunque hace tres meses pagaron 10.000 euros a la madre de unos de los acusados. Todo vale con tal de conseguir una buena cuota de pantalla.

Es fácil azuzar los ánimos de personas que viven pegadas a la pantalla del televisor, “cuyo horizonte reflexivo no sube más allá del negro precioso de la pasta del televisor”, en palabras de Juan Carlos Suárez Villegas, profesor de Ética Periodística en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.

Ni España es un país homicida ni los asesinos salen impunes. No lo digo yo, lo dicen los datos sobre la población penitenciaria española facilitados por el Ministerio del Interior. Solo cinco de cada 100 presos españoles están en prisión por homicidio, lo que convierte a España en el país de la UE con menos delitos violentos por cada mil habitantes.

Sin embargo, el territorio patrio cuenta con la población penitenciaria más elevada de los Veintisiete. A merced de modificar el Código Penal a golpe de telediario, haciendo caso a los buitres carroñeros que únicamente se alimentan de vísceras y confunden "justicia" con "venganza".

O dando pábulo al populismo de personajes como Juan Ignacio Zoido, alcalde de Sevilla y juez en excedencia, que afirma que hay que modificar la Ley del Menor para castigar con penas de adultos a adolescentes.

Un Zoido que, por cierto, se permite incumplir las leyes aprobadas por el Parlamento andaluz. Y es que, además de alcalde de la ciudad más grande de Andalucía y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), quiere ser diputado andaluz. Justicia a la carta, “como Dios manda”.

Los buitres carroñeros saben cuándo es buen momento para hacer caja electoral. Si es preciso, se pasean al lado del dolor de unos padres destrozados y los lucen en los mítines de Partido Popular como trofeos de caza.

Ni Juan Ignacio Zoido ni los medios (des)informativos explicarán que los menores españoles no resuelven sus conflictos con asesinatos. Ni darán el dato de que sólo uno de cada 100 penados españoles tienen entre 18 y 25 años. No interesa.

Extender el miedo otorga audiencias y victorias electorales astronómicas. Aunque estén manchadas de sangre, de sufrimiento y de indecencia. Jalear los instintos más primarios es lo que hacen los ayatolás iraníes. La sangre vende y a los villanos les encanta verse como héroes indignados en las plazas públicas abarrotadas de manifestantes que confunden "venganza" con "justicia".

Los mismos “jueces del pueblo” que montan en cólera por una sentencia que no han leído y de la que deseaban pena de muerte para el asesino confeso y los presuntos, son los que dieron el segundo mejor dato histórico de audiencia a La Noria el día de la infame entrevista a la madre de El Cuco, uno de los implicados en el caso Marta del Castillo. Los buitres son así: se alimentan exclusivamente de carroña.

RAÚL SOLÍS

10 de enero de 2012

La esperanza para el pueblo andaluz

Pilar González Modino (Mérida, 1962) era una niña que jugaba a ser arqueóloga, entre los restos romanos de su Mérida natal y se emocionaba con la canción Todo cambia de la argentina Mercedes Sosa, mientras los andaluces conscientes gritaban al unísono “libertad, amnistía y Estatuto de Autonomía” el 4 de diciembre de 1977.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Vino a Sevilla a estudiar Geografía e Historia, sin más equipaje que una maleta con cantautores y libros de poesía. Se licencia y se enamora de otra alma errante: de un argentino, como Mercedes Sosa. Pare a tres hijas andaluzas y los años transcurren hasta que descubre que en Andalucía está su lugar en el mundo. Y un buen día grita convencida, influenciada por sus lecturas a Blas Infante: “¡Viva Andalucía Libre!”.

Un grito que hizo camino: concejal del Ayuntamiento de Sevilla, jefa de Gabinete de la Consejería de Turismo, portavoz del Partido Andalucista (PA) en el Parlamento de Andalucía, secretaria general de los andalucistas y candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Invierte toda su energía, que es mucha, para que el andalucismo renovado de izquierdas vuelva a ocupar su sitio en el Parlamento de Andalucía. Tras cuatros años de travesía por el desierto, los andalucistas han tenido tiempo para la reflexión. Para asumir errores y digerir el castigo recibido en los últimos comicios autonómicos que los dejó fuera del juego parlamentario, que no político. Porque “los andalucistas estamos muy vivos, otra cosa es que no estemos en la agenda mediática”, dice convencida.

