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24 de abril de 2018

  • 24.4.18
Coincidiendo con el Día Internacional del Libro, el Museo Cervantes de Baena entregó la tarde de ayer en el Teatro Liceo los Premios Quijote del Año, unos galardones que reconocen la trayectoria humana y profesional de personas e instituciones desde hace diez años. Entre los premiados de esta décima edición se encontraba Juan Laguna Navarro, actual párroco de Santa María la Mayor de Baena y juez diocesano del Tribunal Eclesiástico.



A lo largo del acto, el director del Museo Cervantes, Manuel Cubillo, fue destacando los valores de amistad, generosidad, solidaridad y tolerancia del resto de premiados: el cofrade Rafael Cano, la artista Sierra Cortés, la administrativo de la Safa María Isabel López, el ciclista Jorge Cubero, el jefe de bodega José Antonio Cubillo, el fotógrafo Carmelo Ruiz, la historiadora María del Carmen Jiménez, el médico José Ángel Fernández, la bailaora María del Mar Luna y el párroco de Santa María la Mayor Juan Laguna. Además, el presidente de la Agrupación de Cofradías, Guillermo Iván Bernal, recogió un reconocimiento simbólico a Jesús de Nazaret como Quijote Universal.

El alcalde de Baena, Jesús Rojano, cerró el acto destacando la “constancia y el trabajo” de Manuel Cubillo por premiar los valores humanos que representan estos galardones. Rojano aseguró que los valores del Quijote están presentes en todos los ámbitos de la sociedad y señaló que los premios no son casuales: “habéis demostrado una dedicación a los demás por encima de vosotros mismos”.

Nacido en Montilla el 3 de julio de 1979, Juan Laguna Navarro fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 2006, poco antes de cumplir los 27 años. Un día más tarde, presidió su primera eucaristía en la Parroquia de Santiago Apóstol de Montilla, donde estuvo acompañado por un sinfín de familiares y amigos.

Junto al recién estrenado sacerdote, el altar mayor de la iglesia mayor de Montilla contó con el entonces vicario de la Campiña, Mario Iceta, hoy obispo de Bilbao; con el canónigo ya fallecido Antonio León y con el entonces párroco de Santiago, Miguel Varona Villar.

Tras haber ejercido como párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo de Fuente Obejuna, así como en las aldeas de Argallón, La Coronada, Piconcillo, Cañada del Gamo y Aldea de Cuenca, en junio de 2015 fue trasladado por el obispo de Córdoba a la Parroquia de Santa María la Mayor de Baena.

A primeros de 2015, su labor pastoral fue complementada con una nueva responsabilidad: la de adjunto al Defensor del Vínculo del Tribunal Eclesiástico, una figura que adquiere una singular importancia en el proceso matrimonial canónico, al proponer y manifestar de oficio todo aquello que, a juicio de la Iglesia, puede aducirse "razonablemente" contra la nulidad o disolución del sacramento del matrimonio.

Casi dos años más tarde, Juan Laguna Navarro juró su nuevo encargo pastoral como juez diocesano del Tribunal Eclesiástico, mientras Jesús María Moriana hizo lo propio como nuevo Defensor del Vínculo, en sustitución del sacerdote montillano.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN


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