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1 de marzo de 2018

  • 1.3.18
La Guardia Civil, dentro del marco de la Operación Sequía, desarrollada con la colaboración de técnicos y responsables de la empresa Aqualia en las localidades de Baena y Albendín, ha investigado a 45 personas como supuestas autoras de un delito de defraudación de agua potable.



Fruto de la intensa investigación desarrollada en ambas localidades, se han podido localizar numerosas conexiones a la red de suministro de agua, efectuadas sin autorización de la empresa, en explotaciones agrícolas y ganaderas, viviendas con piscina ubicadas en zonas residenciales y domicilios particulares de ambas localidades.

Además de las 45 personas investigadas, se ha podido averiguar que el valor total del agua defraudada, más de 73.000 metros cúbicos, podría ascender a más de 220.000 euros.

Las investigaciones se iniciaron en pleno mes de julio del año pasado, cuando la empresa suministradora de agua, Aqualia, puso en conocimiento de la Guardia Civil de Baena una manipulación ilegal de la red general de abastecimiento en Albendín, a raíz de la cual dicha localidad sufrió cortes de suministro durante una semana que provocaron gran malestar entre los ciudadanos por las altas temperaturas que se estaban registrando.

Así mismo, Aqualia comunicó a los investigadores una serie de indicios que llevaban a pensar que la red principal de suministro de agua de la localidad de Baena también estaba sufriendo manipulaciones fraudulentas.

Ante lo expuesto, la Guardia Civil de Baena, en colaboración con personal técnico y responsable de la empresa Aqualia, decidió llevar a efecto una serie de inspecciones en la red de suministro de ambas localidades, que ha permitido detectar hasta la fecha 45 “enganches ilegales” a la red de suministro que, además de defraudar agua, ocasionaban otras consecuencias negativas al normal funcionamiento de la red, tales como el daño a la conducción original y pérdidas incalculables de agua, todo ellos en un verano especialmente riguroso por la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas.

En algunos casos, los agentes detectaron bolsas de agua debido a la rotura de las tuberías ilegales, así como una disminución de la presión del agua que afectaba al resto de usuarios de la red de suministro general.

Los medios empleados para llevar a cabo las conexiones ilegales consistían fundamentalmente en la sustitución del contador por una tubería, en algunos casos de varios metros de longitud, que conectaba la red general con la particular, aunque en otros casos se ha detectado la colocación de un “bypass” que conducía el fluido al interior de la propiedad sin pasar por el contador, con lo cual no dejaba constancia de su registro.

Este método más sofisticado estaba oculto, por lo general, con obra de mampostería, con lo cual hacía muy complicada su detección, siendo necesario el empleo de medios tecnológicos como cámaras endoscópicas y geófonos para la detección de fugas por método acústico e, incluso, medios mecánicos como máquinas excavadoras.

Durante la mayor parte del periodo en el que se han realizado las investigaciones la localidad de Baena se encontraba bajo los efectos de la sequía reinante, que hizo que el Ayuntamiento de la localidad emitiese un bando con la finalidad de llevar a cabo acciones tanto para el ahorro del agua como de concienciación de la población. Los 45 vecinos investigados han sido puestos a disposición de la autoridad judicial.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL


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