Con escasos recursos económicos y una débil presencia en los medios de comunicación, se muestra convencida de que sin el andalucismo, al Parlamento le faltan matices. “Los andalucistas defendemos una ideología irremplazable por centralistas travestidos de andalucistas que tienen Andalucía como escenario y no como meta. Para los andalucistas, Andalucía es nuestra razón de existencia no una coletilla en las siglas”, asegura con rebeldía.

Pilar González reivindica el pasado del andalucismo para volver a enarbolar los valores de la izquierda ética. Lejos de la socialdemocracia y de la “izquierda autoritaria que condena las dictaduras dependiendo del signo político de sus mandatarios”. Es consciente de que la ambigüedad ideológica no es honesta y la responsable de que el PA haya ido perdiendo espacios de representación hasta quedar fuera del Parlamento andaluz.

El andalucismo de esta mujer con coraje es, además, de izquierdas, ecologista, federalista, radicaldemócrata, europeísta y con la Humanidad en el escudo. A González se le debe la unidad del andalucismo. Todas las siglas andalucistas se han integrado en este nuevo PA renovado que ha rescatado del pasado lo que nunca tuvo que perder el andalucismo: la coherencia ideológica.

Enemiga del insulto como contrarréplica, heterodoxa, libre y con un discurso brillante. Sólo hay que escucharla para adivinar que es una mujer letrada que busca refugio en los libros. Mantiene la mirada mientras habla y profesa un andalucismo afectivo con el que humaniza la aridez a la que la práctica política nos tiene mal acostumbrados.

Se muestra encantada de transitar la travesía del andalucismo con hombres y mujeres de luz. La cineasta Pilar Távora o los intelectuales Antonio Manuel Rodríguez y Sebastián de la Obra se han dejado querer por el andalucismo renovado y le regalan “una estupenda sombra en esta tierra dura y sofocante donde es bueno protegerse”.

Ante la falta de recursos, recurre a la imaginación que le ha servido para ganar más de una batalla. David contra Goliat. Ha enviado una carta a Angela Merkel para que permita que el Banco Central Europeo (BCE) compre deuda española; ha pedido a los catalanes de origen andaluz que no voten a CIU tras los insultos del “nacionalismo conservador catalán” y exigió a la Junta la retirada del título de Hija Predilecta a la Duquesa de Alba, tras los ataques de su hijo Cayetano a los jornaleros andaluces.

Amenaza con recordarle “todos los días” a Mariano Rajoy que “el gran problema de los andaluces es el paro, no el déficit”. Su rebeldía no tiene fronteras. Se plantó en Bilbao, delante de la sede de la BBK, para protestar contra la adjudicación de CajaSur a la caja de ahorros vasca; se amordazó para decir que los medios de comunicación públicos no pueden silenciar a los partidos minoritarios e impugnó la contrarreforma electoral –aprobada por PP y PSOE- que obligó a su partido a recoger avales para concurrir a las últimas elecciones generales.

Sin ambigüedades ideológicas, “de la izquierda que derrumbó el Muro de Berlín” y con una oratoria que convierte en poesía, la candidata andalucista a la Presidencia de la Junta de Andalucía espera que los andaluces otorguen una segunda oportunidad a su partido para demostrar que “hemos aprendido y sacado conclusiones” durante la travesía por el desierto. Le alumbra la esperanza y la lucidez de una mujer libre. Lo dicen sus ojos que no paran de mirar a su interlocutor mientras advierte de que “o la democracia acaba con la corrupción, o la corrupción acabará con la democracia”.

Se despide con un abrazo, besos, sonrisa y camina decidida el mejor patrimonio ético del andalucismo. Tiene una tarea “difícil y hermosa”: que la bandera de Andalucía, que enarbolaron los andalucistas históricos en la manifestación del 4 de diciembre de 1977, vuelva a ondear en el Hospital de las Cinco Llagas. Transformar sus sueños de arqueóloga en esperanza para el pueblo andaluz es su destino.

RAÚL SOLÍS