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15 de abril de 2018

  • 15.4.18
El incienso volvió a empapar las calles de Montilla con su característica fragancia. La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo volvió a hacerse presente en una ciudad que cerraba su Semana Mayor hace apenas dos semanas y que, en la tarde de ayer, pudo rememorarla gracias a la ilusión de muchos niños que sacaron en procesión toda una colección de pequeños pasos.





Desde el año 1992, las hermandades de la Santa Cena, Juventud, Jesús Preso y Resucitado han venido haciendo posible –con algunos altibajos en los últimos veinticinco años– este desfile procesional en el que participan niños de edades comprendidas entre los 3 y los 14 años. Una verdadera escuela de cofrades que tiene su germen en Aguilar de la Frontera.

De hecho, durante algunos años, la vecina localidad cedió numerosos enseres que permitieron que este desfile alcanzara su máximo esplendor durante la pasada década, llegando a imitar el guión procesional de la Semana Santa Mayor, con las mismas imágenes, e incorporando pasos que no se correspondían con advocaciones de Montilla para dar cabida al gran número de niños que deseaban participar en el desfile. Por eso llegaron a representarse misterios de Córdoba o de Sevilla, como la Virgen del Mayor Dolor.





Para ello, los niños montillanos contaron con el trabajo de Ricardo Muñoz Repiso, así como de los imagineros Rafael Sánchez García y del escultor pontanés Luis Sergio Torres que, en 2006, concibió la pequeña imagen del Santísimo Niño de la Alegría, titular de los desfiles infantiles.

El cortejo, que arrancó pasadas las 18.30 de la tarde desde la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, recorrió buena parte del centro histórico de Montilla hasta alcanzar la Parroquia de Santiago Apóstol, con el acompañamiento de los benjamines de la Centuria Romana Munda.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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