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5 de noviembre de 2018

  • 5.11.18
La situación de El Parador se torna ya insostenible. Las lluvias registradas en las últimas semanas han provocado un nuevo desplome en la cubierta principal del histórico edificio, situado en la avenida de Europa, en la salida norte de Montilla hacia la carretera nacional N-331.



La vivienda, utilizada originariamente como casa de postas para las diligencias que recorrían Andalucía a finales del siglo XIX, presenta desde hace años un evidente estado de abandono como consecuencia de la falta de conservación del inmueble, lo que ha empeorado el efecto que provocan las filtraciones de agua procedente de las lluvias.

A los desperfectos que se aprecian desde hace tiempo en la fachada se suma ahora un nuevo hundimiento en su cubierta principal, construida a base de caballos de madera que han ido perdiendo su capacidad de apoyo y que, según varios técnicos consultados por Montilla Digital, se encuentra “al borde del colapso”, lo que “comprometería definitivamente la estabilidad del edificio”, que cuenta con un nivel 2 de protección global.

Para evitar el derrumbe definitivo de la vivienda, el Ayuntamiento de Montilla decidió el pasado mes de febrero incoar un expediente para acometer su rehabilitación subsidiaria, una obra que, según anunció a este periódico la teniente de alcalde de Urbanismo y Modelo de Ciudad, María Luisa Rodas, se ejecutará “lo antes posible”.

“En estas semanas se está ultimando el proyecto por parte de un estudio de arquitectura externo, que en todo momento ha contado con la cooperación de los equipos técnicos del Ayuntamiento y de los propietarios de El Parador, para que se pueda tramitar ante la Consejería de Cultura lo antes posible”, aseguró Rodas, quien insistió en que en los últimos meses se ha realizado una valoración general del estado de conservación del edificio con el objetivo de determinar el alcance final del proyecto de restauración.



De este modo, el equipo de gobierno pretende evitar la pérdida de un edificio emblemático para la ciudad del que existen informes sobre su estado de deterioro desde el año 1992. No obstante, no sería hasta 2015 cuando el Ayuntamiento de Montilla inició el expediente de declaración de ruina y reclamó al propietario la necesidad de acometer una actuación "para demolerlo o, en su caso, para restaurarlo".

Según detalló entonces un informe elaborado por los servicios técnicos municipales, y del que informó en primicia Montilla Digital, "el edificio está inmerso en un proceso de deterioro general progresivo, presentando daños de consideración debido al agotamiento de los elementos estructurales y a la falta de conservación del mismo".

Así el informe municipal describía daños de consideración en la cubierta, degradación de los muros, desprendimiento de partes de la fachada y corrosión de elementos metálicos entre otros –motivo por el que se instaló un vallado de seguridad en todo el entorno–, concluyendo que "no es viable su rehabilitación, ni técnica ni económicamente, mediante consolidación o sustitución, ya que supera el límite del deber normal de conservación".

De antiguo caserío a terraza de verano

El Parador de Riobóo es un antiguo caserío y lagar que pasó posteriormente a ser propiedad de las Bodegas Cobos y que, a finales del siglo XIX, contó con gran notoriedad, al ser un lugar de paso obligado para carruajes y diligencias. El establecimiento fue inaugurado poco antes de 1840 y fue levantado por "trabajadores escogidos entre condenados a prisión de buena conducta" que, de esta manera, redimieron el último periodo de encarcelamiento.



En la pasada década de los noventa, y a lo largo de once años, El Parador se convirtió en uno de los lugares de ocio de referencia para los jóvenes de la comarca, hasta que en agosto de 2003 abrió sus puertas la discoteca Jarata en el principal polígono industrial de la localidad.

Un año antes, la constructora montillana Hermanos Goce anunció su intención de llevar a cabo la ejecución del plan parcial residencial en el entorno de El Parador, tras la desestimación del proyecto por parte de la empresa toledana Parquijote, que dio en quiebra por dificultades económicas.

La actuación, que tenía previsto acometer la construcción de 92 viviendas de lujo, contemplaba la restauración de El Parador como hotel con 50 habitaciones y un palacio de congresos y exposiciones con capacidad para acoger a 1.500 personas.

J.P. BELLIDO / I. TÉLLEZ
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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