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7 de abril de 2019

  • 7.4.19
El jurista madrileño José Leandro Martínez-Cardós, letrado mayor del Consejo de Estado y miembro del Tribunal Arbitral de la Contratación Pública de la Asociación Europea de Arbitraje, fue anoche el protagonista de la Sentencia a Jesús, uno de los actos más singulares de la Cuaresma cordobesa que promueve, desde hace 27 años, la Centuria Romana Munda.





Con un discurso plagado de referencias históricas de autores como Tácito o Flavio Josefo, y de citas de Fray Luis de Granada o Fray Luis de León, entre otros, el sentenciador romano desgranó los detalles del proceso judicial que llevó a Jesús a morir en la cruz, ante una nutrida representación de representantes del Derecho y de la Judicatura de toda España, que abarrotaron el Salón Municipal San Juan de Dios junto a autoridades y representantes de colectivos montillanos.

Tras agradecer su designación como sentenciador romano a su predecesora en estas lides, la jurista segoviana Consuelo Madrigal, fiscal de Sala del Tribunal Supremo y primera mujer en ocupar la Fiscalía General del Estado, José Leandro Martínez-Cardós recordó que aunque “los procesos de Jesús han sido objeto de innumerables y exhaustivos trabajos”, en muchos de ellos, “especialmente los jurídicos”, se ha sostenido una valoración “no siempre adecuada”.

“Numerosos trabajos examinan los procesos de Jesús, bien conforme a unos planteamientos palmariamente improcedentes, pues lo valoran sobre la base los derechos y garantías propios de los ordenamientos contemporáneos, bien conforme a una concepción inadecuada de los poderes ejercitados por el procurador romano”, relató el sentenciador romano que, además, es miembro de la Sociedad Española de Estudios Clásicos.

Por otro lado, José Leandro Martínez-Cardós tildó de "revolucionaria" la "actitud" que mostró Jesús en sus últimos años de vida. "Acoge sin reservas a todos los que vienen a él, sean quien sean, y frente a los órdenes cerrados de la sociedad de su tiempo, especialmente intensa en el mundo judío, escandaliza a sus contemporáneos dejando que se acercaran los recaudadores de los impuestos romanos, los pecadores públicos, los extranjeros, las mujeres de dudosa reputación, los excluidos sociales o los samaritanos", sostuvo el sentenciador que, no obstante, hizo hincapié en que "no debe pensarse que Jesús era un simple aglutinador de marginados sociales porque, al tiempo, era acompañado en sus desplazamientos también por gentes reputadas, mujeres consideradas y personas de buena posición".





Después de analizar de manera pormenorizada la actuación que tuvo Poncio Pilato, quinto prefecto de la provincia romana de Judea y responsable ejecutivo de la condena a muerte de Jesús de Nazaret, Martínez-Cardós fue escoltado por los integrantes de la Centuria Romana Munda hasta la parroquia de Santiago Apóstol, donde se reprodujo el Pretorio romano para ritualizar el final del acto.

"Te condeno a morir en la cruz no porque lo acuerde la turbamulta vociferante, expresión de una democracia representativa, deliberativa o declamada; no porque lo mande una fría y seca ley contra natura; no porque lo disponga una ridícula justicia amparada en la fuerza, en la violencia, justificada en su venda. Te condeno porque está escrito por los arcanos de Dios", proclamó el sentenciador ante la talla del Ecce Homo que modeló Juan de Mesa El Mozo a finales del siglo XVI.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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