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16 de julio de 2018

  • 16.7.18
Tiene incontinencia sentiverbal. Se pierde en cualquier atardecer. Le gustan las fresas con leche condensada. Llora cuando escucha a Labordeta. Ahora se confiesa en este libro: Primero de poeta. Patricia Benito (Las Palmas, 1978) reúne en este libro todos los papeles que rellenó y quemó, todos los pasos que no dio, las vidas que perdió, las declaraciones de amor que calló, los sueños que rompió, los miedos de los que aprendió. En fin, lo mejor es leerlo para saber de qué van sus errores y su cura.



—En 'Primero de poeta' están las vidas que perdiste, las declaraciones de amor que callaste, los sueños rotos, los papeles que quemaste. ¿No es mucha materia para un solo libro?

(Ríe). No. Yo creo que no. Porque están todas las cosas básicas que necesitamos. Por lo menos lo que yo necesitaba en ese momento para poder salir un poco a flote, que es lo que necesitaba.

—Has escrito que escribir este libro ha sido descubrir que tus miedos siempre ganan la partida. ¿Al fin lograste vencerlos?

—Sí. Gracias al libro logré vencerlos. No todos. Todavía sigo aprendiendo, que es la parte más importante que creo que tenemos que hacer todos. Seguir aprendiendo y no pensar que tenemos todo hecho, pero casi todos los miedos los tengo ya más que superados.

—“Me he enamorado una vez”. Creo que te has quedado corta. Prefiero esta otra frase: “Prequiero demasiado rápido y desquiero demasiado lento”.

(Ríe). Esto también lo estoy aprendiendo a cambiar. Porque ahora ya quiero un poco más despacio. Y lo de desquerer me cuesta lo mismo. Pero sí es verdad que solo me he enamorado una vez y creo que lo de prequerer es demasiado obvio y le pasa a más gente de la que lo reconoce.

—“Te necesito cerca, pero no encima”. Ahí no hay ninguna metáfora.

(Ríe). Ahí sirve para todo. Hay metáfora y no hay metáfora. Sí. Encima está muy bien y también el espacio vital está muy bien.

—Escandar Algeet escribe en el prólogo: “Primero de poeta es una nana para uno mismo: los sueños de la imaginación producen niños, niñas mejor”.

—Escandar es el impulsor de casi todo lo que me ha pasado a mí desde que me lo encontré por casualidad en un recital hasta este momento que he escrito todo lo que he escrito. Y es bastante sabio este hombre. Hay que hacerle todo caso. Y las niñas son el futuro.

—Estos poemas los escribiste para ti. Después los autoeditaste. Más tarde Internet lo hizo todo. Hasta llegar a esta edición. ¿Los lectores ayudan a que estos poemas sigan siendo transparentes?

—Siguen siendo transparentes. Los lectores ayudan a que llegue más gente y sobre todo a mí me hacen sentir que los entienden, que era algo que no tenía nada claro cuando los escribí. Y los lectores son la parte más importante porque son los que han transmitido todo el mensaje sobre el libro.

—Tus lectores han compartido en las redes tu grito: “Vive, joder, vive”. ¿Pese a la que está cayendo o tal vez por eso hay que vivir el momento?

—Siempre hay que vivir el momento. El problema es que no lo tenemos muy claro o el carpe diem lo tenemos solo de boquilla. No lo llevamos a cabo. Lo que hay que conseguir es llevarlo a cabo. No quiere decir que tengas que hacer cosas locas sin pensar en mañana, pero no dejar de hacer cosas porque igual mañana no existe.

—¿Te sientes identificada con ese entramado al que llaman “nueva poesía” o “poesía en Internet”?

—Me siento identificada porque gracias a Internet mi libro se ha conocido. Si no, ni siquiera la editorial hubiera llegado a conocerme. Hay un poco de todo, pero el resto de escritores son bastante jóvenes. Entonces, es otro tipo de poesía, creo.

—¿Los lectores han aprobado tu primer curso de poesía o te verás obligada a repetir examen en septiembre?

(Ríe). Yo quiero repetir, pero la verdad es que todo el mundo me está diciendo cosas muy bonitas, como para que siga. Pero me adaptaré a repetir porque pienso que es un curso estupendo al que vas con muchas ganas.

—Trabajaste varios años como crupier en el Casino de Barcelona. Dices que allí aprendiste a observar a la gente. Pero dime si la banca gana siempre y cuándo vale la pena jugárselo todo.

(Ríe). Ay, qué difícil pregunta. La banca no gana siempre pero tiene un porcentaje bastante alto. Y jugárselo todo es importante. El carpe diem hay que saber utilizarlo también. Pero quedarse sentado normalmente no suele tener unos resultados muy bonitos.

—Esta frase es tuya: “No creo en las cosas que duran para siempre. O sí, no lo sé”. Héroes del Silencio cantaba aquello de que para siempre les parecía mucho tiempo. ¿A ti también te pasa?

—Sí. Cuando escribí este libro, aprendí que solo es importante la cerveza que te estás tomando en ese momento, el baile que estás bailando, que todo lo que venga después no sabes si va a llegar o no. Entonces, es un poco ridículo dejar de hacer cosas por lo que puede venir después. Lo mejor que tenemos es lo que tenemos ahora y poder disfrutarlo. Es básico. Digo yo.

—Te gusta la poesía que se lee con facilidad y los valientes que se sinceran antes que a los vendedores de humo. Pero las sombras, a veces, esconden muchos enigmas.

—La verdad es que los enigmas tienen su puntito interesante. Y siempre hay que meter la patita a ver si no nos perdemos nada. Al final, cuando juzgamos y prejuzgamos mucho alguna cosa, nos perdemos otras que son muy interesantes y que nunca llegamos a descubrir.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
FOTOGRAFÍA: ELISA ARROYO


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