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28 de abril de 2019

  • 28.4.19
El Aula de Viticultura del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles ha alertado ya de las primeras manchas de mildium en tres viñedos del marco vitivinícola cordobés. Según avanzó en su boletín semanal la Agrupación para el Tratamiento Integrado en Agricultura (Atria), los primeros síntomas de esta epidemia vegetal –que afecta a las viñas especialmente durante la primavera– se detectaron el pasado jueves en las inmediaciones de la finca La Rentilla, en la Sierra de Montilla, y cerca de la Fuente de El Cañuelo de Montemayor, en cuyo término municipal se detectó ayer mismo una tercera mancha.



Con todo, Ángela Portero, responsable del Aula de Viticultura, no descartó que "en los próximos días vayan apareciendo nuevas manchas", algunas de las cuales tienen su origen en las lluvias que se registraron durante la pasada Semana Santa en viñedos que en esos días tenían pámpanos de más de 10 centímetros. Tal y como ha vuelto a ocurrir este año, los agricultores de Montemayor son, por lo general, los primeros en dar la alerta de la presencia de esta epidemia vegetal, al contar con viñedos en terrenos arenosos, donde la brotación se produce de manera más temprana.

En declaraciones a Montilla Digital, la responsable del Aula de Viticultura del Consejo Regulador hizo hincapié en que si observa una mancha de mildiu en un viñedo, “es importante no arrancar la hoja de la cepa” y avisar a las cooperativas o al Servicio de Sanidad Vegetal de la Delegación Territorial de Agricultura, en los teléfonos 957 001 002 o 957 001 666, o bien a través de esta dirección de correo electrónico.

"Todavía quedan varios avisos con premios pendientes de asignar en el marco del Concurso Pedro Cabezuelo", añadió Ángela Portero, en referencia a estos galardones que pretenden reconocer el trabajo realizado por los viticultores del marco Montilla-Moriles en la detección precoz del mildiu.

Conocido en otras regiones como añublo o mildeo, este hongo parásito originario de América puede ocasionar daños devastadores en todos los órganos de la planta si el clima le favorece. De esta forma, representa una de las enfermedades criptogámicas más peligrosas y de las más temidas por los viticultores porque, cuando la infección es grande, puede devastar toda la producción de una zona vitivinícola.

Una vez que se detecta la primera mancha, el Aula de Viticultura del Consejo Regulador da la voz de alarma y los viticultores empiezan a aplicar los tratamientos correspondientes, a base de productos penetrantes y sistémicos que actúan incluso cuando la enfermedad se ha hecho presente en la planta. De esta forma, a los viñedos afectados se les pueden aplicar tratamientos a base de cobre que, además de ofrecer buenos resultados, tienen un coste relativamente bajo. No obstante, si la infección es mayor, es recomendable acudir a productos sistémicos, con lo que el tratamiento se encarece considerablemente.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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