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14 de diciembre de 2018

  • 14.12.18
La Casa de las Aguas, sede del Museo Garnelo de Montilla, acoge desde ayer la espectacular obra La muerte de Lucano, una de las piezas de gran formato más espectaculares de José Santiago Garnelo y Alda. Precisamente, debido a las grandes dimensiones de este cuadro, los responsables del Museo Nacional del Prado y el personal del Ayuntamiento de Montilla pusieron en marcha ayer un minucioso traslado hasta la que será su ubicación definitiva.



Un "día histórico", como señaló el director de la Casa Museo, José Antonio Cerezo, que pone "el broche de oro" a un proceso iniciado hace diez años con el objetivo de restaurar una obra que le valió al pintor montillano la segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1887.

"El resultado de la restauración es emocionante", aseguró Cerezo ayer tras hacerse efectivo el traslado del cuadro hasta la sala de grandes formatos del museo montillano, donde ahora se trabaja en la iluminación definitiva de la obra que, finalmente, será presentada a los montillanos el martes 18 de diciembre a las 17.00 de la tarde.

La muerte de Lucano es la segunda obra de Garnelo y Alda que ha sido restaurada en el Museo Nacional del Prado. Una actuación que ha contado con un presupuesto de 42.000 euros, financiado conjuntamente por el propio Consistorio y por la pinacoteca madrileña que, para ello, ha recibido ayuda de la Fundación Iberdrola España.

"Para este equipo de gobierno era una prioridad continuar con el trabajo realizado por otras corporaciones para conseguir que la obra fuera restaurada", subrayó la teniente de alcalde del Área Sociocultural, Mujer y Participación Ciudadana, Conchi Espejo que, asimismo, insistió que La muerte de Lucano "es una obra de las que hacen museo, y un gran legado para las próximas generaciones".

En este sentido, el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, señaló que la inversión realizada en la recuperación de esta obra es, además, "una apuesta por el desarrollo económico de la ciudad vinculado a la cultura" pues se trata de un recurso que "supone un salto exponencial para el patrimonio y fondos culturales de la ciudad, lo que también la hace más atractiva para el visitante".

Por su parte, la directora de la restauración del cuadro, Lucía Martínez, mostró su satisfacción porque la obra de José Santiago Garnelo y Alda haya regresado "a su casa" donde, subrayó, "permanecerá". "Es una gran satisfacción que el cuadro llegue a la que es su casa y, por primera vez, esté junto a la medalla que Garnelo obtuvo con esta obra", apuntó Martínez.

Una obra única que podrá ser disfrutada por los montillanos a partir del próximo martes. Para ello, el Ayuntamiento ha organizado varias visitas guiadas los días 18 de diciembre –a las 19.00 y 20.00 de la tarde– y el 19 de diciembre, para las que será necesario realizar una inscripción previa en el Centro Cultural Alcalde Antonio Carpio. "Posteriormente se podrá disfrutar de la obra en el horario habitual del Museo", puntualizó el primer edil que, además, adelantó que se realizarán exposiciones de otros documentos relacionados con esta obra.

Una imagen renovada

Durante un período de seis meses, La muerte de Lucano ha permanecido en los talleres de restauración del Museo del Prado para ser sometida a una importante intervención –a cargo de Ana Isabel Ortega y Álvaro Fernández, bajo la dirección de Lucía Martínez Valverde, miembro del Área de Restauración de la principal pinacoteca de España– que ha supuesto la recuperación completa de la obra.

De este modo, la limpieza ha permitido recuperar todos los valores de manera que, a pesar de los daños, la imagen original no se ha visto alterada. Se ha recuperado la representación del espacio y cada figura adquiere su significado, sobre todo aquellas que están en el segundo término y apenas se podían reconocer.

Por Real Orden de 12 de julio de 1928, la pintura de José Garnelo se depositó en el Instituto Provincial de Jerez de la Frontera (Cádiz), actualmente IES Padre Luis Coloma, en donde permaneció hasta 2009, cuando se autorizó su traslado hasta el Museo Garnelo de Montilla. Para ello, la pintura fue desmontada de su bastidor y se colocó en un rulo para facilitar su transporte hasta la localidad de la Campiña Sur.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN 


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