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16 de julio de 2018

  • 16.7.18
Desde el surgimiento de internet, las nuevas tecnologías no han dejado de ganar terreno en nuestra vida cotidiana. Hasta tal punto que la vida ha pasado a girar en torno a nuestros dispositivos electrónicos y la sociabilidad digital (sea profesional, amistosa, entre otras). Hoy en día volcamos gran parte de nuestra vida en el ciberespacio. La cantidad de actividades que podemos desarrollar y las ventajas que obtenemos son obvias, pero por desgracia, también corremos cada vez más riesgos.



España, el país más afectado de Europa

Según estos datos extraídos de Eurostat, un 7% de los usuarios de internet en España han sufrido un ciberdelito en los últimos 12 meses, lo que supone un 3% más que la media europea. Esto coloca a España como el país más afectado de la Unión Europea por ciberdelincuencia.

Como anteriormente comentábamos, la revolución tecnológica ha puesto patas arriba nuestro estilo de vida, y ha llegado incluso a convertir al crimen digital en uno de los más peligrosos y silenciosos. Un ejemplo de este tipo de crimen en el ciberespacio es la llamada suplantación de identidad o “phishing”. En el fondo, este tipo de técnica tiene que ver con una estafa en la que el remitente del susodicho correo adopta una identidad falsa, con el objetivo de acceder a una cuenta en concreto, y a sus datos sin que el perjudicado tenga sospecha alguna. Estar al tanto de este tipo de violaciones de los derechos como usuario es tan importante, que 1and1 describe aquí cómo reconocer los phishing emails, con la finalidad de salvaguardar nuestra privacidad entendida como nuestros datos y todo aquello que queramos dejar alojado en nuestro espacio personal de la red de redes.

En este sentido, los expertos señalan la importancia de seguir instruyendo a todos los internautas. El ciberespacio es el presente y el futuro. La gente joven puede ser particularmente vulnerable por relajarse con las precauciones, inexperiencia y compartir material comprometido. Del mismo modo, la gente menos familiarizada con internet parecen ser también presas fáciles por su desconocimiento. Los perjuicios y riesgos no afectan solamente a usuarios particulares, sino también a empresas, en el sentido de que muchas veces creen estar tratando con clientes, pero en realidad su identidad está siendo suplantada. De la misma manera, cuando un caso sonado de phishing se relaciona con una empresa, puede intimidar a nuevos clientes potenciales. Últimamente en España, los casos más mediáticos de phishing a gran escala han sido los relacionados con Mapfre y con Netflix.

Los métodos más habituales

La sofisticación en el engaño y sus riesgos son cada vez más elaborados. Muchas veces simplemente se envía un correo electrónico, que contiene enlaces que redirigen a los usuarios a páginas web imitando con gran profesionalidad el aspecto de webs con las que se supone que el usuario mantiene una relación comercial. En el momento que nos piden nuestro correo electrónico y nuestra contraseña y los facilitamos, estamos dando nuestros datos a una organización fraudulenta.

De todos modos, actualmente los riesgos no se reducen al email, otros métodos frecuentes se valen del SMS (conocido como smishing) o incluso por llamada telefónica o vishing.

Ante todo, las precauciones que podamos tomar son pocas y ante todo fundamentales. Por eso mejor verificar siempre los mensajes que recibimos y ante la duda, no abrir ningún enlace o facilitar ningún dato personal.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL


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